sábado, 22 de enero de 2022

Los años verdes. La Zafra del Café.


Los años verdes. La Zafra del Café.




Por Guillermo Ferrer Sánchez.

 

Éramos un grupo de más de veinte jóvenes que tomamos las mochilas y con la fuerza que nos daba el llamado de la hora marchamos a las míticas montañas de las provincias orientales a la Zafra del Café.

 

Días de hambre, raciones exiguas, ascender por el enlodando sendero en la oscuridad de la madrugada, resbalar, caer, erguirte, continuar. Llegar a los cafetales cuando amanecía, envueltos en la bruma y saturados de humedad. La bolsa o la canasta amarrada a la cintura, libres ambas manos para ir seleccionando uno a uno el grano maduro sin dañar las hojas o los frutos que aún no podría tocarse o para evitar caer por la ladera inclinada y fangosa.

 

Al mediodía, cuando el sol nos maltrataba, las hormigas del café, de las grandes y negras y también de las pequeñas y rojas, nos atacaban con furia penetrando en apretadas legiones por las mangas de las camisas y por el cuello invadiéndonos por debajo de nuestra ropa. El escozor insoportable solo podía aliviarse mucho más tarde, cuando bajábamos apresuradamente al campamento e íbamos a bañarnos en las turbulentas aguas del Toa antes que la noche impidiera ver claramente los senderos.

 

Nos reuniríamos junto al fuego, comíamos unos plátanos u otra vianda, algo de carne en conserva preparada por alguien del grupo que, sin saber cocinar, tenía la obligación de llenar los famélicos estómagos de la brigada de trabajo.

 

El camino desde nuestro pueblo a las montañas donde se encontró la finca ayudó a la brigada que trabajaría en la zafra cafetalera era bastante accidental. Transportes lentos y antiguos, magras raciones, poco descanso, largas caminatas con las pesadas mochilas colgadas en la espalda y el generoso sol oriental calentando nuestras cabezas, siempre adelante, como si la prisa disminuyera la distancia.

 

Hasta que una tarde llegamos a la finca de la familia Sánchez (Májaseal) y una barraca de madera y techo de paja nos recibió, benéfica, y nos protegió durante la temporada que nos tocó vivir aquella aventura.


Colgamos las hamacas, cada uno acomodó sus cosas como pudo mientras la niebla de la tarde cubría el paisaje. Para nosotros era un momento importante y nada terminaría con nuestro entusiasmo. Una parte de los voluntarios pensamos así. Otra no soportó y, sin meditarlo mucho, volvió a Las Villas. Nunca me ocupé en averiguar lo que contaron para justificar una retirada tan poco honrosa.

 

La debacle preocupó y del partido municipal envió a mi madre, acompañada por un hermano ex combatiente del ejército rebelde para averiguar qué sucedió.


Sin aviso apareció en el predio cafetalero. Nos quedamos de una pieza, porque en nuestra juventud no comprendemos el motivo. Firmes, estigmatizamos a los demás como desertores y declaramos que mantendríamos la palabra empeñada. Mi madre nos miró de una forma que nunca olvidó. Paseó su vista por nuestros rostros –teníamos entre trece y quince años–, bajó los ojos y sucedió la decisión con su voz dulce pero firme. Mi tío sonrió, cómplice, por la juvenil cojonada que anuncióba una buena madera. Nos abrazaron a todos, nos abandonaron su cariño y luego de despedirse se alejaron hasta desaparecer ocultos por los frondosos árboles que abrigaban las montañas.

 

Mantuvimos nuestra palabra y como si fuera necesaria otra prueba, al poco tiempo nos azotó un ciclón al que llamaron “Flora”. Su fuerza y ​​las lluvias que lo acompañaban provocaron destrozos enormes en toda la zona.


Allí, en un lugar perdido de las montañas, junto con campesinos que buscaban refugio en lugares más altos por la terrible crecida del río Toa, nos apretamos los unos contra los otros e, inmóviles, soportamos la violencia desencadenada con la humildad de los hombres ante fuerzas que estan mas alla de su razon.

 

Durante el vendaval, como un rayito de esperanza nació una hermosa niña. Separada por un débil tabique que daba una precaria, privacidad la partera recibió una nueva vida, hija de uno de los dueños de la finca. Hoy tendrá unos cuarenta y tantos años. A veces me sorprendió imaginando cómo ha sido su vida.

 

La tempestad terminó. Árboles, ramas caídas y el lodo hacían las labores mucho más difíciles pero no imposibles. El trabajo rompió los días de tedio hasta que recibimos la orden de regresar. Los caminos habían quedado intransitables, los transportes no pudieron llegar y nos esperaban muchos kilómetros, cerca del pueblito de Palenque.

 

De un grupo de mas de veinte jóvenes solo quedamos cinco, Minervino Moreira de Potrerillo, Pedro Avalos de La Maltina , dos chicos humildes de San Juan de los Yeras: Mateo y José, y yo de Ranchuelo.


Algunos en chiste le habían puesto a la brigada LV5-/R19, diferenciado los que quedamos y los que se habían “rajado”. Los años pasaron y nuestros caminos nunca volvieron a encontrarse, sin embargo, algunas veces me siento con ellos alrededor del fuego, conversamos repitiendo historias ya olvidadas mientras el frio de la montaña nos hace tiritar y la hija de Sánchez llora incansable pidiendo su alimento.

 

Finalmente, tomamos nuestras pertenencias y la caminata fue una epopeya. El lodo parecía la mar, lo cubría todo y muchos dejamos el calzado enterrado, pero seguimos descalzos cuidando de no pisar una piedra que nos hiriera y nos alejara de los camiones salvadores. Al encontrarlos, nos embarcamos en desordenado tropel.


En Santiago de Cuba subimos a unos ómnibus escolares y así hasta Santa Clara donde nos dieron zapatos para nuestros pies maltratados. Recuerdo que nos recibió un muchacho amigo de mi familia de apellido Chao. Yo continué viaje hacia mi pueblo que, ignorante de lo sucedido, continuó con su vida.

 

Años más tarde al leer las cartas que entonces enviaba a mi familia, me asombré al descubrir la fuerza de las ideas que se agitaban en aquellas líneas escritas a la tenue luz de una vela del luego agotador trabajo en los sembrados de café. Fuimos voluntarios, medimos nuestra fuerza, supimos cuál era nuestro coraje y regresamos fortalecidos de la dura prueba.

 

Al llegar agotado por la mala alimentación y la faena, no renegué de nada. Orgulloso, sentí en mi pecho el latir de una estrella. Busqué a mis padres y nos fundimos en un largo abrazo. El calor del hogar y su amor curaron las heridas preparándome para continuar en la maravillosa aventura de una Patria mejor.

 

¿Qué hubiera sucedido si esa inmensa vocación de trabajo y capacidad de sacrificio hubiera tenido como meta el bienestar de nuestra Patria? Éramos demasiado jóvenes, tan ingeniosos y sin embargo, la tempestad mas violenta no podía doblegarnos ¿Cuándo perdimos nuestra fuerza? ¿Cuándo comenzamos a perder el orgullo ya inclinar la cabeza? ¿Cuándo nos corrompimos y perdimos la fe?

 

Llegan de un lugar ignoto de mi memoria unos versos martianos, que como ráfaga de viento fuerte, gritan a mi conciencia dormida:


"Dame el yugo, oh mi madre, de manera

Que puesto en él de pie, luzca en mi frente

Mejor la estrella que ilumina y mata".

 

 

Guillermo Ferrer Sánchez.

Buenos Aires-Argentina

Mayo 19 del 2009

 

 

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Los años verdes. La Zafra del Café. Notas.

 

Esta vez la pluma de Guillermo Ferrer viaja hacia el pasado y nos remonta a la segunda tarea apoyada por la juventud de entonces. No olvidemos que la primera movilización masiva de jóvenes ocurrió en 1961 durante la “Campaña de Alfabetización”.


Releo este tema interesante y observé dos detalles que me obligan a la investigación. En uno de los primeros párrafos, Guillermo expresa lo siguiente: “La debacle preocupó y del partido municipal enviaron a mi madre, acompañada por un hermano ex combatiente del ejército rebelde para averiguar qué sucedía”.


En otro de los párrafos siguientes dice algo donde muy pocos se habrán detenido: “Mantuvimos nuestra palabra y como si fuera necesaria otra prueba, al poco tiempo nos azotó un ciclón al que llamaron “Flora”. Su fuerza y ​​las lluvias que lo acompañaban provocaron destrozos enormes en toda la zona”.


Considero que la premura no lo detuvo en ofrecer una aclaración necesaria y surge la pregunta que pudiéramos hacer muchos de la época. ¿A qué zafra cafetalera se refiere?


La primera zafra del café se produjo a finales del año 1962 y yo recuerdo que, para esa fecha, nos sorprendió la “Crisis de Octubre” en la región cafetalera de Mayarí Arriba. Todo parece indicar que el año posterior hubo otra movilización al café y lo demuestra la mención del ciclón “Flora”, cuyo paso desbastador sucedió en 1963.


Falta otra pregunta y es donde el autor debe hacer una aclaración. ¿A qué “partido” se refiere? Hasta el año 1962 todas esas movilizaciones y trabajos de confusión, fueron realizados por la ORI (Organizaciones Revolucionarias Integradas). La cual fue desintegrada el 26 de Marzo de 1962 y dio paso a la formación del PURSC (Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba) No olvidemos que Castro había declarado “socialista” a su régimen en Abril de 1961. Es necesaria esta aclaración a los lectores para que no confundan o interpreten que se hace mención del “partido comunista”, el cual fuera fundado oficialmente en 1965.


Como quiere que sea, Guillermo logra recrearnos con ese viaje al pasado y el encuentro con una juventud muy laboriosa, inocente, traicionada y cómplice de esas desgracias a pesar de sus aspiraciones.

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2016-08-25.

 

 

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lunes, 17 de enero de 2022



 

Y DECIDÍ MARCHARME


Hokkay RoRo escenario de esta historia.

Por Guillermo Ferrer Sanchez

 

El Hokkay era un RoRo ( Roll On Roll Off)-primero en su tipo-adquirido para la flota cubana. Sueño de pobre con plata que alimento un ego muy particular. El Capitán Hugo Vivar. –Viceministro de Transporte- patrocino la aventura y llevo a buen término las negociaciones de compra. El buque tenía un estado técnico deplorable pero ese detalle era un tema menor

El totalitarismo es interesante y digno de estudiar. Cuando se hace gobierno e implanta su estilo, en algún momento (más bien en todo momento) el gran líder, otro líder o cualquier inútil pare una idea genial. Generalmente tiene un trasfondo netamente político que puede promocionarlo, demostrar su sabiduría o alimentar su apetito de poder. Eso si, los problemas de fondo continúan a la espera de ser atendidos convenientemente.

Cuando todos se dieron cuenta que la iniciativa era un fiasco de marca mayor al Capitán H.V. lo enviaron a ventilarse en las extensas rutas marítimas que surcaban los buques de Navegación Mambisa.

El Hokkay fondeo en la Bahía de la Habana y agónicamente realizo unos cuantos viajecitos para tranquilidad de todos los que autorizaron la compra. La honrilla pudo ser salvada.

La plata era del pueblo y este actor social tan homogéneo y difícil de particularizar nunca protesta por la confianza que deposita en sus líderes. Estos pueden equivocarse y matarlo de hambre, pero esta aceptado implícitamente que sus intenciones son buenas.

Para alegría de la tripulación, recibieron algunas mejoras que otros no percibían pese a soltar la piel trabajando: varias gaseosas semanales, mejor comida y alguna botellita de ron de cuando en vez, alimento su entusiasmo y dedicación al trabajo.

 

Estos beneficios (¿?) otorgados de manera voluntarista y subjetiva, sin contrapartida productiva o por conquistas sociales, lejos de beneficiar, favorecen el surgimiento de cofradías interesadas en copar los supuestos privilegios. Establecen códigos y relaciones que nada tienen que ver con un buen ambiente laboral. ¿Recuerdan la cita? : “En el socialismo de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo”. ¿O acaso se utilizan los fundamentos ideológicos de la doctrina solo cuando son útiles para maniobrar?

 

Mis vacaciones habían terminado y me enviaron al buque en el mes de agosto de 1993 como Primer Oficial. Conocía de antaño al Capitán Santana. Tenia la mano pesada y bajo su comando no se podía estar jodiendo. Este llevaba mucho tiempo a bordo y solicito su relevo.

La estadía en el puerto seria prolongada lo que convirtió la plaza en un lugar muy deseado. La lotería la gano el Capitán Sardiñas (el gordo) que para la época trabajaba como inspector de Seguridad Para la Navegación. Buen tipo, simpático y cuentista pero sin la potencia de su antecesor. No gustaba de conflictos, flojito y muy comilón. No tenia la madera necesaria para enfrentar una tripulación que al menor atisbo de debilidad actuaría en consecuencia.

Quisimos mantener el nivel técnico alcanzado por la anterior administración y de ser posible mejorarlo. Un detalle empaño nuestro deseo, había que trabajar, cumplir un horario, no estar zafando el cuerpo con reuniones, o que el secre de turno tuviese la ultima palabra a bordo. El que no cumplía con su deber era desenrolado. El represente del partido se sintió atacado al ver menguar sus atribuciones. Sus muchachos cerraron filas. Afilaron las armas para el combate y el ruido de tambores lejanos solo traía el llamado a la guerra.

Con Santana otra hubiese sido la historia. “Sardi” siempre flojito y timorato se abrió de patas. La contradicción rompió por el oficial a cargo de mandar a trabajar e imponer disciplina.

Mi buena estrella hizo un regalo inesperado. De tantas visitas a bordo explicando como trabajaba ese tipo de buque, conocí a una hija de la lejana provincia de Guantánamo. La chica portaba las cualidades más dulces de su hospitalaria tierra y en adelante mis noches de guardia fueron bendecidas con su hermosa compañía. Error fatal.

El secre tuvo su oportunidad. Cometí un acto imperdonable para la rígida moral marino-partidista. ¡El Primer Oficial tenia relaciones extramatrimoniales!

Amigos míos, en Cuba hablar de infidelidad nunca ha sido tema de alta política. Nuestros eximios líderes atesoran una cantidad interesante de amantes mantenidas con los recursos del pueblo. Sin embargo, cuando conviene cualquier cosilla puede ser utilizada. El derecho a cagar al prójimo es tan viejo como nuestra especie ¿De que sorprendernos entonces?

Así las cosas, a mis espaldas se cocino con el Comité del Partido una reunión donde se discutiría acerca de la dañada moral del primer oficial. Allí no cumplieron con los procedimientos, ni con los estatutos, ni con lo que un hombre normal hubiese hecho de tenerle bronca a otro. La antigua herida de mi época de político quizás les aconsejo tomar revancha por la afrenta no olvidada.

De improviso me vi en el medio de una reunión sin saber que se trataría. Completamente desinformado. Mis “compañeros militantes” me tomaron del cuello y comenzaron a despedazarme. Todos con cara de orto y el consentimiento seguro del Capitán que no podía ignorar la actividad que realizarían a bordo de su buque. Los representantes del Comité del partido comenzaron la letanía acompañada con golpes de pecho y latigazos en sus espaldas (¿medios maricones?).

La experiencia de tantos años hablando la misma mierda u otra parecida, me aconsejo escuchar tranquilo ya aburrido de la rutina estupida de nuestras vidas.

Algunos me criticaron. Otros prefirieron callar y observar entusiasmados el complicado vuelo de las moscas muy cerca de las luces que aferradas al techo observaban una reunión comunista.

Si la naturaleza te ha regalado una buena porción de sentido común, cuando recibas una alerta, lo mejor es ocultar capacidad tan subversiva. Dejar que una sonrisa entupida adorne tu rostro de militante siempre fiel al partido será lo más conveniente.

Cuando al fin terminaron y un poco de silencio se regalo a nuestros oídos. Pedí la palabra. Agradecí la preocupación por mantener impoluta mi bragueta. Pero, ya que estábamos con aquello de analizar. ¿Por que no hacerlo con todos los militantes desembarcados por robo o por indisciplinas? ¿Cual era la intención real del secre? ¿Por qué no cumplieron con los estatutos?

Lentamente coloque todas mis cartas sobre la mesa, sabiendo que no podrían siquiera igualar la apuesta. Quedaron fríos al advertir la metedura de pata y mi disposición de llevarme puesto hasta el capitán por blando de huevos. Todos mudos a mirar por las portillas. Mientras la tenue luz del atardecer daba paso a la oscuridad más completa. Esperaban quizás a Lenin aconsejara que hacer conmigo.

Aguarde unos minutos y al ver que no se reponían, me levante y di un portazo al salir. Finalmente corte el hilo agónico y deteriorado que muy débil me unía a la organización y al sistema político de mi país. Decisión madura desde mucho tiempo antes.

El jefe del grupo de buques al enterarse de todo el rollo no pudo creerlo. Ofreció su apoyo y la promesa de una limpieza a fondo. Agradecí pero a esas alturas no era necesario. Otro buque esperaba más allá de las costas cubanas en Puerto Cabello

Al tomar el avión para Venezuela- igual que Celia Cruz- deje enterrado mi corazón con la convicción de no regresar jamás. Mientras la aeronave se alejaba de La Habana, contemple hasta el último segundo los grises edificios que se perdían en la lontananza. En silencio mande al carajo todo el empalagoso y repugnante merengue político cubano. Muy lejos estaba de mi mente que Argentina seria mi nueva Patria adoptiva.

Mi futura esposa preparaba un viaje a Cuba para sus vacaciones. Yo comenzaba a recorrer un largo camino que mucho tiempo después me llevaría a sus brazos. Un día de septiembre de 1995 en esta siempre hermosa ciudad de Buenos Aires.

 

Guillermo Ferrer Sánchez

Buenos Aires..Argentina.


 

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domingo, 16 de enero de 2022

BARCOS QUE PERTENECIERON A LA EMPRESA DE NAVEGACION MAMBISA. CONCLUSIÓN



 BARCOS QUE PERTENECIERON A LA EMPRESA DE NAVEGACION MAMBISA.




CONCLUSIÓN

Hoy concluyo un largo recorrido donde diariamente les expuse fotos y datos de cada uno de los barcos que formaron parte de la Empresa de Navegacion Mambisa. Ya antes había hecho el mismo recorrido con los buques que pertenecieron a la Empresa de Navegacion Caribe. Entre las dos flotas me consumieron mas de medio año su presentación, la búsqueda de esas naves borradas de nuestra historia fue ardua y agotadora. Ya he dicho en algunos temas que a finales de la década de los 90, apenas existían datos sobre esos barcos que ustedes han podido ver, disfrutar y rescatar gratos recuerdos. Todo parecía indicar que hubo la malsana intensión de borrar nuestra historia, la que nunca estuvo desvinculada a la de Cuba. Nosotros no solo fuimos los vehículos utilizados para la importación y exportación de mercancías, nuestro rol fue mucho mas comprometido. Fuimos enrolados en cada una de las aventuras -locuras guerreristas- de quien hoy duerme plácidamente en el meteorito de Santa Ifigenia.

 

Los barcos se parecen mucho a las personas, aunque sean de acero, tienen un proceso embrionario, desarrollo del feto, nacimiento, vida envejecimiento y muerte. Poseen una inscripción de nacimiento, lugar de nacimiento y se les lleva un diario de sus vidas hasta que desaparecen. Los barcos, como los seres humanos, dan paso al nacimiento de otras criaturas con su vida productiva, eso lo han demostrado los grandes Armadores, quienes invierten parte de sus ganancias en la adquisición de nuevas naves antes de mandar al reposo eterno a las ya viejas y agotadas embarcaciones.

 

En Cuba la historia es un poco más complicada, la mayoría de esas naves fueron adquiridas con créditos que luego no cumplidos y se fueron perdiendo una a una cada nave que una vez consideramos nuestras. En la calle quedaron miles de hombres desamparados y sin otra profesión que la de “marino”. Las causas de ese naufragio todos las conocen, solo que la mayoría, y por diferentes razones, han preferido guardar silencio. Otra ala de esa masa deformada durante su existencia ha elegido formar parte del grupo que defiende a sus verdugos y prefiere justificarlos con las mismas palabras inyectadas durante 63 años, destacándose entre ellas el “bloqueo norteamericano”. Omiten toda la incompetencia que existió en las operaciones de tres magnificas flotas, la corrupción, despotismo y otras fechorías que dieron al traste con cientos de buques.

 

Nosotros no escapamos como protagonistas de este desastre, si piensan que me sumaré al criterio absoluto de que la culpabilidad se encuentra solo en el lado del gobierno, sus dirigentes y el agotador bloqueo, creo que se equivocan. Una gran parte de la responsabilidad se encuentra entre quienes portaron charreteras en sus hombros o fueron distinguidos con alguna secretaría de las organizaciones políticas a bordo. No se excluye tampoco al marino simple, quien, en menor o mayor grado, también colaboró en este desastre. Muchos de estos pajaritos que apelan al silencio, complicidad, ética profesional y otras tonterías de peso, se encuentran en el exterior apelando por ese silencio cobarde y atacan a quienes se atreven a levantar la voz para exponer todas estas realidades. Olvidan estos pajaritos cuanto daño causaron a sus naves, tripulaciones, mercancías y al país con sus malas decisiones, muchas de ellas producto de sus incapacidades técnicas o simplemente de sus actitudes miserables ante los suyos. Malas y caprichosas derrotas que aumentaron el consumo de combustibles, gastos innecesarios en el uso de Prácticos en el norte de Europa, averías por contaminación de las cargas, aplastamientos de las mismas, pagos de facturas adulteradas de las que obtenían ganancias, sometimientos de sus tripulaciones a estados de austeridad y hambruna innecesarias para arribar a La Habana con un informe de viaje sobrecargado de ahorros, etc. Son algunos de los delitos cometidos por estos individuos bien molestos, con su hogar actual en los Estados Unidos y otros países. ¡Vamos! Existe mucha historia pendiente por contar y otras que han sido sepultadas con la muerte de sus testigos. Todo eso forma parte de una historia que se ha pretendido mantener oculta para tranquilidad de unos cuantos degenerados. Nosotros también somos responsables en las perdidas de esas flotas, claro que, en menor cuantía, nuestras responsabilidades eran infinitamente menores a las de todos los que dirigieron esas flotas, pero sumados nuestros errores, el precio económico de ellos también es elevado. Siempre nos decían que esas flotas no eran rentables y nosotros éramos los causantes de las perdidas producidas cuando eso era totalmente falso, como mentira era también culpar al bloqueo norteamericano.

 

En fin, este es un tema bastante amplio y la verdad nunca se encontrará en las playas de esa isla bañada por el Caribe. Es una pena, vergüenza diría yo, que la verdadera historia de nuestras flotas, barcos y hombres muera por el silencio cobarde de quienes la vivieron.

 

Algunas de las naves presentadas en estas selecciones no coincidieron en el tiempo o espacio, muchas, sí, razones para que fueran sustituidas con el dinero que ellas producían. No fue así porque esa plata se desvió hacia todas las aventuras guerreristas en las que ese loco involucró a nuestro país, y todavía hay que soportar a una pandilla de cobardes aplaudiéndolos, peor aún, aquí en Miami.

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Miami..Florida.

2022-01-16

 

 

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jueves, 13 de enero de 2022


¿QUIÉN FUE GUILLERMO FERRER SÁNCHEZ?


Motopesquero "Mar Caribe"


 

Nació en Ranchuelo (23 Feb 1950), provincia de Las Villas, Cuba y desde muy joven se incorporó a las filas de los jóvenes simpatizantes del proceso revolucionario. Fue miembro de las asociaciones de estudiantes y miliciano antes de ingresar a la Academia Naval, donde cursó las especialidades de Electronavegante, Piloto de Altura y Oficial para el Trabajo Político. Profesor de varias asignaturas en la misma academia, se desempeñó como Oficial de Cubierta y Oficial de Trabajo Político en la flota naviera nacional cubana. Diploma de Capitán de la Marina Mercante. Fue condecorado por su labor en la República Popular de Angola por El Consejo de Estado y figuró en el Libro de Honor de la Academia Naval por su desempeño en el curso de Oficial Político. En 1994, como protesta por las condiciones de vida de los marinos cubanos, solicitó asilo político en la República Argentina. Trabajó en operaciones portuarias en Buenos Aires y Rosario, con especialización en Logística. Curso estudios de Agente de Transporte Aduanero e Inspector Interno de la Calidad. Realizó el Curso de Extensión Universitaria en Inteligencia Estratégica en la Escuela Superior de Guerra y como Oficial para la Protección de las Instalaciones portuarias en la Fundación Mariquita Sánchez de Thompson. En 2005 pasó a la actividad privada. En la actualidad, reside en la ciudad de Buenos Aires.

 

DESCRIPCIÓN DEL LIBRO CRÓNICAS CUBANAS

 

«Crónicas Cubanas» es la primera obra del autor, escrita basada en las vivencias que guarda en su memoria y a una profunda autocrítica que no se limita a denostar al régimen, sino que analiza desde sus recuerdos la controvertida situación política y social de Cuba, después de casi medio siglo de la llegada al poder del gobierno revolucionario en manos de Fidel Castro hasta principios del año 2008.

 

 

PRÓLOGO

Durante estos años que he vivido en Buenos Aires he conocido a muchas personas que han visitado Cuba. Les pareció un país maravilloso y lo más común es la simpatía que les produce las bondades del experimento cubano después de la vasta experiencia de dos largas semanas en la Perla del Caribe, hospedarse en un hotel cinco estrellas, gozar de la vidriera preparada para ocasiones como esta, venir cargado de temas de la nueva trova y de algunos puros fuera del alcance de los flacos bolsillos isleños.

 

La sensualidad del clima caribeño les regaló a su asombro los logros que ese país bloqueado ha podido obtener. Casi siempre me prometen la colección de Silvio Rodríguez sin preguntarse si a mí me gusta o no y la promesa de un puro que nunca llega.

 

Quedo pensativo después de cada encuentro y me pregunto: ¿Por qué seremos tan mal agradecidos los hijos de esa bendita tierra? ¿Cómo es posible que un turista capte tan rápidamente lo que a nosotros una vida no nos alcanzó?

 

Por lo general terminan disgustados porque no salto en un pie ni caigo boca arriba para que me froten la panza cuando me cuentan las cosas extraordinarias que han encontrado y otras de las que mucho habían disfrutado. Me miran con desconfianza y piensan que soy uno más de los que se fueron del país y traicionaron la gesta heroica del pueblo cubano. Fue mi esposa la que me sugirió que contara algo acerca de mi vida, para que quienes llegan deslumbrados, comprendan. Esto me motivó a escribir algunas anécdotas que transitan desde una entrega total al proyecto que comenzó en 1959 hasta mi frustración y alejamiento en el año1994. Aprovechando la visita de mi buque a puerto Madryn tomé la decisión de encaminar mi vida por otros cauces, haciendo uso de ese derecho inalienable y tan limitado por los gobiernos totalitarios de cualquier signo ideológico, de no permitir a un ciudadano cualquiera ejercer la opción de elegir cual es el destino que desea para sí.

 

 

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¿QUIÉN FUE GUILLERMO FERRER SÁNCHEZ?

 

Para las nuevas generaciones de marinos les resultará totalmente desconocido, lo será también para aquellos que compartieron con él esa dañina ideología con un carnet rojo de tres letras incluidas. Será desconocido para estos últimos, porque no deben haberle perdonado la alta “traición” cometida por una de sus ovejas en 1994. Ellos son extremadamente rencorosos, los cubanos los conocemos muy bien.

 

No existe razón alguna que empujara a Ferrer al disfrute de la popularidad o fama, era un hombre sencillo como cualquiera de nosotros, sociable y simpático en sus relaciones con los demás. Lo conocí mientras nos desempeñábamos como profesores en la Academia Naval del Mariel, yo en la Cátedra de Navegacion y él en la de electrónica, yo era entonces un Segundo Oficial consagrado y con amplia experiencia, Ferrer solo era profesor entonces. Coincidíamos diariamente en aquellos agotadores viajes hasta ese pueblo marino, comedor, biblioteca o en las pausas de nuestras clases, siempre teníamos algún tema de conversación o bromas. Yo abandoné la academia y más tarde volveríamos a coincidir en el año 1982 en la Academia de Baracoa, donde yo estudiaba en el curso de Primer Oficial y Capitán, mientras Ferrer se encontraba en el curso de formación para Comisarios Políticos, último regalo concedido por aquel tenebroso criador de gallos y caballos de raza convertido en Ministro de Transporte, Guillermo García.

 

Allí coincidimos varias oportunidades en el horario de almuerzo y apartado de su manada podíamos conversar con algo de libertad. Recuerdo sus palabras de frustración por haber sido elegido para ese nuevo cargo después de desempeñarse como un eficiente oficial de cubierta en nuestra flota. Le debía obediencia a su partido, pero no dejaba de lamentarse por el sueño fracasado en aquellos momentos de convertirse en Capitán. Nos separamos y nunca navegamos juntos. Por el año 2009 entramos en contacto y nos dedicamos al rescate de nuestras historias, vinculándola -si se quiere- con intentos de incursión en la literatura por ambas partes. Aquel romance literario fue de corta duración, duro exactamente dos años. En el 2011 Ferrer desapareció y hace solo unos días me entero de su fallecimiento a través de un gran amigo suyo, Fabian.

 

Debo confesar que, aunque no teníamos fuertes lazos de amistad, aquella noticia me conmovió mucho. Habíamos perdido a un hombre con exquisito dominio de la prosa y el verbo, agresivo como nadie para criticar un pasado común y tierno a la hora de rendir homenaje a un ser querido. Me prometí recuperar lo poco que nos dejara como legado y los lamentos por tan lamentable perdida. Ferrer es un caso muy distante al mío, yo no fui nada y el sí, si mi deserción le molesto al régimen, el divorcio de este militante suyo tuvo que haber provocado molestas ronchas. ¡Ojo! He conversado con varias personas que lo conocieron mejor que yo, Ferrer no es de la clase de individuos que se distinguiera por causarle daño a los suyos. Muere cuando recién comienza sus andanzas literarias.

 

Esteban Casañas Lostal.

Miami..Florida.

2022-01-13

 

 

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miércoles, 12 de enero de 2022

MI ABUELO EL INMIGRANTE.


MI ABUELO EL INMIGRANTE.




Por Guillermo Ferrer Sánchez

 

Alaro es un pequeño pueblo de algún lugar de Mallorca. Cuentan que el apellido de mi abuelo significaba herrero y un Ferrer pirata y otro santo varón adornaron la historia familiar. Tal vez, mi amor por la mar y mi intranquilidad manifiesta a no permanecer mucho tiempo en un mismo lugar las herede del pillo que hizo del Mediterráneo y sus costas escenario habitual de sus fechorías.

Nadie sabe de los primeros años del abuelo. En su juventud, el desierto reclamaba incesante nuevos reclutas para alimentar una guerra que había consumido la vida de muchos de sus paisanos, completamente ajenos a una aventura africana muy lejos de sus preocupaciones pastoriles.

 

Abuelo y un hermano decidieron que cambiar de aire era lo más conveniente. Un día, perdido en el tiempo y olvidado por todos, embarcaron en Barcelona y acariciados por los Alisios y acunados por el balanceo de las olas, la proa del buque rompió las aguas del Atlántico llevándolos a un nuevo destino para sus vidas.

 

El hermano desembarco en Puerto Rico y la familia se separó para siempre, jamás volvieron a encontrarse. Abuelo, por caminos insospechados se enamoró de una bella matancera de Los Arabos. La tomó de la mano y continúo su andar con aquella hermosa joven que había ganado su corazón. En su viaje, llegó a un pueblito de la provincia de Las Villas. En Ranchuelo se detuvo el andar de aquel emigrante, allí construyó su hogar e hizo de Cuba su madre adoptiva.

 

Aurora y el joven mallorquín acunaron cinco hijos, que a su vez tuvieron sus familias y la sangre española se mezcló generosa con la de incontables generaciones de criollos. Los descendientes de aquella pasión se encuentran dispersos por los confines de todo el mundo, como si el viejo pirata nos ordenara continuar siempre hacía un nuevo puerto buscando nuevas e insospechadas aventuras.

Lo conocí con el cabello completamente blanco, cercano a los ochenta años y con una vitalidad que desgraciadamente la generaciones posteriores han ido perdiendo. Hombre de pocas palabras, vestido todo de blanco, pantalón y guayabera impecables y la cabeza cubierta por un fino sombrero.

 

Trabajaba en su zapatería con un hijo, un nieto y un chico del barrio de un corazón inmenso, en casa lo consideraban uno más. Recuerdo al viejo cortando las suelas, con el zapato fuertemente apoyado en su pecho y la obediente chaveta siguiendo ágilmente las ordenes de su habilidosa voluntad.

 

Llega a través del tiempo el olor a cuero y de las pieles almacenadas. El ruido de las máquinas y la figura de abuelo inclinado en su banco de trabajo. El olor de la tinta, el siseo de las poleas y el cerrar de las puertas muy entrada la tarde.

 

Abuelo vivía con mis padres, la casa quedaba justo frente al taller. Yo espiaba a través de las cortinas el ajetreo laborioso de los hombres enfrascados en su trabajo y escuchaba las órdenes del viejo con aquella su voz dulce y cansada. Esperaba que regresara a casa y me regalara una caricia y alguna de aquellas palabras en su lengua natal que nunca llegue a entender y que transmitían la calidez de sonidos extrañamente familiares.

 

Fue perdiendo vigor al enfermarse y su banco quedó vacío. Lo veo con tristeza en su vieja cama y una tos malvada que se negaba a abandonarlo. El pasar de mi madre con las tizanas y los paños calientes para aliviar su agonía. Nunca se quejó, no maldijo, se marchó como deben hacerlo los hombres, entero, sin miedo y sin lágrimas.


Un cura del pueblo lo preparó para su viaje. Nosotros, todos, lo acompañamos en su partida. Estuvimos allí hasta el último momento, cuando dejo escapar su vida y permaneció tranquilo, con la misma expresión dulce y serena de siempre.

 

Su recuerdo me acompaña, a veces me parece verlo sentado a la mesa, tomando la sopa pulcramente, con aquellos movimientos lentos de sus manos rudas, se me aparece como un patriarca rodeado y adorado por los suyos. Luego en la tarde, caminaba por el portal de la casa, los brazos cruzados en su espalda y las manos saludándose suavemente apoyadas en su cintura. Silencioso, algunas veces una palabra en su lengua materna se escapaba y llegaba a nosotros extraña y enigmática. Continuaba callado y pensativo, como si alguien que él solo escuchara lo llamara incesantemente.

 

Al marcharse de mi vida, regaló recuerdos de gran ternura, una sonrisa serena y el contacto de manos ásperas que cariñosamente agitaban mi pelo. Sus historias de España, luego contadas por mi padre, despertaron mis fantasías y hacían imaginar aquella tierra como algo mágico y lejano.

 

Años más tarde, cuando caminaba las calles de Madrid o Barcelona o Burgos, cerraba los ojos y mi niñez regresaba. El abuelo, tomaba mi mano y me mostraba paisajes por el tan queridos y a los que por avatares de su vida jamás regreso.

 

Ahora, luego de más de quince años fuera de Cuba, comprendo su caminar taciturno por aquel portal de la casa de mi infancia y como él, también mis manos se cruzan en la espalda, sueño despierto, regresan imágenes, escucho voces de amigos y parientes que jamás volveré a encontrar.

 

 

 

Guillermo Ferrer Sánchez

Buenos Aires-Argentina

 

 

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martes, 11 de enero de 2022

DIPLOMATICAMENTE



DIPLOMATICAMENTE




 

La diplomacia es una carrera donde se aplican todas las reglas de hipocresía que afectan a la humanidad, no conformes, esa humanidad se ha visto contagiada por esas prácticas hasta los niveles mas bajos de su existencia. Vemos con mucha frecuencia esos apretones de manos o abrazos cruzados entre enemigos antagónicos e irreconciliables con toda la naturalidad del universo y luego ir a degustar como buenos sibaritas caros manjares, mientras los tontos de abajo los aplauden y justifican.

 

Que Raúl Roa se cagara en la madre del representante de Pinochet en la ONU fue una gracia, un acto heroico a imitar posteriormente -hasta convertir- a esa sede diplomática mundial en lo que es hoy, la letrina de este planeta. Cualquier acto vulgar, soez, agresivo, ofensivo, denigrante, etc., expresado por un individuo de inclinación zurda, es aplaudido, celebrado, venerado y recogido por la historia. ¿Se acuerdan del “mariconzón” expresado por el tipo del meteorito que cayó en Santa Ifigenia? ¡Pues, nada! Se le encontró tanta gracia como a cualquiera de los cuentos de Álvarez Guedes. ¿Saben una cosa? Yo escribo y hablo como me salga de los cojones y tampoco soy diplomático. Al que no le guste que pase la hoja, hembra o varón, yo soy así desde que nací y nadie pretenderá cambiarme ahora de viejo.

 

Resulta que anoche recibí una muestra impecable de esa diplomacia mencionada como introducción, recibo una llamada insistente por el Messenger mientras me lavaba la boca después de comer y para no perderla, me seco un dedo y la acepto, solo que en esos instantes no podía hablar. Una vez concluida mi higiénica labor veo que la llamada continúa conectada y me coloco los audífonos.

 

-¡Aló, aló, aló, es Casañas! No recibo respuesta y escucho en la misma línea una conversación ya establecida con anterioridad, pudo ser una conferencia en grupo, etc., solo que el diálogo era entre dos personas, una mujer y un hombre.

 

-William, ¿Tu no tienes el número de teléfono de Esteban Casañas Lostal? Preguntó ella y continuó -Es que el Capitán Juarrero desea conversar con él y no ha podido contactarlo.

 

-Tengo entendido que él vive en Canada y yo no tengo su número. ¿Tú no lo conoces?

 

-No tengo ideas de quien pueda ser, pero me parece que ahora está viviendo en Miami.

 

-El es un viejo que ha escrito una pila de mierda de todos nosotros, al parecer, él considera que es el único bueno que existió en la marina mercante.

 

-Si, ya tengo mas o menos idea de quien es ese viejo de mierda. Voy a mandarle un mensaje de texto por esta vía para ver si logro que me responda… No se hizo esperar mucho.

 

Capitán, un honor saludarle y desearle mejor año 2022 con mucha salud, soy Miriam antigua secretaria de ATM en Mambisas, y quiero decirle k el Cap. Juarrero está interesado en comunicarse con ud. Favor el prefiere sea viva teléfono, o puede con mucho placer a través mío, un abrazo fuerte…

 

¿Podrán encontrar ustedes una manifestación de diplomacia más exacta y refinada que esta? Realmente no tiene desperdicio y no se puede pagar con MasterCard. Solo habían transcurrido unos segundos de esa conversación de la que les expuse una síntesis y vean el hígado de esta señora al escribirme. ¡Nada, hay gente muy especial!

 

Muy curioso, acabo de escuchar toda su conversación con William y no se corresponde con lo que usted acaba de escribir. Ya me comunicaré con Juarrero. Buenas noches…

 

¡Coño! ¿Y esto qué es? Fue la voz del marido cuando leyó mi respuesta, todavía deben estar preguntándose cómo fue que sucedió. Sacarla de mi lista y bloquearla no tuvo contratiempo alguno.

 

Con relacion a lo expresado por el tal William del que no se menciona su apellido, es cierto, he escrito bastante sobre una pandilla de pendejos e hijos de putas que hoy viven en Miami y otras ciudades del mundo. He escrito muy mal de ellos y no de todo el mundo, solo de esos que hicieron bastante daño en nuestras flotas. ¿Sabes? Ni me arrepiento, ni me arrepentiré, solo lamento no tenerlos a todos en esa macabra colección. Degenerados que mas tarde eligieron la tierra de su enemigo para vivir un retiro, pagado muchas veces por el contribuyente norteamericano. ¡Claro que he escrito esas páginas negras en la historia de la marina mercante cubana y no editaré ninguna de las palabras escritas! ¿Creen de verdad que me afecta esas campañitas de maricones que hacen a mi espalda?

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Miami..Florida

2022-01-11

 

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domingo, 9 de enero de 2022

UNA CIRCULAR DEL MINISTRO DE TRANSPORTE.



UNA CIRCULAR DEL MINISTRO DE TRANSPORTE.


Buque refrigerado "Batalla de Yaguajay"



Por Guillermo Ferrer Sánchez.

 

Hace años que llevo a mis manos una circular que se envió a los buques de Navegación MAMBISA-Flota Nacional Cubana- En ella el Ministro de Transporte PSR, muy preocupado, enviaba a diferentes niveles de la Administración y de las organizaciones sindicales y políticas un “Úkase” de contenido muy particular.

 

El Capitán Romay era un hombre muy capaz y muy rápido. Esos que gozan de la indiscutible cualidad de donde otros ven dificultades el observa oportunidades para cagar y acomodarse. Cualidad muy conveniente en todo tipo de régimen totalitario si quiere llegarse a los más altos niveles de la burocracia gobernante.

 

Fui enrolado en el buque Batalla de Yaguajay y tuve la oportunidad de leer la documentación que se guardaba. Esto me permitió tener una idea de la historia del buque, costumbres y dificultades que habían tenido y como las solucionaron. En fin, es un método que lleva a no estar descubriendo el agua tibia ni cometer los mismos errores que otros.

Encontré una carta del núcleo del Partido de abordo dirigida al comité del Partido de la Empresa, reclamaban por una video que el Capitán del buque (Romay), sin contar con nadie -la video no era de su propiedad- había regalado al director de la empresa para su oficina. En aquella época, estos equipos no eran muy comunes y el Director aceptó el presente como un Sr. Feudal acepta los regalos de otros nobles de menor jerarquía.

 

Este Director de nombre Hun o Hunt o lo que sea, es el mismo que calificaba a los marinos en sus circulares como personas privilegiadas, el mismo que estigmatizó el yogur como alimento de lujo, el mismo que sofisticado fumaba tabaco con sabor a chocolate en su sempiterna pipa, tabaco que otros Capitanes le traían especialmente para acariciar su paladar.

 

Regresando a la circular que incluiré al final de esta nota. Me causó un enojo colosal, un vacío, un asco enorme que alimento el nivel de saturación que poco a poco se acumulaba y amenazaba sobrepasar mi nivel más elemental de tolerancia.

 

Mas adelante el Sr. Romay dio un viaje de Capitán en el Martí y su buena estrella le regalo acompañar al Coma-andante en un viaje a Jamaica. No estoy al tanto de las interioridades, pero le sirvió de trampolín, esto sumado a sus rapidísimas cualidades lo llevo a los más altos niveles del Ministerio de Transporte, tan así, que sin tirarle un hollejo a un chino, alcanzó un alto nombramiento en la jerarquía militar. Donde otros tenían que dejar el cuello, él solo tuvo que mantener un suministro constante al Estado Mayor de la Marina de todas esas cosas ricas que traía en cada uno de sus viajes. Además, favoreció a su familia convirtiendo el apellido en un referente importante en el negocio marítimo de la isla (lo siento chicos así fueron las cosas y todavía no hemos hablado de su papel en la disolución de la Marina Mercante Nacional y otras hierbas que le corresponden)


Si reparamos a quienes va dirigida la nota y su contenido, quedamos desconcertados:


¿Cómo es posible que un Ministro se preocupe por el papel sanitario y los jabones de la tripulación?


¿Cómo es posible que pueda determinar si elimina o no “logros adquiridos”, como papel para limpiarse el orto y jabón para higienizar las partes pudendas?


¿Si puede ordenar por encima de las organizaciones políticas y sindicales, quien carajo es el que “corta” realmente el pastel en las decisiones?


¿Tenía moral este personaje para llenarse la boca pidiendo a los tripulantes que se convirtieran en ascetas? ¿Cumplía lo mismo con su familia? Todos sabemos que no.


¿Por qué las organizaciones políticas y sindicales agacharon la cabeza y se metieron la lengua en los respectivos ojetes? ¿Para que servían?


Si semejante conducta provocaban los medios de aseo ¿Qué sucedía con los asuntos menos importantes, como mantener la navegabilidad de los buques? ¿Dar una opinión honesta? ¿Cómo decir que estaba equivocado? ¿Cómo decir no a la salida de un buque aunque su tripulación fuese puesta en un peligro cierto? Pues bien, así sucedieron las cosas y todos de una manera u otra fuimos cómplices corderos de la matanza.


¿En qué se fundamentaba para eliminar estos artículos de alta política económica y absoluta preocupación gubernamental?

Veamos su Lógica Formal:

¿Cuál era su enunciado?:

. Los marinos llevaban los medios de aseo para sus casas.

. El País hacia inmensos sacrificios.

. Los niños en los Círculos Infantiles tenían carestías.

. El País estaba bloqueado.

 

Entonces concluía que:

Los artículos podían ser eliminados por los marinos no limpiarse el culo como corresponde.

 

Señores, no es una obra de Quevedo, no son disquisiciones de Tartufo, no es un sainete ni temas alocados del Decamerón, sucedió en Cuba no en Marte. Eso queridos, es el totalitarismo en el poder, no jodan más con el bloqueo y las carestías. Cito un fragmento de un discurso de Carter en la Universidad de la Habana:(La Habana, 14 de mayo de 2002):

 

”tengo la esperanza de que el Congreso de los Estados Unidos pronto actuará para permitir viajar sin restricción entre los Estados Unidos y Cuba, establecer relaciones de comercio abiertas y revocar el embargo. Debo también añadir, que este tipo de restricciones no son la causa de los problemas económicos de Cuba. Cuba tiene intercambio comercial con más de 100 naciones, y, por ejemplo, puede comprar medicinas a mejor precio en México que en los Estados Unidos. Pero el embargo congela el presente impasse, induce a la ira y al resentimiento, restringe la libertad de los ciudadanos de los Estados Unidos y dificulta el que podamos intercambiar ideas y mostrar respeto”.

 

Y estuvo flojo, no preguntó: ¿Cuánto fue el financiamiento ruso y en que se gastó semejante fortuna? ¿Cuánto costaron las aventuras bélicas y la comedera de mierda del aventurerismo cubano en el mundo? ¿Quién puede dar la cifra aproximada y dejarnos de joder con la historia del bloqueo?


Saben, en una plaza de Buenos Aires, hay una estatua del Cid Campeador y en su base puede leerse : “A la hidalguía de la Raza”, eso me hace pensar, que un día, nuestros nietos, en la actual plaza de la Revolución, que seguro se llamara “Plaza José Martí”, levantaran un monumento con una figura imprecisa que no me atrevo a describir y en su base se podrá leer : “A nuestros abuelos, que permitieron la prostitución de la Patria” y en cada aniversario de nuestra desaparición una mueca de desprecio adornará sus rostros y quiera Dios, que para entonces, no tengan que tomar las armas para recuperar las libertades que debieron legarles sus mayores.

 

 

Guillermo Ferrer Sánchez.

Buenos Aires-Argentina.

 

 

 

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