miércoles, 29 de noviembre de 2017

CAPITAN URQUIOLA. En silencio ha tenido que ser.


Capitán Urquiola.
"En silencio ha tenido que ser".



Posted ImageCapitán Antonio García Urquiola



Ya había excedido el tiempo tolerable de estadía en la isla, transcurrirían mas de cinco meses desde la última travesía y me sentía incómodo. Yo formaba parte de un reducido grupo de personas que no disfrutaban permanecer tanto tiempo en aquella tierra envenenada, tampoco me consta quienes eran los restantes integrantes de aquel grupo, son simple deducciones, alguien debía compartir iguales sentimientos entre los cientos de marinos que formábamos parte de aquella flota. 

Nunca me sentí verdaderamente atraído por permanecer más del tiempo necesario para compartir con mi familia y escasos amigos, porque a la altura de ese juego, ya los amigos y personas en quienes confiar se reducían a los dedos que tiene una mano. “Socios”, esa era la palabra correcta para definir a todos los que formaban tu circulo de allegados. Los socios que te abandonaban cuando estabas en las malas o aquellos que a espalda tuya levantaban la mano contra ti en una reunión del partido. “No confiable”, era una definición utilizada por el partido a las personas que se definían vagamente por la política reinante. “No confiable”, era una definición existente en el interior de cada ser, no se podía confiar en nadie, nadie sabia donde rayos se escondía la traición.

Poco a poco me iba convirtiendo en un paria sin haber abandonado la última pitada que el aire se tragó al salir del Morro. Creerán que exagero y no es así, yo era un “simple” dentro de las nuevas clasificaciones aplicadas a la división de la sociedad de acuerdo con los cánones comunistas. Una “simple” mierda sin muchos derechos que no fuera otro que el de obedecer y aceptar todo como bueno, el último en la escala de esclavos. Yo era un “indiferente”, “apático”, “poco combatiente”, “poco colaborador”. Yo era sencillamente un condenado por pecados no aceptados dentro de la sociedad creada por ellos.

Desde la Casilla de Pasajeros hasta el muelle La Coubre, toda esa explanada se encontraba abarrotada de cajones inmensos de piezas y maquinarias. Llevaban varios años decorando la Avenida del Puerto y los números de identificación se le habían borrado gracias a la acción benevolente de la lluvia. Nadie las reclamaba y hablo de millones de dólares tirados ante la indiferencia de quienes las compraron. 

Era un recorrido diario que hacía para trasladarme desde la Lonja del Comercio hasta el muelle Aracelio Iglesias donde me encontraba enrolado como Primer Oficial. No acababa de adaptarme al sufrimiento que se vivía en el interior de cada guagua, el mal olor de los pasajeros y ese humor tan violento o amargado que se respiraba en cada recorrido. 

La radio y la televisión se encargaban diariamente de transportarnos hacia un mundo fantástico donde todo era logros y victorias, sobrecumplimientos de alimentos que nunca visitaban nuestras ollas. Las colas con un grosor de cuatro o cinco personas en la tienda “Centro”, partía agresiva desde la misma entrada hasta la calle Reina, doblaba en Águila y se extendía hasta Dragones, donde podía doblar e invadir también una media cuadra de esa manzana. Solo una tienda en todo el país donde el “pudiente” podía abastecer a medias las necesidades de su hogar. Colas integradas por seres que llegaban desde los puntos mas remotos de la isla y dormían en aquellos portales repletos de pícaros para lograr un turno en la infernal cola. Muchas veces divago y me pierdo en pasajes que para muchos resultaran innecesarios, pero la mala memoria de los nuestros me obliga.

Escapé al abandono de un barco estando de salida y temí lo peor, solo que esa vez actué con inteligencia y preparé muy bien el escenario o coartada. Me ayudó también que había sido sustituida la Jefa de Cuadros, nunca gocé la simpatía de “La Dama de Hierro”, como la llamaba la mayoría de la oficialidad. El nuevo jefe comprendió mi falsa situación y me envió a casa hasta resolver el problema, unos días mas tarde retorné a la empresa y comuniqué mi disposición a ser enrolado.

Me enrolaron inmediatamente en el buque “Aracelio Iglesias”, allí le cubriría las vacaciones a su dueño absoluto, el Primer Oficial Amaral, persona con fama de alcohólico. Su Capitán Miguel Haidar también tomó vacaciones y fue relevado por “El Guajiro” Marrero. Generalmente, cuando se quedaba el Capitán de vacaciones era norma de que el Primero debía continuar a bordo. Me llamó la atención el rompimiento de aquel reglamento, no me detuve a indagar mucho sobre ese hecho, el barco me flechó como a cualquiera que se enamora a primera vista.

Angustiosa fue la espera por la terminación de las operaciones para largarme al carajo de aquella maldita tierra, hubo días que solo descargaban dos o tres camiones y en los almacenes del muelle no cabía una caja más, cargamento que corría la misma suerte de las estibadas en la avenida. Por la radio se hablaba mucho de la cadena “Puerto, Transporte, Economía Interna”, se mentía descaradamente y quizás ni los mismos vecinos del área supieran lo que estaba ocurriendo.

Los días transcurrían con esa normalidad particular de nuestro giro, el barco se llenaba de visitantes a la hora de almuerzo, casi todos eran inspectores o funcionarios nuestros. Otro grupo con gente del puerto y un piquete de descarados que se pegaban sin nadie invitarlos. Diariamente acudían buscando nuestra ayuda todo género de individuos, dirigentes partidistas, militantes de la juventud, portuarios y hasta microbrigadistas de Alamar. Todos mirando a nuestras naves como si se trataran de almacenes y sin acabar de comprender que la situación del país nos estaba afectando por igual.

Además de sentirme bien en aquel buque, su Capitán era una persona muy sencilla y campechana, no por gusto era conocido por ese apodo que recorrió cada barco por donde navegara. Nunca existió discrepancia alguna entre nosotros, era un tipo bastante sincero. Una vez me comentó sobre la proposición que le hiciera Jorge Torres Portela, aquel hijoputa con quien navegara en el buque “Pepito Tey” cuando estuvo de Capitán. Se encontraba sancionado a Primer Oficial y tuvo la intención de joderme, solo que Marrero lo conocía muy bien y no lo aceptó.


Buque de pasaje África-Cuba

Uno de esos días se apareció el Capitán Antonio García Urquiola en el camarote y me dejó caer un bombazo. Andaba trabajando en una de las dependencias de “Seguridad para la Navegación” de nuestra empresa y por lo que supe poco más tarde, se encontraba aún sancionado a Primer Oficial. Lo conocí en el barco de pasaje “África-Cuba cuando me encontraba navegando en el N'Gola y coincidimos en el puerto de Ámsterdam. Su sanción era vieja, creo que por haber hundido al buque “Pino del Agua” en aguas poco profundas en Latitud 18.53.13N y Longitud 110.31.30E. Solo que ese naufragio había ocurrido en 1974 y ahora estaba corriendo el 1984.

Urquiola pone sobre la mesa de mi camarote una orden llegada desde el Estado Mayor del MINFAR y tenía un plazo limitado para cumplirla. Era algo compleja para un Primer Oficial sin experiencia, se trataba de los cálculos de estabilidad necesarios para hundir al buque en tres condiciones diferentes, a toda carga, media carga y en lastre (totalmente vacío). Me explicó que esos cálculos formaban parte de las tareas encomendadas por los militares y el partido comunista para las maniobras “Fortaleza 84”. Otra de las grandes locuras del Napoleón caribeño con el fin de mantener entretenido al rebaño de ovejas, todos sabíamos que los americanos nunca nos invadirían.

 Diariamente se realizaban ejercicios que podían sorprenderte en cualquier rincón de la ciudad, poco importaba si estabas atravesando el túnel de La Habana. Los barcos debían hacer sonar el tifón a una hora determinada y apagar todas las luces, toda una loca aventura que unos pocos disfrutaban, como si les encantara comer mierda. Cada día transcurrido aumentaba mis deseos por salir de aquella trampa de porquería, el ansia por aquella partida se fundamentaba en la existencia de una cantidad limitada de hijos de puta a bordo y que de una u otra forma se podían torear. Posibilidad inexistente en una isla donde chocabas con ellos las veinticuatro horas del día y donde menos lo esperabas.

Los que conocen sobre el tema saben que esos cálculos eran muy extensos y algo complejos, debías atentar contra el diseño de varios ingenieros cuya obra pretendía hacerlos insumergibles, así andaban las cosas. En cierto aspecto me beneficiaba mucho, conocía profundamente el barco donde debía partir y cualquier cálculo posterior resultaría un paseo. En aquellos tiempos no existían las computadoras y solo poseíamos como herramienta una simple calculadora. Le pedí al Sobrecargo unas hojas inmensas que se usaban en las pre-nominas, eran de dimensiones bien grande y en cada una de ellas plasmaría los cálculos para cada condición.

Urquiola visitaba el buque diariamente, hacía escala en el camarote del Capitán y bajaba al mío con cuatro tragos en la cabeza. En esa condición de semi borrachera daba rienda suelta a su lengua y desahogaba sus frustraciones en contra del sistema. Hacía mucho hincapié en su situación de sancionado y yo solo me dedicaba a escuchar, ya se me habían desarrollado las espuelas. De hablar culto, muy medido y pausado, trató de ganarse mi confianza, sabe Dios. Lo que nunca imaginó fue que, a esa altura del partido, ya había sufrido tantas traiciones y desengaños que yo no confiaba ni en mi sombra, la esquivaba y trataba de no pisarle los callos.

Varios días de análisis y estudios sobre el barco, consulta a planos de construcción, aplicación en los cálculos de factores no utilizados cuando se carga, etc., dieron como resultado el consumo de un tiempo superior al normal. Detalle que se encontraba comprendido si se tiene en cuenta que nos encontrábamos en operaciones de descarga, muy lentas, pero operaciones que siempre transcurren entre visitas a las bodegas, despachos con jefes de tarjas, reparaciones, etc., lo normal.

Finalmente le entregué aquellos cálculos, no sin antes de firmarlo dejarle una nota a modo de post data que decía mas o menos así: “El enemigo posee los medios necesarios para reflotar al barco”. Quise decirles que me tuvieron comiendo mierda varios días por gusto. Las intenciones, según me contara Urquiola, eran las de bloquear con esas naves hundidas las entradas a todos los puertos cubanos.



Motonave "Aracelio Iglesias"

Muy poco tiempo después y por las delaciones del superespía cubano Aspillaga, el gobierno de la isla se vio obligado a quemar a mas de doscientos dobles agentes, o sea, miembros de la CIA y del G2. ¡Vaya sorpresa y puta suerte la mía! Entre los quemados se encontraban tres capitanes convertidos en héroes, “El Gallego” José Meléndez, Antonio García Urquiola y otro Capitán de la flota pesquera del que no sé su nombre. Luego de ser identificados como tal y transformados en héroes, los pasearon como animalitos de circo por toda la isla, los homenajeaban y complacientes ofrecían charlas sobre la heroicidad de sus actos. Las ovejas escuchaban y aplaudían, ya estaban totalmente domesticadas. Después, algunos de aquellos héroes se dedicarían a vivir del cuento y otros, como “El Gallego” Meléndez, continuaría su carrera de “hijoputa fosforescente” hasta convertirse en director de nuestra empresa.

-¡Compadre, de la que escapé! Le dije un día al Guajiro mientras navegábamos rumbo a Europa.

-¿De qué me hablas?

-Del superespía Urquiola, todos los días pasaba por mi camarote y hablaba mierdas del gobierno.

-¿A ti también te pasó eso? Conmigo no tuvo búsqueda.

-Conmigo tampoco, pero no creo que espías profesionales se dediquen a estos menesteres domésticos, eso es tarea de los chivatientes.

-Hay que cuidarse, hay que cuidarse, uno nunca sabe. Nunca lo olvides: “En silencio ha tenido que ser”







Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá
2017-11-29


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domingo, 26 de noviembre de 2017

MANUEL DE BEUNZA


MANUEL DE BEUNZA
¿Mayor de la Inteligencia, Capitán de la marina, James Bond o vedette de Miami?



Motonave "Coral Islands" Primer barco cubano en transportar tropas hacia la guerra en Angola.


Ayer estuve hablando con un Capitán de la marina mercante cubana a quien he considerado el “Decano de los capitanes”. No menciono su nombre porque él no sabe nada de estas líneas, pero muchos de los que me han seguido por años lo identificaran fácilmente. En medio de la conversación me dice haberse enterado de la muerte de Manuel de Beunza, la noticia aparece en la pagina de "Radio y Tv Martí" el día 25 de Enero del 2013. Bueno, una vez finalizada la conversación me dediqué a buscar información sobre este célebre personaje que una vez perteneció a nuestra flota y me encuentro con esta nota necrológica que les muestro a continuación para que no abriguen ningún tipo de dudas. Al final encontrarán el link para que puedan hacer sus comprobaciones si así lo desean.


Leerla me provocó cierto estupor y me prometí dedicarle unas líneas, aun no he superado ese sentimiento cargado de negatividad por lo que ustedes mismos podrán leer. No comprendo todavía hasta que profundidad ha descendido el periodismo a nivel mundial, teniendo un lugar destacado la prensa hispana de los EU y por excelencia la de Miami. Se ha criticado en múltiples oportunidades a Radio y Tv. Martí, emisora que sintonizaba a bordo de nuestras naves desafiando los riesgos que significaba hacerlo. Una vez del lado de acá no existían razones para continuar lo que una vez fuera un hábito y solo me entero de su trabajo por las criticas contra ellas que hacen decenas de cubanos desde el exilio. Les presento estas notas y mi comentario al final, pueden ustedes hacer sus propias valoraciones.



ESTADOS UNIDOS
enero 25, 2013

Fallece en Miami Manuel de Beunza

El jueves falleció en esta ciudad de Miami nuestro compañero de labores Manuel de Beunza Rivero, de 62 años de edad.

De Beunza desertó del Ministerio del Interior de Cuba en 1987, ostentando el grado de Mayor de la Inteligencia. Estaba radicando en ese momento en Canadá dirigiendo varias compañías para violar el embargo estadounidense a la isla.

Con anterioridad efectuó trabajos de inteligencia como Capitán de la Marina Mercante, donde comandó la primera embarcación que llegó a Angola con tropas cubanas y anteriormente capitaneó el buque escuela José Martí para llevar a Fidel Castro a Jamaica.

En el exilio realizó un sin número de labores al mismo tiempo que aparecía en programas de radio y televisión. Fue invitado a testificar en el Congreso de los Estados Unidos y con frecuencia asistía a dar conferencias en reuniones de diferentes organizaciones de inteligencia estadounidenses.

Trabajó en la emisora de radio WQBA y últimamente era contratista de Radio Martí, donde realizó diferentes labores. Descanse en paz.


https://www.martinoticias.com/a/manuel-de-beunza-miami-radio-marti-/18843.html


… Con anterioridad efectuó trabajos de inteligencia como Capitán de la Marina Mercante, donde comandó la primera embarcación que llegó a Angola con tropas cubanas y anteriormente capitaneó el buque escuela José Martí para llevar a Fidel Castro a Jamaica…


Imagino la indignación que producirá a cualquier marino de estas épocas leer esas líneas, unas pocas oraciones aparecidas dentro de la noticia difundida en la pagina digital de esa emisora, encierran “mentiras” que desconocen miles o millones de personas tanto en el exterior como dentro de la isla.


1.- Manuel de Beunza nunca fue “Capitán” de la marina mercante cubana, solo llegó a desempeñarse como “Sobrecargo”.


2.- Manuel de Beunza nunca comandó al primer barco cubano que arribó a la República de Angola cuando se inició la guerra en ese país. La nave en cuestión fue la motonave “Coral Islands” y estaba comandada por el Capitán Rubén Díaz Chamizo.


3.- Manuel de Beunza nunca tripuló como Capitán al buque escuela “José Martí” y menos aun para llevar a Fidel Castro en su viaje a Jamaica. El Capitán de ese buque en aquel viaje era Romay, alias “El Conejo”, quien en esa corta travesía tuvo que ceder el mando a oficiales de la marina de guerra. No quisiera cometer un error si menciono al entonces Capitán de Corbeta o Fragata llamado Pablo Esclarazán entre los militares que formaron ese equipo y al Teniente de Navío Carlos Bazán, personas con las que compartí profesorado en la Academia Naval del Mariel y donde me enterara por boca de otros sobre ese acontecimiento. Pero esa no es la peor gravedad difundida por ese medio de prensa, cita la nota que anterior al viaje realizado a la República de Angola, Beunza efectúa ese viaje a Jamaica a bordo del buque “José Martí”. Vamos a ver como puede digerirse esto, el envío de tropas cubanas a la guerra en Angola tuvo sus inicios en Noviembre del año 1975 y el primer buque en arribar a Luanda fue la motonave “Coral Islands”. Para esas fechas el buque “José Martí” no formaba parte de la nómina de nuestra flota, fue lanzado al agua en los astilleros de Helsingor Vaerft en Dinamarca el día 4-3-77. ¿Cómo es posible que Beunza comandara ese barco en el viaje de Fidel antes de la guerra en Angola? Además, aquel viaje de Fidel a Jamaica ocurre en el mes de Octubre de 1977.


Cuando uno lee notas como estas en la prensa de Miami, lo menos que se puede sentir es vergüenza y nace un sentimiento de dudas o rechazo indescriptible. Luego, no te atrevas a desmentir o criticarlas sin evitar el posible ataque de quienes se creen con derecho a manipular y mentirle a la comunidad cubana en el exterior. Mucho mas dañina cuando esa desinformación llega al cubano de la isla carente de la posibilidad de investigar para comprobar su veracidad. 


Les dejo tres videos con las intervenciones de este super agente castrista, devenido luego en desertor y estrella de la televisión miamense. En ellas encontraran muchas imprecisiones, medias verdades, mentiras y por que no, muchas verdades que se deben aceptar al no existir una fuente donde investigar. Beunza asiste a la televisión de Miami en una época saturada de vedettes castristas que los propios medios se encargan de transformar en héroes. Todos conocen la frecuencia de esas entrevistas ofrecidas en los programas de María Elvira Salazar en Mega Tv y otros tantos presentados por América Tv. Cada uno de ellos disputándose rankings sin ningún tipo de pudor, vergüenza o escrúpulos, sin investigar a fondo y manipulando a un publico que se ha detenido en el tiempo.



Buque escuela "José Martí", nave que transportara a Fidel Castro en su viaje a Jamaica


En uno de los videos donde se presenta a este James Bond cubano, siento gran pena cuando lo escucho referirse a la historia sobre el nacimiento de los órganos de inteligencia. Lo hace ante una masa de patriotas ausentes de su tierra por muchos años. Pena que me nace cuando analizo sus palabras tan bien editadas y las comparo con la edad de ese personaje durante la época abordada. Beunza muere en el 2013 a la edad de 62 años y compruebo que yo soy dos años mayor que él. Si cuando Fidel llega al poder en 1959 yo contaba con solo diez años, es de suponer que el agente tuviera solo ocho. ¿Cómo es posible que tenga el rostro para hablarle de esos acontecimientos a sus víctimas o protagonistas? ¿Cómo es posible que ninguno de aquellos patriotas detuviera sus palabras? Se supone que todos aquellos protagonistas tuvieran conocimientos superiores a los del actor, hubo silencio y hasta simpatías. La era había parido ese héroe tan necesario y oportuno para los opositores cubanos.


Beunza, toda una vida marchando apresuradamente en contra del reloj, se fue llevándose consigo la historia que debe pertenecer a varios agentes cubanos, como aquel David vendido por la televisión cubana. No puede ser posible toda esa actividad en la existencia de un solo hombre y asombra aún más su ilimitada capacidad. De simple Sobrecargo en la marina mercante, se transformó en un importante hombre de negocios cuya firma maniobraba con millones de millones. Lo que hace suponer se tratara de un niño prodigio, todo es posible. Manuel de Beunza pudo ser Mayor de la Inteligencia Cubana, nunca fue Capitán de la Marina Mercante, dudo haya alcanzado la celebridad de James Bond. Estoy convencido de que fue una gran vedette de la televisión de Miami y una pieza muy interesante en esos cambios que se han experimentado en Radio y Tv. Martí. 







Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá
2017-11-26


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Haga click aqui para ver el historial del buque "Jose Marti"



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viernes, 24 de noviembre de 2017

CONTRABANDO


CONTRABANDO


"Motonave "Viñales"



…Contrabando es la entrada, la salida y la venta clandestina de mercancías prohibidas o sometidas a derechos en el que se defrauda a las autoridades locales. También se puede entender como la compra o venta de mercancías evadiendo los aranceles, es decir evadiendo los impuestos…


…Se han considerado como las dos modalidades más importantes de contrabando el abierto y el técnico. Por contrabando abierto se entiende la modalidad más elemental, según la cual simplemente se evade el control legal en torno de la introducción de bienes en su transposición de fronteras. Así, ingresar mercancías por sitios diferentes a los autorizados, empleando rutas diferentes a las establecidas para el tránsito ordinario de mercancías, o en otros casos ocultando las mismas para evadir la acción de la autoridad aduanera; representan llamativos ejemplos de contrabando abierto que omitieron la verificación de la autoridad estatal…


…A su vez, se entiende por contrabando técnico a la utilización de canales ordinarios de transporte e introducción de mercancías (puertos, plataformas, aeropuertos, puentes de frontera), donde la conducta maliciosa consiste en fingir declaraciones de importación, presentar documentos falsos o adulterados, trastocar valores reales de la mercancía, emplear codificación aduanera errónea, informar cantidades equivocadas, y un sinnúmero de conductas que pretenden simular un proceso de legalización de importación conforme las normas existentes sobre la materia, cuando en realidad las cantidades, los valores, la especie o la calidad de las mercancías introducidas no se ajustan a los datos declarados…


He querido ofrecerles esas definiciones técnicas que aparecen en Wikipedia sobre un delito en el que incurrimos un 90% de los marinos cubanos para que tengan una idea aproximada del tema que hoy les traigo. Sin cometer muchos errores, me atrevería a afirmar que falta una definición que mas se ajusta a nuestro caso y que lo denominaría “Contrabando descarado”.


Existieron años donde el control sobre los productos importados por los marinos era extremadamente férreo, agobiantes y temidos fueron cada uno de aquellos sondeos practicados por las tropas de guardafronteras en nuestras naves, inicio de un proceso de castración muy efectiva. Hombres y perros buscaban con rabia entre cada uno de los huecos donde podía esconderse algo, poco importaba su valor, solo era necesario el objeto que luego los premiara con un mérito y de paso te condenara. Aquellos hombres buscadores de tesoros fueron sustituidos por otros importados de provincias lejanas, mucho mas ciegos y rabiosos que los anteriores. Cundía el pánico y el terror se multiplicaba cuando algún “segurozo” embarcaba en la lancha del Práctico. Se formaba un despelote silencioso y la mierda se ofrecía para visitar al calzoncillo. Mirando hacia todos lados se buscaba un escondite donde “clavar” algún objeto olvidado, como un billete de dólares americanos, por ejemplo. Nos reunían en uno de los salones e iban llamando a cada tripulante por separado a su camarote, así sucedía en casos extremos donde la llegada del barco había sido antecedida por un chivatazo. Hay que mencionar estos detalles obligatoriamente, ya deben imaginar la mala memoria que tenemos los cubanos.


Nuestra situación no era nada halagadora una vez en casa, siempre nos perseguía el fantasma de los CDR (Comité de Defensa de la Revolución), sede de concentración por excelencia de la mayor parte los chivatos en la isla. Para esas fechas éramos muy controlados, yo diría que exageradamente y una de las principales razones lo era la envidia. Contrario al modo o costumbres existentes en otras naciones donde se trabaja para vivir mejor, el cubano ha sido educado de una manera muy contraria a esas aspiraciones tan naturales en el individuo. A estos grandes “revolucionarios” les molestaba enormemente que pudieras vivir con un nivel superior al de la miseria impuesta y cualquier signo o síntoma de superación eran razones suficientes para ser marcado e investigado. No deseo profundizar en este punto y desviarme del tema central.


¿Qué podía contrabandearse ganando $5.00 dólares a la semana? Creo que muy poco o casi nada, sencillamente no alcanzaba para satisfacer las necesidades de la familia. Por otro lado, los mazos de tabacos que vendían a las tripulaciones eran de pésima calidad para poder venderse en el exterior. Aun así, existieron valientes que se arriesgaron e incursionaron el mercado negro con productos de muy bajo costo en el exterior. Hablemos de los pañuelos de mujeres con unas líneas brillantes (conocidos popularmente como pañuelos de brillo), se usaron en casi toda la isla y nunca habían sido vendidos en el mercado. La docena de esos pañuelos tenían un precio en las Islas Canarias de unas cien pesetas, poco mas de un dólar. No hacían mucho bulto y podían extraerse fácilmente ocultos dentro de la ropa. Otro producto que abasteció al mercado negro, lo constituyó los bacilos que se vendían rellenos de perfume. Solo que esta vez ese perfume salía por la puerta de la aduana legalmente, se trataba de litros de Varón Dandy, Tulipán Negro y Galardón, todos con un precio en España muy bajos. ¿Se imaginan cuantos bacilos se llenaban con un solo litro? Luego se vendían a unos veinticinco pesos cubano. Los blúmeres para mujeres también tuvieron una gran demanda para esas fechas y el costo de ellos era igualmente bajo.


Motonave "José A. Echeverria"

Con la llegada del “hombre nuevo” formado por la revolución, la corrupción fue ganando territorio dentro de nuestras naves y por supuesto, las actividades de contrabando se incrementaron. Desgastados por tantas charlas, asambleas, discursos y ofensivas, esta nueva clase de marinos se fue imponiendo en la medida que las viejas generaciones fueron expulsadas de la flota. El gobierno empleaba métodos y recursos en combatir el delito, pero siempre se mostró esquivo o indiferente a las causas que lo originaban. De esta manera aparece un contrabando más agresivo, se extraían de la isla monedas de oro que podían venderse como metal o por su valor numismático. Joyas, oro y uno que otro objeto de arte antiguo, formaron parte de los botines de aquella época, eran objetos de mucho valor y podían esconderse en cualquier lugar. A esas mercancías se le sumarian posteriormente los tabacos de marca, un producto que marcó sus pautas y se impuso en el mercado. Era muy confiable su adquisición, el oro se agotaba, no así el tabaco. Nacía de esa manera una red con raíces en las propias fábricas de exportación y su eslabón final se encontraba en cualquier puerto español. Algo había olvidado el gobierno cubano, los aduaneros tenían hijos, esposas y familias necesitadas de todo tipo de productos no existentes en la isla. Artículos que podían ser suministrados por los marinos como cambio de favores, unas veces como especias o dinero, porque entre otras cosas, sus salarios no dejaban de ser miserables. Aquellos supuestos enemigos se transformaron de la noche a la mañana en nuestros mejores colaboradores y nuestros contrabandos entraron a la isla sin sufrir riesgo alguno.


Con una sociedad en franco estado de descomposición moral y una marcada austeridad limitando con la miseria, aquellas aduanas destacadas por sus extremismos y verticalidad fueron cayendo en combate. ¿Quién no recuerda el estricto cumplimiento de sus funciones en las aduanas de Nuevitas, Santiago de Cuba o el Mariel? Fueron muy temidas en sus tiempos y al final de la carrera resultaron mas corruptas como el que más. Debo aclarar a quienes lean estas líneas que su contenido no esta fundamentado en estudio o estadísticas algunas, solo tomo como referencia las experiencias personales y pueden producirse saltos en el tiempo que ocurrieron.


Por los años ochenta el contrabando era casi incontrolable y aun no se habían involucrado a fondo las aduanas, aunque debo aclarar que actuaban en complicidad con una minoría de las tripulaciones, generalmente con sobrecargos y capitanes. En esa década se produjo la detención de dos tripulaciones completas, una de ellas fue la del buque “30 de Noviembre” y no recuerdo exactamente si la otra correspondió al buque “José Antonio Echeverria”. El “30 de Noviembre” se encontraba capitaneada por Carlos Yero y como me encontraba estrechamente vinculado a su Primer Oficial, fui afectado por aquella acción, me excluyeron del curso para “Primer Oficial”.


Para ese entonces la mercancía preferida para su venta en la isla eran los relojes digitales, se adquirían a un precio ridículo en Holanda y tenían muy buena salida en Cuba. Otra mercancía muy bien cotizada lo era el polvo para preparar tinte de pelo, se compraba generalmente en Barcelona u otros puertos españoles y tenían una rápida salida en el mercado negro. Los contrabandos para esas fechas eran en una sola dirección, desde el extranjero hacia la isla. Muy poco era lo que se podía sacar hacia el exterior y cuando apareció el tabaco solo tenia como buen mercado cualquier puerto español. ¿Cuál fue la modalidad que nació en el desarrollo de esa actividad? Los marinos dedicados al contrabando compraban dólares en el mercado negro, su precio al cambio era de quince pesos cubanos por un dólar. Luego se estudiaba muy bien las reglas de la oferta y demanda para invertir en el extranjero. Por regla general, nadie compraba y vendía nada si no obtenía una ganancia neta del 100%, es decir, me refiero a la plata que iba limpia al bolsillo luego de cubrir el costo de la mercancía. Por ejemplo, se compraba un litro de champú cuyo costo fue de un dólar y en la isla se vendía a treinta pesos cubanos. Con el paso del tiempo las tácticas se fueron refinando y los marinos sacaban cuentas de las fechas de regreso antes de comprar cualquier mercancía. Fechas importantes como el Dia de las Madres, Enamorados y Dia de los Padres, fueron de alta demanda en un mercado estatal vacío y se seleccionaban productos propios para regalos. Cuando no se coincidía con esas fechas, cualquier producto de necesidad y alto valor de uso tenía buena aceptación en el mercado.


Motonave "30 de Noviembre"

El contrabando adquirió características descaradas una vez que los aduaneros formaron parte de ella, no puede hablarse propiamente de contrabando, cuando salías del buque con una caja debidamente sellada por la aduana. Toda esa actividad era realizada a cambio de especias o dinero cash como he mencionado y funcionó de esa manera hasta el final de mis días en la isla. No solo tuvo ese comportamiento para las extracciones del barco, muchos de ellos se prestaron para llevar personalmente cargamento de cajas de tabacos hasta mi camarote. No se encontraba mucha resistencia y para ellos resultaba muy productivo, por andar unos cientos de metros con maletines, recibían en el transcurso de unos veinte minutos una suma superior al salario de un mes.


Y para estos últimos párrafos les he reservado lo mejor, muchos grandes “cabrones” que hoy viven en el exterior o se mantienen en la isla, saben que no miento, creo que casi nadie lo ha abordado hasta ahora. La gente que jugaba en las grandes ligas, los mas valientes y los que mas plata manejaron en nuestro mundo, incursionaron en el tráfico de drogas después del fusilamiento de Ochoa. Mucha de la droga bombardeada por avionetas colombianas en la costa norte de Cuba, no pudo ser recogida por las lanchas de Miami debido a mal tiempo. Parte de esa droga fue empujada por el mar hacia nuestras costas, muchos de esos paquetes fueron recuperados por las tropas de guardafronteras, pero existieron casos donde fueron recogidas por personas del área y no las entregaron, simplemente las clavaron hasta tiempos mejores. 


Nada de esto que les cuento es ficción, me ofrecieron dos kilos de cocaína en La Habana, una para vender y la otra como pago a mi acción. Ese viaje yo llevaba cuarenta cajas de tabaco y acordé averiguar precios y establecer contactos para su venta. Cumplí lo prometido en Castellón de la Plana y estuve a punto de convertirme en traficante. El siguiente viaje con un destino parecido, elegí desertar en Canadá y preferí hacerlo con las manos limpias. Repito, hay varios cabrones que saben perfectamente que no miento, esa actividad ya se venia realizando en la marina mercante cubana con absoluta discreción. He dicho.







Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá
2017-11-24


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miércoles, 22 de noviembre de 2017

PLAGAS A BORDO


PLAGAS A BORDO


Motonave "Pepito Tey"



Recuerdo aquel viaje que di a mediados de la década de los 80 a Montreal a bordo de la motonave “Bahía de Cienfuegos”, fuimos destinados a cargar 15 000 Tm. de trigo. Toda una odisea, porque mientras navegábamos por el rio San Lorenzo, nos cambiaron en tres ocasiones en puerto de carga. Era la primera vez que cargaría como Primer Oficial este tipo de cargamento y yo sabía que además de peligroso, requería un cálculo de estabilidad especial y obligatorio exigido por la OMI (Organización Marítima Intergubernamental). Viajaba con un Capitán beneficiado por su incondicionalidad al régimen y con muchas lagunas técnicas. Eran tantas que se atrevió a decirme hiciera un cálculo de estabilidad normal, no lo escuché y procedí acorde a los procedimientos inherentes a este tipo de cargamento. Ya estaba acostumbrado a navegar con esta especie animal, al que se le ponía en sus manos la vida de los tripulantes y la nave.

Las autoridades canadienses no se andan con juegos a la hora de aplicar todas las reglas y medidas afines a cada situación, yo sabía que eran exigentes y muy verticales ante cualquier violación. ¡Voilá! Entre las condiciones planteadas en aquella reunión con las autoridades, le manifestaron al Capitán que, si no presentaba los cálculos de estabilidad mencionado, no se procedería al despacho del buque. El tipo me llamó en privado al exterior del salón y casi suplicante me preguntó si yo había hecho aquellos cálculos. Subí al camarote por los papeles y cinco minutos más tarde, luego de ser revisados por un funcionario “con conocimientos” de lo que tenía en sus manos, continuó la marcha de aquella formal reunión. 

Aproximadamente una hora después, me encontraba inspeccionando cada una de las bodegas y sus entrepuentes con una “Fitosanitaria”. Debo mencionar que, por las experiencias anteriores en cargamentos parecidos, dediqué todos los días de navegación entre Cuba y Canadá a la limpieza de sus bodegas. Las inspeccionaba diariamente e insistía en los puntos donde no se cumplieran las exigencias. Llegamos a Montreal con tal limpieza que se podía comer en las cubiertas de cada uno de aquellos espacios.

-Chief, debo detener las operaciones hasta tanto no vaya al laboratorio para analizar este insecto. Me sorprendió la vista que tenía aquella mujer, había encontrado un gorgojo muerto en uno de los entrepuentes.

Me preguntó sobre el cargamento anterior y le respondí que, entre tantos, recibimos varias toneladas de malta producidas en Checoeslovaquia. Regresó dos horas más tarde con la autorización para comenzar el cargamento del trigo. Si les traigo este pasaje propio de los controles que anteceden a una operación de granos, tiene como fundamento que tengan una idea aproximada de lo que es el protocolo correcto que antecede cualquier operación de carga, unos más exigentes que otros.

Cuando yo comencé a navegar eran mucho más exigentes en Cuba y las voces de los “Fitosanitarios” tenían valor, eran determinantes. Para que tengan una idea de lo que manifiesto, las tripulaciones que llegaban del extranjero debían mandarle un radiograma a su familia, donde les pedían que llevaran una muda de ropa completa a la arribada del barco. ¿Por cuál razón? Toda la ropa de los tripulantes se guardaba en un camarote y era fumigada con cianuro durante veinticuatro horas. Igual suerte corría la pacotilla comprada en otros países, no importaba cual, se guardaban en un compartimento para ser fumigadas antes de llevarlas a la aduana. Por otra parte, esos mismos Fitosanitarios sellaban las neveras de consumo que poseían productos cárnicos adquiridos en el extranjero, lo hacían para evitar la importación de la fiebre aftosa. Esa nevera solo se podía abrir luego de abandonar las aguas territoriales de Cuba. Se trataba de medidas que molestaba a más de un tripulante, pero que tenían una lógica, proteger al país de vectores, plagas y otras enfermedades, nadie protestaba.

Con el tiempo y al mismo ritmo que se destruía el país, todas esas medidas preventivas se fueron a la mierda. Nuestros buques comenzaron a sufrir la invasión y rápida propagación de cucarachas y ratas ante la indiferencia y complicidad de las autoridades. Recuerdo que en la motonave “Pepito Tey un maquinista le mostró su cama llena de excrementos de ratas al Fitosanitario en el puerto de Matanzas y el infeliz estuvo a punto de ser sancionado. Siempre primaba la voz “Este es un asunto de Estado” para priorizar cualquier partida. Sobre este tema he escrito varias veces porque la situación fue común a muchas de nuestras naves. 


Motonave "N'Gola"

Recuerdo que la última vez que se fumigó en un barco cubano donde yo estuviera enrolado, ocurriría antes de la mitad de la década de los setenta. Después de esas fechas, solo asistí al cierre y abandono de un barco por fumigación encontrándome a bordo del buque angolano N'Gola en Ámsterdam. Para empeorar aún más la situación y con la llegada de una corrupción mas que inmoral, depredadora, los sellos de las neveras apenas se utilizaron cuando se arribaba con productos cárnicos del exterior. Cuando eso sucedía, ya se encargarían los sobrecargos junto a capitanes y aduaneros en abrirlos para robar parte de su contenido y luego volver a sellarlos.

Con las aventuras guerreristas en el continente africano se importaron enfermedades desconocidas en la isla, es de suponer que la indiferencia y complicidad de las autoridades jugó un papel fundamental en esa tragedia. En el año 1990 participé en la retirada de las tropas cubanas de Angola y me tocó cargar unas 500 Tm. de armamento en contenedores y vehículos militares. Una de esas tardes durante la navegación, observo el movimiento de ratas sobre cubierta y bajé al día siguiente para investigar sobre su origen. Detecto varios de aquellos viejos contenedores con orificios, lo que hacía suponer que los roedores vivían en su interior. Lo informé a las autoridades Fitosanitarias en el puerto del Mariel he hicieron caso omiso a mis declaraciones, todos los contenedores fueron descargados con sus contenidos de animales dañinos y vectores de enfermedades.


Motonave "Bahía de Cienfuegos"

La flota desapareció y la isla ha sido prácticamente destruida ante el miedo de quienes, hoy desde aquí, continúan guardando silencio y ocultan los miedos que trajeron en sus maletas.







Esteban Casañas Lostal
Montreal..Canadá
2017-11-22


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martes, 14 de noviembre de 2017

UNA VUELTA AL MUNDO


UNA VUELTA AL MUNDO


Motonave "Bahía de Cienfuegos", escenario de esta historia.



Como Primer Oficial siempre preferí viajar sin mujeres a bordo y les aclaro, no era precisamente que las culpara a ellas de todos los problemas que se producían por su presencia. Éramos nosotros los hombres los verdaderos conflictivos, los capaces de transformar un barco en un insoportable infierno.

En ese viaje irían tres mujeres con nosotros, la que estaba viviendo con el Capitán y la gente identificaba como “Primera Dama”. Se comportaba como la mujer oficial del hombre, pero no lo era legalmente, podía afirmarse entonces que era la “querida oficial” con todos los derechos incluidos, los que se otorgan voluntariamente o los que se ganan a golpes de vagina. No era mala persona, pero las facilidades que el supuesto marido le concedía o ella se tomaba como privilegio que no le correspondía, muchas veces provocaba protestas de sus similares. La otra mujer era mayor e iba con su marido en un viaje de estímulo que le otorgaron a él por su jubilación. Para más desgracia, esa señora tenía una lengua para respetar, era una fanática revolucionaria y vecina mía. La tercera era de una edad que superaba los treinta y cinco, pero no llegaba a los cuarenta. Estaba enrolada como agregada de Sobrecargo y era soltera, convirtiéndose en el objetivo a conseguir por unos cuarenta tripulantes cuando la abstinencia hiciera acto de presencia. Una sola mujer disponible entre tantos hombres de edades distintas, colores, tamaños, carácter, etc. Le brindaba un amplio margen de posible selección, lo mismo ocurriría en caso contrario y en esa situación tiendes a ser mucho más selectivo. 

El viaje hasta varios puertos chinos transcurrió con relativa tranquilidad, claro, no se demoraron los constantes e insistentes ataques de los primeros que pretendieron conquistarla. Debido a las relaciones de trabajo y mí vínculo directo por ser el jefe del departamento de Cámara, teníamos que cruzarnos diariamente. Ese contacto cotidiano dio paso a una nueva amistad y no me molesté en insinuarle absolutamente nada, aunque en el fondo me gustaba y deseaba poseerla como cualquiera de los que viajaban a bordo. Sólo que en mi caso estaba obligado a ser cuidadoso, más aún cuando la competencia era tan fuerte. Era conversadora, pero de esa gente que habla y tiene temas abundantes para hacerlo, puede afirmarse que se trataba de una mujer con cierto grado de cultura. En la medida que pasaba el tiempo, aquella amistad adquirió más confianza y desaparecían los secretos. Fue de esa manera que me iba enterando de cuál era el pretendiente de turno y los fui contando. Al final del viaje creo que no faltó ningún hombre de los de a bordo, a excepción mía, todos lo intentaron.

Una semana antes de arribar a las costas cubanas había concluido el asedio por conquistar a Martica, quizás el saber que muy pronto estaríamos conectados a nuestras vaginas, pudo calmar las ansiedades y nervios. Uno de aquellos mediodías en los que pasé por su camarote como ya era habitual, lo hacía para tomar un poco de aquel café instantáneo que habíamos comprado antes de salir de viaje. Ella lo preparaba batiendo constantemente el azúcar con unas pequeñas gotas de aquel café hasta lograr que se formara una especie de merengue. Luego vertía el total del líquido en esa mezcla y el resultado era similar a un café expreso ante nuestros ojos, aunque el sabor no cambiaba nada, al menos lográbamos engañarnos. 



Motonave "Bahía de Cienfuegos".


Ella se acostó en su cama y le pedí que me hiciera sitio a su lado, se lo dije medio en broma y medio en serio. A la “altura del juego” yo no esperaba nada, estaba por llegar a la isla y me había resignado. Asombrosamente ella aceptó mi solicitud y se acostó a la orilla de la cama que estaba pegada a la pared, lo hizo dándome la espalda. Yo lo hice muy pegado a sus nalgas y le tiré el brazo por encima de la cadera. Bastaron unos segundos para que su respiración experimentara un cambio en su ritmo, es que nadie es de piedra y ella era un ser humano como yo. La atraje hacia mí y le di un beso en la boca, no puedo ocultar que hubo un fingido rechazo, pero sólo tenía como finalidad recordarme que no le había dicho absolutamente nada. Todo su cuerpo cedió ante el desenfreno exploratorio de nuestras lenguas y faltándole el aire me pidió que le pusiera el seguro a la puerta. 

En el trayecto de unos cuatro metros ya me había desprendido del pantalón y el pullover, no llevaba calzado alguno porque en el interior del buque yo andaba con chancletas. Tenía el aparato reproductivo que se me quería partir en pedazos y asomaba la cabeza con descaro por encima del elástico del calzoncillo, ella no dejaba de mirarlo mientras avanzaba hacia la cama. Le fui abriendo la blusa lentamente y trataba de contener ese deseo loco de romperle todos sus botones, le bajé el chándal y ante mi vista se mostraba un boscoso bulto de vellos reprimido debajo del blúmer. Algunos de aquellos vellos tan negros como el azabache escapaban por el borde de sus piernas y una hilera fina de ellos, corría desde su monte de venus, hasta el ombligo y allí no se detenía. Otro trillo oscurito subía más al norte y descansaba entre sus dos senos, los descubrí cuando le retiré el sujetador. Le fui bajando el blúmer y aparecía ante mi vista el bollo más poblado que jamás haya vuelto a ver en todo el mundo. Era negrísimo y de vellos entre lacios y rizados, yo lo encontré hermoso, era la moda de mi época. La besé con ansiedad y un poco de desespero, lenguas y saliva coqueteaban en descontrolada carrera por ambas bocas. Ella no era de esas mujeres gritonas, se manifestaba con unas exhalaciones casi violentas, chupones y mordidas. No podía metérsela tampoco, cometería el error más grave de mi vida y lo sabía. Ya habían transcurrido varios meses desde la última vez que visitara un tibio túnel como aquel, estaba obligado a mamar para ganar tiempo y fui bajando. No le encontraba feo ese trillo oscurito que nacía entre sus senos y me conducía directamente hasta su bosque, me fui guiando por él. Una vez a la altura de su denso pubis, puse mi cara en ella y olía como hace cualquier animal, siempre me ha causado placer hacerlo. Después, resulta muy difícil observar la entrada quietamente, disfrutaba separar cada vello con los dedos para llegar a sus labios. Estaban muy mojados, era una mujer que lubricaba como pocas y preferí detenerme en su pepita para que fluidos y saliva fueran cayendo como si se tratara de una cascada que nace entre sus labios y vagina. Me prometí no colocarme nunca debajo de ella, luego comprobaría que estando encima de mí, mientras teníamos sexo, su jugo me recorría y mojaba la cama. No pude contener esa ansiedad salvaje que nos acompañaba en cada viaje, se la metí y la bañé con el chorro de semen acumulado durante el trayecto. No estuvo mal para una primera vez, tampoco cumplía con las exigencias de una cubana sexualmente bien preparada, quedamos en dormir esa noche y las siguientes en mi camarote. Siempre es excelente a partir de la segunda vez, ya lo creo.


Motonave "Bahía de Cienfuegos".

Ya les dije que un barco es un sitio con mucha similitud a un solar habanero, cuartería o vecindad como le llaman en México. La gente se conoce tan bien, que saben calcular cuando una vecina se encuentra con la menstruación o tuvo relaciones sexuales. Somos especialistas en leer a través de las ojeras y ese era un detalle que la delataba, ella era extremadamente ojerosa y cada vez que templábamos, sus ojos eran rodeados por una aureola muy oscura. Comienzan entonces las sospechas y una sorda cacería por saber quién rayos era el afortunado. Aunque no digas nada, los marinos, igual que los presidiarios, son capaces de identificarte de acuerdo a una palabra, gesto, estado de ánimo etc. Si observan rasgos de felicidad en medio de una situación tan penosa como la que se estaba viviendo, era un detalle anormal que servía como prueba acusatoria. De esa manera y sin demostrarse que eras el beneficiado, aparecerían las primeras manifestaciones de envidia y podías agenciarte uno que otro enconado enemigo. Ese comportamiento era común a cada viaje y barco, sólo que en este caso no era preocupante porque ya estábamos por arribar a Cuba y cuando el marino se desahoga sexualmente, lo olvida todo, hasta los peores momentos en los que pudo perder la vida.
Aquellas relaciones continuaron por un tiempo que hoy no recuerdo, nos desenrolamos del buque por vacaciones y unos meses más tarde yo partiría en otro barco. Al regresar, ella estaba allí, me esperaba como la querida perfecta, la que es amable en todo momento, coqueta, paciente y complaciente. Satisfacía muchos de mis caprichos o necesidades, llegar a su apartamento significaba horas de relajación y buen sexo, bebida y comida abundante. No escatimaba en nada con tal de verme feliz y muchas fueron las veces en las que comprara comida en la bolsa negra para que yo alimentara a mi familia. Era una mujer muy calculadora y fría para hacer negocios, siempre buscaba buenas ganancias en sus inversiones y yo le confiaba los míos, nunca perdía. En la cama era especial y normal a la vez, como son casi todas las cubanas, casi todas, siempre quedan algunas fuera de esa colección maravillosa. 

Ella era de un lirismo terriblemente encantador, muy medida y culta antes de llegar a la cama, todo necesitaba su espacio y tiempo, música adecuada, una mirada, la palabra apropiada. Luego, toda aquella manifestación de exquisita cultura se iba a la mierda cuando se calentaba, sólo se trataba de cortinas de humo usadas inteligentemente para ocultar ese morbo que llevaba dentro. Una vez caliente, sólo había que ponerle un espejo de frente para que dejara escapar toda esa podrida fantasía contenida en su mente. ¿Cuál es la diferencia entre ella y una puta? Sólo el negocio de compraventa de placeres de una y los placeres regalados por la otra. En la cama, ambas se comportan iguales, sólo las distingue la música que usan, unas y otras me encantaban.


Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá
2017-11-14


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sábado, 11 de noviembre de 2017

UN VIAJE POR MALASIA


UN VIAJE POR MALASIA


Motonave "Bahía de Cienfuegos", escenario de esta historia.



La primera vez que viajé a Malasia lo hice transportando 12600 Tm. de azúcar, arribamos luego de vencer la travesía más agotadora y angustiosa en mi vida de marino. Hicimos una breve escala en Singapur para abastecernos de agua y combustibles, la cantidad de víveres comprados fue ridícula, la suficiente para agotarla en menos de una semana. Las limitaciones en la compra de víveres no tuvieron como justificación la baja asignación de dinero, digamos que fue la actitud miserable del Capitán. Sobre ese viaje he escrito con amplitud en el tema titulado “La vuelta al mundo en una cafetera” y no quisiera extenderme en la presente. Se trataba de un barco, el “Casablanca”, que viajaba en aquel plan de tripulaciones reducidas y contaba con dinero suficiente para satisfacer nuestras necesidades. ¿Por qué actuaba así el Capitán? No era militante del partido y supongo haya sido buscando méritos personales al costo del sacrificio de la tripulación. Durante esa breve parada con duración inferior a las veinticuatro horas, yo no pude bajar a tierra por arribar a ese puerto de guardia. O sea, puede interpretarse que yo continuaba navegando.


Consumimos en total cuarenta y cinco días de navegación desde Cuba hasta Malasia, tuvimos alrededor de veinticinco paradas por averías. El barco no contaba con aire acondicionado y la situación era en extremo intolerable por encontrarnos navegando en aguas tropicales. El agua de consumo era racionada a limites extraordinarios y para empeorar aún más nuestra situación, la nave se encontraba infestada de ratas. A todo eso debe sumarse la mala calidad y variedad de las comidas, sabiendo que habíamos salido de Cuba mal abastecido, el Capitán Demares se negó a reabastecer al buque en el Canal de Panamá.


Con el Capitán malayo, su esposa, niños, Mary la esposa del Tercer Oficial, mi esposa y yo.

Salimos de Cuba en diciembre y arribamos al puerto de Penang en Malasia a finales de febrero. Había escuchado hablar de Malasia gracias a la novela de aventuras escritas por Emilio Salgari, uno de los autores preferidos de mi infancia. Debe suponerse que viajé por esos mares de mis sueños acompañando a Sandokan, el Tigre de Malasia. Luego desapareció por encanto aquellas viejas obras que me ilustraron cuando niño, no así el hábito de leer muy bien inculcado en aquella maravillosa escuela de huérfanos llamada Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana. Esa situación de desconocimiento o ignorancia se repitió a lo largo de mi vida como marino y no me alejaré mucho de nuestra isla, llegué un día a Venezuela y solo conocía a su héroe por el nombre, muy poco se hablaba sobre la obra de Bolívar y me actualicé gracias a unos libros que me regaló una amiga en Caracas.


Llegamos de día y el Práctico ordenó fondear una de nuestras anclas en un mar calmado y cristalino, luego nos comunicó que en ese sitio alejado de la costa finalizaba nuestro viaje y nos dio la bienvenida a Malasia. -¡Ustedes tienen prohibido bajar a tierra! Fue muy escueto y educado cuando nos dio aquella noticia. Una media hora más tarde se nos abarloa una lancha y nos abordaron las autoridades junto al agente que nos atendería. -Van a disponer de un guardia a bordo y todas las operaciones de descarga se realizarán fondeados por medio de patanas. ¡Terrible escuchar aquella noticia! Todos los sueños y esperanzas por conocer un nuevo país se derrumbaron o transformaron en pesadilla.


Con Mary, la esposa del Tercer Oficial, mi esposa y yo en Port Kelang.

¿Por qué nos castigaban los malayos? ¿Qué ley pudimos haber violado? Ningún error habíamos cometido que atentara en contra de las leyes de aquel país y no fue hasta pasados unos días que supimos las razones de aquella despiadada medida contra nosotros. Resultó ser que mientras navegábamos o un tiempo anterior a nuestra partida, se había celebrado en La Habana la Cumbre de Países no Alineados y para esas fechas el Napoleón del Caribe ocupaba su presidencia. Pues a este individuo con egos de emperador se le ocurrió la brillante idea de atacar a Malasia y Singapur, no recuerdo las razones, pero nos comentó el agente que los representantes de esos países se levantaron y abandonaron la asamblea. En fin, nosotros tuvimos que pagar los platos rotos y no era la primera vez, algo muy parecido nos ocurrió en la España de Franco. Mientras ambos dictadores vivían un incomprendido romance, nosotros podíamos bajar a tierra hasta las doce de la noche y teníamos que entregar el pase que nos daban al guardia civil que permanecía a bordo las veinticuatro horas. Creo que permanecimos fondeados por un tiempo que superaba el mes, el azúcar transportado iba a granel y las operaciones de descarga con los medios del buque fue muy lenta. Partimos de Malasia rumbo a China a finales de marzo o principios de abril, deben imaginar el estado psíquico experimentado en las condiciones descritas, ya había superado cómodamente los cuatro meses sin bajar a tierra.



En casa del Capitán malayo en Port Kelang.

Regresé a Malasia unos tres años después, iba acompañado de mi esposa y pudimos bajar en Singapur donde hicimos escala para reabastecernos. Le advertí sobre la experiencia anterior y las posibilidades que nos negaran bajar a tierra. Esta vez nuestro puerto de destino era Port Kelang, más al sur que el anterior, próximo a la ciudad de Kelang y de su capital Kuala Lumpur. Permanecimos unos días fondeados y al llegar a tierra nos comunicaron que podíamos bajar en grupos limitados de personas, creo que unos quince por día. También nos advirtieron que no podíamos desplazarnos a una distancia superior a los veinte kilómetros, lo que suponía permanecer obligatoriamente dentro del poblado de Port Kelang. No recuerdo si la ciudad de Kelang superaba esa distancia y si lo estuvo no la respeté cuando ya no encontraba nada por visitar en aquel pequeño pueblo. Ese viaje fue realizado en la motonave “Bahía de Cienfuegos”, un barco de reciente adquisición, muy moderno y confortable. Sin embargo, aquellas comodidades no respetaron el dramatismo vivido durante esta nueva vuelta al mundo, al final de la cual me solicitaron la expulsión de la marina mercante, esa historia se encuentra narrada en el trabajo titulado “Mandado a matar”, ambas disponibles en este blog.


A la entrada de un templo hindú en Kelang con el Capitán malayo.

Comencé a conocer personas muy agradables en el trato y siempre las vinculaba a mi héroe de la infancia. Los malayos son gente muy pacífica y hospitalaria, una mezcla notable de razas y credos que viven en perfecta armonía. Malayos, indios, chinos, sirilankeses, vietnamitas y seres de otras regiones de Asia, conviven sin disputas de territorio alguno. Puedes visitar, y muchos de sus fieles lo muestran con orgullo, cada uno de los templos que allí existen y te dan la bienvenida. Estuve merodeando en el interior de templos budistas, musulmanes, cristianos, hinduistas, puedo afirmar que en todos fui tratado con mucho respeto y cordialidad. En el interior de muchos comercios sus propietarios mantenían un altar donde hacían reverencias a sus dioses y mantenían alguna ofrenda sin que resultara ofensivo al que no practicara su religión. En términos generales y aunque no contaran con un nivel de escolaridad elevada o fuera nula, puedo decir que los malayos son seres muy educados en su trato. Tienen muy buen sentido del humor y lo demuestran con esa sonrisa que siempre los acompaña. 


Las mujeres son bellas y en términos generales planchaditas de nalgas, razón por la cual cuando salíamos a la calle era una atracción el trasero de nuestras mujeres. No fueron pocas las veces en las que detenidos por la luz roja de cualquier semáforo, los choferes que pasaban a nuestro lado tocaban el claxon de sus vehículos para celebrarlos. 

-¡Me han tocado el culo! Dijo una tarde mi esposa en un mall de la cuidad de Kelang.


-Pues hazte la boba, yo no voy a pelear con todos los malayos por culpa de tus nalgas.


-¡Oye, esta empleada quiere entrar conmigo al probador! Me dijo otro día en una tienda donde se compraba un jean.


-¡Déjala! No tengas complejos, ella solo quiere comprobar si tus nalgas no son postizas. Fue una situación repetida en cada salida y siempre traté de mantener la ecuanimidad, yo sabía que solo primaba la curiosidad y que actuaban sin maldad.


A la entrada de un templo budista con el shipchandler de Port Kelang.

Una tarde llegó un señor al camarote a pedirme permiso para mostrarle el barco a su padre, me explicó que el viejo vivía en el interior del país y nunca había visto un barco por dentro. Los conduje hasta mi oficina donde les ofrecí jugos y café, las mujeres del grupo iban con la cabeza cubierta como lo llevan las musulmanas, lo eran. Luego les mostré el puente, salones, etc., salieron muy complacidos con la atención recibida. Pocos días después se apareció nuevamente aquel hombre para invitarnos a un recorrido por sitios históricos de Kelang. Resultó ser un Capitán de la marina malaya que ahora se desempeñaba como Práctico del puerto, me dijo que complacía un deseo de su padre como pago a las atenciones recibidas de mi parte, me asombró. Nos llevó a comer en su casa y sin ningún tipo de complejos nos dio a sus niños para que jugáramos con ellos. Su esposa tenía el cabello descubierto y mostraba todo el esplendor de su belleza, era ingeniera. Aquellos paseos fueron repetidos en diferentes oportunidades y fue precisamente él quien dirigió las maniobras de salida de nuestro buque. Unos dos años más tarde y navegando por las costas de Port Kelang, llamé a la estación de Prácticos y estuve conversando un rato con él, fue una sorpresa para ambos. Aún conservo fotos de aquella linda amistad que tuvo lugar hace más de treinta años y no imagino a sus niños convertidos en hombres.



Con un grupo de estudiantes musulmanas en el puente del buque en Port Kelang.

Hace poco estuve en un bar y una de sus empleadas, quien me conoce por las frecuentes visitas al local, se detuvo a conversar un rato conmigo. Ella es de tez india, bella de rostro y joven. Cuando le pregunté por su nacionalidad me contestó que era malaya y que había nacido en Kelang. Sin proponérselo, me devolvió un poco esa alegría que se va agotando con el peso de los años y me regresó a una tierra con un calor asfixiante y húmeda, donde imagino que el perro se niegue a seguir al amo al mediodía. Ella también se sintió feliz cuando me puse a narrarle todas esas boberías importantes que no están al alcance de muchos. Porque viajar, señores, no tiene precio, es muy caro y no todo se puede cubrir con una tarjeta de crédito.


Malasia fue otra de las grandes experiencias en mi vida de marino, otro país adorable con gente encantadora, inolvidable. 



Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá
2017-11-11


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