martes, 21 de febrero de 2023

COMISARIO POLÍTICO OCTAVIO JUSTIZ CASARIEGO


COMISARIO POLÍTICO OCTAVIO JUSTIZ CASARIEGO


Acompañado de varios elementos graduados en el Curso Básico de Oficiales F1, Justiz es el personaje que aparece primero de derecha a izquierda.

-¿Tú lo conoces bien, es un personaje poco común? Le sorprendió aquella repentina pregunta de su hermano, la consideró sin fundamento y fuera de contexto. -Es que lo encontré en tu lista de amistades y nunca me habías comentado sobre él.

 

-¡Claro que lo conozco! Compartimos nuestra infancia en la misma escuela. Evitó mostrarse enojada, no podía comprender la razón u origen de aquella pregunta. -¿Por casualidad lo conoces? Esta vez fue ella quien decidió tomar la delantera en lo que pudiera ser un maratón.

 

-¡Sí, lo conozco! Quizás él no se acuerde de mí, pertenecemos a distintas generaciones, es mayor que yo, pero era bien conocido en la flota.

 

-No tenía remota idea de que pudiera resultarte familiar su nombre.

 

-Mucho menos yo de que pudiera encontrarse en tu lista de amistades, tampoco me viene a la mente cuando lo incluí en la mía. ¡Mira qué casualidad! Tenemos en nuestras listas a un personaje muy conocido de la marina mercante cubana. Yo tengo mis razones, soy marino, pero ahora me entero de que este individuo gastó su infancia con mi hermana. Gastaron varios minutos alejados de los temas familiares que acostumbraban a tocar en cada llamada, ella siempre hablaba con esa premura de quien desea estirar al máximo la recarga recibida y evitaba en todo momento temas secundarios. -La última vez que supe de él correría el año 91 0 92 y fue por un acto de repudio organizado en su contra cuando desertó en Canadá…

 

-¿Alguna vez te realizaron un acto de repudio en Cuba? Me sorprendió con aquella pregunta pocos días antes de viajar a Miami.

 

-Chica, no recuerdo muy bien, creo que no. Le respondí algo sorprendido por aquella inusual pregunta, nunca tratamos temas políticos por una simple razón, ella los detestaba y evadía.

 

-Trata de hacer memoria, yo tengo un hermano que es marino y te conoce, me dijo que ese acto lo realizaron en la Empresa de Navegacion Mambisa cuando desertaste. Hubo una pequeña pausa en la que mi mente viaja nuevamente hasta Noviembre del año 1991 y rescato esta pieza borrosa de mi memoria.

 

-Tienes razón, no podía recordarla con claridad porque yo no estaba presente. Me enteré inmediatamente por varios amigos que viven en Miami y unos días más tarde por otros que aún permanecen en La Habana. Realmente no le encuentro ni pies ni pisadas a ese acto de repudio, creo más bien haya sido un “acto de estúpidos”. Yo no pertenecía al PCC, no me dejaron ascender a Capitán por esa razón, no ocupé cargo de dirección que no fuera la del Primer Oficial donde me desempeñé con sobrada competencia. Aun hoy no acabo de comprender el trauma sufrido por mi deserción. ¡Oh, si existió un detalle que recuerdo con claridad de aquel acto! Me detuve un instante para beber un poco de agua y ella se lanzó picada por la curiosidad.

 

-No comprendo cuál pueda ser ese detalle, todos los actos de repudio se han realizado manteniendo el mismo estilo y libreto. La dejé terminar y comprendí que tenía en parte algo de razón.

 

-Tienes algo de razón, pero el paso del tiempo es exigente e impone cambios de estilo y eso fue precisamente algo que marcó aquel acto en mi contra. Apareció un discurso diferente, donde el malgastado “Traidor a la Patria” pasaría a un segundo plano. Ellos son inteligentes y comprendieron que esa divisa no funcionaría mucho conmigo en mi calidad de “Simple”, calificativo usado con las personas que no militábamos en nada. Es de suponer que para ellos (los militantes) especie superior del ser humano, renunciar a ese estatus privilegiado, te califica automáticamente como “Traidor a la Patria” por una razón muy importante, ellos (los comunistas) se consideran la Patria y Cuba a la vez. Como dueños del himno, bandera, patriotas independentistas, suelo, cielo, mar, etc., ellos deciden quien es patriota o traidor. Entonces y como te dije, sería ridículo llamar traidor a un “Simple” porque ante sus ojos ya lo era desde hacía muchos años. Tuve que detenerme un instante para tomar algo de aire y reordenar mis ideas.

 

-Tiene lógica eso que me cuentas, nunca me hubiera detenido en un detalle tan simple en apariencias. ¿Cuál fue entonces el cambio utilizado contra ti?

 

-¡Uf! Fue muy simple y demasiado efectivo ante mentes débiles que se dejan manipular con facilidad. Yo dejé de ser el “traidor a la patria” para convertirme y hacerlo de paso con los posteriores desertores un “Traidor a la Familia”…

 

-¿Cómo se explica esto? No dejó terminar mi exposición y saltó con una pregunta muy sencilla que delataba la duda creada en ella. Si esta explicación donde trato de aclarar el nuevo estilo usado por el partido en aquel acto de repudio les llega sin ningún tipo de aclaración, la duda es masiva y su aceptación también. El partido no va a ofrecer aclaración alguna antes de usar una consigna, ya eso está estudiado por especialistas en psicología de masas. Llegan al acto, lanzan su dosis de veneno y detrás es coreada por una masa de imbéciles sin saber de qué se trata…

 

-Debo confesarte que ando algo confundida, no imagino como estarían las personas que asistieron a ese y otros actos…

 

-Es lógico que lo estés, fíjate bien en la consigna o veneno lanzado en mi contra aquel día; ¡Casañas es un traidor a su familia, la abandona cuando más lo necesitan! Tiene su explicación, ya estaba corriendo el mal llamado “Período Especial”, pero vamos a figurarnos que estamos ante una mazorca de maíz y tratemos de desgranarla un poco… Resultaba más sensible y manipuladora utilizar a la familia que a la Patria en este caso. La gente se iba a solidarizar (solo en apariencias) con cualquier familia y la supuesta o cacareada Patria les importaba verga en aquella situación. Pero veamos estos detalles que pueden resultar concluyentes, aparentemente solo yo traicionaba a mi familia, mientras a espaldas de esa gente que vociferaba su rabia y desprecio, no eran informados de las acciones desplegadas por la Patria. ¡Vamos a ver! Los que en apariencias amaban a mi familia, los privaron del salario ganado por mí hasta el día de mi deserción, esos que amaban a mi familia y lo expresaron en un acto de repudio en mi contra, no le pagaron a mi familia las vacaciones acumuladas hasta el momento de mi deserción. Amaban tanto a mi familia que no les entregaron mis ropas, libros, etc., nadie sabe a cuál escaparate fueron a parar. Amaron tanto a mi familia que mi esposa se vio obligada a pagar desde cero la vivienda que habitaba con mis hijos, incluyendo los muebles y efectos electrodomésticos comprados por mí en el extranjero. Luego, cuando finalmente mi esposa y mi hija obtuvieron la visa para viajar a Canadá, mi hijo mayor se vio obligado a pagar desde cero todo lo mencionado como si nunca hubiera vivido en su casa. El fin de esta historia es que una vez mi hijo arribara a Canada, su esposa se vio obligada a asumir los pagos en las mismas condiciones. ¡Ojo! Los amaban tanto que les realizaban inventarios cada vez que alguno manifestó su intención de abandonar al país y si faltaba un sartén, pues era tanto el amor por mi familia que les negaban la salida… ¡Coño, eso no es amor, más bien parece que los odiaban!...

 

-¡Wow! Tuvo que ser terrible para ti y los tuyos enfrentar solos estas dramáticas situaciones.

 

-Quizás se te haya escapado accidentalmente, pero así mismo fue. La Patria amó tanto a mi familia que los condenó a un ostracismo y traición de quienes yo consideraba mis amigos que, muy bien merecen un capítulo aparte. Estas dudas tuyas han creado algunas en mi mente, aunque estoy convencido de que varias de aquellas personas que gritaron aquellas venenosas consignas, manipulados o no, víctimas de sus miedos, viven hoy en esta orilla y tratan de mantener un bajo perfil.

 

-Ríos, ¿recuerdas la mención de un acto de repudio realizado en mi contra cuando deserté en Canadá? Llevábamos viviendo con nuestra amistad en pausa por varios años, cosas de viejos, ya he tenido esas experiencias, pero nunca tan dolorosas como esta, la que bloqueó una amistad de años entre dos hermanos elegidos. Acudieron en su salvación sus hijos, mis sobrinos y los míos, sobrinos suyos desde que eran niños. A quien me solicitó explicación solo le ofrecí una respuesta, no se preocupen, son cosas de viejos, Ríos no ha dejado de ser mi hermano. Hablaba tan en serio que, uno u otro recordó aquel pacto alcohólico, donde nos prometimos que el que quedara vivo despidiera el duelo del difunto. Despedida con un poco de música y uno que otro traguito para decirnos adiós como siempre fuimos, un par de jodedores… El día del deshielo llegó gracias a otros dos grandes hermanos comunes, Pedro Raúl Valdés (Alias Pomo de Leche) y otro viejo querido llamado Luis Rocha Hurtado (El Baby). No sé si se habían puesto de acuerdo con anterioridad, Pomo de Leche me recogió en el trabajo de mi hija y luego llamaron a Ríos desde el apartamento de Rocha. Nos perdimos en el viaje, Pomo de Leche no sabe manipular el GPS y Ríos vive casi pegado a Homestead, el abrazo fue inevitable. Como suele ocurrir entre viejos cagalitrozos que son hermanos, no recordamos el tiempo que llevábamos sin vernos ni las razones, aquella velada ocurrió con la misma alegría pausada.

 

-¡Coño, claro que me acuerdo! ¡Oye, yo andaba por Isla de Pinos en aquellas fechas, navegaba en los Ferries y remolcadores y hasta allá llegó la noticia! ¡Ese acto de repudio no fue lo peor, compadre! Mas dolorosa debieron haber sido las traiciones de nuestra gente, hombres con las que dimos piqueta sobre cubierta cuando fuimos marineros. Gente que estudió con nosotros y a las que les tendimos muchos cabos para ayudarlos por su bajo nivel de escolaridad. De estos ejemplares abundan muchos, incluyendo a varios que viven en La Florida y han hablado mucha mierda de ti. ¿Te acuerdas cuando íbamos a repasar de noche a Quintín? Vivía por la calle Camagüey cerca de Villa Marista.

 

-¡Claro que lo recuerdo! Lo saqué de mi lista por comunista, me dijo que no era militante. Le respondí una vez que regresara a Cuba y reclamara su carnet del partido o lo buscara entre sus pertenencias. Y pensar que ese socotroco llegó a Capitán mientras a mí me bloquearon el ascenso habiendo sido primer expediente de nuestro curso.

 

-Mi hermano, yo creo que entre los peores casos se encontraba tu padre y Octavio Justiz Casariego. Un día Gilda se encontró con tu padre cerca del Hospital Nacional y cuando le preguntó por ti, nunca esperó aquella respuesta suya; ¡Poco me importa la suerte de Esteban, ese es un traidor a la Patria! ¡Coño, mi hermano, resulta duro y doloroso que un padre se exprese así de un hijo!...

 

-Cualquier cosa que expresara mi padre no me desvelaba, nunca me crio o mantuvo, por su culpa pasé mi infancia en la Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana como cualquier huérfano. Sin embargo, ha pasado tanto tiempo desde mi deserción que olvidé aquella anécdota donde me contaste lo comentado por Octavio Justiz Casariego.

 

-Precisamente por él fue que me enteré de tu deserción al día siguiente, yo estuve viviendo por Párraga y ya sabes, él vivía por allí porque un día recorriste parte del barrio conmigo y coincidimos.

 

-No acabo de comprender, nunca tuve un sí o un no con Justiz, no tenía razones para hablar mal de mí, todo lo contrario.

 

-Ese es el problema, muchas veces encuentro que eres un tipo romántico a la hora de juzgar a esta gente y, con una capacidad inmensa para perdonar. Yo los llevo a todos hacia el paredón y que los perdone Dios.

 

-¿Tan grave fue la actitud de Justiz?

 

-Ni te imaginas, aún no he podido olvidar la expresión de sus ojos. Tú no eres guanajo y conoces que los ojos son el reflejo del alma. Cuando alguien te ha traicionado esquiva a toda costa mirarte a los ojos, ellos te delatan.

 

-¿Entonces? Aparte de todo lo que hablemos, ¿merecerá que le dedique unas líneas?

 

-No me explico cómo no lo has hecho, porque hasta donde tengo conocimientos, Justiz mantuvo unas excelentes relaciones con nosotros.

 

-¡Fíjate que varias veces me ha visitado ese recuerdo y he sido tentado a dedicarle unas líneas. ¿Cómo las comenzaría?

 

-Primero con la mirada, nunca había leído tanto odio en unos ojos como en los de Justiz aquella mañana.

 

-Es que no le encuentro una explicación que justifique esa reacción contra mi persona.

 

-Mi hermano, nunca la encontrarás en un comunista. Ellos no son ejemplos dignos de lealtad, sinceridad, amor, amistad, etc. Busca entre las peores traiciones y siempre encontrarás a un comunista, son ciegos, fanáticos, traidores.

 

-¡Coño, puedes tener razón, solo que resulta inaceptable en el caso de Octavio Justiz Casariego!

 

-No sé, creo que en la medida que avanzan los años nos vamos debilitando o somos más pendejos. ¡Compadre, ya tú estabas aquí y yo me encontraba allá! Te repito, no he podido olvidar el mensaje de aquellos ojos. No lo conocí, ardían de odio. ¡Esteban es un traidor a la Patria y no necesitaba exiliarse!... Yo creo que hizo bien y le deseo toda la suerte del mundo. Le respondí y aquella misma mirada cargada de rabia y odio la recibí en mi contra esta vez. Sentí deseos de explotarle la cara a ese hijo de la gran puta.

 

-¡Coño, compadre! Ese individuo solo podía hablar bien de mí. Recuerdo que una vez coincidimos en el puerto de Varna-Bulgaria, yo andaba enrolado en el buque “Renato Guitart” de Segundo Oficial, acompañado de mi hermano Cebollas (Jorge Marcos Joan), quien iba enrolado de Tercer Oficial. ¡Qué te cuento! Una tarde y después de comer, el Cebo y yo nos disponíamos a salir, teníamos a nuestras periquitas búlgaras. Minutos antes de abandonar la nave se aparece Justiz, creo que andaba de Tercer Oficial en el buque Onix Islands. Para no cansarte, se nos pegó en aquella salida y cuando le miré los pies sentí algo de vergüenza, andaba con unos zapatos viejos muy sucios y rotos… ¡Mira, Justiz, agarra aquellos zapatos y prueba a ver si te sirven! No creo que en el estado que andas calzado seas bien visto en los lugares donde Cebolla y yo nos metemos. El tipo se probó un par de plataformas que me había comprado en Canarias y salimos a divertirnos. Resumen, salimos, nos divertimos, él regresó a su buque y nunca más vino por sus zapatos rotos o a devolverme los míos. No hace falta que te lo digas porque tú eres tan comemierda como yo, nunca le reclamé nada por unos zapatos nuevos que tampoco le había regalado. Parece que a ese imbécil se le olvidó este detalle que me obliga sacar a la luz, porque a estos miserables está demostrado que no se les debe perdonar absolutamente nada, son hijos de putas y como tal deben tratarse.

 

-Yo pensé que en estos años le habías dedicado unas líneas.

 

-¿Crees que valga la pena?

 

-¡Sí lo vale, men! Ellos no se han arrepentido de nada, no han cruzado una palabra de disculpa o perdón por el daño que han causado, y lo peor, los que viven del lado de acá no paran de creer que se encuentran viviendo aquellos tiempos, como tampoco paran de difamar sobre tu persona en cada reunión que hacen.

 

-Creo que le voy a dedicar esas líneas bien merecidas a este imbécil, sus hijos merecen conocer sus raíces y los míos a los traidores que una vez fueron supuestamente amigos. Yo no sé si te enteraste de que Justiz fue uno de aquellos que engrosaron la fila de Comisarios Políticos siendo oficiales de cubierta.

 

-No sabia nada de esto, si es así, tiene más justificación dedicarle sus líneas.

 

-¡Claro! Ya tu estabas fuera de Mambisa y puede que no te hayas enterado. Alguna de esa gentuza incompetente graduada en nuestro curso, luego de mantenerse varados en el mismo cargo por esa razón, vieron la oportunidad de colgar los guantes en aquella profesión donde nunca ascenderían y cuál mejor que la de convertirse en Comisarios Políticos. ¡Imagínate por un instante! Saltas de Tercer Oficial a Comisario y adquieres el salario del Primer Oficial por poner una película semanal, cuidar una biblioteca que no superaba la cantidad de treinta o cuarenta libros, dar un círculo de estudios y controlar la vida de los oficiales y militantes a bordo. ¡Mi hermano, era toda una ganga! Porque además, si tenías una antigüedad igual al 15%, superabas en salario a los capitanes de nueva generación. Como Justiz se encontraban otros de nuestro curso y algunos frustrados de otras generaciones o promociones, verdaderos parásitos.

 

-¡Coño, esa no me la sabía!

 

-Tampoco debes haber celebrado como yo, cuando los sacaron de la flota con una patada en el culo, la que merecían esos vagos de mierda.

 

-¡No, realmente no me enteré de eso!

 

-Bueno, vale de muy poco ahora, ya te complací, le dediqué unas líneas a esta mierda de persona, lo siento por sus hijos y nietos.

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2023-02-21

 

 

 

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miércoles, 14 de diciembre de 2022

EL SONDEO


EL SONDEO




 

… Hacer las primeras averiguaciones sobre alguien o algo… RAE

 

Cuando buscamos su significado en cualquiera de los diccionarios existentes en el ciberespacio, no vamos a encontrar la que se ajuste al uso que le dimos en nuestras flotas. Nos explican la relacionada al sondeo de profundidades, sin embargo, puede que exista el relacionado al sondeo de los tanques y sentinas de bodegas, solo que yo no los encontré. Resulta muy útil la parca y escueta explicación ofrecida por la RAE, se ajusta a cualquier utilización de ese verbo.

 

Existió un “sondeo” muy temido por los marinos no comprendido en las definiciones encontradas, me refiero al que realizaban las Tropas de Guarda-fronteras al servicio de la Capitanía del Puerto en toda la isla. Estos sondeos se realizaban a la arribada del buque desde el extranjero o unas horas antes de su partida al exterior. Una vez que se realizaba este minucioso registro de todos los espacios del barco, nadie podía abordarlo. Era el punto determinante para liberar al barco en su partida o a su tripulación para desembarcar cuando recalaban a puerto.

 

Los rigores de ese sondeo cuando se arribaba, estaba en dependencia de si se había cursado hacia la isla algún mensaje sobre sospechas de contrabando, etc. Los sondeos de salida eran invariables en su rigidez, el tiempo del sondeo de arribada estaba en dependencia del punto señalado con anterioridad y el de salida casi siempre resultaba invariable.

 

SONDEO DE LLEGADA.-

Si junto al Práctico embarcaba otro individuo en el momento que la nave arribaba a puerto, era suficiente señal de que algo anormal sucedía o sucedería, ese otro individuo era en términos generales un miembro de la Seguridad del Estado. ¡A correr, Liberales del Perico! Era una alarma automática que se escuchaba entre la tripulación, algunos avisaban a sus amigos de confianza. Quienes habían olvidado “clavar” (esconder) algún objeto no declarado en la pacotilla, se apuraba en hacerlo sin poder evadir cierto grado de nerviosismo. Recuerdo el caso de un contramaestre al que encontré al día siguiente descolchando cada tramo de un cabo de maniobra y cuando le pregunté la razón, Bauta, que así le decían por su lugar de domicilio, me respondió que el día anterior había escondido un billete de $100.00 dólares y no recordaba en cual parte del cabo. Allí se mantuvo hasta el mediodía, finalmente lo encontró. No necesito ir tan lejos para aportar otro ejemplo, ya lo mencioné en mi trabajo titulado “Los billetes del chino”. El Capitán Gabriel Sánchez me acusó de haber traficado con dinero antiguo y cuando llegamos a La Habana, mi camarote fue desarmado totalmente y me ordenaron desvestirme. En ese sondeo participaron tres guardias rabiosos y deseosos de encontrar un motivo que me condujera a prisión. No hallaron nada anormal en mi camarote y aun hoy me pregunto las razones que lo empujaran a cometer tamaña hijaputada.

 

No eran muy frecuentes los sondeos con perros cuando arribábamos a Cuba, aun no se traficaba con drogas en nuestras naves, ese mal no aparecería hasta mediados de los años 80. Tampoco iban a destinar recursos al entrenamiento de esos perros en la detección de polvo para confeccionar tinte de pelo, relojes digitales, champú, chancletas metedeos, pañuelos de cabeza, flores plásticas y otras porquerías que se vendían en la bolsa negra. Aparecerán algunos individuos dispuestos a desmentir lo relacionado al tráfico de drogas en la marina mercante cubana y trataré de comprenderlos. Solo les diría que conocí a varios que la vendían acá en Montreal y que a mí personalmente me ofrecieron sacar dos kilos de cocaína para vender en España. Conseguí al comprador en Castellón de la Plana y le ofrecí la promesa de traerla al viaje siguiente. Solo que ese viaje me vi obligado a desertar y preferí hacerlo limpio de polvo y paja.

 

El sondeo al buque que arribaba constituía una verdadera tortura, podía suceder cuando regresabas de un largo viaje, considerado extenso una vez que superaban los seis meses de duración. Sabías que tu familia llevaba horas esperando sometidos a un fuerte calor, sol o lluvia, frío y hambre. Después de ser privados de las comodidades que ofrecía la sala de espera de la aduana en el muelle Sierra Maestra Nr.1, nuestros familiares pasaron a ser algo así como animales ante nuestra ya cansona y despreciable pasividad. Debíamos esperar a que las autoridades participantes del despacho del buque, hablo de Aduanas, Capitanía y Guarda-fronteras, saciaran su hambre o sed de bebidas alcohólicas, también sumadas a las acostumbradas solicitudes de cualquier producto al Capitán del buque. Solo luego de satisfechas sus demandas, que muy bien podían tomar mas de dos horas, se disponía aquel equipo de hijos de putas a liberar al buque y su tripulación.

 

SONDEO DE SALIDA

Este sondeo era en extremo riguroso, reunían a la tripulación en uno de los salones y debíamos acudir ante la figura de un militar con cara de perro cuando nos llamaba. Te parabas delante del tipo y te observaba el rostro en dos o tres ocasiones, cambiando la mirada entre tu pasaporte sostenido en una de sus garras y tu rostro. Cuando el hijoputa se convencía de que eras tú, te ordenaba dirigirte a tu camarote para esperar el sondeo. Allí permanecías tumbado en la cama o sentado en una butaca esperando la llegada del guardia acompañado de un perro Pastor Alemán, eso podía tomarte varios minutos. Una vez dentro de tu camarote el hombre y su animal, debías olvidarte del perro y vigilar muy bien a su amo. Tenías que estar muy atento al movimiento de las manos del individuo, los cabrones podían tener estudios de prestidigitadores o poseer las habilidades de desaparecer cualquier objeto delante de tus narices. En esos casos era más fácil llegar a la conclusión de que los perros tenían mucha más vergüenza que sus amos, quizás menos necesidades que ellos. Lo cierto es que se debía vigilar a esos hijos de putas con experiencias o simples reclutas obligados por lo bajo de sus salarios o situación del país. La demora en la culminación de ese sondeo podía superar también las dos horas, sin embargo, no era preocupante para la tripulación. Los familiares no se encontraban esperando la partida y la tripulación podía tumbarse en sus camas hasta que decidieran liberar al buque.

 

Contrabandear tenía sus encantos y arte que, una vez dominados y revueltos en esa marea, se disfrutaba mucho. Se requería cierta adrenalina y se vivía la emoción o ese desafío existente entre los gatos y ratones. Yo escondo y tú tratas de descubrirme, era toda una aventura y te veías obligado a apelar a situaciones en apariencias absurdas que, atentaban en contra de toda lógica humana. Bueno, no solo debías protegerte de tus enemigos, siendo en esos casos el personal que realizaba los sondeos. Mucho peor eran los marinos que viajaban contigo, si alguno de aquellos cabrones descubría un “clavo” (punto donde se escondía alguna mercancía), sea adueñaban de ella, la cambiaban de sitio y no existía manera humana de reclamar tu mercancía. La perdías y podía suceder que cayera en manos de tus socios de aventuras, quienes mantendrían en secreto su descubrimiento, te jodiste o te jodieron. Actuando en contra de la lógica y escondiendo tu contrabando en sitios impensables, así un día, clavé 10 cajas de tabacos encima de la mesa donde se reunían las autoridades con el Capitán para despachar al buque “Viñales”. Es ilógico que a soldado alguno se le ocurriera sondear el salón donde se encontrara sentado su jefe en plena reunión. Peor aún, como yo disponía de una llave maestra que abría todas las puertas del buque, solo existían dos, una en manos del Capitán y la otra en las del Primer Oficial, pues se me ocurrió un viaje clavar mi contrabando en el camarote de un hijoputa. ¿Qué les cuento? En el cielo raso del camarote del Comisario Político y encima de su cama, clavé 10 cajas de puros Cohíba (falsificados, como era de suponer). Bueno, bueno, tiene su explicación tamaña hijaputada carente de ética profesional. Se trataba -nada más y nada menos- que el camarote del Comisario Leal, aquel hijo de la gran puta que perteneciera a la Seguridad del Estado y les jodiera la vida a tantos marinos cubanos. ¿Estaba justificado o no? Por supuesto que hoy merecería una medalla u orden, tampoco me importan, no pienso regresar a la isla. Solo me interesa contar estas cosas para responder a la hija de un querido amigo mío, solo porque ella no lo sabía y nadie se lo ha contado. No tiene ideas de cómo fueron aquellos sondeos en la antigua U.R.S.S, China, Corea, Viet Nam y todo el antiguo campo socialista incluyendo a Cuba. Ella no lo sabe, su historia de Cuba cuenta a partir del “Periodo Especial”, y lo peor, las generaciones posteriores carecen de historia.

 

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2022-12-14

 

 

 

 

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sábado, 3 de diciembre de 2022

PROPAGANDA ENEMIGA



 

PROPAGANDA ENEMIGA


Motonave "Habana"

 

Este era otro de los cartelitos que nos ponían a temblar, bueno, temblábamos por cualquier motivo, ya estábamos castrados. ¡Mira muchacho! Una acusación de estar introduciendo al país “propaganda enemiga” era bastante grave, podía conducirte a prisión inmediatamente o cuando menos ser expulsado de la flota. ¿Qué era considerado propaganda enemiga? ¡Cualquier cosa! Revistas como Hola, Life, Diez Minutos, Time, Interviu, Life, Selecciones del Readers Digest, etc. No tenían que ser necesariamente de contenido político, aunque fueran de modas o simples chismes de farándulas, eran materiales ideológicos del enemigo y su entrada a Cuba o posesión eran condenadas por la ley. ¡Uf! Una revista porno era suficiente causa para condenarte a la silla eléctrica, mucho peor una película, aunque existía la posibilidad de sobrevivir por los apagones. Entre esa amplia gama de productos con contenidos de mensajes ideológicos prohibidos, se encontraban también un ejercito de cantantes, la lista es muy amplia, Celia Cruz era una de las cabecillas.

 

Novelitas rosas como las de Corín Tellado estaban condenadas a las profundidades del mar, lo mismo sucedía con aquellas de cowboys o tiratiros. Ya les comenté algo una vez sobre aquel timonel de apellido Manso, nunca he conocido a nadie que fuera como él, lo llamaron alguna vez bibliófilo los mas finos, yo siempre le llamé polilla. Manso era un lector compulsivo que no se enganchaba con un solo género, cualquier cosa que cayera en sus manos estaba condenada a ser leída, así era él. También mencioné que siendo un hombre de bajo nivel educacional gozaba de una cultura envidiable, la que no poseen muchos graduados universitarios hoy. Era como les dije aquella vez, Manso te ofrecía una disertación literaria sobre cualquier libro o autor, poco importaba que fuera clásico, contemporáneo, romántico, etc. Él no establecía a cuál género pertenecía, no estaba capacitado para ello, pero los dominaba como nadie.

 

Nadie puede imaginar lo que sufría ese hombre horas antes de recalar a cualquier puerto cubano, con profundo dolor iba lanzando al mar cada una de las revistas y libritos que había comprado de uso en kioscos de España. Las abría y se detenía en alguna foto o artículo durante unos segundos, como tratando de salvar la imagen aparecida ante sus ojos. ¡Al carajo! Solo decía con esa mezcla de tristeza y dolor cuando las lanzaba por la portilla del camarote. Yo observaba aquel extraño ritual desde mi litera, yo era un lector voraz desde niño, había sido parte de la educación recibida en la Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana. Sabía perfectamente de aquel dolor cuando debes desprenderte de una obra o autor al que amaste por el placer que te regaló. Solo imagino sus “malapalabras” pensadas en ese instante de forzado desprendimiento, yo las decía peor, es que Manso no las decía, no era vulgar. Yo seguiría su ejemplo una vez terminado su funeral literario, solo que en menor cuantía.


Buque escuela "Viet Nam Heroico"

Pocos años más tarde y estudiando en el buque escuela “Viet Nam Heroico”, tres amigos nos pusimos de acuerdo para comprar unos libros en Las Palmas de Gran Canarias, éramos muy aficionados a la lectura en tiempos donde no existía Internet y los buques contaban con escasos medios de recreación. Yo me encargaría de comprar “Papillón”, mi amigo Cebollas (Jorge Marcos Joan) compraría “El Padrino” y el Bibi (Bismarck Corella) se haría de “El Exorcista”, lo intercambiaríamos entre nosotros y se los prestaríamos a los demás. Aquellos libros se vigilarían con mucho celo porque el dinero invertido en sus compras podía superar a lo ganado en una semana. Para introducirlos de contrabando en Cuba no tuvimos muchos contratiempos, los forramos y los sacamos del barco mezclados entre nuestros libros de estudios.

 

No solo se trató de este tipo de literatura la perseguida y prohibida en la isla, existieron casos de literatura revolucionaria escrita por amigos de Castro que fueron prohibidas. Yo recuerdo aquel libro de Ernesto Cardenal titulado “En Cuba”, fue un análisis incómodo para el patriarca cubano sobre la situación vivida en la isla en esos años y nunca se publicó en Cuba, el mencionado libro fue prohibido de paso en varios países latinoamericanos. Recuerdo que me lo habían regalado durante una visita a Caracas y lo conservaba a bordo hasta encontrar una oportunidad apropiada para bajarlo de contrabando. Aquella oportunidad nunca llegó, un día vino a visitarme el amigo Gonzalo Marcos Pérez, recuerdo que aun no era Primer Oficial y que años más tarde escaló a cargos de dirección importantes en Navegacion Mambisa. Había escuchado hablar sobre el libro y me expresó su disposición a bajarlo escondido si se lo prestaba. Nunca mas lo vi de regreso, eran los riesgos que se corrían con los libros cuando no existían las computadoras e Internet.

 

Ya para esas fechas había cultivado una profunda fobia o desprecio por la literatura cubana de esos años. Casi todos los autores adolecían de idénticos denominadores comunes, si deseaban ser publicados, debían rendir sus plumas ante el dueño de las editoriales. Otros lo hacían conscientes de su comportamiento cómplice, esa fue nuestra suerte o fatalidad. En casi todos los libros escritos por esos mercenarios de la cultura, podían encontrarse palabras, oraciones, frases, párrafos, capítulos u obras casi similares. Todas contenían exageradas alabanzas al líder supremo, a sus CDR, FAR, PCC, G2, MININT, espías infiltrados en USA y cuanta mierda sirviera para engañar, mentir, traicionar, estafar, reprimir y exacerbar sentimientos nacionalistas en medio de una confusión total hasta lograr el producto final, lo que ven y sufren hoy. Desde esas fechas me incliné por la literatura clásica cubana y excluí a estos cabrones, quienes no descansaron en envenenar cuanta película se filmara en la isla, novelas y hasta las despreciables “versiones libres” de aventuras juveniles, etc. Muchos de estos grandísimos hijos de putas viven desde hace un tiempo en el exterior vertiendo sus lagrimas y añoranzas por aquellos tiempos donde disfrutaran de tantos privilegios.


De Primer Oficial en el buque "Bahía de Cienfuegos"

Si estando de timonel y compartir camarote con Manso, me brindara la posibilidad de vivir en primera persona aquello que pudiera considerarse un crimen contra las libertades del ser humano, una vez de oficial ese dolor o desprecio por lo que se estaba haciendo en la isla aumentaba. No fueron pocas las veces que vi desde cualquiera de los alerones como flotaban libros o revistas con la estela del barco, por la amura de babor se avistaba El Morro de La Habana. Esos miedos continuaron hasta mi partida definitiva y se ha multiplicado en el exterior. Hoy resulta casi imposible medir o comparar el miedo que existe entre la gente que habita la isla y los que viven en el extranjero.

 

Hace muy poco, una muchacha sin conocerme me dijo o acusó expresando estas palabras; “Ustedes pertenecen a una generación fracasada y son los culpables de esto que estamos viviendo hoy”. Solo sabía que yo había sido compañero de su padre en los barcos. Le respondí en buenos términos, no tratando de justificar algo de lo que ella había expresado con toda la razón del mundo. Solo intenté darle a comprender que en aquella expresión suya estaba incluyendo también a millones de víctimas y se calmó parcialmente.

 

La historia sobre el origen de nuestros miedos y en muchos casos cobardía, se remontan a los mismos inicios de esta pesadilla. Fueron tantas las causas que nos hicieran temblar en silencio como verdaderos cobardes, que resulta casi imposible brindarles una justificación a nuestros nietos. Ser acusado de penetrar “propaganda enemiga” en la isla, contando con pruebas o no, apelando solamente a la “convicción” del fiscal, podía destruir el alma de cualquier ser humano y arrastrar consigo a toda su familia, porque no olvidemos, nuestros hijos también debían pagar por los “supuestos” errores de sus padres. ¿No? ¿Y no que las universidades eran solamente para “revolucionarios”? El que tenga dudas que le pregunte a mi hijo.

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá

2021-12-03

 

 

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miércoles, 16 de noviembre de 2022

QUERIDO PABLO


QUERIDO PABLO




Eres otro, nunca fuiste trovador, tampoco mereciste una muerte injusta, la que produce ese inmisericorde silencio. Solo quedarán de ti -quizás- unos avergonzados huesos, si es que se resistieron a la acción depredadora de brujos y santeros. Sin embargo, tu recuerdo, olvidado hasta el día de publicarse estas notas, han sido momificados por el salitre consumido durante tu existencia. Así realizarán sus nuevas singladuras y se conservarán como un inquieto bacalao, porque nunca fuiste trovador. Como tú, muchos hemos sido un pez y algunos, aunque encerrados y sin voz, no tenemos otra opción que la de vivir cautivos y dejar nuestras almas fuera de ese vergonzoso acuario.

 

SUBIRANA 110

Allá por los años 1991-1992, existió una esperanza para los marineros cubanos, ese enunciado " Subirana 110". Es una calle contigua al mercado de Carlos III y 110 el número de la casa de Pablo, un timonel de la empresa de Navegación Mambisa. Para ese entonces ya con canas en contraste con su piel morena y claramente visible el efecto del salitre sobre su cara de lobo de mar.


Pues resulta que Pablo intentó dar empleo a los cubanos mediante contactos que había creado con empresas capitalistas diversas, comenzó a recoger documentaciones de marinos lanzados al garete sin previo aviso. Su casa se convirtió en punto de acceso a todos nosotros, una especie de agencia empleadora “marginal”, sin control de aquellos encargados de manipular la válvula que nos asfixiaba o permitía respirar a duras penas. Serian pocas las excepciones entre los cerca de diez mil marinos vagando al azar y que vivíamos en la isla que no fuéramos allí a entregar copias de nuestros documentos. Partíamos de su modesta casa abrigando una esperanza, soñando, aun existía la posibilidad de hacerlo, antes de que todo se transformara en una interminable pesadilla.

 

Yo fui uno de aquellos soñadores o más bien desesperados que entregó fotocopias de sus documentos a Pablo. Los más timoratos eligieron entregarse a la magia de falsos babalawos o improvisados profetas. Después -como era de esperar-se regó que este buen hombre le cobraba dinero al tripulante por ese servicio. ¿Y si así fuera? ¿No era un trabajo honrado? Soy un fiel testigo y en mi caso puedo decir que era mentira, solamente me recogió la documentación. Algo quedaba muy claro, ya le estaban preparando la cama a Pablo y allanaban el sendero hacia su calvario.

 

De todos modos, si hubiera sido cierta aquella acusación, siempre cobraría menos de lo que nos robó el gobierno a partir de esas fechas. Nos quitaba el 70 por ciento del salario y el 80 por ciento de las horas extras ¿Así ustedes quieren que yo sea comunista?  SELECMAR acababa de cambiar el nombre de AGEMARCA a SELECMAR, ya deben imaginar, solo el nombre porque continuaban siendo administrados por los mismos ladrones. En su paso destructivo realizaron una especie de purga donde sin piedad alguna dejaron desamparados a más de cinco mil hombres de mar. Vuelvo a repetirles la pregunta; ¿Desean que yo sea comunista?

 

Dentro de esta crisis (crisis de la que nunca salió SELECMAR hasta la actualidad) fue que Pablo, quizás, viéndose él mismo sin empleo intenta por primera vez en la historia de la…revolución, hacer una agencia empleadora independiente al gobierno. Pero el sistema no perdona que alguien quiera ser libre.

 

Yo los veo a ustedes hablando demasiado sobre este contrato y muchas personas ya saben, es que hay mucha envidia en Cuba. La propia que se genera como mal de fondo por una educación destinada a vigilar todo lo que el otro hace sin preocuparse por la vida propia, esa aberración intrínseca de cada estado totalitario que se encarga de inyectar a cada ciudadano dentro de sus dominios. Si siguen hablando, terminarán fracasando.

 

A pesar de que ya existe la resolución por parte de Seguridad Marítima Nacional, donde se aceptan como válidos (para los efectos de revalidación los enrolos por la "izquierda"), aún quedan comunistas de mente cerrada, tanto en los aparatos de represión, como en los órganos de dirección que tienen que ver con nuestra actividad. “Por lo que es mejor ser discretos”.

 

Pablo fue encarcelado y acusado del delito de apropiación indebida.

(Trató de apropiarse de la propiedad personal del Comandante –los marineros cubanos- un negocio que genera cerca de 400 millones de dólares anuales, solo por contratación) Ya digo, no les basta con ser dueños del país, se creen dueños de las personas también.

 

Pablo fue condenado a cinco años de prisión en juicio a puertas cerradas.

 

Murió en la cárcel al año.

 

Los familiares lo supieron después que estaba enterrado…

 

Por razones obvias se mantiene anónimo al autor de estas líneas, aun vive en Cuba y le agradecemos haber rescatado del olvido a este noble marino. Lo que queda demostrado, la grandeza de los hombres en nuestra profesión no viene marcada por una charretera con cuatro rayas. Existieron pequeños hombres gigantes que merecen ser rescatados de la oscuridad, seres como Pablo, aquel marino cubano que no sabia cantar trovas, pero con su vida compuso una noble sinfonía.

 

 

 

 

Anónimo.

Montreal..Canadá.

2022-11-16

 

 

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lunes, 7 de noviembre de 2022

UNA MAQUINARIA DIABÓLICA




Conforme al funcionamiento de la sociedad cubana, todos sus males fueron llevados al seno de la marina mercante de nuestro país. Se establecieron los mismos métodos de vigilancia sobre sus miembros, muy bien acompañados por los sistemas de evaluación que, no dejan de ser otra cosa que un policía invisible. Estos mecanismos de represión eran llevados a cabo controlando la vida del hombre de mar en cada viaje. Un expediente laboral manchado por cualquiera de esas evaluaciones, significaba la separación de sus miembros de la flota y de ellas no escapaban ninguno de los integrantes de una tripulación. Víctimas podían ser desde el último marino hasta el Capitán, todos debían ser evaluados por la administración y el Partido a bordo de todo buque. Pero veamos cómo funcionaba todo este engranaje destructor.

 

Ocupando la plaza de Primer Oficial, yo tenía la obligación de evaluar a los oficiales subalternos del departamento de cubierta. Se encontraban comprendidos el Segundo Oficial, Tercer Oficial, Telegrafista, Sobrecargo, Médico o Enfermero, Agregados de Cubierta y la Maestranza compuesta por Contramaestre, Mayordomos, etc. Para algunos se tenía en cuenta los aspectos técnicos, disposición ante el trabajo, disciplina, puntualidad, don de mando, etc. Luego, estas evaluaciones debían ser firmadas por el Capitán del buque, pero todo no es color de rosa.

 

Navegando a bordo del buque “Aracelio Iglesias”, el Capitán de la nave me pide que le realice una mala evaluación a la Doctora que se encontraba navegando con nosotros ese viaje. No entendía las razones para hacer tal canallada y cuando me pongo a realizar averiguaciones, todo tenía su origen en que el Capitán había estado pretendiendo a la mencionada Doctora. Ella mantenía relaciones con un maquinista, quien además de haber sido compañero mío de estudios, era un buen hombre. Aquellas relaciones entre ambos tuvieron un final feliz y en la actualidad son marido y mujer. Hice la evaluación como me dictó la conciencia, se la di a firmar y le entregué una copia a ella, alertándola para que no aceptara otra evaluación que no fuera aquella. No le expliqué las razones por un problema de ética, pero estoy seguro de que, si se lo hubiera contado al maquinista, este le rompería el alma a aquel degenerado.

 

En mi caso particular, yo debía ser evaluado por el Capitán del buque en cada viaje y esta evaluación era entregada al Departamento de Cuadros de la Empresa. esa era una evaluación técnica, pero no era la única a la que sería sometido. El partido de abordo me tenía que evaluar políticamente y es aquí donde surgen los verdaderos problemas. Si por una u otra razón yo me veía obligado durante el viaje a tomar una medida disciplinaria contra cualquier tripulante, ya sea por ausencia a una guardia, realizar las mismas en estado de embriaguez, peleas con otros tripulantes, etc., casi siempre ese tripulante era militante del partido. Un poco más tarde y durante la reunión final de ese organismo, se analizaban las evaluaciones de toda la tripulación. Ese tripulante o sus secretarios tomaban venganza por la acción que yo u otro oficial había tomado en contra de uno de sus miembros. En la generalidad de los casos ocurría así, porque cuando se tomaba una medida administrativa contra cualquier militante, el Partido estaba en la obligación de amonestarlo o sancionarlo y ellos no entendían que un simple, sea de cualquier rango, pudiera sancionar a un militante. De esta acción vengativa no escapaban los Capitanes y se encontraban en una posición mucho más desventajosa cuando ellos eran militantes del partido.

 

Siguiendo con las evaluaciones, el partido tenía la obligación de evaluar cada viaje al Capitán, Jefe de Máquinas, Segundo Maquinista, Primer Oficial y al Sobrecargo. Este último no tiene rango de Oficial, pero lo evaluaban por tener acceso al dinero del buque, ya sea de los pagos a las tripulaciones, así como de las compras que se realizaban, solo por esa razón se convirtió en un personaje importante, aunque apenas tenía contenido de trabajo.

Los miembros del Partido se evaluaban entre ellos, pero casi antes de la caída del bloque comunista e imitando a los rusos, introdujeron dentro de la marina cubana a un parásito llamado “Comisario Político”. Este individuo sin contenido de trabajo alguno estaba dedicado a la vigilancia de los oficiales de más rango a bordo de los barcos y era también el encargado de evaluar al secretario del partido -aunque en apariencias- se encontraba subordinado al núcleo del partido a bordo. Por su parte, el secretario del partido podía hacerle una mala evaluación al Político y lograr su destitución, como sucedió en muchos casos.

 

De la misma manera que se realizaban las evaluaciones en el departamento de Cubierta, se hacían también en el Departamento de Máquinas, pero aquí no termina todo. La Unión de Jóvenes Comunistas tenía que realizar sus evaluaciones con los más jóvenes a bordo, fueran militantes o no. Por otro lado, el sindicato gubernamental llevaba también sus evaluaciones sobre sus afiliados, que en el caso de la marina debían ser todos los tripulantes, resultaba inaceptable o inconcebible no pertenecer a ese organismo en esta rama laboral. Ya a finales del año 1991 y antes de desertar, las tripulaciones de los barcos cubanos estaban compuestas casi en su totalidad por militantes del PCC o de la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas), digamos que en un 95%. Solo dos o tres tripulantes, máximo cinco de cada barco, eran los llamados simples que se encontraban navegando. Podían disfrutar de ese privilegio porque era personal probado durante muchos años y considerados como confiables por el gobierno, confianza que no podían disfrutar los militantes de nuevo ingreso hasta pasar unos años. Ahora con el desplome de la economía y las ventas o perdidas de muchos de los buques, tripulaciones completas quedaron sin empleo. Los primeros en ser separados de la flota fueron los “simples”, luego esa guillotina alcanzó a la militancia en la medida que toda la flota iba desapareciendo del escenario cubano, me refiero a miles de hombres abandonados a su suerte. No debe ignorarse tampoco la presencia a bordo de los buques de aquellos informantes (Chivatos) al servicio del Ministerio del Interior, cualquier informe realizado por estos individuos podía echar por tierra todo lo manifestado por el partido. Para concluir, solo me queda señalar al Comité de Protección Física, estaba integrado por unos pocos tripulantes y su función era garantizar la seguridad del barco ante la posibilidad de posibles sabotajes, etc., etc., y etc.

 

Después de terminar de leer estas líneas, los que nunca pertenecieron a nuestro mundo marítimo cubano, deben imaginar que una tripulación esté formada por cientos de hombres para responder a las demandas de tantas organizaciones. El que piense así está equivocado, las tripulaciones más numerosas fueron de unos 35 hombres, lo cual refleja con claridad el estrecho y rígido control que existió durante muchos años sobre las vidas de cada marino cubano. Transcurrido muchos años de aquella etapa y desaparecidas todas las flotas, piensas con mente fría y regresas al pasado, donde encuentras todos esos mecanismos que sometieron nuestras vidas. Buscas explicaciones que no deseas escuchar y menos expresar. Comprendes que sobreviviste al paso destructor de una maquinaria diabólica devoradora de hombres y prefieres cerrar este capítulo. Luego te enojas y renuncias a olvidarlo, lo haces cuando encuentras en tu camino a individuos que sufrieron como tú esos abusos y atropellos defendiendo a sus verdugos. Sientes vergüenza por esos que una vez fueron hombres de mar y se convirtieron en vulgares y serviles esclavos. Todos vigilaban a todos y en eso radica el éxito de ese sistema. ¡Prohibido olvidar por el bien de las nuevas generaciones!

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2000-04-20

 

 

 

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martes, 1 de noviembre de 2022

EL CRIMEN DE BAHÍA HONDA. DECLARACIÓN DE UN MARINO CUBANO


EL CRIMEN DE BAHÍA HONDA




DECLARACIÓN DE UN MARINO CUBANO

 

Hay que tener sangre de horchata para ver como se comete un crimen y permanecer indiferente. Una vez mas el mundo vuelve la cara ante el sufrimiento del pueblo cubano, es cada día mas cómplice, esos infelices están solos. Mas dolorosa que la complicidad de quienes nos rodean con su silencio es el que aún mantienen los nuestros. Insisten en vivir presos de sus miedos y ceden ante el chantaje de aquellos que una vez fueron sus amos cuando vivían en Cuba y no dejan de serlo viviendo en el extranjero. Mientras el mundo permanece entretenido en su auto destrucción y eligen a delincuentes como presidentes, los crímenes que se cometen contra el pueblo cubano no se detienen.

 

Es ingenuo pensar que esos asesinatos puedan ser resumidos en las masacres del remolcador “13 de Marzo”, “Río Canímar” y ahora en “Bahía Honda”, la historia de esas muertes comienza y se remonta hasta el nacimiento de aquella prometedora “revolución” del 1959. Nuestras costas y Estrecho de La Florida es el cementerio de miles de cubanos, unos desaparecieron por la furia de las olas y otros por la de fusiles asesinos; ¿Cuál ha sido el delito cometido por esos infelices? Escapar de una isla maldecida por el hambre, el odio, las miserias humanas, la separación de la familia, la falta de esperanzas y unas vidas que se agotan esperando por un cambio que nunca llega. Cuba, como todos los países que pertenecieron al “bloque socialista”, han sido los que se han reservado el derecho a privarte de la vida por intentar abandonar su suelo. Esos estados asumieron la propiedad de sus habitantes y nunca permitieron que alguna oveja descarriada abandonara su rebaño. Ejemplos de esa crueldad abundan en la historia de cada uno de esos países y la isla es uno de los mas destacados. No se han podido contabilizar las víctimas aportadas por nuestro pueblo en este campo para crear unas estadísticas negras, sin embargo, suman miles los cubanos que han perdido a un pariente, vecino o amigo en esos intentos por escapar buscando una mejor vida, es que no existe otra y se desconfía hasta del cielo prometido por la iglesia.

 

La supuesta y admirada revolución del idiota latinoamericano no ha sido otra cosa que una industria de la muerte, se nutre con la sangre de nuestra gente, unas veces convertidos en héroes y otras en mártires. Allí, donde no exista un cadáver útil, ellos se encargarán de fabricarlo y transformarlo en leyenda. Puede citarse como ejemplo los falsos patriotas que se inmolaron junto a la bandera cuando la “batallita” de Granada. ¿Cuántos cubanos no derramaron lágrimas ante la solemnidad de esa falsa noticia difundida por los medios informativos del régimen? Yo diría que millones, somos tan ingenuos y manipulables que logran dominar nuestras mentes con facilidad. “Las milicias de la dignidad” se inmolaron en Panamá cuando la invasión norteamericana, regresan las lágrimas y mocos. Todo era falso, abandonaron sus escopetas y se largaron al carajo. ¿Qué hacía nuestra gente defendiendo a un narcotraficante como Noriega? Si le preguntas a millones de cubanos no recuerdan nada, porque ese es otro mal que poseemos -además de la mansedumbre heredada de los siboneyes- tenemos una enfermiza mala memoria. Para conocer la crueldad de ese régimen les recomiendo que lean “La Misión de los Condenados”, donde relato con lujo de detalles como nos ordenaron hundir nuestro barco con 1200 soldados además de su tripulación, una cifra considerable de mártires que no llegaron a producirse.

 

https://estebancl1949.blogspot.com/2017/06/la-mision-de-los-condenados.html




Hay otros muertos que se interponen a sus intereses políticos, esos molestan y por lo general, multiplican con creces a la nómina de héroes y mártires por ellos inventada. Tal es el caso de todas las ovejas descarriadas que han perdido la vida en su intento por abandonar el rebaño, ellos desacreditan a su revolución y ella se reserva el derecho de privarlos de la vida. ¿Creen de verdad que los muertos por la única razón de abandonar el país se resumen en esas tres masacres? Permítanme decirles que están muy equivocados, como ya manifesté, esa sangre comenzó a derramarse desde el mismo año 1959 y nuestras costas han sido silenciosos testimonios de mis palabras. Unas pocas yardas o millas alejadas del último arrecife, las cifras se multiplican hasta la infinidad del desconocimiento. Yo contaba con solo 15 añitos cuando cubría junto a un guarda fronteras la región comprendida entre la playa El Salado y el Rio Mosquito, cada noche de guardia recibíamos la misma orden; “Tirar a matar”. Gracias a Dios nunca me vi obligado a disparar una sola bala, pero en ese tramo de costa perdieron la vida muchos cubanos en la década de los sesenta, ¿su delito?, tratar de abandonar el paraíso del proletariado. También los invito a que lean esa narración con el mismo título.

 

https://esteban1949papun.blogspot.com/2021/08/tirar-matar.html



 

Ejemplos deben existir por millares del carácter criminal de ese régimen, solo que esos recuerdos han sido asfixiados por el miedo o cobardía de nuestra gente. Olviden por un instante el silencio o complicidad de gobiernos, medios de prensa, organismos internacionales y para vergüenza de la humanidad, la del mismísimo Vaticano. Poco nos deben importar todos ellos y debemos acabar de comprender que nuestra gente está sola y abandonada. Pero esta vez y tantas otras, los invito a sentir vergüenza de nosotros mismo por nuestra cobardía. Con nuestro silencio miserable nos hemos convertidos en los más despreciables cómplices de ese régimen. Yo los invito a la lectura de otro ejemplo que se ajusta perfectamente al caso de las víctimas de “Bahía Honda”, solo necesitan retroceder el almanaque unos veintidós años. Aquí les ofrezco el testimonio de un cuñado de mi hija al que también quisieron linchar en la soledad del mar, pocos años más tarde y una vez establecido en EU, regresó por su hijo en una lancha. Lo cual demuestra que no en todos los casos se ajusta la acusación del “tráfico humano”, acción que tampoco constituye una razón para privar de la vida a ningún ser humano. Ya una vez he contado sobre el testimonio de un difunto amigo, quien piloteara una avioneta de guarda fronteras dedicada a la cacería de balseros. Debe ser horroroso escuchar como me contaba sobre los disparos de ametralladoras contra indefensos balseros o el lanzamiento de sacos con arenas desde helicópteros sobre esos seres humanos. Claro que produce mucha rabia, peor cuando observas a pueblos idiotizados por los medios de comunicación eligiendo a criminales como presidentes, es que nunca nos han escuchado.

 

https://esteban1949papun.blogspot.com/2019/01/boleta-de-ida.html




Ya no me asombra el silencio del mundo ante las desgracias que sufre el pueblo cubano desde hace sesenta y cuatro años. Poco me importa la poca cobertura internacional sobre este otro crimen, ya es algo usual en los medios dominados por la zurda internacional. Ya vimos como destruyeron ciudades cuando un delincuente y drogadicto fuera muerto por la policía de los EU, esa sí era noticia y hasta presidentes de varios países hincaron sus rodillas por un bandolero. Sin embargo, hace poco han asesinado a mas de setenta religiosos africanos y se ha guardado silencio. El pueblo iraní lleva varias semanas enfrentándose a otro régimen criminal y tampoco cuenta con la difusión que merece por sumar en esa lucha a mas de ochenta muertos. ¿Qué podemos esperar los cubanos por aportar a nuestro martirologio unas seis u ocho víctimas más? Absolutamente lo mismo que hemos recibido hasta ahora, silencio y complicidad por parte de quienes nos rodean y se atreven a decir que son nuestros hermanos.

 

Algo sí me golpea el alma y lo es, el silencio de nuestra propia gente, los del interior y los que viven en supuestas libertades en el extranjero. Mucho mas grave es ese silencio de muchos marinos como yo con los que comparto páginas, todavía no le encuentro una justificación a esos que, conociendo como yo estas historias, se atreven a defender a sus criminales amos. Por ellos siento una profunda vergüenza y todo mi desprecio.

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2022-11-01

 

 

 

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