miércoles, 26 de marzo de 2025

EL HAMBRE MAS ALLÁ DEL HORIZONTE.

EL HAMBRE MAS ALLÁ DEL HORIZONTE.




 

En Altamar se escuchan los quejidos de cualquier estómago vacío y los efectos de esa angustia se multiplican cuando extiendes la mirada al horizonte, sufres la sensación de encontrarte en el espacio y que tu nave vuela, solo tienes como punto de referencia alguna estrella o planeta tomada al azar. Despiertas algo a la menor sacudida de alguna ola y vuelves a la realidad, créanme, es mucho peor. Es entonces cuando piensas en cada uno de los causantes de tus desgracias, el hambre -por ahora- y si estas en la cama no logras conciliar el sueño. Ahí están esas molestas tripas para recordarte su enojo y despierto comienzas a mentar madres a diestra y siniestra. Corren decenas, cientos y hasta miles de millas experimentando esta infinita agonía.

 

Yo pensé que al salir de Corea del Norte acabarían todos los problemas de ese viaje fatal, allí permanecimos más de un mes de duro invierno con la calefacción del barco rota y casi sin comida. Podía asegurarse que pasamos hambre y podía negarse también que esto sucediera, bueno, si comer era considerado a hacerlo como lo hacen los animales. Ya deben imaginar el discurso con el que siempre han querido dormirnos; “Hambre hay en Haití, Bangladesh o cualquier pais africano”. ¡Coño, hay que pasarla en el mar para saber de qué hablo! Nueve días después de nuestra salida, estábamos en Singapur con 40 grados sobre cero, el cambio experimentado en tan corto período de tiempo fue de 58 grados. Con el aire acondicionado del barco roto, aquella nave de acero se había convertido en un infierno.

 

Una vez que recalamos fondeamos en espera de instrucciones, habíamos recibido la orden de dirigirnos al puerto de Chittagong en Bangladesh para completar la carga, pero antes debíamos tomar combustible y avituallamiento para darle la vuelta al mundo. En esa espera nos sorprendió una semana, la agencia que nos atendía estaba dirigida por un búlgaro, pero ya nada del Campo Socialista existía. Por muchas llamadas que el Capitán le hiciera al agente por la radio, el hombre se negaba a suministrarnos comida y el pago de la tripulación hasta tanto Cuba no hiciera los depósitos bancarios para aquella operación. Llegó el momento esperado por toda la tripulación, se nos acabó el agua y el Capitán declaró arribada forzosa, motivo por el cual las autoridades nos pasaron a un fondeadero interior y nos suministraron agua, solo que en estas condiciones nosotros no podíamos abandonar el puerto. Nuestro Capitán solicitó los servicios de una lancha para presentar un Acta de Protesta ante la Capitanía del Puerto, siendo esta la única oportunidad en la cual parte de la tripulación pudo bajar a tierra, ya estábamos a finales del mes de Febrero y nosotros habíamos salido de Cuba en Octubre.

 

Después de escuchar decenas de súplicas, el agente búlgaro, quien también había sido Capitán en la marina de su país, se conmovió y le adelantó al nuestro unos $2000 US dólares para la compra de víveres. Esa cantidad para un barco con una tripulación de 36 hombres es insignificante, casi nada, pero al menos pudimos mitigar en algo nuestra hambre. Allí pasamos más de dos semanas esperando el dinero para avituallarnos y al final de este tiempo, solo llegó el dinero para el pago del agua y combustible. Se recibió además la orden de partir en esas condiciones, la Empresa de Navegación Mambisa o el Estado Cubano desoyeron o ignoraron los informes donde se hacía constar que nuestra gambuza estaba casi en cero de víveres y que tampoco llegó el dinero para el pago de la tripulación.

 

Partimos para Bangladesh con la promesa de que allí recibiríamos el dinero necesario para avituallar al buque, pero a nuestra arribada comprobamos que habíamos sido engañados una vez más. Al telegrafista le dio un infarto y fue trasladado a una clínica, se le asignó como acompañante al Comisario Político de a bordo. Yo tenía experiencia de esa zona y sabía que era una costumbre de algunos de sus habitantes llegar con canoas llenas de comida y animales, se abarloaban a nuestras naves y nos proponían una especie de trueque donde solicitaban cambiarlas por los cabos viejos del barco (sogas) y por los cables usados de las grúas.

 

-Podemos asegurar algo de comida para continuar viaje hasta Luanda. Le dije a la mañana siguiente a nuestra arribada al Capitán, ya habíamos recibido la orden de regresar a Cuba por Sudafrica con el propósito de cargar contenedores con armamentos del ejército cubano en Luanda, se estaban retirando de aquel pais que nos condujo a la ruina. Realmente se mataban dos pájaros de un tiro, se evitaba también el paso por el Canal de Suez y la posibilidad de enfrentar a uno de los tantos acreedores a los que Cuba les debía dinero.

 

-Eso no puede ser posible, todos los barcos tienen la orden de llevar para La Habana el dinero que se recaude de la venta de cabos y cables viejos, metales como cobre, etc. Me lo dijo con una pastosidad incómoda, realmente poco le importaba los inconvenientes que sufriera la tripulacion mientras el Sobrecargo Nerey le abasteciera periódicamente el refrigerador de su camarote. -¡Además! Yo no me meto en esos problemas sabiendo que la misma gente por la que podía hacer eso, serían los mismos capaces de delatarte al arribo a La Habana. En las palabras agregadas al final de esta estrofa, él tenía razón, y no me hubiera incomodado en dársela, pero desafortunadamente él recibía un salario para enfrentar estas situaciones y darle solución, no para darle la espalda como estaba haciendo en esos instantes.

 

Se vivían momentos críticos que no nos permitía salir de ese puerto hasta Luanda en Angola, sencillamente no había comida y en altamar esta es imposible de adquirir. Llamé al Secretario del Partido y le hablé de la situación, pero este tipo también tenía miedo meterse en estos negocios, Julián era tan vago, ladrón e inmoral como Nerey. Todavía hoy, decenas de años transcurridos desde aquellos eventos, me pregunto como tantos hombres pudieron dejarse seducir por esas ideas descabelladas del comunismo y cómo era posible que seres, capaces de enfrentar peligrosas galernas podían temblar ante la presencia de estos hijoputas.

 

-Podemos hacer víveres en Luanda. Me dijo el Capitán esquivando cualquier tipo de nueva propuesta.

 

-En Luanda no encontraremos comida y no sé si se ha enterado, las pocas provisiones que poseemos no nos alcanzan para enfrentar esa larga navegación.

 

-¿Por qué está tan seguro de que no encontraremos comida en Luanda? Insistió tratando de convencerme y evadir dar el paso que yo le proponía.

 

-Estoy más que seguro porque cuando la transportación de tropas que participarían en esa guerra, los soldados consumieron nuestros víveres y estuvimos navegando más de dos semanas pasando hambre hasta Islas Canarias. Estoy muy seguro porque yo permanecí un año y medio trabajando en ese pais y tengo una idea exacta de como funcionan las cosas allí. Les propuse al Capitán y al secretario del partido que me dejaran actuar, yo no era militante del Partido y no tenía nada que perder. Ellos aceptaron y minutos más tarde realicé una labor de exploración y proselitismo con la gente de a bordo. Al final todos me apoyarían, aunque debo aclarar que esto no me serviría de mucho, porque al esos mismos a los que les llenaría el estómago, serían los mismos que levantarían las manos en una asamblea para que me condenaran. Conocía muy bien el sabor de la traición en nuestros buques y razones sobraban para sentarme y reflexionar un poco. Esa misma gente por la que pondría en riesgo mi trabajo violando una de sus absurdas “ordenes”, se mantuvieron en silencio durante toda la travesía mientras pasaban hambre y observaban con envidia a “Pelito Lindo” zamparse un pollo entero en sus narices. ¿Se puede ser mas cobarde? Lo dudo.

 

Realicé aquellos trueques y llené la gambuza de comida, al menos la suficiente para llegar hasta Luanda. En la popa del barco armamos una jaula que se llenó con gallinas vivas, patos y pavos. Por la cubierta andaban más de ocho chivas (cabras) caminando, las cuales fueron sacrificadas una vez que levamos ancla. Las neveras se vieron abarrotadas de frutas, viandas y vegetales gracias a las gestiones que realicé junto al personal de cubierta. ¿A quién se le ocurre salir a navegar sin alimentos para su tripulación, vender los artículos antes mencionados y llevar el dinero para la isla? Ignoro hasta qué punto puede evaluarse como bueno a un Capitán que actúe de esa manera y a un partido indiferente a los problemas que sufre su gente, mientras actúa complacido y servil ante quienes los gobiernan política o administrativamente. No fue el único caso donde un individuo les resultaba simpatico a la tripulacion y era aceptado, mientras a sus espaldas se apertrechaban de comida y sometían a sus hombres a sacrificios innecesarios e injustificados. Para mí resultaban tan miserables como el peor de los hombres, yo no me dejaba seducir tan fácilmente. Desde aquellos tiempos la virilidad se fue evaporando en la isla, no podemos sentarnos a exigir hombría donde nosotros mismos la neutralizamos.   

 

Parece que no habían sido suficiente más de dos meses pasando hambre y sin paga para que la gente reclamara sus derechos. El miedo con el que se vivió y se vive no tiene límites ni explicaciones, todavía hoy no comprendo que ha sucedido con ese pueblo. Allá se quedó ingresado el telegrafista con su compañero, nosotros llegamos a Cuba y dos meses después, no les había llegado el dinero que cubrieran sus gastos y pasaje de regreso. Vivían de la caridad del agente que los atendía en Bangladesh, quien solo podía pagarles desayuno, almuerzo y comida.

 

Han transcurrido ocho años desde mi deserción en Canada y nada ha cambiado, más bien las cosas han empeorado para los marinos. Los he visto por Montreal escurridizos y con un miedo que les cala hasta los huesos, mal vestidos, haciendo interminables caminatas durante el invierno para ahorrarse el dinero del pasaje en una guagua. No tienen buenos abrigos, no son pocas las oportunidades en las que no les pagan. El contrabando para poder vivir continúa y en él se han visto envueltas personas que siempre fueron honradas, pero desgraciadamente, ser honrado en esa isla es cosa de idiotas, más bien de cobardes también. Por el miedo que siempre ha existido por reclamar lo más mínimo, lo que te pertenece, lo que es tuyo y trabajaste bien duro, son muchas más las razones por las que han perdido respeto o admiración.

 

Hoy los veo y a veces me preguntan si conozco a alguien para venderles sus tabacos, no sé si me dan pena, no sé si les tengo lástima, no sé si los detesto y no quisiera saber de ellos, no sé si se merezcan vivir como lo hacen, lo cierto es que no se puede vivir con tanto miedo.

 

Han pasado veintiséis primaveras desde que escribí estas líneas que se mantenían ocultas en mi computadora. Las flotas cubanas naufragaron y su ausencia se sintió también en este puerto. Las casas que vendían objetos de segunda mano desaparecieron para siempre de las calles Saint Catherine y Ontario, se ausentaron aquellos clientes cargados de necesidades que justificaran la renta de aquellos locales visitados también por el personal del Consulado Cubano en esos tiempos, porque la miseria también toco sus puertas. Nuestras aceras extrañan a muchos de aquellos barbudos empercudidos y mal vestidos. Algunos recorrían nuestras calles arrastrando chivichanas cargadas de tarecos que recogían en sus inexactos trayectos. En lo personal no los extraño, no puedo abrigar ese sentimiento hacia seres que me conocían y saltaban a la acera del frente cuando me veían como si se tratara del mismo demonio. No puedo sentir pena por ellos cuando no la han sentido por ninguno de los que abandonamos aquel infierno. Cada cual tiene lo que se merece y pagó su precio justo. Ya no temo ser despertado por el llanto de mis tripas, hace años que ellas no lloran.

 

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

1999-05-22

 

 

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sábado, 22 de febrero de 2025

SE BUSCA AL PRÓFUGO.



SE BUSCA AL PRÓFUGO



 

“Cada cubano es un libro”, le comenté en estos días a Rodolfo Luís Camps Verdecia, la gran diferencia es que no todos son del mismo volumen. Para millones, ese libro puede contar con una sola página y su contenido sería invariable, diría más o menos así:

 

Hoy me levanté a las 6:00 am para ir a… 1) trabajar… 2) a la cola del pollo… 3) a la escuela… 4) a la concentración en la Plaza… 5) a la preparación combativa de la MTT, etc. No había electricidad, agua, café, azúcar, ni luz brillante.

 

Son las 12:00 M. y no ha pasado una cabrona guagua, no ha venido el pollo desde el mes pasado, si no voy a la concentración no me pagan el salario, no voy a marchar con esa pila de viejos cagalitrosos de las MTT.

 

Son las 22:00 y no han puesto la electricidad, hay tremendo calor y los mosquitos no nos dejan dormir, los niños lloran porque tienen hambre y les duelen las picadas. Por el radio de baterías de una vecina escucho Radio Reloj, que todas las metas se sobre cumplen en la agricultura y lo jodido es que no hay comidas en las bodegas.

 

Son las 05:00 am y la temperatura ha refrescado, los mosquitos han partido satisfechos y me voy quedando dormido. Dentro de una hora debo levantarme para ir a… 1) trabajar… 2) a la cola del pollo… 3) a la escuela… 4) a la concentración en la Plaza… 5) a la preparación combativa de la MTT. No hay electricidad, agua, café, azúcar, ni luz brillante…

Bis bis 365 veces y luego multiplicarlo por 66 años.

 

Como pueden observar una sola hoja puede alcanzar para describir la vida de un cubano común y corriente. Se le pudieran agregar situaciones mas penosas, pero no aportarían mucho tampoco, solo desgracias y de ellas anda satisfecha el mundo.

 

No ocurre lo mismo con el libro perteneciente a un marino mercante, siempre se encuentra en movimiento y las situaciones son variadas e impredecibles. Hoy una galerna, mañana un contrabando, un ligue, un país en guerra, una sanción, un acto de chivatería, una deserción, etc. Los menos voluminosos corresponderían a esos pacotilleros que solo salían del buque cuando cobraban sus $5.00 dólares semanales y solo te pueden hablar de la Placita en Rotterdam, la Placita de los Gitanos en España y cuanta tienda venda barato o artículos de uso. ¡A que todos conocieron a Mister Nakkada! Aquel japonés que visitaba a los buques cubanos en un miniván cargado de tarecos. ¿Recuerdan la casa de la viejita de Rotterdam? Acudiamos a ella como los musulmanes a la Meca. Aun así, los libros de esos marinos contarían con mas páginas que las del ciudadano de a pie en Cuba. Mayor volumen tendrían los libros de los marinos “malas cabezas”, aventureros, contrabandistas, infieles y por qué ¿no?, muchos con cierto nivel de cultura que un día dejaban de entrar a un burdel para asistir a un museo o sitio histórico del pais visitado.  

 

Cada cubano es un libro, repito, pero no todos son publicados. ¿De qué hablo? Olviden la palabra publicar, digan mas bien comentar. ¡Ni eso! Es tanto el miedo cargado en nuestro equipaje, que de solo pensarlo podemos embarrarnos los pantalones. Atentan también en contra de esos propósitos el desinterés del mundo por tu vida, la que es común a millones de cubanos, una vez que vives en el destierro que te imponen. Es mas atractivo leer a uno que vive en la isla, aunque carezca de importancia, atrae mas las palabras del reo o el esclavo feliz disfrutando su cautiverio. Una vez libre cada palabra pierden peso, merman también debido a la morbosidad que existe en las mentes modernas y, el grado de sufrimiento aportado en tus estrofas no logra clasificar en sus exigencias. Amen de la falta de apoyo y desinterés de los que han pertenecido a la manada.

 

¡Qué bueno está para publicar un libro! Te repetían en la isla cuando les mostrabas alguna idea tuya. No lo hacían deseándote buenas ganancias económicas, lo hacían porque deseaban verse representados de esa manera en un mundo cómplice de su sufrimiento. No todos se han animado, muchos prefieren el silencio como buena señal de su obediente comportamiento para luego regresar a la isla a visitar a su abuelita, celebrar los quince de una sobrinita o simplemente disfrutar de una jovencita que vende su cuerpo para llenar la panza de su familia. El que escribe o publica un libro ha renunciado a todo lo anterior y no piensa regresar al sitio donde una vez fue esclavo. ¡Ojo! Excluyo a los escritores que viven honradamente de esta noble o agresiva profesión.

 

He escrito sobre varias deserciones magistrales protagonizadas por marinos cubanos, le he dedicado una que otra página a marinos que cumplieron prisión, pero nunca, escuchen bien, nunca había leído o escuchado algo sobre un Henri Charrière cubano… Es muy probable que las nuevas y muchos de las viejas generaciones ignoren que me refiero a “Papillón”. Su primer libro fue un Best Seller, no así el segundo con el título de “Banco”, perdió algo de credibilidad o la gente se aburrió. La gente, siempre tan exigente a la hora de gastar su dinero. Poco importa que te revuelques en una cloaca literaria, siempre justificarán la novedad, como ocurrió con Pedro Juan Gutiérrez. Nuestras calamidades no logran convencer, ya han pasado de moda o agotan de tantos lloriqueos.


Buque tanque "Cuba", única nave donde Rodolfo Luís Camps Verdecia navegara como Segundo Oficial de Cubierta.

Me siento cómodamente y me detengo a comparar algunas páginas de Papillón con las de nuestro marino cubano. El francés calcula la sincronización de las olas para lanzar el saco relleno de cocos secos que le servirán de flotador, nave o salvavidas. El bandolero supera en inteligencia a varios capitanes con los que navegué y no hicieron esos cálculos para cambiar a rumbo inverso, pudimos haber naufragado con nuestros socotrocos militantes. El bandolero escapa de la Isla del Diablo y en su andar vive una hermosa aventura en la Península de Guajira. No se detiene y culmina con la venta de un libro del que luego se filmara una película, tuvo que llover el billete.

 

A nuestro marino de muy poco le sirvió calcular el sincronismo de sus olas en cada una de sus fugas, siempre existió una de ellas muy chivata y traicionera. Sus marejadas solo sirvieron para aumentar su condena, sumaron un total de 59 años agregados a una causa que nunca debió existir, porque hablar, sin importar el contenido del mensaje, no es razón para encerrar al alma de cualquier ser humano en un mundo medianamente civilizado. Muy cara tuvo que pagar su inocencia al depositar su confianza en la persona equivocada. El no estuvo en la “Península de Guajira” para vivir un hermoso romance que lo llevó a cometer una de sus acciones más disparatadas que pueda leerse. Siendo un fugitivo dentro de una cárcel grande, Rodolfo Luís Camps Verdecia contrajo matrimonio con una bella cubana, una muchachita que supo domar con un flechazo la rebeldía de nuestro marino. Al final de aquel romance solo comparable al de Romeo y Julieta, los dos fueron atrapados, aumentaron su condena y ella conocería el amargo sabor del “Nuevo Amanecer”. 

 

No he conocido a ser humano alguno que luchara tanto por su libertad, creo que al menos no ha existido en la isla de Cuba. Todos los escapes protagonizados no burlan la espectacularidad fantástica y te mantienen amarrado al libro. Transitas por diferentes cárceles y galeras, celdas de castigo, conoces de cerca a presos comunes, políticos y plantados, formas con ellos una sólida familia donde la amistad es sellada con sangre entre perfectos varones. De la misma manera que Papillón calculara el sincronismo de las olas en la Isla del Diablo, Rodolfo apeló a la experiencia adquirida en todos sus escapes y calculó milimétricamente los movimientos de un custodio en una torre de vigilancia. Coronó y tuvo éxito, esta vez eligieron (acompañado de tres fugitivos más) un punto peligroso para abandonar la isla. Debían atravesar el campo minado existente en el territorio de nadie que rodea a la Base Naval de Guantánamo. Te mantiene en tensión, sufres y esperas una inoportuna explosión que frustre ese último intento. Celebras y disfrutas verlos libres.

 

Rodolfo no es un escritor profesional, sin embargo, logra un buen libro, es capaz de atrapar la atención del lector desde su primera página, algo que no logran profesionales que viven de su pluma. Ya saben, siempre he aclarado que comento los libros como un lector más, no estoy capacitado para realizar una “crítica literaria”, me detengo en el contenido y no inspecciono tanto la forma. Él logra ingresar en el reducido club de los marinos autores de libros y en el único que ha logrado escapar de las garras de sus verdugos, quienes lo condenaron siendo muy joven a 59 años de su vida al encierro y de la que solo cumplió 11 de ellos. Recomiendo encarecidamente su lectura, su valor también debe ser reconocido y premiado por quienes pertenecimos a la misma profesión, cuando menos.



   Rodolfo L.Camps Verdecia

 

 El libro puede adquirirse en la página de Amazon en el siguiente link:


https://www.amazon.com/-/es/Se-Busca-Al-Profugo-Spanish/dp/B0D6L8371N/ref=sr_1_1?__mk_es_US=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&crid=QCK3VGYFD4R3&dib=eyJ2IjoiMSJ9.az0eSx2rGJw0QCS4dw3vRQ.9pRX7VjV0byDmbOI7zyvkWcrQIA32tmvs9OwzkAwixE&dib_tag=se&keywords=Se+busca+al+profugo&qid=1740245871&sprefix=se+busca+al+profugo%2Caps%2C122&sr=8-1

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2025-02-22

 

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viernes, 3 de enero de 2025

FALLECE YNDAMIRO RESTANO. “OMISIONES”



 

FALLECE YNDAMIRO RESTANO.

“OMISIONES”





…Hola Esteban. Esta noticia se publicó hoy, y anuncia el fallecimiento de una persona nombrada en algunos de tus escritos. Un abrazo. P.S.: Feliz Año Nuevo!...

 

https://www.14ymedio.com/cuba/muere-miami-yndamiro-restano-pionero_1_1109829.html

 

 

Le agradezco a mi amigo Plimsoll por el envío de esta nota, si no hubiera sido por él, este obituario pasaría inadvertido, hace muchos años que yo había sepultado a este individuo.  Cuando me detengo a leer lo publicado en el periodiquito digital "14.5", autorizado por el régimen cubano y propiedad de la "Señora de las Y griegas", veo que pretenden vender a toda costa a un traidor de su pueblo como un héroe.

 

Se repite la historia de Dimas Juantorena, su obituario estuvo preñado también de omisiones y manipulaciones. En ambos casos ocultan que ellos pertenecieron a la Marina Mercante Cubana y razones sobran, las del tenebroso yudoka ya son de dominio público, no así las del disidente, periodista, escritor, poeta, marino, historiador, etc. les anticipo que líneas muy parecidas a estas que leerán, yo se las publiqué en un foro, donde participaba Yndamiro, no recuerdo si en el de “El Nuevo Herald”, “Univisión” o “Cubaencuentro”. En esos sitios destilaba demasiado odio en contra del exilio cubano, el mismo que se solidarizó con aquella campaña internacional dirigida a lograr su liberación. Su reacción fue la de abandonar el espacio al saberse descubierto.

 

Yndamiro estudió en el Curso Básico para Oficiales que se inicio en la Playa de Jaimanitas y culminó a bordo del buque “Viet Nam Heroico”. Perteneció al Grupo Nr.1 de la Especialidad de Cubierta del que fueron algunos integrantes, Cebolla (Jorge Marcos Joan) Eduardo Ríos Pérez, Luis Rocha Hurtado, Hiram Labrada, Eloy Paneque Blanco, Esteban Casañas Lostal, otros amigos y algunos innombrables. Yndamiro y Paneque formaron una yunta perfecta desde que se encontraron, quizás se conocían de antes porque Eloy fue conocido como el “Capitán Bayamo” y como verán mas adelante, el padre de Yndamiro es mencionado en su obituario como Capitán del Ejército Rebelde.


En el año 1972-73 todos los estudiantes de aquel curso fuimos enrolados en el buque escuela “Viet Nam Heroico” estando atracado en el muelle “Margarito Iglesias” del puerto habanero. Unos dos o tres días antes de partir rumbo a Europa y minutos antes de zarpar, fueron desenrolados sorpresivamente por la Seguridad del Estado, Eloy Paneque Blanco, Yndamiro Restano y el secretario del Comité de Dirección de la UJC, un joven muy inteligente de apellido Cuevas. No se ofrecieron explicaciones y como es de suponer, nadie las solicitó, era mejor mantenerse al margen de acontecimientos donde intervenía la inteligencia Cubana y era muy simple suponer que se trataba de un asunto con trasfondo político. Además, ya en esas fechas cuando alguien caía en desgracia, era muy normal apartarlo como si se tratara de un apestado o infectado, nadie deseaba ensuciarse, aunque se tratara de amigos o parientes.

 

No fue hasta el año 1983-85 cuando me encontré nuevamente con Yndamiro mientras yo salía de la casa de un médico amigo mío que vivía en la misma esquina de las calles 21 y G en el Vedado.

 

-¿Qué estás haciendo ahora? Le pregunté después del saludo normal que se cruza entre dos conocidos.

 

-Bueno, después que dejé la Marina Mercante matriculé Periodismo en la Universidad y ahora tengo una columna en el periódico “Trabajadores”. No necesitó agregar nada más, al instante comprendí encontrarme ante un agente de la Seguridad del Estado Cubano. Ya he escrito que estas cosas yo se las manifesté a él en ese encontronazo que tuvimos en uno de los foros mencionados. Nadie tenía que aclararme si estaba equivocado, llegar a ese convencimiento me resultó muy sencillo. En el año 1979 mi amigo Eduardo Ríos Pérez y yo matriculamos en el Curso Externo de Derecho en la Universidad de La Habana. Para ser aceptado me exigieron una carta del Sindicato por no ser militante del partido y como todo cubano conoce, ese Sindicato es operado y manipulado por el partido comunista hasta convertirlo en otro aparato represivo más del régimen. La mencionada carta tenía validez por unos seis meses solamente, tiempo en el cual tuve problemas con el núcleo del partido en las Microbrigadas de Alamar y se negaron a extenderme la segunda carta. O sea, causé inmediatamente baja del Curso de Derechos y se cumplía de esa manera ese lema aun vigente que dice: “La Universidad es para los revolucionarios”. Una vez que nos despedimos y en la primera oportunidad que tuve, compré en diferentes días ejemplares del mencionado periódico para comprobar que no mentía.

 

Surgen inmediatamente dudas que nunca pudieron disiparse y que surgían por la lógica de los tiempos que se vivían. Cuando alguien era expulsado de la Marina Mercante Cubana, considerada un sitio especial donde cada individuo debía mantener una actitud limpia e inmaculada, resultaba imposible para la mayoria de esas personas integrarse nuevamente a la sociedad. Arrastrabas contigo aquel pesado expediente que te perseguía implacablemente desde la educación primaria. ¿Cómo pudo Yndamiro matricular periodismo en la Universidad, graduarse y obtener ese empleo en un órgano de prensa oficialista? Eso solo lo sabia él, su padre y los oficiales de la seguridad a los que estaba subordinado.

 

Luego mencionan y quizás yo me encuentre equivocado, este individuo tuvo su espacio en Radio Rebelde de donde fuera expulsado, fue a parar a una emisora en Santi Spíritus y regresó a otra en la Ciudad de La Habana. ¡Contra! ¿Así de jamón? Todos saben los procedimientos y manera de actuar de ese régimen, no creo una sola línea de esa estrofa. Cuando se toma una medida disciplinaria o punitiva contra un individuo con síntomas de desafecto o disidente, ellos se encargarán de hacer cumplir la condena, asfixiarlo y convertir su vida en un verdadero infierno. Dice ese obituario que fue expulsado en 1985 de Radio Rebelde y no mencionan nada del periódico Trabajadores. Ya en esa fecha había estado trabajando 10 años en esa emisora, o sea, estamos regresando al 1975. Algo no anda bien entonces, no fue posible que se graduara de periodista en solo dos o tres años. En fin, no creo nada de lo publicado en el periodiquito “14.5” autorizado por el régimen.

 

Omiten de paso la verdadera personalidad de su padre, creo mas bien que le rinden un inmerecido homenaje. Este otro individuo de igual nombre, utilizó el seudónimo de guerra “Julio Suarez” y fue representante de Navegación Mambisa en el puerto de Varna-Bulgaria. Todo el que tuvo la oportunidad de visitar ese puerto, conoce de las pérdidas económicas producidas por este individuo debido a su total desconocimiento de la explotación del transporte marítimo, operaciones portuarias, comercio marítimo, etc. Agrego y no es de mi autoría, fue algo muy comentado en esos tiempos. En ese obituario se menciona “padres integrados a la revolución”, “familia con prestigio revolucionario”, etc. y no se dice nada de que el tal Yndamiro Restano, alias Julio Suarez, formó parte de los tribunales revolucionarios que llevó a la muerte a decenas de cubanos.

 

…“Voz polémica dentro y fuera de la Isla, y siempre en la mira de la Seguridad del Estado”…

 

Así reza en su obituario con el claro intento de justificarlo y convertirlo en el héroe que nunca fue, ni será para el pueblo cubano. Yndamiro Restano junto a Max Lesnik y al periodista Luís Ortega fueron unos verdaderos verdugos del exilio cubano en Miami, quienes se dedicaron a defender al régimen de los Castros y difamar de sus líderes. En el caso de Yndamiro constituye un acto verdaderamente despreciable contra un exilio que, se sumó a la campaña internacional por su liberación.

 

Pese a venir de una familia con prestigio revolucionario –sus padres habían sido también luchadores contra el régimen de Fulgencio Batista–, Restano fue sometido a una vigilancia que no culminó hasta que marchó al exilio. ¿YYYYYYYYYYYY?

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá

2025-01-03

 

 

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domingo, 29 de diciembre de 2024

MOTONAVE “BAHÍA DE PUERTO PADRE” . “EL CARAMELO GIGANTE”

MOTONAVE “BAHÍA DE PUERTO PADRE”

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“EL CARAMELO GIGANTE”




 

No quería despedir este año sin dedicarle unas líneas a este “desafortunado” buque que perteneció a la Empresa de Navegación Mambisa y logró extender la vida de sus cuadernas varios años más, gracias a su decomiso por parte del propietario debido a impago. No olvidemos que este y otros barcos de su especie o no, fueron adquiridos en contratos de arrendamiento con opción de compra y todos se perdieron por el mismo motivo.


Cuando fue adquirido nuevo en España su Capitán era Alfredo Vázquez Borrego y su Primer Oficial Marcelo Canela. Al primero lo mencioné en un trabajo titulado “Los fantasmas del Hotel Casa Granda”, nos encontrábamos en el buque “Jade Islands” después que arribó con tres cadáveres de marinos fallecidos por ingerir alcohol metílico, Vázquez era el Primer Oficial y yo el Segundo Oficial. A Canela lo conocí en un viaje que dimos a Venezuela en el buque escuela “Viet Nam Heroico”, perteneció al piquete integrado también por Silvio y Gary (El niño mimado del Capitán Medina) Creo que todos ellos iban impartiendo clases a los guardiamarinas y, tuvieron un ascenso vertiginoso en la flota mientras me mantuvieron sembrado de Segundo Oficial durante unos ocho años. Luego coincidí con Canela en la microbrigada de Alamar y ambos pintamos cuatro edificios exteriormente. El perteneció al núcleo del partido dirigido por Eduardo Bartrel, Rubén Graupier e Idelfonso un enfermero bien chivatón que me enteré tuvo problemas con su mujer por estar manoseando a la hija de esta o algo así. Graupier falleció hace unos años y de Bartrel no tengo noticias, ni me interesa, Graupier y yo navegamos juntos en el buque angolano “N'Gola” y recuerdo haberlo ayudado de diferentes maneras, estando en la microbrigada dejó de tratarme. Ellos elevaron un informe en mi contra a la dirección del partido en la Empresa donde por poco pierdo el apartamento y el trabajo. Ese informe estuvo firmado por “unanimidad” y el único que se opuso ese vil acto fue el Capitán Osvaldo Castillo. Sus hijos no deben cargar con los errores de sus padres, pero los hijos de sus víctimas tienen el derecho a conocerlos. A ninguno de los miembros del núcleo les guardé rencor por tan cobarde acto, no así a los que dirigían el núcleo y manipularon a su militancia sin encontrar resistencia. Una muestra de lo que manifiesto lo es que, mis relaciones con Canela continuaron con normalidad.

 

Toda la flota se enteró de aquella gran avería producida a bordo del buque “Bahía de Puerto Padre” donde se perdieron casi cuatro mil toneladas de azúcar a granel. Antes de continuar permítanme adelantarles que yo trabajé como Primer Oficial en los buques “Bahía de Cienfuegos”, “Bahía de La Habana” y “Bahía de Nuevitas”. También pude visitar al “Bahía de Cárdenas” y al “Bahía de Puerto Padre”. Pienso que a todos los que no movimos en el giro de los buques San Mamés y haya visitado a varios de ellos como yo, llegarían a la misma conclusión; “Ese buque estaba hecho mierdas” y su estado calamitoso no fue defecto de su construcción o el “bloqueo norteamericano”, era simplemente por la mala explotación y operación de su oficialidad. La noticia del desorden y desinterés por la nave en plena construcción llegó a la Habana, se habló de la ausencia o llegada tarde de su Capitán a la prueba de mar que se realiza una vez terminada su construcción, etc. No sumemos a sus desgracias los robos producidos por firmas de facturas falsas, etc. La tripulación se encargaría del desquite con el hurto de propiedades del buque como serían sábanas, toallas, comida, efectos electrónicos, etc. (algo así sucedió en el “Bahía de Cienfuegos”).

 

-¡Tremenda candela en la que andas metido con esa señora avería! Le dije una mañana tomándonos un café en la sala de mi apartamento, habíamos coincidido en el puerto de La Habana.


-Bueno, ahora todo depende de las decisiones que tome Justicia Laboral. ¡Nada, tuve mala suerte, eso fue una paja de uno de los maquinistas! Respondió con algo de vagancia mientras apartaba la taza de café y la soplaba para que se enfriara.


-¡Déjame hacerte unas preguntas antes de que te llamen a declarar! ¿Por una casualidad de la vida hiciste el Acta de Sentinas como está establecido? Alzó la vista y me la dirigió algo preocupado, indudablemente no era bruto y sabia por dónde vendrían los tiros.


-¡Claro, brother! No podía faltar, eso lo hago siempre antes de declarar a las bodegas listas para recibir cargamento.


-¿Y esa acta fue firmada por el Contramaestre y el Segundo Maquinista. (No recuerdo si debía participar también el Ayudante de Máquinas)


-¡Claro, mi hermano! Una copia de ella se la entregué a Justicia Laboral y otra al Departamento de Seguridad para la Navegación. Me dijo tratando de ocultar esa sonrisa nerviosa que se nos escapa cuando hemos cometido un delito o error.


-O sea, podemos afirmar entonces que ellos participaron contigo en la inspección de las bodegas y sentinas antes de firmar. Esta vez se distrajo algo para responder, gracias a Dios cuando aquello no existían los celulares o Internet para justificar una salida de emergencia ante la situación que se le avecinaba conversando conmigo.


-¡Eso ni se pregunta, mi hermano! Claro que participaron en la inspección. Me respondió con un volumen muy bajo de la voz, como tratando de evitar fuera descubierto.


-Déjame decirte que si te pregunto estas cosas es porque tengo dominio del tema, no olvides que estoy en un barco gemelo al tuyo. O sea, ese grupo pasó por las sentinas de esa bodega y no detectó que no estaba colocado el platillo ciego en la tubería con la que se inunda la bodega. ¿No es así?


-De verdad que no puedo responderte esa pregunta.


-¿Tú viste colocado el platillo ciego?


-Han pasado varios meses y no puedo recordarlo.


-¡Mira, si yo me encontrara en una candela como esa, averiguaría hasta el nombre de la madre del soldador que colocó ese tubo en el astillero! ¿Quieres que te dé mi opinión?


-¡Por supuesto! Me interesaría mucho.


-¡Mira! Yo sé que te interesa tres pitos escucharla, pero te la diré; Ninguno de ustedes se preocupó en bajar a la bodega para realizar la inspección y el acta fue confeccionada después de descubrir la avería por alguna sonda tomada por el pañolero. ¿Quieres que te diga lo peor?


-¿Hay algo peor aún?


-¡Por supuesto!


-Indudablemente no te va a gustar. ¡Mira, Canela! Toda esa avería es de tu entera responsabilidad, no tuviste la curiosidad de observar desde la escotilla de la bodega el registro del tubo usado para lastrarla, desde esa altura se ve perfectamente esa sentina, el tuvo y el platillo ciego si hubiera estado colocado. En resumen y tú sabes que es cierto todo lo que te he dicho, cada uno de sus argumentos expresados son falsos y como es de suponer, es más fácil culpar a un maquinista alegando que se hizo una paja, ¿No sería por casualidad uno de los Cuartos Maquinistas?


-…Silencio como respuesta.


-…


-…


-… Pasaron los meses.

 


 

-Ya te celebraron el juicio. Le pregunté en otro de nuestros encuentros.


-No hubo tal juicio, solo me comunicaron la decisión final que fuera tomada.


-¿Y cuál fue esa decisión?


-Me impusieron una multa de $400.00 pesos cubanos, no consideraron que yo haya actuado con negligencia.


-¡Felicidades! Dale gracias a la revolución, al partido y a la justicia revolucionaria. Si ese error lo hubiera cometido yo y en el caso de tratarse de un oficial sin afiliación política alguna, estoy convencido de que me hubieran reservado una suite en el Combinado del Este. Fin de la novela.

 

 

-¡Ohhhh, se me olvidaba! Al Capitán Alfredo Vázquez Borrego lo sancionaron en el año 1991 por diferentes causas y lo separaron de los barcos donde tantos daños causó. Pero ya saben, los militantes no cometen delitos, solo errores, y el partido es inmortal, yo digo que es inmoral. El viaje de mi deserción a bordo del buque “Viñales”, me encontré a este tipo en el puerto de St. Stephen-Canadá acompañando a un individuo de la Inteligencia cubana con el pretexto de supervisar un embarque de semillas de papas. Buscaban a papas que fueran agentes de la CIA.

 


 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá

2024-12-29

 

 

 

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sábado, 30 de noviembre de 2024

MIGUEL RAMOS BRINGUEZ IN MEMORIAM . (ALIAS “EL GUAJIRITO”, ALIAS “PACHIRO”)

MIGUEL RAMOS BRINGUEZ IN MEMORIAM

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(ALIAS “EL GUAJIRITO”, ALIAS “PACHIRO”)


Motonave "Habana", escenario de esta historia.


 

Hace solo dos días intercambié unos mensajes con el cuñado de Pachiro, aquel guajirito pañolero del buque “Habana” quien un día se desprendió de los arneses con las que dominara a las bestias allá en su lejano Bayamo y las sustituyera por las jarcias de un barco, esta vez sin poder dominarlos. Recuerdo que en mi búsqueda de los buenos amigos, yo le envié una nota a su cuñado por el Messenger el 10 de Dic. del 2018 y me respondió el 02 de Abril del 2019. Luego continuó una pausa algo prolongada por culpa mía, soy algo abandonado para revisar el Messenger y no vi que Ricardo, el cuñado de Pachiro, me había contestado.

 

Hace dos días que me volvió a escribir y esta vez no lo dejé escapar, le pregunté por parte de su familia y de paso le dije que yo lo había cargado cuando era un bebé. Me dijo que su padre había fallecido en el 2020 y no quise entrar en detalles, yo lo conocía muy bien porque navegamos en dos buques diferentes. Me alegró el día saber que su mamá se encontraba viva con 92 años, solo que algo alejada del mundo lúcido en el que nos movemos. Agregó que vivía con él y ese dato me sirvió para valorar que estaba tratando con un buen hijo. Ya corren tiempos modernos donde el arraigo familiar se ha destruido mucho y el peso de los abuelos o padres resulta a veces insoportable y todos conocemos el doloroso final de esta triste obra teatral. En Cuba las condiciones aceleran ese deseo por poner el punto final y se impone el olvido como nueva disciplina donde antes existió la unión familiar, el respeto o agradecimiento por nuestros antecesores y ese amor profundo de los hijos y nietos. A veces se exige de cierto esfuerzo por comprender que allí no hay vida y que aquella ópera triste no es mas que una lucha por la supervivencia. Debes elegir entre dos opciones, sobrevive tu descendencia o elijes a tus padres o abuelos. Con dolor debes aceptar que los viejos han vivido algo y no te detienes a averiguar si fue una existencia feliz o colmada de sufrimientos.

 

Con pocas líneas responde a mi pregunta sobre la vida de aquel guajirito amigo de la juventud y me dice que falleció en el 2015 en condiciones muy tristes, tanto, que me partieron el alma.

 

-¿Qué es de la vida de tu hermana? Esta vez le pregunté por la esposa de Pachiro, quien fuera gran amiga mía y de quien sería la madre de mis hijos.

 

-Ella esta viviendo en Estados Unidos, allá vive también el hijo que tuvo con Pachiro. ¡Llámala sin problemas! Estoy en la calle y las conexiones en este pais son muy malas, conversaremos en otra oportunidad. Me despedí de aquel niño al que cargara en Santos Suárez hacía más de 50 años.

 

Esa misma tarde recibí una nota del hijo de Pachiro, deduzco que Ricardito, su cuñado, se encargara lo escribirle y ponerlo al corriente de mi existencia. Así mismo fue y opté por llamarlo, más tarde lo haría con su madre. Con Miguelito, que así se llama el hijo de Pachiro a quien también cargué cuando era un bebé, me sentí muy cómodo al hablar. No sé, le encontré mucho parecido al carácter de su padre, era muy sencillo. Con el obtuve más información sobre el triste final de su padre durante la larga conversación sostenida, como se encontraba conduciendo en horario pico, dejamos inconclusa la conversación y llamé a su mamá. Ella se encontraba trabajando y acordamos conversar al día siguiente, ayer sábado. Creo haya recibido uno de esos momentos muy felices de este año que casi culmina. Habían transcurrido unos 50 años desde nuestra última conversación y la mitad de nuestra conferencia transcurrió entre aquellas carcajadas que compartimos cuando éramos unos muchachos. Verania tiene 71 años y yo cuento con 75, ellos se habían mudado de Santos Suarez y yo no dejé de navegar hasta el viaje de mi deserción en 1991. No coincidí con ellos y otros grandes amigos de mis inicios en esta vida de marino colmada de aventuras. Algo les dije antes de colgar el teléfono, necesito que me envíen alguna foto de Pachiro. Yo tengo un blog con una parte de la historia de nuestras flotas y siempre que se marcha algún marino les rendimos un pequeño homenaje. Yo no quiero que “El Guajirito” sea olvidado, no se lo merece y aunque lo menciono en algunos trabajos míos, quiero regalarle este homenaje que les menciono.

 

IN MEMORIAM


Miguelito a la derecha en faenas de engrase de un cable que por su grosor puede tratarse de un cable de remolque. Posiblemente en su etapa de Pañolero o Contramaestre.


 

El guajirito y yo nos conocimos en la motonave “Habana” en una época donde no existía a bordo la televisión, se asignaba a cada buque unas cuatro películas de celuloide casi siempre quemada en algunas de sus partes por aquellos terribles proyectores rusos que producían más ruido que el molinete cuando fondeaban el ancla. En el saloncito de tripulantes contábamos con un radiecito que poseía “onda corta”, pero eran tan cortas las ondas que alejados un día de la tierra más cercana nos aislábamos del mundo. Teníamos muy pocas opciones de entretenimiento y el preferido de la tripulación era las tertulias que se formaban a popa de la cocina. Este improvisado teatro solo funcionaba cuando la marejada o las temperaturas lo permitían y su director general era el electricista Murillo. Para participar en cualquiera de sus funciones había que ser bien valiente y bueno en la exposición de cuentos humorísticos. El Guajirito era valiente, pero no era bueno haciendo cuentos y solo recuerdo que en cada viaje o bebedera trataba de espantarnos los únicos dos que mantenía grabados en su repertorio. Uno de ellos era el de Manuelita -que él en su condición de guajirito oriental- no tenía que esforzarse mucho para imitar a un mejicano. Una de sus partes decía más o menos así:

-Patrón, vengo a pedirle la mano de Manuelita.

-¿Cuánto ganas, Pedrito?

-Pos, Patrón, yo gano $100 pesos al mes.

-Pos, Pedrito, eso no le alcanza a Manuelita para comprar papel sanitario. Pedrito se retiraba bien frustrado y buscaba un empleo donde ganara un poco más y regresó a las dos semanas con la misma respuesta de su Patrón y así, despues de lograr otros empleos con más entradas, Pedrito volvía a su encuentro con el padre de Manuelita obteniendo las mismas respuestas. Así se cansó de insistir y no regresó a verla. Un día se cruzaron por la calle y Manuelita lo saludó con el mismo amor de siempre.

-¡Adiós, Pedrito!

-¡Adiós, cagona! Le respondió Pedrito no recuerdo cuantas veces mientras navegamos juntos.

 

Inmediatamente trataba de continuar con aquel cuento de su amigo que llevaba 30 años de marinero y caminaba dando bandazos. Mientras otro le decía que tenía un amigo que llevaba 30 años de casado y caminaba, así como ustedes se imaginan, pero nunca lo dejaban llegar hasta el final. Cuando se trataba de historias reales contadas entre tragos, Miguelito repetía sin cansancio aquella que ya he contado varias veces cuando lo menciono. Muy serio nos decía que había llegado a La Habana en una caravana de jinetes imitando a los mambises y que una vez desfilado frente al monumento de Jose Martí en la plaza cívica, se bajó del caballo y le dio un planazo con su machete. Imagino las penurias que debió haber pasado en esa aventura, luego repetida por miles de orientales en sus invasiones a occidente.

 

Durante nuestras salidas en cualquier puerto cubano el Guajirito se iba en blanco, no ligaba nada, ni a una mosca. Es que tenía poca labia y era muy parco al hablar, no convencía a ninguna muchacha y regresaba al buque algo frustrado. Es de suponer que la gente al darse cuenta se burlara de él en medio de las bromas; Que, si no se le paraba. Que, si la tenía muy chiquita, etc. Luego lo dejaban respirar hasta la próxima aventura.

 

Ya conté por otro lado y lo repito porque sé que muchos no lo han leído. En uno de los viajes a La Coruña o Santander, Miguelito y yo fuimos a comprarnos zapatos y qué les cuento. Una vez en el barco y después de la maniobra de salida, Miguelito descubre que le habían vendido dos zapatos del mismo pie. Para calmarlo y en jodedera le dije que se cortara un pie, no imaginan su encabronamiento. Luego le dije que guardara la factura por si acaso esa tienda tenía sucursales en otros puertos españoles y tuvo la suerte de que así fuera, se los cambiaron.

Miguelito de joven en su etapa de "Guajiro Natural", fotos cortesía de su hijo Miguel Ramos.

Creo que Miguelito haya sido uno de los hombres mas nobles que he conocido en mi vida. Noble, pero no pendejo como pudieran interpretar algunos tontos. Ya conté de aquella vez que pasamos mucho trabajo para disuadirlo de los propósitos perseguidos una vez que lo encontramos bien enojado en el portalón del buque “Habana”. El Guajirito estaba con un tubo en la mano esperando al Primer Oficial “El Gallego” Meléndez y no precisamente para que le diera clases de plomería.

 

Nuestras relaciones amistosas fueron excelentes y llegue a conocer a una buena parte de su familia, varios de los cuales lograron emigrar a Corralillo, un sitio cercano al pueblo de Bauta. En esos escapes por Santiago de Cuba también me presento a varios parientes suyos con los cuales pude compartir en mis arribadas a ese puerto durante muchos años. Una vez que deje el buque “Habana” para enrolarme en el “Jiguani”, no volvimos a encontrarnos durante el resto de mis años como marino y solo tenia noticias de el por medio de amigos comunes. Tampoco volví a encontrar tripulaciones como aquella, luego destruida con la presencia del despreciable Roberto Arche Flores, creo que ya le he dedicado varias páginas.

 

Me contaron su cuñado, hijo y quien fuera su esposa que, Miguelito había muerto en unas condiciones muy penosas, luego de dos isquemias cerebrales, además de los padecimientos propios de la enfermedad, Miguelito perdió la memoria, anduvo en estado calamitoso, muy pobre, sucio y abandonado. Para esas fechas su hijo junto a su madre se había mudado a Bayamo. Mientras me narraban todas las calamidades vividas por aquel excelente amigo y ser humano, el alma se me iba consumiendo de tristeza. En el año 2015 y sin precisar la fecha exacta, partió envuelto en sus miserias aquel amigo que compartiera conmigo sus ropas, su alegría y una amistad que solo he conocido en pocas personas.

 

Le prometí a ellos que escribiría unas líneas que sirvieran de homenaje a este gran hombre y de paso, sacarlo para siempre de ese olvido inmerecido con el que han condenado a tantos de los nuestros.

 

Lo veo pasar a mi lado y lo saludo con todo el cariño del mundo:

-¡Adiós, Guajirito!

-¡Adiós, cagón! No cambia, anda despistado como siempre.


Miguelito es el segundo de izquierda a derecha, foto de parte de los integrantes del buque South Islands cuando fueron a buscarlo junto al Capitán Osvaldo Blanco.



Boda de Pachiro con su primera esposa Verania Ramos Ortiz, puede observarse en el extremo izquierdo de la foto a Ricardo Puig Alcalde cuando era el Tercer Oficial del buque "Habana" donde Pachiro era su Pañolero.




 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá

2024-11-30

 

 

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domingo, 17 de noviembre de 2024

NUNCA MIRES HACIA ATRÁS.

NUNCA MIRES HACIA ATRÁS.




 

La primera pitada producida en el eje del canal de salida de aquella bahía, se recuerda como aquella primera sensación que sientes cuando pruebas el gusto de otros labios, es tu primer beso también. Junto al malecón habanero se encontrarán sentadas algunas parejas prometiéndose algo. Unos metros separados de ellas, un trasnochado pescador que vara en mano rogaba por la picada de algún bicho que sirviera para calentar el sartén de su casa. Continuarán por el mismo muro, sentados quizás en orden alfabético, tal vez por su estatura o color de su piel, decenas o cientos de infelices tratando de atrapar la brisa marina a deshora para aliviar la angustia que produce un bochornoso calor de verano.

 

Escucharás una pitada larga que te eriza hasta los pelos del culo, te provoca el primer orgasmo, esa es la primera que te vienes o te orinas en medio del nerviosismo que experimentas. Viajas en medio de un canal prohibido para los demás, eres un afortunado o premiado por esa lotería que es la vida en sí. Tus ojos devoran ese panorama que se presenta a espaldas de ellos, formando de paso parte de su escenografía. Es la primera vez que lo disfrutas y no sabes si la experiencia pueda repetirse, esa tierra cambia de opinión constantemente y nunca estarás seguro.

 

Hermosa, bella, majestuosa, descomunal, bohemia, romántica, poética, hija de puta que se oculta a nuestras miradas, escurridiza, traicionera, hipócrita, elegante, zalamera, coqueta, prostituta que le abre las piernas a cualquier cabrón. Todos los epítetos que pasen por la mente son acertados, esa es La Habana que disfrutas a pocos cables de distancia, los suficientes para ser condenado como desertor o que pese sobre tu alma una acusación de “intento de salida ilegal”. Solo unos pocos estábamos autorizados a mirarla así, con esa vista lasciva y maliciosa, solo unos cuantos podían penetrar los ojos entre sus piernas para descifrar su clítoris. La mirada es distinta cuando te sientas en el malecón, sueñas descubrir algún día lo que existe más allá del horizonte prohibido y le das la espalda a tu tierra.

 

Si un día logras escapar de su hechizo, no mires hacia atrás, corres el riesgo de que pueda cautivarte nuevamente y te atrape. No olvides que ella es muy traicionera y una vez tu alma entre sus garras, te irá devorando como la mas despiadada prostituta que te sabe carente de amor o valor para resistirse. Si un día cedieras, volverás a perder la vista y el olfato, regresarás a vivir entre la mierda como les ha sucedido a muchos imbéciles. La Patria no es el Sinsonte ni el Colibrí, mucho menos el Tocororo que pocos han visto. La Patria con la que tratan de endulzarte no es la Palma Real ni la Mariposa, tampoco es el Himno Nacional, el Escudo o la Bandera, esas son las Patrias de los pícaros o patrioteros. La Patria eres tú, la que alimenta a tus hijos y no necesita mendigar para vivir. Si algún día logras escapar de esa trampa no mires hacia atrás como otros idiotas.

 

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Esteban Casañas Lostal

Montreal..Canadá

2024-11-17

 

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