sábado, 14 de octubre de 2023

EL AÑO EN QUE PRENSA LATINA SALVÓ VIDAS EN PANAMÁ


 

EL AÑO EN QUE PRENSA LATINA SALVÓ VIDAS 

EN PANAMÁ

Motonave "Imías"


Ciudad de Panamá (Prensa Latina) En octubre de 1973, el mundo se conmovió tras la difusión de la noticia de que Estados Unidos había apresado en aguas del Canal de Panamá al barco mercante cubano Imías.

 

 

junio 15, 2022

CDT18:47 (GMT) -0400

Por David Carrasco, fundador de la corresponsalía de Prensa Latina en Panamá y actual director del diario Bayano Digital

 

Esa operación militar, arbitraria e intimidatoria, abrió la posibilidad de convertir a la vía interoceánica en escenario de un holocausto, al negarse los tripulantes a que la nave fuese abordada por un país que no fuese Panamá, el legítimo soberano de esas tierras y aguas conculcadas.

 

La noticia sobre ese incidente fue divulgada con prioridad por Prensa Latina y remitida con campañillas de advertencia a través de los teletipos de la agencia informativa.

 

El corresponsal jefe de Prensa Latina en Panamá era el periodista y poeta guatemalteco Arqueles Morales, quien propuso darle la máxima prioridad al tema, no sólo para informar al mundo sobre ese suceso inédito, sino para tratar de salvaguardar la vida de los marineros cubanos cuyo destino era incierto.

 

Una seria limitación para acceder a la información en el área de los hechos, era la imposibilidad de llegar al sector con vistas a entrevistar a los tripulantes.

 

Entonces, la denominada Zona del Canal, territorio segregado de mil 432 kilómetros cuadrados, estaba regida por el riguroso sistema de leyes del estado de Luisiana, mientras que el Canal era un complejo administrado con criterios militares estratégicos.

 

Ese régimen colonial con vicios del sistema del Apartheid, impuesto por Estados Unidos a Panamá, obligó a tener que movernos Arqueles y yo para recopilar información sensitiva.

 

El reto medular era vencer el cerco mediático y ayudar a salvar las vidas de los cubanos atrapados en el barco, así como prevenir a través de la acción informativa que el canal se convirtiese en una zanja sanguinolenta.

 

El general Omar Torrijos y el canciller panameño Juan Antonio Tack desempeñaron un importante papel en la solución del conflicto, que tuvo repercusiones en Naciones Unidas.

 

Ambos habían sido los artífices directos de la reunión del Consejo de Seguridad de ese organismo mundial, convocada en marzo en Panamá, con el mayoritario respaldo a las aspiraciones soberanas panameñas.

 

TESTIGOS DE HECHOS DE IMPACTO

 

La corresponsalía de Prensa Latina contribuyó a privilegiar la situación del barco apresado sin justificación alguna.

 

A su vez, representantes del sector naviero cuestionaron el precedente funesto de bloquear el libre tránsito en esa ruta marítima, abierta a la navegación mundial en 1914, y convertir el Canal en un centro para dirimir disputas internacionales al margen del derecho universal.

 

Luego de fuertes tensiones, las propelas del Imías fueron accionadas por orden del capitán a bordo de la embarcación y se concretó su regresó a Cuba el 16 de noviembre de ese año.

 

En el puerto habanero, los marineros fueron abrazados y recibidos con vítores por sus familiares, quienes interpretaron ese desenlace como una victoria de la humanidad sobre los intereses contrarios a la paz.

 

Saber que fuimos testigos de un hecho de impacto que culminó en la liberación de la nave retenida, generó un sentimiento de satisfacción en el ámbito informativo.

 

Pocas semanas antes, en septiembre, habíamos asistido al aeropuerto internacional de Tocumen para recibir a centenares de chilenos a los que el gobierno de Torrijos abrió sus puertas tras el golpe de Estado en Chile.

 

“Bienvenidos a Panamá. Somos periodistas de Prensa Latina. Están a salvo”. Con esas palabras de aliento nos dirigimos a los exiliados, a quienes entrevistamos e instamos a recuperar sus vidas.

 

Algunos de ellos aún residen en Panamá, otros se trasladaron a Cuba, Suecia, Noruega y Australia. De alguna forma, supieron que Prensa Latina estuvo con ellos en momentos cruciales.

 

No está de más recordar que cuando Panamá asumió el pleno control del Canal y sus áreas ribereñas el 31 de diciembre de 1999, Prensa Latina también estuvo allí, al lado de los panameños, celebrando el acontecimiento como un triunfo latinoamericano.

 

arb/ga/dc


 https://www.prensa-latina.cu/2022/06/15/el-ano-en-que-prensa-latina-salvo-vidas-en-panama


-----------------------

 

21 de noviembre de 1973, funcionarios vietnamitas entregan medalla a 89 tripulantes de los buques Imías y Jigüe.

 

 Cuba-Estados Unidos: Cronología de una historia. Publicado por el Instituto Cubano del Libro.


-----------------------

 

-FUENTE-

Granma

-VOL-

9; 273

-PAGINAS-

5

-AUTOR-

Santiago Cardosa Arias;

-TITULO-

Narracion del capitan del Imias: el abordaje a nuestro barco hubiera sido a un alto precio; ademas de defendernos, lo hubieramos quemado (continua) o hundido en el Canal

-TERMS-

Barcos mercantes

Marinos

Conflictos

Relaciones internacionales

Testimonios

-DESC-

Barco Imias; Canal de Panama; EEUU;

-FECHA-

19731119

-END-



xxxxxxxxxxx



EL AÑO EN QUE PRENSA LATINA SALVÓ VIDAS   EN PANAMÁ.

 

.

 

Pudieran pensar que se trata de un ácido ensañamiento particular en contra de la prensa cubana y créanme, ha sido una simple casualidad. Si han pensado que es un “ensañamiento”, permítanme decirles que tampoco se han equivocado mucho, lo es, han sido unos miserables manipuladores y mentirosos en toda su existencia.

.

Ingreso en Google buscando más información sobre mi amigo Luís Rocha Hurtado y su buque “Imías”, voy recorriendo lentamente cada uno de los temas que ofrecen y choco violentamente con este rimbombante título: “EL AÑO EN QUE PRENSA LATINA SALVÓ VIDAS  EN PANAMÁ”. No puedo ocultar la indignación y enojo que me provocó leer esta porquería, les debo las palabras criollas que uso para estos casos. ¿Salvar vidas? No creo que individuos con almas de asesinos puedan salvarlas como pregonan, me inclinaría a afirmar que ellos provocan muchas muertes. Prensa Latina ha sido a lo largo de toda su historia el nido -tanto en la isla como en el exterior- de agentes al servicio de la inteligencia cubana. Les importa un pito trasmitir o difundir noticias de lo que ocurre en sus dominios y viven muy ocupados en los trabajos de captación de agentes, influenciar en las sociedades a las que fueran asignados, mentir, manipular, labores de proselitismo, campañas de difamación contra oponentes, etc. ¿Salvar vidas? ¡No jodan!

 

Algo me regalaron dentro de todas las mierdas que escribieron en ese artÍculo y ha sido, la confirmación de que el buque “Imías” no estaba en Vietnam en el año 1973 como había publicado el Granma y varios satélites de izquierda incluyendo a medios vietnamitas. He buscado el nombre del Capitán del “Imías” cuando el encontronazo de Panamá y no aparece por ningún lado, debo apelar a los archivos de mi memoria y encuentro un nombre que me resulta muy familiar, se trata de Luís Céspedes Somoza. Fui subordinado suyo cuando me encontraba de timonel y él se desempeñaba como Primer Oficial del buque “Jiguaní”. Lo recuerdo hablando por el Menticiero Nacional de Televisión, cuando manifestaba su intención de enfilar la nave a toda velocidad en contra de sus esclusas. ¡Vaya tiempos de romanticismo revolucionario que existieron! Hoy un cartón de huevos vale mas de $2500 pesos y la pensión de un jubilado es de $1500. ¿Valió la pena?



Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá

2023-10-14

 

 

xxxxxxxx

lunes, 2 de octubre de 2023

FALLECIÓ EL PRIMER OFICIAL LUÍS ROCHA HURTADO, “EL BABY”.



 

FALLECIÓ EL PRIMER OFICIAL LUÍS ROCHA HURTADO, 

“EL BABY”


Caminando por Rotterdam, Esteban Casañas, Eduardo Ríos y Luis Rocha Hurtado, año 1973.

.

Ya no sé a cuantos me ha tocado la amarga tarea de despedir, amigos e idiotas que se convirtieron enemigos míos sin yo desearlo. Le he dicho adiós a colegas, amigos, primos, hermanos, imbéciles, y todas, una más que otra, siempre guardó su dosis de dolor, tristeza. Hoy me toca una de las mas duras despedidas, ya he manifestado en diferentes oportunidades que existen los hermanos que nunca solicitaste y lo son por lazos sanguíneos. Están los otros, seres muy especiales que compartieron contigo los momentos buenos y los malos, esos son los aceptas como hermanos y en muchas oportunidades sustituyen a los de sangre.


Chao, Luis Rocha, Eduardo Ríos y Esteban Casañas

 

Ha muerto en muy tristes circunstancias “El Baby” y créanme, fue lo que menos deseamos esos hermanos a los que mantuvo en jaque todos estos días. Disculpen si les menciono los nombres de Pedro Raúl Valdés (Pomo de Leche), Eduardo Ríos Pérez y por último a Yarel Domenech, otro hermano a quien molesto por segunda vez y precisamente tratándose de El Baby (Muchas gracias, Yarel) Las circunstancias en las que perdimos al Baby son extremadamente tristes y prefiero pasar la página por el momento.

 

.

 

No por gusto hemos estado tan preocupados y ocupados por la salud de nuestro hermano, 56 años de amistad, más de medio siglo, tiempo en el cual cuando regresas solo encontrarás a un niño, es el que cuenta en la duración de esa amistad pura mantenida entre todos nosotros. ¡Coño, tiene que dolernos y arrancarnos una lágrima! Gota de mar arrancada de nuestros ojos y que se transforma en esa enorme ola que, golpea el codaste de cualquier nave y la hace temblar desde la quilla hasta la perilla de aquellos mástiles que hoy desaparecieron.

 

Luis Rocha, Esteban Casañas, Eduardo Ríos y Pedro Raúl Valdés (Pomo de Leche)


Se nos fue un hermano y no tengo fuerzas para activar al tifón, regalarle una larga pitada de despedida. Se nos fue un marino desde la suela hasta la gorra y no puedo mover mis brazos para arriar e izar el pabellón de mi nave cuando me encuentre con el suyo en medio del canal de nuestras angustias. Se me escapa una lágrima y no encuentro un pañuelo para secarla. Se me va un hermano y no sé cómo coño decirle adiós. ¡Hasta luego, cabrón!

 

 

xxxxxxxx

viernes, 15 de septiembre de 2023

DESCUBRIENDO A CHILE


DESCUBRIENDO A CHILE


Motonave "Jiguaní", escenario de esta historia.

Hacía solo unos días que arribáramos al país de un corto viaje, imagino haya sido de uno dado a los Grandes Lagos de Canadá, como viaje corto considerábamos a aquellos cuya duración rondaba el mes o mes y medio.  Llevaba pocos años en la marina mercante cubana y ya tenía un buen récord en mi curriculum de marino, conocía a gran parte de la Europa capitalista y a varios países del lejano oriente. La noticia de que nuestro próximo destino sería Chile alegró a toda la tripulación, puede que corriera el año 1972, no estoy muy seguro, ahora saco cuentas y pienso que sería el final de 1971. ¡Eso, es! Estaríamos en Diciembre de 1971, mi esposa se encontraba con poquitos meses de embarazo, quizás tres o cuatro máximo y para esas fechas había comenzado el verano en Chile. Recuerden que en el hemisferio sur son opuestas las estaciones del año y no me equivoco, yo me bañé varias veces en la playa de Viña del Mar. En las noches refrescaba un poco y nos obligaba a tirarnos algún trapo ligero para protegernos de la frialdad, temperaturas para ellos indiferentes y significantes para nosotros por ser caribeños.

 

En esos tiempos solo mantenían relaciones comerciales con Cuba dos países de este hemisferio, México y Canadá, nos encontrábamos distanciados de esta parte del mundo a la que pertenecíamos geográfica y culturalmente.

 

Nuestro buque el “Jiguaní”, sería el segundo o tercero en llegar a puertos chilenos, yo contaba en ese entonces 22 años, todo un joven soñador y aventurero, mujeriego por excelencia como todo marino y mis ambiciones por conocer al mundo eran ilimitadas. Llevaríamos como carga una parte de la azúcar donada al pueblo chileno a raíz del terremoto que sufrieran entonces, hablo del ocurrido el 8 de Julio de 1971. Donación aprobada a mano alzada en la Plaza de la “Revolución”, después, ese sistema se repetiría a través de nuestra historia. Me refiero a la aprobación de todo lo que baje desde arriba “alzando las manos”, creándose de esa manera una especie de síndrome sufrido por todo el pueblo hasta hoy. Nadie desea ser manchado con el apellido de “opositor” por no levantar la mano para apoyar la voluntad de quien manda en la isla. Luego, con la caída de la Unidad Popular, esa supuesta “ayuda” al pueblo chileno se rompió y nunca fue restituida la cuota de azúcar al pueblo cubano, cantidad que se redujo de su cuota mensual en la libreta de racionamiento y mantiene vigente hasta nuestros días.

 

Yo era militante de la Unión de Jóvenes Comunistas, cantera de la que se debía nutrir el Partido. Militaba porque no me quedó otra alternativa que aceptar, a quien exprese lo contrario puedo asegurarle que está equivocado. La vida de los marinos en aquellos tiempos era rigurosamente controlada y cualquier joven que sueñe ver convertidos en realidad sus sueños, no podía negarse a la incorporación en las filas de la Juventud o en las del Partido. Existieron jóvenes muy valientes que se negaron y asumieron ese rol ante la sociedad, ya lo dije, “muy valientes”. Ante cualquier manifestación de rechazo, todos sabíamos que seríamos señalados como indiferentes, desafectos, poco combativo, y en casos especiales, te pueden catalogar como gusano, contrarrevolucionario, anti-comunista, etc. Esos casos especiales pueden ser momentos de guerra, misión internacionalista o renunciar en tiempos difíciles para el país. Años posteriores al de referencia, vi expulsar de la marina mercante a tripulantes que se negaron a participar en las misiones de Angola alegando causas de enfermedad, problemas familiares o enfermos, etc. Mucho más tarde, correría el año 1991, un vecino de Alamar llamado Luis Tamarit, entregó el carnet del Partido y fue acusado de contrarrevolucionario, había escogido una mala fecha para ello. Atleta que no aceptara cualquiera de esas militancias, nunca saldría a competir, estudiante con el mismo comportamiento, no alcanzaría una carrera. Nadie que no fuera militante podía aspirar a un puesto de dirección en cualquier rama de la economía, esta regla inviolable se aplicaba sin distinción a cualquier ser humano por muy capacitado que éste fuera. En esa época yo era revolucionario, negarlo sería traicionarlos a ustedes y a mi conciencia. Yo creo que nunca he dejado de ser revolucionario, solo que los conceptos cambian y la revolución que yo había soñado no es remotamente la despótica dictadura que padece actualmente mi pueblo. Nadie nace con ideología alguna, la sociedad y la vida son las que inclinan la balanza hacia el camino que finalmente uno tomará. No puedo ocultar, como otros lo hacen con tanta facilidad que, en aquellos tiempos yo me sentía así, me consideraba antiimperialista. No solamente por la educación recibida hasta entonces, no por los constantes lavados de cerebro a que se es sometido, con la repetición hasta la saciedad de valores solamente observados en los libros y agotadores discursos. La mayor influencia que recibí en mi definición como revolucionario, pudo haber sido aquella visita Viet Nam en plena guerra. Me solidaricé inmediatamente con ese pueblo y con otros que visité más tarde, sin embargo, nunca me sentí convencido de ser comunista. Para arribar a ese estado de delirio tenía que renunciar a algo que considero de mucho valor en el ser humano, tener criterio propio y el derecho a pensar o expresarse libremente, cada día que pasaba dentro de la Juventud Comunista, provocaba un rechazo total a esa ideología. El golpe definitivo lo sufrí cuando visité a los países socialistas y vi en ellos el futuro que nos esperaba. Cuando sumas todas las causas que han conducido a Cuba al presente fracaso total, te resulta inexplicable encontrar a individuos que puedan sentir con sinceridad cualquier tipo de admiración o afiliación por las ideas que venden constantemente. Hago estas aclaraciones para aquellos que gastan bilis en acusar a todos los cubanos de traidores, apátridas, etc. En mayor o menor intensidad pudimos soñar muchos jóvenes y luego sentirnos traicionados cuando descubres la verdad. Creo que al final de esa carrera entre el ser y la conciencia, hallas que no hay mayor fábrica de enemigos que el propio sistema. Podrán dominar a los niños, jóvenes y hasta a los viejos derrotados que no reconocen haberlo perdido todo. Sin embargo, hay un punto en la vida de los seres humanos en el que se reflexiona mucho y se recorre ese largo camino andado, llegas a descubrir que nada se ajusta a la realidad. Hoy por hoy, sin temor a equivocarme, más del cincuenta por ciento de la población desea abandonar esa nave. Mi divorcio total con esa ideología y sus organizaciones políticas se produjo en ocasión de mi viaje transportando tropas para la guerra en Angola. No podía aceptar la orden que se nos dio de “encerrar a los militares en las bodegas del buque y hundir de la nave en caso de ser detectada por fuerzas navales enemigas y a mi regreso de aquel viaje deserté de la UJC. Todo se encuentra debidamente escrito en el tema titulado “La Misión de los Condenados”, aquella deserción puede resultar de poca importancia en las fechas actuales, lo cierto es que para aquellas fechas era un acto de rebeldía y muestra de mucho valor. ¿Por qué me permitieron continuar navegando? Por una razón muy simple, simpatizando o no con el régimen, yo era, como muchos hombres “simples” una persona de confianza. Salía del país y regresaba en tiempos donde “muchos” militantes que entraban en la marina salían y no regresaban de su primer viaje. 

 

Nos avituallaron más allá de lo normal, ya en esos tiempos se vivían Períodos Especiales y nos acordábamos del bloqueo. Se pasaba hambre en una u otra oportunidad a bordo de nuestros buques. La situación del país había empeorado después de la “Ofensiva Revolucionaria” lanzada en 1968, no dejaron gatos con cabeza, me refiero a todo tipo de pequeños negocios particulares. Por eso me llamó la atención que nos sirvieran productos que eran exquisiteces para el marino común, cuando solo se brindaban a los barcos de banderas extranjeras por la empresa CUBALSE. De esa manera nos lanzamos a una nueva aventura, hablo así, porque para todo joven, lo nuevo, lo desconocido, no deja de tener su leve toque aventurero. Conoceríamos a nuevas gentes, otro país que engrosaría mi ya larga colección, ellos hablaban nuestra lengua y eran el único país de América Latina en visitar.

 

Un día antes de llegar a Chile se efectuó una reunión con toda la tripulación, esa era una norma que se mantuvo hasta la fecha de mi deserción. Cuando en casos como estos, donde se arriba por primera vez a un país cualquiera, se daba lectura a una serie de recomendaciones enviadas por la Seguridad del Estado y el Partido. Un marino de apellido Cala había sido herido de puñaladas por personas contrarias a Allende, yo lo conocía personalmente porque entramos juntos a la marina mercante, se trataba de un mulatico claro. Razón elegida para recomendarnos andar en pequeños grupos y evitar -a toda costa- las opiniones de carácter político en público. Se ordenó que nadie comprara artículos de primera necesidad en ese país para no dar una mala imagen del nuestro. En realidad, lo que se pretendía, era dar una imagen falsa, la de gentes que no necesitaban nada cuando era todo lo contrario. Nosotros ganábamos en esa época unos cinco dólares a la semana, aun así, podíamos considerarnos bien afortunados y privilegiados, no era nada fácil entrar en la marina mercante. Como joven acepté la sugerencia u orden que nos impartían, decidí dedicarme a disfrutar de la vida y solo compré un disco de larga duración de aquel grupo chileno muy popular llamado "Los Ángeles Negros". 

 

Llegamos una tarde a Valparaíso y como no existían muelles disponibles para nuestro atraque, nos orientaron fondear fuera del puerto. En aquellos tiempos nos ponían servicio de lanchas para bajar a tierra, generalmente después del horario de comida y hasta la medianoche. No podíamos ocultar nuestro entusiasmo, informados por marinos que ya habían visitado ese país, nosotros éramos muy populares entre la masa femenina, algo que confirmó el lanchero que nos condujo ese día a tierra. Es muy difícil de recordar nombres de calles y sitios de una ciudad cuando se ha dejado de visitar por tantos años. Esos lugares en la memoria fueron ocupados por otros nombres de distintos países. Recuerdo perfectamente que el rompeolas pertenencia a una base de la marina de guerra chilena y allí se encontraba el Esmeralda, conocido también como la Dama Blanca. Hermoso velero que servía como buque escuela, yo lo había visto atracado en el muelle que correspondía al Estado Mayor de la Marina de Guerra en La Habana. Una de esas noches en puerto, compartí con uno de sus guardiamarinas en un recorrido por bares muy bien acompañados.


Entrada al muelle Prat y el barquito de pasaje "Argonauta".

Valparaíso era una encantadora ciudad con muy poco terreno llano y rodeada de unos cerros a los que se accedía por medio de unos antiquísimos funiculares, varias oportunidades visité esas lomas con amigos del barco. El puerto tenía entonces dos entradas, una quedaba a pocos metros del muelle de donde partía un viejo barquito llamado “Argonauta”, nave que realizaba frecuentes viajes de excursión hasta la playa de Viña del Mar. No eran caros esos paseos, realmente nada era caro en aquellos tiempos y pude disfrutar de uno de aquellos viajes. En aquel muelle existían varios kioscos dedicados a la venta de artículos de artesanía y siempre estaba muy concurrido.

 

En la primera salida fue de exploración, solo disponíamos de cinco horas para disfrutar de ese paseo mientras nos mantenían fondeados fuera del puerto. Tuvimos éxito los tres amigos que salimos juntos ese día, Armandito un mulato claro de la ciudad de Cienfuegos y Pascualito, no recuerdo exactamente cuál de los dos era el Tercer Maquinista y quien el Cuarto Maquinista bordo, yo era solamente Timonel. Recuerdo que en ese viaje las plazas de Jefe de Máquinas y Segundo Maquinista eran ocupadas por dos soviéticos, como traductor viajaba un espigado maquinista de apellido Maidagán. Todos conquistamos a unas amigas que paseaban juntas, la mía era una chica de ojos verdes bellísimos e hija de un carabinero. Después de ese primer día, continuamos viéndonos hasta el momento de mi partida, era una gran muchacha, ninguna de ellas ingería bebidas alcohólicas ni consumían drogas. Es bueno señalar que en los bares, restaurantes y cafeterías, no le despachaban ese tipo de bebidas a menores de 18 años.

 

La otra entrada al puerto daba casi directo al barrio utilizado para el negocio de los placeres, hablo de la calle que corre paralela al mar, donde supongo terminaba la parte llana. Nunca se me ocurrió seguir en esa dirección, siempre me moví en dirección hacia Viña del Mar. Los precios estaban por el suelo en aquellos tiempos, al cambio oficial el barco nos pagaba a 25 escudos por dólar, era mejor cotizado en la bolsa negra, solo que a nosotros nunca nos pagaban con moneda americana. Estaba prohibida y perseguida la tenencia de ellos, poseerlos era como si te quemaras. Aún con tan poco dinero pudimos disfrutar nuestra estancia allí, una cerveza costaba solamente dos escudos, así que con un dólar te podías emborrachar si lo deseabas. Un residencial costaba 50 escudos por toda la noche, los había de diferentes calidades y precios, pero ese era el que casi siempre pidieron. La comida era muy barata también, razón por la que no nos cohibíamos de invitar a las chicas, ellas solo bebían Fanta.


Estuvimos atracados con la banda de estribor al espigón que se observa a la izquierda de la foto y después en la posición del barco azul que se observa a la derecha de esta foto.


En esos días que llegaron a sumar más de un mes en ese puerto, diariamente se aparecían personas a visitar nuestro buque, generalmente eran de los partidos políticos que conformaron la Unidad Popular. Ciertamente daban vergüenza aquellas coincidencias, se masticaban pero no se tragaban, eso lo comprobamos desde los primeros momentos que compartimos con ellos. Las ambiciones por el poder no podían ocultarla y los intercambios de ofensas eran muy frecuentes en nuestros salones. Yo siempre traté de esquivar cualquier invitación que me hicieran para participar en actividades de uno u otro partido, apenas comprendía lo que estaba sucediendo allí y me dejó un sabor amargo en la boca. Con los años comprendí que todos los políticos son una banda de hipócritas y oportunistas, detrás de esas máscaras esconden sus deseos de poder y lo que menos les interesan son los problemas de sus pueblos, creo que este es un mal endémico en este continente.

 

Con esa situación imperante no creo que Allende tuviera mucho poder para gobernar y si así fuera, comenzó a perderlo muy temprano con todas esas divisiones que experimentaron los izquierdistas, muy deseosos de probar su pedazo en el pastel. Esa fue la impresión que me dieron, sumado a todas las intervenciones que pueda haber sufrido por intereses foráneos y el bloqueo interno realizado por la derecha y la clase media del país. Es posible que pueda estar equivocado, pero eso fue lo que vi en cada paso dado. Cada Partido deseaba llevarnos a los actos políticos que organizaban en diferentes barrios, nosotros éramos algo así como una mercancía que todos querían mostrar para atraer a las masas, yo siempre me perdía después de comida. Lo que me interesaba como joven ya lo poesía desde el primer día, mantenía relaciones con una joven y linda novia. Me sentía muy a gusto con ella y de verdad que no estaba para esos teques políticos de los que ya estábamos saturados. Uno de esos días me atrapó el Secretario General y el Ideológico de la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas) a bordo, sin dejar espacio para las justificaciones, tuve que cancelar una salida con mi novia y partir en un auto con la esposa del Alcalde de Valparaíso. Visitaríamos un barrio que había sido construido de madera para resolver el problema de los damnificados por el terremoto, recuerdo que la pequeña improvisada escuela estaba diseñada con carrocerías de autobuses fuera de servicio, cada bus era un aula. Allí fuimos atendidos por personal de ese centro escolar, maestros y algunos que militaban en el MIR. Después del consabido acto político, nos ofrecieron una merienda compuesta de varios platos típicos del país y mucho vino. Debo destacar que una garrafa de cinco litros costaba en esa época unos cincuenta escudos, o sea, estamos hablando de unos dos dólares y yo lo encontraba bastante bueno.

 

De una manera accidental conquisté ese día a una preciosa muchacha, tenía la piel color canela y un pelo lacio muy largo y absolutamente negro que la hacían una diosa. Con una delgadez muy estilizada, ella se llamaba Esther, adorable india, a quien sus amigos la llamaban negra. Poseía carácter muy alegre y enseguida acoplamos muy bien, pero detrás de ese juvenil rostro se escondía la mujer que todos respetaban por su temple y largo historial, según me pude enterar posteriormente. Pronto me sentí muy bien con ella de la misma manera que disfrutaba mucho la compañía de la otra chica, ambas con un modo distinto de pensar y sin saberlo, enemigas por naturaleza. Ambas eran muy buenas chicas, algo propio y casi común tiene la mayor parte de la juventud, se entrega a una causa que a veces desconocen. La inmadurez no les permite conocer o saber a ciencia cierta si están en el camino correcto, aun así, no pierden eso que los caracteriza por la edad, no se detienen en su entrega y lo hacen con la alegría, espontaneidad, arrojo, valentía, audacia y sobre todas esas cosas, el desinterés total cuando se empeñan en una tarea. Cualidades todas juntas muy bien explotadas por los políticos mayores y con más experiencias, quienes disfrutan de los placeres de sus victorias sin haber arriesgado casi nada.

 

Mis visitas a ese barrio se hicieron muy frecuentes, a partir del momento que nos hicimos novios, luego, antes de tomar el último micro, era acompañado por compañeros de Esther hasta el momento de abordar el bus. Ellos iban armados de subametralladoras y pistolas que ocultaban debajo de sus sobretodo, nos hicimos grandes amigos y me contaron de las andadas de la negra cuando el gobierno de Frei. Me deleitaba con todas esas aventuras y casi llegué a considerarme uno de ellos, todos teníamos aproximadamente la misma edad. Ellos solo conocían de la vida, la parte más mala, como quitarla poniendo bombas o disparando una ráfaga. En eso, tenían la madurez de un viejo y hacían alardes en ello,  fue donde quizás gastaron la niñez y la juventud, es muy probable que muchos no sobrepasaran esa edad. Siempre me las arreglaba para alternar los días con ambas muchachas, al final prefería a la negra, era de origen humilde como yo y ambos aprendíamos mutuamente, nos perdíamos a orilla del mar en Valparaíso o en Viña del Ma, disfrutando de los abismales contrastes que existen entre ricos y pobres. Nada de esos nos importaba tanto como amar y siempre nos perdíamos en interminables besos que borraban el olor a pólvora y la sangre de los muertos, así es la juventud, nada nos importaba a nuestro rededor cuando solo pensábamos en el amor.

 

Visitando las cataratas del Niágara, me encontré con algo que me regresó en el tiempo, un reloj de flores, viví por unos instantes aquellos días felices con mi negrita en Viña, son incalculable las maravillas que nos ofrecen eso que se llama recuerdos. El día de la despedida nos reunimos tres parejas de amigos en la zona del puerto, no podíamos alejarnos porque el barco salía en horas de la mañana. Ellas perdieron el último microbús que las llevaba hasta el barrio de madera y en la calle era muy peligroso andar a altas horas de la noche. No hubo otra alternativa que entrar a un residencial, nos desnudamos y disfruté de aquella hermosa vista, minutos después, aquella valiente muchacha comenzó a llorar, lo hacía por mi partida y porque era virgen. Nos ahogamos abrazados, éramos uno, pero me faltó valor para cometer una villanía. En la mañana nos despedimos y ella continuó virgen, luego, mis amigos me llamaron de mil maneras para condenar mi estupidez, no creo haber sido estúpido, siempre me justifiqué y no me arrepiento. A todos ellos les hablé la verdad sobre Cuba, no desde el punto de vista del opositor a lo que sucedía en nuestro país, corrían tiempos donde yo encontraba una estúpida justificación para todo. Lo hice hasta que fueron desapareciendo en la medida que se agotaba el tiempo para llegar al futuro y yo maduraba hasta dejar de ser un estúpido. Siempre he entendido que todo debe tener un límite en la vida, sea en espacio o en tiempo, todo debe tener un final o una meta, al parecer, el de Cuba es ilimitado, nunca se puede vencer el presente y tampoco se puede arribar a un futuro que nadie sabe dónde se encuentra.

 

Abandoné ese país con el alma partida, eso les pasa a casi todos los marinos cuando permanecen mucho tiempo en un puerto y logran encariñarse con su gente. Los chilenos eran una gente muy abierta y solidaria, gente amistosa y en exceso compartidora, alegres y desinteresada. Mi primera experiencia en un país latino no había sido mala y sinceramente, llegué a apreciar mucho a los jóvenes de aquel grupo o célula, más de lo que ellos pudieran imaginar. Después, pasé dos semanas en Arica, pero ya nada me animaba a nuevas aventuras, las heridas estaban aún abiertas. A mi regreso a Cuba tomé vacaciones y el barco regresó de nuevo a Chile, los muchachos fueron nuevamente por mí. Esther se había ido a trabajar en el Palacio de La Moneda, todo quedó como un bello recuerdo, como esos que no se olvidan, aunque pasen decenas de años.

 

El día del golpe en Chile, todos los tripulantes del buque escuela “Viet Nam Heroico” nos encontrábamos con nuestras familias en las afueras del muelle “La Coubre” del puerto habanero. Por las bocinas del muelle se oían constantemente las noticias de los combates, a mi lado se encontraban mi esposa e hijo, todos hablaban y yo estaba lejos. Cada bombazo me desgarraba el alma y me acordaba de todos aquellos muchachos, me acordaba de mi negrita y me preguntaba si habría tenido tiempo para abandonar el palacio. Salimos en horas de la tarde para Las Palmas de Gran Canaria y aquellos recuerdos fueron a parar en los baúles de la historia.

 

Detengo todo lo que hago cada vez que embarco en esa nave que me ayuda a regresar al pasado y busco información sobre nosotros, lo que sucedió, no encuentro mucho. Al incluir en el buscador de Google las palabras “Barcos que transportaron el azúcar donada por Cuba a Chile cuando el terremoto”, solo aparece el viaje realizado por la motonave “Sierra Maestra en 1973”, solo un poco tiempo antes de que le dieran el golpe de estado al marxista Salvador Allende. Politiquería barata, fue publicada la noticia por resultar simpático el nombre de aquel buque, elegido también para que fuera visitado por Salvador Allende. Ya habían transcurrido dos años quitándole el azúcar racionada a un pueblo que no la había donado y nunca devolvieron a su cuota. Han transcurrido 50 años de la visita de aquel buque y las miserias que se viven en la isla no tienen parangón en toda la historia de este continente. Cuando ocurre el golpe de estado realizado por Pinochet, muchos de aquellos alborotadores “revolucionarios” fueron a recalar en nuestra isla y volvieron a sacrificar a muchos cubanos en sus beneficios. Por cada edificio construido en la isla se “donaban” en contra de la voluntad de nuestra gente dos apartamentos para los “hermanos” chilenos, quienes de paso recibían un cheque mensual del ICAP para que vivieran sin nuestras preocupaciones. Varios años mas tarde se derrumba el muro de Berlín y la situación económica de la isla se convirtió en un infierno para todos los cubanos, nació el “Periodo Especial”. Muchos de aquellos chilenos abandonaron la isla y solo unos pocos lo hicieron a su país de origen, la mayoría de ellos dirigieron sus destinos a países capitalistas desarrollados, donde como era de suponer, se dedicaron a labores proselitistas a favor de un sistema fracasado. Fueron y son tan degenerados, que aun hoy, viviendo las mieles ofrecidas por el capitalismo, continúan desempeñando esa miserable labor.

 

Veinte años después de mi descubrimiento de Chile decido abandonar a la manada en Montreal-Canadá y aquí tuve muchos tropiezos para comenzar una nueva vida. Las peores trampas, zancadillas y desprecios sufridas por una diminuta comunidad cubana, nos llegó por la parte de aquellos “supuestos hermanitos latinoamericanos” destacándose entre todos por ser la más vertical y agresiva, precisamente la chilena, seres que endulzaron sus cafés con el azúcar que nos quitaron. Estos no fueron los chilenos que yo conocí en su tierra.

 

 

 

 

 

Esteban Casañas Lostal

Montreal..Canadá

2000-05-17

 

 

 

xxxxxxx

 

lunes, 21 de agosto de 2023

ALAS CUBANAS SOBRE EL CONTINENTE AMERICANO.


 

ALAS CUBANAS SOBRE EL CONTINENTE AMERICANO.



 

No por gusto la “Historia de Cuba” se convirtió en una de las primeras víctimas del régimen cubano a partir de 1959. Ella nos permite comprender el presente a través de estudios sobre el pasado que nos ofrece y de esa manera poder corregir el rumbo hacia el futuro.

 

No demoraron mucho en atacarla, existe una necesidad imperiosa en los regímenes totalitarios de anular inmediatamente la memoria individual y colectiva. “Todo tiempo anterior fue peor”, repetirán hasta el cansancio y esa manipulación será recibida sin resistencia por quienes tienen borrada la memoria, gentes carentes de historia. Incómodo resulta saber al paso de los años que, fuiste usado de niño con ese propósito. Solo les pido humildemente que revisen mentalmente cualquiera de las páginas de aquel “Manual del Afabetizador” para que me comprendan, tampoco olviden que corría el año 1961 cuando la “campaña de alfabetización”. Habían transcurrido solamente dos años de la llegada al poder de ese régimen macabro y la historia comenzaba a ser fusilada como los miles de cubanos asesinados a lo largo de toda la isla, sangre y letras anegaban nuestra tierra ante el silencio del mundo. Recuerdo mi indignación cuando vi el film titulado “El Brigadista”, fue una sucia continuidad de aquel “Manual del Alfabetizador” mencionado, esta vez mucho mas grueso, conteniendo agotadoras manipulaciones y mentiras. La imagen adulterada de un brigadista con una inflada ideología y sentimientos patrióticos que no se corresponden con el pensamiento aventurero de aquellos jóvenes de los que formé parte siendo apenas un niño de 11 años. Nada los ha detenido en esa sucia labor por borrar nuestra historia y acuden a cualquier ridícula maniobra para lograrlo hasta el día de hoy. Si indignación me provocó aquella película aplaudida por muchos ignorantes y canallas, ver el video de un programa transmitido por la televisión cubana donde un supuesto “historiador” hablara sin vergüenza de aquellos submarinos alemanes llegando a las costas cubanas para abastecerse de petróleo, creo sea la culminación de cualquier aberrante intención por manipular la historia o borrar la verdadera. Lo lamentable de esa situación no es que un supuesto historiador se haya prestado a cometer esa infamia, igual de detestable me resultó encontrar esta burda estupidez compartida a toda una nación en la página de otro “historiador” cubano.

 

He leído a muy pocos historiadores post 1959 cubanos y cuando lo hice, fue con mucho recelo o desconfianza, realmente no creo en ninguno de ellos. Nuestra historia ha sido prostituida en casi todas las épocas vividas, tal parece sea una enfermedad crónica o endémica de nuestra isla. Es preferible acudir a las páginas escritas por sus protagonistas y no todos son válidos, también contamos con hábiles manipuladores y debe prestarse atención a lo que se lee. No es leer por hacerlo, consumir nuestros productos es mucho mas exigente, se requiere estudiarlo y buscar información alterna. Me atrae la historia y ver el anuncio de este libro que trataba de un tema tan importante y desconocido por mí, me obligó a encargarlo inmediatamente por Amazon. Por suerte no está escrito por historiador alguno, es el resultado de todo el esfuerzo y estudios realizado por una nieta con el sano propósito de regalarle a su abuelo el mérito desvanecido u olvidado intencionalmente con el paso de los años. No es un libro voluminoso, creo mas bien que nos deja con el deseo de extender mas esa historia, cuando llegas al final lo haces con la sensación de haber consumido una paletica de helado, te deja un agradable sabor en la boca y el deseo de continuar.

 

Indudablemente estamos ante una hazaña sin par para los tiempos que corrían, debemos regresar y embarcar en aquella pequeña avioneta. No pudo ser sencillo volar por encima de todo un continente con una barrera tan peligrosa como la Cordillera de los Andes. Debe incluirse los riesgos que se asumían y la pobre tecnología disponible para esa misión, es entonces cuando entiendes estar en presencia de tres hombres muy valientes, quienes merecen ser recordados por siempre. Cuando me sumerjo en la lectura de ese libro que nos ofrece Raquel Carreras Rivery y que constituye un “Manual de Valentía”, te remontas obligatoriamente a los barcos que existieron en la misma fecha y encuentras a seres similares a su abuelo. No deja espacio a las dudas la capacidad de aquellos seres y la aplicación de sus conocimientos a las aventuras que enfrentaban. Tanto en el mar como en el cielo, las experiencias y conocimientos de aquellos seres eran un factor determinante en el éxito de sus desafíos. Su abuelo fue un hombre exquisitamente preparado cultural y técnicamente, nuestra flota contó con personas como él por los que sentí mucha admiración y respeto. Luego, bueno, ya ustedes conocen esta otra parte de nuestra historia, la incondicionalidad al régimen suplantó a la inteligencia y los resultados son visibles.

 

Durante un año fui profesor en la Academia Naval del Mariel y no recuerdo haber escuchado el nombre de este ilustre cubano, menos aun de aquella hazaña que realizó junto a otros dos compatriotas nuestros. “NUNCA” -en ese año- cayó en mis manos bibliografía alguna que fuera de su autoría, como nunca se les habló a los guardiamarinas de su existencia en mi presencia. Sin embargo, era obligatorio escuchar aquel odioso programa de radio que trasmitían a la 01:00 Pm titulado “Información Política” de Radio Rebelde. Cualquier manifestación actual contrario a lo que acabo de escribir, yo lo calificaría como un acto de hipocresía. Hablo de tiempos donde esa Academia donde fuera director el abuelo de Raquel, carecía de bibliografía adecuada para impartir clases de Navegacion y de ellos puede dar su testimonio mi amigo Eduardo Ríos Pérez. Esta situación no fue accidental, toda esa bibliografía se escondió o destruyó para dar paso a una etapa de sovietización en la enseñanza de nuestros Pilotos de Altura.

 

El libro, como ya manifesté, no es voluminoso y te deja con hambre por conocer mas de su abuelo y la peligrosa hazaña que realizaron en ese vuelo por todo un continente. Fue concebido de una manera muy amena con ausencia de tecnicismo que le complicarían la vida a cualquier lector ajeno a este campo. No se lee, se devora una vez en las manos y vuelas con ellos por todo un continente. Ellos aterrizan y yo atraco en varios de los sitios visitados en su recorrido, hay dos que merecen ser mencionados, donde descansan los restos de Bolívar en Caracas y los de San Martín en Buenos Aires. Lo cual demuestra que en nuestras vidas aventureras tuvimos hombres en la flota que, alguna vez se apartaron de las hermosas meretrices para dedicarle unos minutos u horas a la historia. Se mencionan a dos personajes muy famosos junto a los cuales estuve a menos de un metro de distancia siendo un niño, al meteorólogo Carlos Millás quien fue amigo de mi abuelo y cada vez que iba por mí a Triscornia, cuando parte del alumnado de la Casa de Beneficencia fue trasladado a ese lugar. Mi abuelo se detenía para conversar largo rato con él, mientras yo disfrutaba cuando soltaban al globo sonda meteorológico. El otro personaje lo fue el Presidente Fulgencio Batista, ya escribí de aquella vez que participé junto a otros niños de la Beneficencia en el cumpleaños de uno de sus hijos en el Palacio Presidencial. No es de mucha importancia estos detalles, pero no fueron muchos los de mi generación que la disfrutaron.

 

Solo me queda felicitar a Raquel Carreras Rivery por este empeño logrado en salvar a su abuelo del olvido y compartirlo con nosotros. Los entendidos sabemos que una sola hoja de ese libro significa muchas horas, días y hasta meses de investigación. Muchas gracias por ese esfuerzo y ojalá algunos de nuestros nietos se acuerden de nosotros cuando ya no estemos.

 

 

… Pero lo confesamos con profundo sentimiento, de Cuba solo se sabe en esas tierras de maravillas, que en ella floreció un gran visionario que se llamó Martí, y que es el país de la rumba y la conga. A vosotros, miembros distinguidos de la Sociedad Geográfica de Cuba, avanzada de nuestra cultura y de nuestra civilización, os corresponde divulgarla por las Américas…

 

Oscar Rivery.

 

 

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2023-08-21

 

 

 

xxxxxxx

 

 

lunes, 14 de agosto de 2023

DE TRAVÉS CON MAYAGUANA


DE TRAVÉS CON MAYAGUANA





Hace muchos años y nadie tiene prueba de ello, pudo también pertenecer al campo de las fantasías creadas por nuestros viejos “cuenteros”. Nobles personas que luego fueran expulsadas de la marina mercante cubana para ser sustituidos por el “hombre nuevo” o en el mejor de los casos reemplazados por radios, televisores, videocaseteras, radiograbadoras, etc. Hablo de aquellos rudos hombres de mar que habitaban muy cerca del analfabetismo, pero poseían un don extraordinario para recrearnos con las historias, fabulas y leyendas por ellos creadas. Las que compartían con sus semejantes cuando el tiempo o los vientos Alisios lo permitían, mientras nosotros, su mejor y único público, escuchábamos en silencio cada estrofa por ellos compuestas. Siempre tratábamos de descubrir algún punto débil que delatara si estábamos navegando entre la ficción o la realidad y eran tan buenos en sus narrativas, que una vez de noche, partíamos a nuestros camarotes casi convencidos de que todo era verdad. Ellos fueron nuestra única distracción en aquellas penosas navegaciones realizadas en viejas naves que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial u otras que nacieron un poquito mas tarde, solo un poquito.

 

Una vez nos hablaron de Perico, nunca supimos su nombre verdadero, solo su apodo. Perico viajó con nosotros el tiempo que duraron aquellos viejos en nuestra flota, con ellos se marcharon todos aquellos ocurrentes y simpáticos cuenteros como lo fuera el viejo Murillo. Llegaron los radios, televisores, videocaseteras, radiograbadoras, etc. Bueno, si lo desean, dejen el etc. para mas tarde y sustitúyanlo por chivatos, militantes, círculos de estudios, reuniones, emulaciones y cuanta mierda ha sido creada para tupir o engañar a los mansos incautos, los resultados ya los conocen, ahora coloquen el etc., pendiente.

 

Dijeron aquellos simpáticos viejos antes de ser sustituidos por el “hombre nuevo” que, un día a Perico se le ocurrió enviar un ocurrente y nada común telegrama a su esposa, otros decían que fue a su novia y algunos, como tratando de desmarcarse de la media común o generacional, hacían su aporte diciendo que el telegrama había sido destinado a un socio, de esa manera justificaban lo que sucedió después. En mi modesta opinión Perico fue demasiado bruto o comemierda, solo a él se le ocurriría una idea semejante. Pudo haber sido influenciado por los momentos de tensión que se vivían en aquellos viejos barcos cuando se elegía a la isla de Mayaguana como punto de recalada luego de una larga navegación por el Océano Atlántico. No todos los capitanes de aquellos tiempos corrían ese riesgo disponiendo de un viejo radar con poca ganancia y al que se le debía dar calentamiento antes de ponerlo en uso, tampoco disponían de ecosondas, solo tenían a mano su experiencia, preparación técnica y ese valor que los distinguía del hombre común. Es que aquella dichosa islita era un cayo arenoso muy llano y venía a aparecer en el radar cuando estabas encima de ella. Yo recuerdo que muchas veces se ponían vigías con binoculares mirando en la dirección en la que debía aparecer. También recuerdo a un Capitán, quien años más tarde y para evadir este paso, eligió nada mas y nada menos que a Puerto Rico como punto de recalada. ¡Coño! ¿Qué dirán los buenos navegantes de esa torpeza? Les sugiero a los navegantes de pasillos antes de opinar que consulten un mapa, regresábamos de dar un viaje alrededor del mundo en el buque “Casablanca” donde nunca se desarrolló alguna ortodrómica. ¿Te acuerdas, Di'Mares?



Bueno, no me voy a extender mucho, sigo sin comprender aquella acción de Perico cuando eligió a la islita, yo lo llamaría cayito, porque eso era entonces, hoy he consultado Google para buscarla y encuentro que la han convertido en un destino turístico. En fin, que luego de recalar a Mayaguana y navegar con tranquilidad a unas diez millas de su costa, le llega al parecer esa alma poética que poseemos todos los marinos a Perico y le entrega este mensaje al telegrafista, olviden el nombre del destinatario, nunca lo dijeron cuando hacían el cuento:

 

…”De través con Mayaguana te saluda Perico”…

 

¡Coño! Si yo hubiera sido miembro de Capitanía, Guardafronteras o del MININT en aquellos tiempos, les juro que también lo hubiera metido preso como hicieron con el infeliz. Yo no lo hubiera detenido por sospechas de estar traficando mariguana, lo hiciera por ser un reverendo comemierda, solo a él se le ha ocurrido. Fin

 

Así lo contaron y así se los cuento cumpliendo con mi deber de cuentero.

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá

2023-08-14

 

 

xxxxxxxxx

 

miércoles, 9 de agosto de 2023

LAS BATALLAS NAVALES DE LA EMPRESA DE NAVEGACION MAMBISA. Por Eduardo Ríos Pérez.


 

LAS BATALLAS NAVALES DE LA EMPRESA DE NAVEGACION MAMBISA.





Por Eduardo Ríos Pérez.

 

-¡Señor, los perros están ladrando!

-Sancho, dejad que los perros ladren, es señal de que cabalgamos'.

 

Nada, solo un pedacito de El Quijote, un clásico escrito por Cervantes, quien peleó en unas de las batallas navales más grande que cambió el destino del mundo, allá en el Golfo de Lepanto. Una guerra de la Cristiandad contra el Imperio Otomano, cientos de barcos hundidos y miles de marinos muertos, pero de eso hace ya muchos siglos, ocurrió por el mes de Octubre de 1571. Por esas fechas los perros aún ladraban, ahora ellos solo lamen.

 

Las batallas de hoy son muy diferentes, aunque en Mambisa se han hundido varios buques por negligencia, impericia y politizados navegantes casi siempre. No me refiero a esas batallas, son otras donde los protagonistas no hubiesen inspirado a Miguel de Cervantes Saavedra a escribir el Quijote. Sería de muy mal gusto que cuando Sancho le gritara:  

 -¡Señor, que los perros lamen! Y que indignado aquel hidalgo Caballero que luchara contra molinos le contestara:  

-Sancho, dejad que los perros sigan lamiendo, es señal de que navegamos en Mambisa.

 

Siempre he dicho que los buques de Mambisa se me parecen a una cárcel, la chimenea con el logo del machete y la bandera la asemejo a la garita en cuya posta hay un sicario mirando hacia abajo, controlando toda la tripulación. La oficina del Capitán similar a la del Orden Interior con todos los expedientes de los reos, informantes, chivatones, clavistas, perros lameadores etc. El Rastrillo (término carcelario), los pasillos que te conducen al comedor, salones, camarotes o celdas. La Cubierta Principal viene siendo en mi algo agotada mente de exconvicto, el patio para coger sol los reclusos y por último el portalón, la puerta para salir del penal.

 

Cuando era marinero de Cubierta navegué con un Contramestre y un Pañolero que venían de la vieja guardia. Hablo de marinos que vivían para el barco y a él se entregaban en cuerpo y alma. Siempre andaban por cubierta mirando hacia arriba, buscando algo. Con aquellas vistas de águilas podían detectar los cambios o reparaciones debían hacerse en la arboladura. Siempre me decían; los cerdos no pueden ser marineros porque no miran para arriba, no cesaban, siempre entorchando cabos, haciendo gasas de alambre, engrasando cables, cambiando patecas, motones, cuadernales, amantes, amantillos, drizas, etc. Eran incansables, hacían todo eso mientras mantenían a los marineros en constante labor de mantenimiento y pintura.

 

Ellos siempre me buscaban para sus trabajos, hacíamos un trío inseparable, aprendí el uso del burel, todos los trabajos de recorrida, ellos amaban su trabajo, amaban el mar. Con picardía me decían en muchas ocasiones; Aprende bien, porque a ustedes los mandaron para relevarnos a nosotros. Era mi segundo viaje con ellos y entre nosotros, como que surgió una complicidad espontánea de confianza. No existía la necesidad de mediar palabras para decirnos algo, los ojos hablaban por nosotros.

 

Para la época ya iban desapareciendo los privilegios que, con tanto esfuerzo, luchas, huelgas, etc., habían conquistado aquellos verdaderos lobos de mar. Los beneficios de las horas extras, la dieta por no almorzar o comer en el buque los días libres y hasta los 200 dólares cada dos años entregados al tripulante para que se comprara su ropa de frío, y otros logros -al parecer insignificantes- como el coffe time, el break, meriendas al lugar de guardia etc., se perderían entre consignas y llamados al sacrificio eterno.

 

En el Puerto de Barcelona los vi salir juntos una mañana, ya lejos se voltearon y me dijeron adiós con la mano alzada. Era como una despedida, sabía que no volverían, confiaron en mí, me sentí muy mal, había perdido a dos amigos, dos tremendos trabajadores, dos marinos, perdí a mis maestros. Su ausencia se notó, nos reunieron para hablar horrores de ellos, tenían razón, ya el relevo estaba a bordo. Con ellos enrolados en nuestras naves se fue la tradición, la hermandad y nació el chacalismo, la chivatería, la incompetencia, los pacotilleros, los informantes, el PCC, la UJC, el Sindicato, las reuniones, los trabajos voluntarios. Después de ese día ya nadie miraba para arriba, nos volvimos cochinos, hasta el año 1992 que caí preso, jamás volví a ver marinos como aquéllos.

 

Llegaron los Comisarios Políticos, individuos sacados de todas partes, pandilla integrada por oficiales ineptos, pésimos, como Octavio Justis Casariego, militante del partido comunista. Buena cantidad de Sobrecargos improvisados, ladrones profesionales que ocupaban el puesto porque eran todos ellos una bandada de informantes. Rateros que en complicidad con el Capitán se encargaban de traer bultos de abrigos y botas de frío de pésima calidad que encargaban al ships chandler y de esa manera robarle miserablemente al marino. Otros también venían de la calle sin ningún conocimiento de los barcos, vaya usted a saber que asignatura le impartían a esa gran masa de oportunistas carentes de nivel educacional, pero llegaron a nuestras naves uniformados y para más vergüenza, cargando sobre sus hombros charreteras con un “ancla” y tres rayas más el salario del 1er Oficial. No solo nos quedamos callados ante esta inmoralidad de pagarle a un parásito, existieron quienes les aplaudieron. Dispusieron de un asiento en la mesa del Capitán en el comedor y un camarote, muchas veces más confortable que el del Primer Oficial del buque. Miserables parásitos, lameadores, chivatos, traidores, poco hombres y conflictivos, cuyos contenidos de trabajo era como el de un pastor, conducir a su rebaño de carneros. Mientras aquella gente que no miraba para arriba como los puercos, marchaba felizmente seducidos con el discurso de aquellos vagos hijos de putas por los senderos del sistema stalinista totalitario de Cuba. Valiente labor la de esos miserables, quienes algunos de ellos con su “antigüedad”, superaban el salario de los capitanes de nuevas promociones y su labor se limitaba a velar que ninguna oveja se desviara ideológicamente. Su trabajo era observarlo todo, qué leías, qué estaciones de radio escuchabas, con quién te relacionabas en el extranjero, como vestías, cómo te expresabas, si colaborabas con la revolución o resultabas indiferente, desafecto. Los que se proyectaban como “buenas gentes” se prestaban para darte consejitos en privados, casi siempre en su camarote para impresionarte. Vaya regañitos que como los puntos de la licencia de conducción se iban acumulando hasta que te partían las patas. ¡Que cobardes fuimos!

 

Así era nuestra gloriosa Marina Mercante, brazos largos de un régimen que utilizaba sus buques no solo en labores comerciales, también realizamos trabajos sucios, como traer presos cubanos de puertos socialistas, nadie me lo contó, yo los traje de Varna- Bulgaria. También transportamos bien custodiadas bebidas finas en el Puerto de Marsella-Francia para el Comandante en Jefe. Cerrada vigilancia mantenida durante toda la trayectoria por cinco agentes de la Seguridad del Estado, quienes viajaron desde La Habana expresamente para cumplir esa misión. Transportamos de todo y ese todo incluyen los restos de aquellos mercenarios cubanos, quienes perdieran la vida en la fallida guerrilla del Congo. invasión dirigida por el fracasado Ernesto Guevara, ya hablaré de eso. Nuestros barcos fueron usados para muchos fines, bien diferentes a los que fueron concebidos por sus astilleros, por ejemplo; exportar tropas para Argelia en la M/N Camilo Cienfuegos, también a Siria, Angola, Mozambique, Etiopia, etc., donde miles de cubanos perdieron la vida.

 

Hoy, muchos de aquellos capitanes que ocuparon cargos al más alto nivel en aquella naviera mafiosa, responsables de tantas violaciones de los tratados marítimos internacionales, no han desaparecido totalmente. Algunos ya marcharon al infierno con sus amos, pero una parte del resto de ese grupo, viejos camajanes, cobardes e hipócritas, siguen bien unidos, más concéntricos que nunca y viviendo en Miami. Disfrutan de un retiro y un medicare por su octogenaria edad en un país donde no aportaron nada, no dan la cara, pero nos leen. Tampoco opinan, se esfuerzan en mantener un perfil bajo como lo que han sido y son cobardes ratas de cloacas. Los más audaces o desvergonzados muestran sus repugnantes rostros. Exhiben con descaro sus patios, las piscinas con sus hijos y nietos disfrutando de las bondades del capitalismo. Después lo mismo, se reciclan, el capo solo cambia su foto del perfil y vuelve a cambiar y cambiar y todo es un silencio profundo, donde se percibe o respira la cobardía en la que vivieron y viven. Nada ha cambiado para ellos, sus vidas continúan siendo las mismas, se revuelcan en el más nauseabundo pantano, como aquel donde vivieron. Solo que en este tienen comida y todas las bondades que ofrece el capitalismo, contra el que solapadamente luchan o tratan de contaminarlo con todo el odio que les sobró en su tierra de origen.  Y aún existen seres tan despreciables como ellos, capaces de apretarles las manos o sentarse en la misma mesa. Todos ellos pertenecen a la más profunda degradación de la especie humana parida en nuestra isla.

 

Los perros de esa flota Naval de Mambisa ahora lamen las botas yankis.

Nota: Los perros a los que me he referido en la cagastrófica flota de mambisa, son los animales de dos patas. Sería yo incapaz de ofender a esos dulces animalitos cuadrúpedos y peludos que al igual que los ángeles, nos cuidan y dan amor. Los de dos patas ladran y muerden, odian y van destilando veneno en cada tierra por la que pasan.

 

Sería de muy mal gusto que cuando Sancho le gritara: 

 -¡Señor, que los perros lamen! Y que indignado aquel hidalgo Caballero que luchara contra molinos le contestara: 

-Sancho, dejad que los perros sigan lamiendo, es señal de que navegamos en Mambisa.

 

¡Le ronca los timbales!

 

 

 





Eduardo Ríos Pérez.

La Florida-Estados Unidos

2023-08-09

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxx