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sábado, 15 de agosto de 2026

PABLO ARMANDO, UN RUBIO DE ESPEJUELITOS


PABLO ARMANDO, UN RUBIO DE ESPEJUELITOS.

 

Buque  escuela "Viet Nam Heroico"
 

 

Llegó a nosotros cuando aún nos encontrábamos estudiando en una edificación existente en Jaimanitas la cual, durante aquellos tempranos años de “roboilución”, ya se encontraba en estado de semi abandono y franco deterioro. Ya era un reconocido Primer Oficial, quien, por obra y gracia del sistema, debía subordinarse a un individuo, que además de repulsivo y peligroso con potestad de condenar a cualquier alumno en un proceso inquisitorio, era también un destacado inculto y falto de preparación técnica que se desempeñaba como “director” con minúsculas. Me refiero a Roberto Arche Flores (héroe nacional del trabajo con carácter vitalicio)

 

Pablo Armando era uno de los oficiales mas decentes hasta ese momento conocido, pausado al halar y con un control de su volumen como pocos. Creo haya sido el mejor de todos los profesores que impartieron clases en el curso de los famosos “F-1”, nos dio clases de Navegación de Estima, Costera, Electrónica y Condiciones Especiales. Sin haber estudiado pedagogía, poseía ese don de trasmitir y hacer comprender con facilidad su asignatura, enriqueciendo cada tema con aportes de su rica experiencia. Disfruté muchísimo sus clases y era en esas horas ojos y oídos que no se apartaban de sus explicaciones, cálculos, dibujos o prácticas sobre las cartas náuticas. Esta asignatura se comporta como el padre o la madre que te extiende los brazos para enseñarte a caminar, el compás de punta seca, la regla paralela y el transportador de ángulos, son como unas muletas necesarias para marchar después durante cientos y miles de millas. Pablo Armando fue ese gran escultor que ayudó a transformar viejas rocas adaptadas a la piqueta, rasqueta y cepillos metálicos en navegantes, refinando aquellas duras manos para que fueran capaces de manipular instrumentos dispuestos para los que deseaban dominar el arte de navegar, porque entre otras cosas, eso es la navegación, ciencia y arte.

 

Gracias a él y a otros profesores, culminé aquel Curso con los conocimientos necesarios para ocupar desde mi primer viaje a bordo del buque “Jiguaní” la plaza de Tercer Oficial, sin pasar por la de Agregado de Cubierta. Una vez graduados no coincidí con él en ningún buque donde me tocara navegar.

 

Un día del año 1976 y agotado de tantas navegaciones, mi amigo Eduardo Ríos y yo decidimos averiguar o ya lo sabíamos que, se estaban solicitando oficiales de la Marina Mercante para desempeñarse como profesores en la Academia Naval del Mariel. Después del trámite exigido para entrar al centro y una vez vencida aquella elevación que separa a la Academia del poblado del Mariel, nos encontramos con Pablo Armando junto al casamata que existía junto al edificio donde radicaba la biblioteca. Luego del saludo le manifestamos nuestras intensiones y el mismo nos condujo ante Gordillo, quien ocupaba la plaza de Jefe de Catedra de Navegación.

 

-Aquí le presento a dos personas que pueden ocupar las plazas de Profesores de Navegación, los conozco perfectamente porque les di clases de esa asignatura, cualquier duda puede mandarme a buscar. Apenas tuvimos que hablar y comenzamos al día siguiente el período de preparación.

 

No digo yo si Pablo Armando era un rubio con espejuelitos, siendo Primer Oficial les impartía clases a los Capitanes. Un tiempo después y no recuerdo la razón, el hombre se ausentó y nos preocupamos, averiguamos su dirección y allí estábamos Ríos y yo conversando con él, salpicados por la brisa del mar con su sabor a salitre. Vivía agregado con su esposa chilena en el apartamento de algún pariente en el Malecón habanero y ya comenzaba a sentirse molesto con su situación. Creo que la Academia de Ciencias le ofreció un empleo vinculado con nuestra profesión y Pablo renunció a todo para hacerle frente a ese nuevo desafío de la vida, pero ahora contando con un techo donde alojar a su esposa y criatura con pocos meses de nacida. La marina mercante perdió de esa manera a uno de los mejores Primer Oficial que conocí en aquella época, mientras tanto, muchos mediocres eran premiados con autos, apartamentos, cursos en el exterior, etc.

 

¡Ohhhhhhh, se me olvidaba! Pablo Armando no era rubio, pertenecía a la raza negra, era un negro. Solo que así identificaban entonces a las personas inteligentes en la isla, eran rubios de espejuelitos.

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2026-08-15

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lunes, 22 de septiembre de 2025

FALLECE EL JEFE DE MÁQUINAS EDGARDO MARTÍNEZ CALDERÍN.



 

FALLECE EL JEFE DE MÁQUINAS EDGARDO MARTÍNEZ CALDERÍN.

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“Una muerte poco anunciada”


Motonave "Jiguaní, donde compartiéramos singladuras.

 

Lamento llegar tarde, he estado atravesando algunos contratiempos con la salud y me prometí -cuando regresara- dedicarle unas pocas líneas a este gran hombre.

 

La noticia de su muerte me llegó como llegan casi todas en este mundo cibernético, la compartió Yraida, una amiga suya que está en mis contactos el día 13 de Agosto del 2025. Lo sentí como en casos anteriores, donde he cumplido la sagrada labor de despedirlos. Sin embargo, una nota de condolencia encubriendo un acto de hipocresía o cobardía, logró disparar ese enojo que me caracteriza. decía aquella nota de condolencias que; el amigo Edgardo había sido “fundador” de un grupo de exes, donde se agrupa de todo, lo bueno y lo malo de nuestro nada inmaculado mundo.

 

Entonces me pregunté enseguida; ¿Por qué no le dedicaron un obituario similar al empleado con otros exes que integraron la misma cofradía? Recorro gran parte de la página perteneciente a quien dirige ese grupo y es redactor de los mencionados obituarios, lo comprendo inmediatamente. Edgardo no falleció en Cuba, dejó de respirar en la lejana Uruguay. Tierra que ha abrazado a muchos cubanos que abandonaron la isla en la búsqueda de esa libertad o futuro inexistente. ¿Se convirtió en un “Traidor a la Patria”? Ya ese término no se usa mucho entre las nuevas generaciones, pero sobrevive en las mentes enfermizas de algunos degenerados de la nuestra. Es muy probable que por igual motivo dejaran de comunicarse conmigo algunos timoratos de esa pandilla, fracasaron en sus intentos por corregir la historia, se requiere de inteligencia, voluntad y pantalones, ya lo dije, se trata de unos infelices timoratos. Solo basta recorrer las biografías de unos cuantos para comprender lo que manifiesto, allí entre ellos se destaca ese gordo con su perrito, siempre dispuesto y colaborador para lavarle el rostro al régimen. Él se auto titula Comodoro, yo no dejo de llamarlo Inodoro. En fin, Edgardo no calificaba como toda la “pléyade” a la que esos individuos han despedido con sus fanfarrias y salvas disparadas. Es mejor que así sea, parte limpio de todas estas impurezas contaminantes.

 

Navegamos juntos a bordo del buque “Habana” o del “Jiguaní”, no `puedo recordarlo con claridad, ya los años me van traicionando. Si puedo afirmar que en esos viajes mantuve unas excelentes relaciones con aquel Edgardo joven como yo. Iba subordinado de otro gran hombre, me refiero al Jefe de Máquinas Orlando del Río, yo era un inquieto Tercer Oficial que apenas acababa de descubrir al universo.


Tal como aparece en la página de Yraida.

 

Edgardo tenía un carácter muy especial y aunque más tarde solo coincidíamos en muelles, la acera de la Empresa de Navegación Mambisa, las lanchas para abordar a nuestros buques fondeados, etc. Siempre sobrevino el abrazo o el fuerte apretón de manos, nunca, fíjense bien, nunca escuché a nadie hablar mal de él. Han pasado muchos años desde la última vez que nos vimos y no creo haya cambiado durante mi ausencia. Como tampoco lo han hecho muchos miserables que hoy viven en el exterior sin ocultar sus añoranzas por aquellos tiempos de calamidades. Como tampoco lo han hecho algunos miserables que viven en la isla, ciegos a la destrucción que han causado a su tierra y su gente.

 

Hoy apuramos una jarra de cerveza en la piloto del “Two Brother's” mientras esperamos una lancha que nos lleve a nuestras naves. Lo hacemos sin complejos, aunque vestimos charreteras, lo hacemos sin imaginar que tan profundo andamos hundidos dentro de aquella podrida sociedad. Nos gritan desde la entrada al muelle Sierra maestra Nr.3 Sur, vemos como se aproximan las lanchas y cruzamos la avenida del puerto desafiando al tráfico de aquellos tiempos. Masacote nos saluda con su boca de sábalo; ¡Colaboren, colaboren, colaboren! Siempre pide algo, cualquier cosa es útil y necesaria en aquella insaciable tierra. Edgardo aborda la lancha para el área norte de la bahía, ya su buque se encuentra de salida. Yo me dirijo al sur y antes de desaparecernos nos saludamos.

 

Dos horas mas tarde escucho cuando su buque se desliza por el canal de entrada a la bahía, imagino a los niños corriendo por el malecón paralelos al muelle. Hoy son muchachos viejos dispersos por gran parte del mundo, a unos pocos no les importa la suerte corrida por sus parientes. Se escucha una pitada larga que estremece toda la bahía, ya no hay barcos entrando o saliendo, los Prácticos mueren de viejos o aburrimiento. Los imagino desapareciendo entre la bruma de la nada y su nave cae a estribor una vez vencida la bolla nr.1. Otro buen hombre que se nos va, ya quedamos pocos.

 

Mis sentidas y sinceras condolencias a toda su familia, amigos y colegas de profesión. Hay cosas que debían decirse y las dije sin remordimientos o arrepentimientos.

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2025-09-22

 

 

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jueves, 18 de enero de 2024

EMPRESA DE CORRUPCIÓN MAMBISA. De tres, tres.

EMPRESA DE CORRUPCIÓN MAMBISA.

De tres, tres.


Motonave "30 de Noviembre" (1), escenario de estas historias.


Jamás la revolución hizo una sola cosa que detrás no estuviera su mano maquiavélica por intereses bien definidos y eso también sucedió con la Marina Mercante Cubana. Muchos acéfalos veían el crecimiento de la flota como un logro, un éxito sano y de prosperidad para el país. Sentimientos expresados fanáticamente muy a pesar de que en el fondo se veía oculta la doble y verdadera intención, la utilización y manipulación para sus diabólicos fines de todos los buques. Convertidos en mamertos carentes de opinión, no le daban importancia a nada de lo que ocurría a su alrededor, como individuos castrados de su masa encefálica y sin cerebro, al fin y al cabo. Aquí les pongo tres ejemplos necesarios del mismo buque en viajes diferentes, cumpliendo objetivos similares o parecidos.

 

Número # 1.-

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En la M/N “30 de Noviembre” y como viaje de regreso (viaje Sur), se nos hizo recalar hasta el puerto de Varna-Bulgaria en el Mar Negro para tomar carga. Allí permanecimos varios días fondeados en espera hasta que llegaron las referidas mercancías. Primero embarcaron cinco miembros de la Seguridad del Estado elegantemente vestidos con sobretodo y sombrero de color negro. Par de días después regresaron con tres infelices cubanos que estaban presos en la URSS. Ellos serían conducidos a Cuba en calidad de presos por protestar contra la política de intervención de la Unión Soviética en la antigua Checoslovaquia en el año 1968. Al tornero le dieron la brillante tarea revolucionaria “como militante del partido” de asegurar con soldadura la portilla del camarote donde serían alojados. Hicimos agua, víveres y combustible en Santa Cruz de Tenerife y los tres reos no aparecieron ni en la lista de tripulante como pasajeros, no querían correr riesgo.

 

Viaje # 2 sur.-

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También de regreso se nos hizo entrar al puerto de Marsella para tomar una carga, repitiéndose la misma historia. No se escatimaban gastos, poco importaba el costo armador sumados a las operaciones portuarias, Prácticos, precio del atraque a muelles y almacenamientos por varios días, etc. Con un frío intenso, una noche se aparecieron cinco miembros de la Seguridad del Estado vestidos con igual “uniforme” de enmascaramiento, sobretodo y sombrero negro. El Capitán tuvo la molestia de recibirlos en el portalón y darles la mano uno a uno a todos aquellos sicarios, invitándolos pasar a bordo. Días después llegó la misteriosa carga, varios pallets con cajas de vinos finos para el Comandante en Jefe. Todas aquellas cajas fueron cuidadosamente colocadas en unos estantes que el buque tenía en el entrepaño de la bodega # 4. Se cerró la bodega con sus tapas de cuarteles e increíblemente, los segurosos comenzaron a montar una guardia ridícula encima de la bodega a pesar del frío y el mal tiempo de la travesía. Al parecer, la misión consistía en evitar que ningún tripulante fuera abrir la bodega, desarmar los pallets o romper las cajas para envenenar el vino o simplemente robarlo, toda una paranoia.


Motonave "30 de Noviembre" (1), escenario de estas historias.

Viaje # 3 norte.-

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Este tercer viaje cargamos cajas selladas muy pesadas en el puerto del Mariel, fue una operación militar. Del Mariel fuimos para Isabela de Sagua donde íbamos a completar la carga con azúcar. Una noche desde el fondeadero divisamos un fuego enorme, fue el resultado de un sabotaje a los almacenes de azúcar. Las investigaciones desviaron el dedo acusatorio hacia el custodio que montaba guardia, varios días después fue fusilado en el parquecito frente al ranchón que solíamos frecuentar. Tuvimos que completar la carga en el Puerto de Manatí con destino a Chile, nos asignaron como puertos de descarga a Talcahuano y Concepción. En este último puerto y después de terminar con la descarga del azúcar, cerraron el muelle y comenzaron a llegar camiones con hombres que no eran portuarios. Fueron militantes del M.I.R. (Movimiento de Izquierda Revolucionario) quienes recibieron aquellas cajas, eran armas destinadas a romper el orden democrático en aquel país. Está demás decirles que el escenario fue enriquecido con ese protocolo “revolucionario” de abrazos y frases que, justificarían los muertos que produjeran aquellas armas descargadas de contrabando. Entre los asistentes a la macabra operación “revolucionaria”, se encontraban varios cubanos de la embajada, quienes estaban esperando a los aguerridos camaradas a bordo.

 

Conclusión, tres viajes, uno detrás del otro. Tres misiones del gobierno donde manipulaban a las flotas mercantes y de pesca a su antojo. Pueden incluir de paso las violaciones cometidas de todo tipo de tratados internacionales de las que Cuba fuera firmante y parte como la Organización Marítima Intergubernamental (OMI). Años posteriores los buques mercantes cubanos fueron artillados durante los viajes a la guerra en Angola, violando también la condición de “paso inocente”, privilegio otorgado a naves mercantes y de pesca que no se encuentren faenando.

 

¡Que orgullo, Mambiseros! Camajanes, vividores, hombres sin escrúpulos que dirigían o capitaneaban esas naves y que se prestaban para tan bajos fines. Asco, repugnancia, complicidad entre individuos con repulsiva catadura moral, quienes le hacían el juego a la tiranía y que hoy, para desgracia de sus víctimas y pueblo, viven tranquilamente en Miami. Muchos de ellos son tan inmorales que recuerdan aquellas componendas con nostalgia y continúan sintiéndose orgullosos de haber sido miembro de semejante engendro, como lo fue la Empresa de Navegación Mambisa.

 

 

 

 


 Eduardo Ríos Pérez.

Ex-Oficial de la Marina Mercante Cubana.

Ex-Profesor de Navegacion en la Academia Naval del Mariel.

Ex-Prisionero Político Cubano.

Miami.. La Florida.. Estados Unidos.

2023-09-23

 

 

 

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miércoles, 9 de agosto de 2023

LAS BATALLAS NAVALES DE LA EMPRESA DE NAVEGACION MAMBISA. Por Eduardo Ríos Pérez.


 

LAS BATALLAS NAVALES DE LA EMPRESA DE NAVEGACION MAMBISA.





Por Eduardo Ríos Pérez.

 

-¡Señor, los perros están ladrando!

-Sancho, dejad que los perros ladren, es señal de que cabalgamos'.

 

Nada, solo un pedacito de El Quijote, un clásico escrito por Cervantes, quien peleó en unas de las batallas navales más grande que cambió el destino del mundo, allá en el Golfo de Lepanto. Una guerra de la Cristiandad contra el Imperio Otomano, cientos de barcos hundidos y miles de marinos muertos, pero de eso hace ya muchos siglos, ocurrió por el mes de Octubre de 1571. Por esas fechas los perros aún ladraban, ahora ellos solo lamen.

 

Las batallas de hoy son muy diferentes, aunque en Mambisa se han hundido varios buques por negligencia, impericia y politizados navegantes casi siempre. No me refiero a esas batallas, son otras donde los protagonistas no hubiesen inspirado a Miguel de Cervantes Saavedra a escribir el Quijote. Sería de muy mal gusto que cuando Sancho le gritara:  

 -¡Señor, que los perros lamen! Y que indignado aquel hidalgo Caballero que luchara contra molinos le contestara:  

-Sancho, dejad que los perros sigan lamiendo, es señal de que navegamos en Mambisa.

 

Siempre he dicho que los buques de Mambisa se me parecen a una cárcel, la chimenea con el logo del machete y la bandera la asemejo a la garita en cuya posta hay un sicario mirando hacia abajo, controlando toda la tripulación. La oficina del Capitán similar a la del Orden Interior con todos los expedientes de los reos, informantes, chivatones, clavistas, perros lameadores etc. El Rastrillo (término carcelario), los pasillos que te conducen al comedor, salones, camarotes o celdas. La Cubierta Principal viene siendo en mi algo agotada mente de exconvicto, el patio para coger sol los reclusos y por último el portalón, la puerta para salir del penal.

 

Cuando era marinero de Cubierta navegué con un Contramestre y un Pañolero que venían de la vieja guardia. Hablo de marinos que vivían para el barco y a él se entregaban en cuerpo y alma. Siempre andaban por cubierta mirando hacia arriba, buscando algo. Con aquellas vistas de águilas podían detectar los cambios o reparaciones debían hacerse en la arboladura. Siempre me decían; los cerdos no pueden ser marineros porque no miran para arriba, no cesaban, siempre entorchando cabos, haciendo gasas de alambre, engrasando cables, cambiando patecas, motones, cuadernales, amantes, amantillos, drizas, etc. Eran incansables, hacían todo eso mientras mantenían a los marineros en constante labor de mantenimiento y pintura.

 

Ellos siempre me buscaban para sus trabajos, hacíamos un trío inseparable, aprendí el uso del burel, todos los trabajos de recorrida, ellos amaban su trabajo, amaban el mar. Con picardía me decían en muchas ocasiones; Aprende bien, porque a ustedes los mandaron para relevarnos a nosotros. Era mi segundo viaje con ellos y entre nosotros, como que surgió una complicidad espontánea de confianza. No existía la necesidad de mediar palabras para decirnos algo, los ojos hablaban por nosotros.

 

Para la época ya iban desapareciendo los privilegios que, con tanto esfuerzo, luchas, huelgas, etc., habían conquistado aquellos verdaderos lobos de mar. Los beneficios de las horas extras, la dieta por no almorzar o comer en el buque los días libres y hasta los 200 dólares cada dos años entregados al tripulante para que se comprara su ropa de frío, y otros logros -al parecer insignificantes- como el coffe time, el break, meriendas al lugar de guardia etc., se perderían entre consignas y llamados al sacrificio eterno.

 

En el Puerto de Barcelona los vi salir juntos una mañana, ya lejos se voltearon y me dijeron adiós con la mano alzada. Era como una despedida, sabía que no volverían, confiaron en mí, me sentí muy mal, había perdido a dos amigos, dos tremendos trabajadores, dos marinos, perdí a mis maestros. Su ausencia se notó, nos reunieron para hablar horrores de ellos, tenían razón, ya el relevo estaba a bordo. Con ellos enrolados en nuestras naves se fue la tradición, la hermandad y nació el chacalismo, la chivatería, la incompetencia, los pacotilleros, los informantes, el PCC, la UJC, el Sindicato, las reuniones, los trabajos voluntarios. Después de ese día ya nadie miraba para arriba, nos volvimos cochinos, hasta el año 1992 que caí preso, jamás volví a ver marinos como aquéllos.

 

Llegaron los Comisarios Políticos, individuos sacados de todas partes, pandilla integrada por oficiales ineptos, pésimos, como Octavio Justis Casariego, militante del partido comunista. Buena cantidad de Sobrecargos improvisados, ladrones profesionales que ocupaban el puesto porque eran todos ellos una bandada de informantes. Rateros que en complicidad con el Capitán se encargaban de traer bultos de abrigos y botas de frío de pésima calidad que encargaban al ships chandler y de esa manera robarle miserablemente al marino. Otros también venían de la calle sin ningún conocimiento de los barcos, vaya usted a saber que asignatura le impartían a esa gran masa de oportunistas carentes de nivel educacional, pero llegaron a nuestras naves uniformados y para más vergüenza, cargando sobre sus hombros charreteras con un “ancla” y tres rayas más el salario del 1er Oficial. No solo nos quedamos callados ante esta inmoralidad de pagarle a un parásito, existieron quienes les aplaudieron. Dispusieron de un asiento en la mesa del Capitán en el comedor y un camarote, muchas veces más confortable que el del Primer Oficial del buque. Miserables parásitos, lameadores, chivatos, traidores, poco hombres y conflictivos, cuyos contenidos de trabajo era como el de un pastor, conducir a su rebaño de carneros. Mientras aquella gente que no miraba para arriba como los puercos, marchaba felizmente seducidos con el discurso de aquellos vagos hijos de putas por los senderos del sistema stalinista totalitario de Cuba. Valiente labor la de esos miserables, quienes algunos de ellos con su “antigüedad”, superaban el salario de los capitanes de nuevas promociones y su labor se limitaba a velar que ninguna oveja se desviara ideológicamente. Su trabajo era observarlo todo, qué leías, qué estaciones de radio escuchabas, con quién te relacionabas en el extranjero, como vestías, cómo te expresabas, si colaborabas con la revolución o resultabas indiferente, desafecto. Los que se proyectaban como “buenas gentes” se prestaban para darte consejitos en privados, casi siempre en su camarote para impresionarte. Vaya regañitos que como los puntos de la licencia de conducción se iban acumulando hasta que te partían las patas. ¡Que cobardes fuimos!

 

Así era nuestra gloriosa Marina Mercante, brazos largos de un régimen que utilizaba sus buques no solo en labores comerciales, también realizamos trabajos sucios, como traer presos cubanos de puertos socialistas, nadie me lo contó, yo los traje de Varna- Bulgaria. También transportamos bien custodiadas bebidas finas en el Puerto de Marsella-Francia para el Comandante en Jefe. Cerrada vigilancia mantenida durante toda la trayectoria por cinco agentes de la Seguridad del Estado, quienes viajaron desde La Habana expresamente para cumplir esa misión. Transportamos de todo y ese todo incluyen los restos de aquellos mercenarios cubanos, quienes perdieran la vida en la fallida guerrilla del Congo. invasión dirigida por el fracasado Ernesto Guevara, ya hablaré de eso. Nuestros barcos fueron usados para muchos fines, bien diferentes a los que fueron concebidos por sus astilleros, por ejemplo; exportar tropas para Argelia en la M/N Camilo Cienfuegos, también a Siria, Angola, Mozambique, Etiopia, etc., donde miles de cubanos perdieron la vida.

 

Hoy, muchos de aquellos capitanes que ocuparon cargos al más alto nivel en aquella naviera mafiosa, responsables de tantas violaciones de los tratados marítimos internacionales, no han desaparecido totalmente. Algunos ya marcharon al infierno con sus amos, pero una parte del resto de ese grupo, viejos camajanes, cobardes e hipócritas, siguen bien unidos, más concéntricos que nunca y viviendo en Miami. Disfrutan de un retiro y un medicare por su octogenaria edad en un país donde no aportaron nada, no dan la cara, pero nos leen. Tampoco opinan, se esfuerzan en mantener un perfil bajo como lo que han sido y son cobardes ratas de cloacas. Los más audaces o desvergonzados muestran sus repugnantes rostros. Exhiben con descaro sus patios, las piscinas con sus hijos y nietos disfrutando de las bondades del capitalismo. Después lo mismo, se reciclan, el capo solo cambia su foto del perfil y vuelve a cambiar y cambiar y todo es un silencio profundo, donde se percibe o respira la cobardía en la que vivieron y viven. Nada ha cambiado para ellos, sus vidas continúan siendo las mismas, se revuelcan en el más nauseabundo pantano, como aquel donde vivieron. Solo que en este tienen comida y todas las bondades que ofrece el capitalismo, contra el que solapadamente luchan o tratan de contaminarlo con todo el odio que les sobró en su tierra de origen.  Y aún existen seres tan despreciables como ellos, capaces de apretarles las manos o sentarse en la misma mesa. Todos ellos pertenecen a la más profunda degradación de la especie humana parida en nuestra isla.

 

Los perros de esa flota Naval de Mambisa ahora lamen las botas yankis.

Nota: Los perros a los que me he referido en la cagastrófica flota de mambisa, son los animales de dos patas. Sería yo incapaz de ofender a esos dulces animalitos cuadrúpedos y peludos que al igual que los ángeles, nos cuidan y dan amor. Los de dos patas ladran y muerden, odian y van destilando veneno en cada tierra por la que pasan.

 

Sería de muy mal gusto que cuando Sancho le gritara: 

 -¡Señor, que los perros lamen! Y que indignado aquel hidalgo Caballero que luchara contra molinos le contestara: 

-Sancho, dejad que los perros sigan lamiendo, es señal de que navegamos en Mambisa.

 

¡Le ronca los timbales!

 

 

 





Eduardo Ríos Pérez.

La Florida-Estados Unidos

2023-08-09

 

 

 

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