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viernes, 7 de enero de 2022

SER MARINO CUBANO. ALGO MUY ESPECIAL



SER MARINO CUBANO. ALGO MUY ESPECIAL




 

Cuando empecé a navegar me convertí en un personaje. En otro lugar sería diferente. En Cuba, “salir al extranjero”, “visitar esos mundos” era algo más allá de los horizontes de una familia humilde del centro de Las Villas.


Pensaban que un sin fin de placeres esperaban allende la mar. Cuanta película idealizando esa vida habían visto en los cines del pueblo y en la televisión. Alimentando una fantasía completamente divorciada de la realidad. Esa imagen del marino rodeado de mujeres, bebiendo como un cosaco, enfrentando la furia del mar y conociendo lugares que ninguno de los parientes había visto y posiblemente jamás lo harían, daban un toque muy especial a la figura del primo que muy lejos de casa disfrutaba de una vida desconocida y misteriosa.


Muchas veces al encontrarme con amigos y familiares, esperaban escuchar historias extraordinarias que ellos luego repetirían poniendo algo de su cosecha personal y con picardía cómplice iluminarían las tertulias con amigos y parientes, consumidos por la monotonía, a oscuras por la política de ahorro de energía y sin el movimiento y la vida que años atrás tenía su pueblo.


En otras marinas el salario permitía una situación personal holgada y además dársela de turista en los puertos que su buque visitara. En la marina mercante cubana, la guitarreada era muy diferente. Épocas de recibir un estipendio de 0.75 centavos dólar diario, un dólar o un poco más, pero nunca lo suficiente para que “los apetitos burgueses” no destruyeran la obra del “hombre nuevo” o “del nuevo trabajador estupidizado” en que desearon convertirnos.


Supongamos un viaje de tres meses, al llegar al primer puerto recibías unos ochenta o noventa dólares en la moneda nacional del lugar. Poco podías hacer si pensabas comprar algún regalo o algo indispensable que tu familia necesitaba y además, dar una vueltecita por tierra después de semanas o meses en condiciones de vida sumamente difíciles.


La vida no es solo mar, trabajo y las tres comidas garantizadas que la magnanimidad de la Empresa Cubana-Navegación Mambisa-ofrecía a sus tripulantes. Además, daban por sentado y así nos lo restregaban en el rostro que éramos “trabajadores privilegiados y por lo tanto cualquier penuria tenía que ser soportada”. A protestar o pedir algo más allá de lo que nuestros jefes consideraban como suficiente, era un pecado imperdonable con el resto del pueblo que se encontraba bloqueado.


Recuerdo los viajes que dimos en condiciones precarias de navegación porque en los puertos cubanos no tenían las piezas necesarias, o no había presupuesto para reparar el equipo o no se había planificado correctamente lo que se necesitaba para mantener un estado técnico de acuerdo a los certificados internacionales y por lo tanto, no había dinero para adquirir lo mínimo necesario, o al jefe supremo se le metía en los tarros que el buque saliera a navegar tal cual estaba y así un problema menos preocuparía a sus atribuladas mentes.


Era una tragedia a la hora de comprar vivieres y los materiales para mantener la navegabilidad. Es sorprendente que un accidente como el de la motonave Guantánamo (Ver Blog Faro de Recalada de Esteban Casañas Lostal) no se multiplicara por más unidades de la extinta flota mercante cubana.


Viajes a Montreal con temperaturas de 20 grados bajos cero y luego de finalizada la descarga, la tripulación “tenia” que limpiar las bodegas para el embarque de granos. Hay que hacerlo, el azúcar por las bajas temperaturas se compacta hasta formar una roca, las bodegas de los buques tienen lugares que por su altura se hacen extremadamente difíciles de limpiar. Los marinos, con ropa deficiente y con una alimentación que no garantizaba las calorías necesarias para temperaturas tan bajas eran obligados a preparar los espacios de carga mal vestidos, mal alimentados y con herramientas insuficientes. De más está decir que estas faenas no se pagaban, eran incluidas en su salario y ya está.


Di un viaje en el buque Alamino con el Capitán Vivanco que lo único que faltaba era que nos dieran el beso de despedida y colocar una bomba en la sentina del buque. Dos radares deficientes, la maquina principal en estado precario, ninguno de los motogeneradores funcionaba lo mínimo para garantizar el viaje, no teníamos equipos modernos que garantizaran la posición así que todo era a golpe de sextante y olé, tramos de la línea contra incendio que filtraban en la bodega cinco. Si tuviera el plan de reparación que confeccionamos lo daría a conocer y le haríamos un juicio sumarísimo al Capitán Calero-ex director de la Empresa-, al culón de Romay que era el Jefe técnico y al hijo de puta del Capitán Laguna por haber mandado a ese buque(como a tantos otros) a realizar su reparación en Shangai.


Todos eran técnicos con experiencia y sabían muy bien el peligro que corría la tripulación ¿Podremos pedir y hacer justicia? O tendremos que alimentar la memoria y un día ¿Quién sabe cuándo? hacerla por mano propia y que el perfume de la pólvora inunde nuevamente las ciudades y campos de Cuba.


En la reunión de salida nos dieron una arenga como si fuéramos a combatir a los persas en las Termopilas, además se agregó el incentivo de: “el que no esté de acuerdo puede quedarse”, lindo chiste. Un país en que el Sindicato y los Gremios lo único que hacen es obedecer lo ordenado por las Administraciones en detrimento de los derechos más elementales de cualquier trabajador, que es poner su vida en peligro por la decisión irrebatible de unos perfectos hijos de puta.


Salimos de la Habana, en el canal de salida el Jefe de Maquina subió al puente con los pelos de punta porque la maquina explotaba. El Capitán lo tranquilizo, todos nos miramos y fondeamos a la salida del puerto para una reparación de emergencia. Esa es otra, cuidado, que averías repetidas pueden ser consideradas sabotaje y eso sería harina de otro costal.


No arrastramos más que navegamos al Puerto de Cienfuegos, cargamos y luego de encomendarnos a Neptuno, salimos en demanda del Canal de Panamá, pidiendo que pudiéramos observar los astros para que las posiciones astronómicas permitieran una arribada feliz a puerto.


Luego de pasado el Canal y a unas 500 millas de la costa los motogeneradores reventaron y la más completa oscuridad envolvió al buque. El pobre maquinista a cargo por suerte era más negro que la noche y el aceite no se veía en su piel, el hombre vivía prácticamente en el cuarto de Máquinas. La cosa fue, que luego del susto y varios días al pairo, se tomó la decisión de eliminar todo consumo de energía del que pudiéramos prescindir, no al aire acondicionado, no a las luces de los camarotes… ni Colon en su peor momento tuvo tanta penuria.


Se racionó el agua, se colocaron tanques en la popa y una exigua ración seria suministrada en las semanas que nos separaban del puerto de descarga. Se elimino la energía a la cocina y de ahí hasta la llegada a Japón, los cocineros tuvieron que hacer su trabajo con la madera que por suerte había quedado del viaje anterior.


Una alegre nubecilla de humo indicaba el rumbo del buque y cuando el viento venia por la popa, el subproducto de la incineración de la madera encontraba refugio en los locales donde dormían o trabajaban los tripulantes. El cocinero llegó con los ojos hechos tierra al puerto y todos con una peste a humo que metía miedo.


Como tampoco se realizó la fumigación en Cuba, los camarotes tenían unas trampas especiales aderezadas con mantequilla, las cucarachas eran atraídas por el mensaje de la golosina grasosa y atrapadas para salvar nuestros oídos de una agresión segura.


No voy a contar todas las vicisitudes, sería para llenar un libro de “quejas y puteadas”, lo cierto es que llegamos al astillero y se reparó el buque durante un mes. Si tengo que aclarar, que muchos trabajos de reparación fueron parciales y otros anulados, había que ahorrar plata, el país bloqueado por el enemigo así lo requería (¿?)-con este versito cagaban cualquier pedido que hicieras-


Al llegar a Cuba, luego de un viaje infernal, el jefe de grupo nos recibió con toda la comparsa que aguardaba a los buques, esperando ver que podían arañar de lo que la tripulación traía para sus familias o del abastecimiento del buque. La rapiña era infernal y se hacía feroz cuando los inspectores de Aduana embarcaban a inspeccionar y autorizar la “pacotilla”.


Tenían un apetito insaciable y guarda con enojarlos. El abuso de autoridad en estos sistemas es algo completamente normal y amariconadamente aceptado por todos. Al final, la tripulación que jugo su vida por nada, no recibió su salario completo por haber incumplido los parámetros de “La Emulación Socialista” y eso era algo que no podía pasarse por alto. En fin, había que vivir y dejar vivir, ¡Qué viva la corrupción!


¿Queríamos igualdad? Ya la tenemos. ¿Queríamos Comunismo? Ya lo tenemos ¿Queríamos que el pueblo fuera dueño de todo? Ya lo tenemos, Repitamos como nuestros hijos en las escuelas: “¡Entupidos por el comunismo, seamos como el che!”¡¡¡¡¡¡¡ÑÑÑOOOOOOOOOO!!!!!!!

 

 

Guillermo Ferrer Sánchez.

Buenos Aires-Argentina

 

 

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miércoles, 24 de marzo de 2021

MOTONAVE “BAHÍA DE CIENFUEGOS”, UN PEDAZO DE SU HISTORIA EN FOTOS.

MOTONAVE “BAHÍA DE CIENFUEGOS”, UN PEDAZO DE SU HISTORIA EN FOTOS.

 


Fue el “Bahía de Cienfuegos” uno de los barcos mas modernos en los que trabajé durante mi vida de marino. En él pasé muchas de las situaciones, unas veces agradables y otras no tanto, que se aferran con fuerza en tu memoria y resulta imposible olvidarlo.

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Trabajé subordinado a diferentes capitanes como Primer Oficial; Miguel Haidar, Arquímedes Montalván y Miguel Almaral. Di dos viajes de circunnavegación por Sudáfrica y uno de los viajes mas extensos (9 meses), realizados en barcos de la marina mercante cubana. Pude cargarlo con carga general, contenedores y granos con eficiencia. En esos tiempos nos vimos obligados a enfrentarnos con galernas, huracanes y olas monstruosas. Nos asaltaron piratas en dos oportunidades, una en Rangoon-Birmania y la otra en Abidjan-Costa de Marfil.

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Tuve como subordinados a excelentes oficiales, marinos y hombres, también a algunos de los peores que desfilaron por nuestra flota. En esa nave realicé el viaje mas divertido de toda mi vida en la flota y también el peor de todos, donde pidieron mi expulsión.

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Como quiera que sea, aquí les dejo esta colección de fotografías que hablan de su belleza y conservo con mucho cariño.

 

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Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá

2021-03-24


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sábado, 7 de noviembre de 2020

ELLZWORTH WEBBER, MI HERMANO NEGRO.


ELLZWORTH WEBBER, MI HERMANO NEGRO.




 

Esteban Casañas Lostal-Ellzworth Webber

5 de Julio del 2012

Hola mi hermano.. Qué gran alegría me da el que me hayas encontrado. Tantos años sin saber de ti, imagino que tu hijo sea todo un hombre.

Recibe un fuerte abrazo.

Esteban

 

Habían transcurrido treinta y cuatro años desde que nos vimos por última vez en Santiago de Cuba, él se encontraba de Sobrecargo y se encargó de hacerme las liquidaciones para desenrolarme. Lo hice con esa carga de dolor propia de quien llega a amar a su nave y su gente. He navegado con todo tipo de tripulaciones, unas muy buenas y otras extremadamente malas, pero nunca encontré una como la que tripulara el buque “N'Gola”. No me equivoco si afirmo que fue la mejor de todas, excelentes marinos que brillaron por su hombría. Entre ellos no existió el mas limitado espacio que pudiera dedicarse a la “chivatería”, enfermedad endémica que pudo encontrarse hasta en las mejores tripulaciones nuestras.

 

Nunca se me ocurrió preguntarle por la raíz de tan extraño nombre, no creo que tenga un origen portugués como el del resto de la tripulación, nada que ver y hoy no me preocupa. Fue y sigue siendo aquel hermano que tuve y tengo en Angola.

 

Fue intenso el intercambio de mensajes después de aquel encuentro, pude comprobar que poseía una magnifica memoria. Recordaba los nombres y apellidos de cada uno de los que integramos los dos primeros grupos que tripulamos aquella magnifica nave. Hablamos de muchas cosas sucedidas en ese año y medio que compartimos juntos, recordamos con ese manto de nostalgia y cariño a los hombres buenos, tampoco olvidamos mencionar a los malos, que los hubo por la parte cubana, algunos ya están muertos.

 

Hacia un tiempo que deseaba dedicarle estas líneas, ya saben que disfruto mucho mas cuando les dedico unas líneas a un amigo estando vivo. Los homenajes póstumos solo sirven para alimentar el recuerdo u orgullo de los herederos, el muerto no se entera de nada.

 

Me dijo aquella vez del 2012 que se encontraba viviendo en Inglaterra y algo enfermo. Se sorprendió cuando le dije que yo vivía en Canadá desde el 1991 y le hablé algo sobre las causas que me empujaron a esta deserción, tampoco quise abrumarlo con noticias malas. En esa oportunidad solo nos escribimos unas pocas veces y luego volvió a desaparecer. Transcurrieron varios años felicitándolo por el día de su cumpleaños sin respuesta alguna y temí lo peor, pensé que mi amigo había muerto. Le escribí a una sobrina y no tuve mucha suerte, lo di por desaparecido físicamente.

 

El 3 de Abril del 2020 me sorprende una llamada suya por el Messenger de Facebook y esta vez hablamos mucho, como tratando de recuperar el tiempo perdido o salvar el que estamos a punto de perder. No le reclamé nada por su ausencia, todo lo contrario, creo que ambos disfrutamos mucho este nuevo encuentro. Estaba de regreso en Angola y nuestra conversación fue invadida por la invasión de fantasmas muy queridos. Sombras de imágenes insignificantes para otros, cotidianos en nuestras vidas, muy importantes para los que disfrutamos de sus compañías, trabajos y cariño. ¿A cuántos les puede interesar la vida de un negro camarero, timonel, marinero, contramaestre? Creo que solo a nosotros los verdaderos marinos, es muy probable que en aquella conversación nos tragáramos el sabor salado de cualquier lágrima oculta.

 

Hablábamos de los otros con mucho amor sin detenernos un segundo en nosotros, sin darle valor a nuestras existencias, olvidando en todo momento el cariño y confianza de aquellos hacia lo que significamos para sus vidas. Hablamos como en los viejos tiempos, amparados por esa modestia y sencillez que nunca nos abandonó, sin vanidades o ambiciones personales. Lo hacíamos tal y como fuimos en nuestros tiempos, aquellos años duros de su juventud y la mía, sueños sin desvelos que deseaba mostrarle evitando sus espantos.

 

Y mientras Webber iba mencionando nombres que yo había olvidado, los entregaba a mi memoria y me abrazaban entre lágrimas en Santiago de Cuba. ¡Coño, que negros aquellos! ¡Cuánto los quise y quiero! Así como fueron, analfabetos, fieles, cariñosos, trabajadores, bandoleros, fumadores de yamba, contrabandistas, borrachos, mujeriegos. ¡Hombres!

 

Éramos jóvenes cuando el destino quiso encontrarnos en 1977 a bordo del buque “N'Gola”, Webber tenia 25 años y yo tenía 27. Venía de las filas de las FAPLA y le escuché muchas narraciones de su vida guerrillera por las selvas angolanas. Le puse mucha atención a cada historia suya mientras se desplazaba entre manadas de gorilas y lo admiraba. Era un joven soñador como lo fui yo, solo que mis sueños se transformaron en pesadilla, precisamente, el disparo de gracia donde mataron mis sueños ya cansados se produjo transportando tropas cubanas hacia su país. Tropas que lo ayudarían a lograr el presente que estaban viviendo y no podía decirle abiertamente lo que le esperaba.


Viajaría sus primeras navegaciones como agregado de Sobrecargo y “Comisario Político”. Nada que ver con aquellos futuros “Comisarios” embarcados en nuestras naves durante el reinado del déspota Guillermo García. Nosotros conocíamos muy bien el material humano de aquellos oportunistas militantes del partido comunista y Webber no era así, las FAPLA no constituían un partido comunista aun y su mente no estaba viciada por todos los prejuicios que ese partido representa. Webber era simplemente un joven soñador, como lo fui yo y miles de jóvenes cubanos, luego traicionados por sus propias conciencias.

 

Como Agregado de Sobrecargo estuvo directamente subordinado a mi amigo Lazarito, bandolero por excelencia, pero mi amigo incondicional en aquellos tiempos. Conversando Webber y yo, ambos lamentamos muchísimo el triste final de Lazarito, éramos un trio muy unido e indisoluble, nos queríamos mucho. Sin embargo, no todo fue color de rosa en aquellas relaciones, Lazarito no fue del todo sincero, yo tampoco lo hubiera sido en aquellos tiempos viviendo en un país extraño para nosotros. Lazarito no le enseñó todos los trucos de la profesión a Webber, no le mostró la principal arma de los sobrecargos. ¿Cómo robar sin ser descubiertos? Aunque para serles franco, no había necesidad de robar en aquel barco, claro, para algunos cargos. Suponiendo que las comisiones rondaran por el 5% o más, cuando una compra realizada era de millones de pesetas, ya pueden imaginar de cuánto era la mascada. En este aspecto podemos mencionar la palabra traición, pero eso seria extensiva a toda nuestra vida en la marina mercante cubana. Las situaciones nos habían enseñado a no confiar en nadie y Webber tuvo que pagar por esas consecuencias.


Lazarito fue expulsado por el Capitán Raimundo Calero Torriente del barco, me dolió muchísimo, pero tengo el defecto de inclinar mi balanza hacia el lado de la razón y en ese caso, Calero la tenía, Lazarito había traicionado su confianza. Webber se quedó huérfano y a merced de los picaros en este negocio preñado de cabrones. Continuamos esa bella relación donde en oportunidades el destino tendió trampas a Webber, situaciones en las que debió elegir entre la razón y lo irracional para salvar vidas. Tal fue el caso de aquel motín originado en Rotterdam, donde la tripulación tenía todos los derechos a la demanda que estaban haciendo y por evitar males mayores, Webber, como yo sin otra opción, defendió la posición del Capitán Calero sabiendo que no le abrigaba la razón. Imagino se haya sentido traidor ante los suyos cuando inclino su balanza en contra de la justicia, pero aquella acción neutralizó una acción que pudo culminar en derramamiento de sangre. Nadie sabe como puede finalizar un “motín” a bordo y gracias a Dios todo terminó pacíficamente.


Mi amigo Pedro a la derecha en esta foto tomada en Sao Tomé

 

Después que Lazarito fuera expulsado del barco me quedé con dos hermanos, Webber y el pañolero de origen caboverdiano llamado Pedro. Unos 15 años más tarde regresé a Angola cuando la retirada de las tropas cubanas de ese país y no pude localizar a Webber. Me encontré con Pedro, ese gran hermano al que abracé por ultima vez aquel viaje, ya partió. Ambos estuvieron en mi casa cuando el barco visitó La Habana, los traje para que vieran de primera mano lo que era el comunismo, la mierda que amenazaba a su país. No podían creer en las condiciones infrahumanas que yo vivía para ganarme un dólar a partir de la salida del ultimo puerto angolano, mientras los oficiales de su país ganaban once diarios.

 

Recuerdo que, en nuestro primer viaje a Bélgica, yo le dije a varios tripulantes que se compraran autos usados. Algunos me preguntaron la razón e insistieron en ese ¿por qué? y tuve que explicarles sobre la amenaza del comunismo que tenían cerca. Recuerdo que solo uno de ellos me hizo caso, Webber. Se compró un VW de uso en perfecto estado y lo llevó para Angola, los otros se dedicaron a otros menesteres más importantes para ellos.

 

Webber, ese negro hermano mío, nunca cambió de color, continuó siendo tan negro como siempre, tan hermano mío, como no comprenden esa manga de estúpidos que enarbolan banderas contra el racismo, ¿cuál?

 

Me alegro de que aún se encuentre vivo y lea estas líneas. Me hará feliz que sepa lo sigo queriendo como un hermano y yo desee entre sueños, los mismos que fueron suyos, lo mejor para su país con todos aquellos negros a los que quise y quiero tanto.

 

 

Esteban Casañas Lostal

Montreal..Canada.

2020-11-07

 

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sábado, 29 de agosto de 2020

BARCOS QUE PERTENECIERON A LA EMPRESA DE NAVEGACIÓN CARIBE (52) MOTONAVE "MAYLIN"



BARCOS QUE PERTENECIERON A LA EMPRESA DE NAVEGACIÓN CARIBE (52)

     MOTONAVE "MAYLIN" 



Carga general

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Astillero: E. J. Smit & Sons Shipyards Ltd.

Lugar de construcción: Westerbroek, Holanda.

Casco nº: 810               Sociedad clasificadora:

Matrícula:                     Señal distintiva: CLCD / P3WL3                                    IMO: 7432123

Tripulantes: 12              Pasajeros: 0

TRG: 1.933                   TRN:                            DWT: 2.585                  DV: 1.050

Eslora: 79,20                Manga: 13,10                Puntal:                         Calado: 5,18

Bodegas:                     E. P.:                           TEUs:

Carga granel: 4.234 m³              Carga general: p³          Carga frigorífica: p³

Equipos de cubierta (Cantidad x toneladas): Plumas: 3

Tanques: 0                                                      Capacidad de tanques: 0 p³.

Capacidad combustible: m³                              Consumo diario:

Un motor diésel M. A. K. 8M452AK; 4T; 8 cilindros (320 x 450); MAK Maschinenbau GmbH, Kiel, Alemania.
Calderas:

1.800 bHP.                   Hélices: 1                     Velocidad: 12,0 nudos.



1976. 23 de Septiembre. Puesta en gradas.

1977. 04 de Febrero. Botado. Bautizado MARIANE DANIELSEN. (Dinamarca)

1977. 15 de Abril. Alistado.

1989.  Vendido. Rebautizado SUN TRADER. (Noruega)

1990. (Gobierno de Cuba). Rebautizado MAYLIN. (Chipre)

2005. 01 de Junio. MAYLIN. (Cuba)

2009. 01 de Diciembre. Multilux Enterprises S. A. (Nautilus Shipping Overseas) , La Habana. Rebautizado LUPUS. (Panamá)

2012. Junio. Desguazado.



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martes, 28 de julio de 2020

LAS MEMORIAS DE UN SARGAZO. PRÓLOGO



LAS MEMORIAS DE UN SARGAZO. PRÓLOGO






LAS MEMORIAS DE UN SARGAZO.


No pude negarme y caigo nuevamente en su trampa, el cariño mutuo supera al del simple amigo, somos hermanos desde hace varios años. ¿Qué podré escribir para decirle el placer sentido en cada incursión suya en la vida del marino? Porque, aunque él no lo crea, toda su vida en el mar es un punto de referencia para cientos de hombres.


La superficie de la Tierra está cubierta en un 72 % de agua. Los océanos y grandes mares constituyen 95 de ese porciento.
Desde la antiquísima de las antigüedades, los mares y océanos constituyeron las fronteras desconocidas a las que se enfrentaban, maravillados y asustados los seres que recién comenzaban su andadura sobre tierra firme.


Moisés ¿tuvo qué separar sus aguas?  Odiseo luchó contra monstruos, deidades hermosas y tentadoras, en un alarde de valor, fantasía y desesperado amor por su patria y su hogar…
Los Vikingos se atrevieron, a golpe de remos y mirando a las estrellas, a desafiar a sus poderos Dioses, a descubrir el desconocido mundo al otro lado de ese mar inmenso y aterrador. Otros, soñando y desafiando dogmas e ignorancias, probaron que la tierra no era cuadrada ni tenía confines.


La epopeya del hombre, a lo largo de la historia, se ha escrito sobre el mar y a través de él. Se ha escrito con la sangre, arrojo y esa extraña condición humana de ser MARINOS.
Estos, excepcionales y muchas veces incomprendidos hombres, vivieron cada uno en su época, sus particulares y desgarradores dramas.
Este libro va de eso. De historias hermosas, de rastreras cobardías, de VALOR, ENTEREZA. Y sobre todo de las vivencias que solo conocen aquellos que han mirado el Océano cara a cara, venciéndolo unas veces, siendo vencidos otras.


Esta vez, su aventura o punto de partida en este libro que hoy nos ofrece, comienza desde su ingreso en la Marina Mercante Cubana en el lejano 1967 cuando aún contaba con solo 17 años. Muchos sueños e ilusiones fueron el equipaje del primer viaje con aquella cuarteada maleta a punto de naufragar. Le resultó imposible renunciar en medio de un bravo océano, se lo prometió cada día navegado hasta la próxima orilla. Aquel viejo mundo que apareció ante sus ojos sirvió para que aquellos sueños se multiplicaran.


En este libro con un título muy especial que, dice muy poco, al menos para el que no lo conozca, es sumamente importante para esos miles de hombres de varias generaciones salpicados por la curiosidad o simplemente por sentirse identificados con sus historias, para ellos, dice y significa mucho. Creo sea uno de los más serios, donde aborda ese mundo donde se desarrolló como hombre, ser humano o como un pez. 


Esteban apura sus notas, sabe haber vencido hace un tiempo el cenit de su vida y no desea desaparecer como un simple Sargazo, como muchos de su época, mudos, ciegos, sordos y carentes de memoria.
Aborda con orden cronológico cada una de las naves donde curtiera su piel con salitre y muchas aventuras. Trata de no olvidar nombres conocidos y otros no tanto, buenos y malos, regulares también. Se refiere a ellos con ese amor del que consideró a una tripulación como la extensión de su familia y con cierto desprecio, por qué, ¿no?, hacia aquellos que ayudaron a destruir una noble y ruda profesión asfixiando a sus hombres.


Esteban Casañas Lostal nunca se ha considerado escritor, poeta, historiador o Capitán, como lo llaman de cariño. Sin embargo, nadie podrá negar su mérito. Tienen que sumar miles las horas dedicadas al rescate de tres flotas borradas de nuestra historia, labor reconocida por muchos marinos como él y atacada por elementos desde la isla, cuyo empeño no ha sido otro que ocultarla a las nuevas generaciones. Trabajo que comenzara a finales de la década del noventa y que hoy rinde sus frutos. 
No es historiador, pero nos deja un legado que, será punto de referencia para esos historiadores que se empeñen en escribirla de verdad.


Siento una gran satisfacción al escribir estas líneas por invitación suya, vendrán dos libros más, según me cuenta. No desea abandonar a ningún amigo vivo o muerto, enemigos también. Se ha tomado muy en serio este rol que le regaló el destino y me alegro mucho. Mi hermano ha sido todo un aventurero y lo refleja en muchos de sus trabajos, solo que esta vez asume la responsabilidad rechazada por muchos hombres, quienes prefirieron vivir y morir como simples Sargazos, almas dispersar por el mundo a la deriva.


Busquen silenciosamente los monstruos y tentaciones de Ulises, la descomunal y primitiva fuerza de los Vikingos, la obstinación y el ansia de conocimientos de los marinos de esos siglos de descubrimientos. Y por qué, ¿no? Miren de nuevo esa extraña y surrealista película “Piratas del Caribe“. Allí podrán reconocer cada uno de los personajes e historias narradas y vividas en primera persona por el Autor de este libro.


No podían, no debían desaparecer.
Quizás la voz de alguno de aquellos marinos, los de ayer y muchos de los de hoy, le hayan gritado al oído: “NO NOS DEJES MORIR. TUS HISTORIAS, TUS AMORÍOS, TUS PENURIAS, TUS AMIGOS, ENEMIGOS Y HASTA TUS LÁGRIMAS SON TAMBIÉN LAS NUESTRAS. “
Gracias, Esteban Casañas Lostal.





Pilar Alberti Mederos 
Las Palmas de Gran Canaria, 
24 de Junio del 2020 



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