miércoles, 24 de mayo de 2023

La Barba


La Barba

Motonave "Pepito Tey", escenario de esta historia.

-Compadre, hace falta que vayas a afeitarte antes de asumir la guardia. Me sorprendió escuchar ese pedido, hacía meses que navegábamos juntos y lo tomé como una broma. Aunque solo segundos después rectifiqué mentalmente, nunca había bromeado con él. Artigas no era mala persona, pero no gozaba de mis simpatías por aceptar cuanta orden le daban con pasividad. Se encontraba de Primer Oficial y yo de Segundo, es de suponer entonces que las órdenes a las que me refiero le llegaban de parte del Capitán, un individuo detestado por la mayoría de la tripulación.

 

-¿A qué te refieres? No te entiendo. Le respondí muy calmado y no le mentía. Gran parte de la tripulación andaba barbuda y en mi caso, decidí usar barba para ahorrarme el trabajo de afeitarme cada mañana, también ahorraría dinero en cuchillas.

 

-Dice el Capitán que el que no se afeite, no puede asumir la guardia y que será desenrolado inmediatamente por desobediencia. Me informo así, con esa pastosidad o pendejada que le era característica. Eso sí, muy educadamente, porque Artigas era una persona muy educada.

 

-¡No jodas! ¿Así que es una orden del Capitán? Pues acabo de enterarme que te quedaste sin relevo, me voy a la casa y dile a ese tipo que haga la guardia por mí. No me demoré mucho y comencé a descender por la escala del barco.

 

-¡Oye! No te vayas, déjame hablar con él. Casi me suplico cuando vio que mis intensiones no se limitaban a la acostumbrada amenaza de los demás. Era cierto que me marchaba y detuve mis pasos cuando había descendido unos cuatro escalones. Lo vi desaparecer por la puerta del portalón hacia el interior de la superestructura y decidí esperarlo.

 

-Dice el Capitán que es una disposición del Ministro que debe cumplirse. Creo que la voz le temblaba algo, él sabía que yo no aceptaría tal disposición o imposición.

 

-Pues dile al Capitán que llame al Ministro para que te releve en la guardia o que la asuma él. ¡Voy tumbando! Giré sobre mis pasos y comencé a descender nuevamente.

 

-¡Aguanta, aguanta! Déjame hablar nuevamente con él, voy a tratar de convencerlo. No me dio tiempo a replicar, se perdió nuevamente por aquella puerta y lo esperé.

 

-Dice que asumas por hoy, pero que mañana hay una reunión con la tripulación para informarle sobre las órdenes del Ministro. Estaba rojo como un tomate, pudo ser la alta temperatura reinante y ese sube y baja desde el portalón hasta el camarote del Capitán.

 

-¡Mira! Te voy a relevar con una condición, cuando llegues mañana, yo no voy a esperar por reunión alguna para discutir lo que no me interesa. Si quieren prepararme el desenrolo, lo recogeré cuando me toque la siguiente guardia, pero que les quede bien claro, yo no me voy a afeitar porque le dé la gana a un Ministro.

 

Por aquellos tiempos ocupaba la plaza de viceministro el camarada Romay, conocido en toda la flota como “El Conejo”. Individuo de corte militar, quien, a pesar de haber pertenecido a nuestra flota, dio muestras de cierto ensañamiento con los marinos cubanos. “No hay peor astilla que la del mismo palo”, dirían los viejos y tenían razón. Las peores etapas vividas en aquellos años correspondieron a los mandatos de Guillermo García y El Conejo.

 

Dos días después de aquella guardia, regresé al buque y ya tenían listo mi desenrolo. Me alegré muchísimo, dejaba a una nave donde había realizado los peores viajes de mi vida como marino. Con la motonave “Pepito Tey” estuve a punto de naufragar en medio del Atlántico, y también, tuvimos una explosión saliendo de Argelia que, nos costó una estancia de tres meses y medio en el astillero de Barcelona reparando y pasando hambre a la vez. Mientras me despedía de algunos tripulantes, pude observar que una gran mayoría se había afeitado, les faltó valor para reclamar algo tan simple como eso. Atrás quedaba también el recuerdo de gente muy desagradable e hijos de putas con los que me vi obligado a compartir singladuras. ¿Los peores? Wilfredo Tamayo, ya le dediqué un capítulo. Otro de esos seres repugnantes lo fue el Capitán Jorge Torres Portela, a este individuo también le he dedicado varias páginas. Creo sea uno de los mayores HDLGP con los que he navegado y compite con varios de su estirpe como Remigio Aras Jinalte y Gabriel Sánchez (entre otros) en incompetencia.

 

Cuando vives en un país medianamente civilizado y miras hacia atrás, descubres y comprendes todas las razones que te obligaron a abandonar tu tierra. No puede ser que esas cosas tan absurdas fueran aceptadas, piensas. Pero todo es real, hay mucho miedo entre los hombres y hoy, de tanto ceder, lo han perdido casi todo.

 

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2014-12-10

 

 

 

"Y si tenéis por rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero comprobad que el trono que erigiera en vuestro interior ha sido antes destruido".

Jalil Gibrán. 




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martes, 21 de marzo de 2023

PRIMER OFICIAL POR SUSTITUCIÓN REGLAMENTARIA.


PRIMER OFICIAL POR SUSTITUCIÓN REGLAMENTARIA.

Foto que corresponde exactamente a esa época.

Cordoví se me acercó en el alerón del puente y me sorprendió con un inesperado disparo a boca de jarro; ¡A partir de este momento eres el Primer Oficial del barco! Creo que yo había subido hasta allí para refrescar un poco la curda agarrada la noche anterior, no existía otra justificación. ¡Sí, sí la había! lo hacía diariamente para darle cuerda a los cronómetros del puente, solo que la resaca no me permitía recordarlo.

 

El buque se encontraba amarrado al muelle del astillero de Barcelona desde hacía más de tres meses y no sabíamos cuándo terminaría aquella pesadilla. Mi socio Cebolla se encontraba de paso por ese puerto a bordo del Sandino y casi todas las noches me llegaba hasta su barco para despejar un poco, pero esa noche se me había ido la mano con el brandy. Cañolo siempre me acompañaba, no era un bebedor experimentado como yo y formó tremenda vomitera, pero aquello lo alivió y regresó en mejores condiciones. Resultaba una tortura tener que esperar a vencer la semana en curso para cobrar los miserables $5.00 dólares que nos pagaban, ¿Qué se podía comprar con eso? Apenas nada o casi nada, aun así, hubo gente que hacia maravillas y lograban algo de pacotilla. Se conocían las coordenadas exactas de los sitios donde montaban sus placitas los gitanos, este piquete de gente eran los que salían una vez a la semana solamente, el resto de los días los gastaban viendo televisión, yo me bebía ese dinero, podía alcanzarme para una, dos, tres borracheras, depende. Los víveres llegaban a cuentagotas y comíamos muy mal para encontrarnos atracados, resultaba increíble. Ya estábamos desesperados por largarnos al carajo, mas de tres meses atracados en cualquier sitio es demasiado tiempo para seres con huecos en los bolsillos.

 

La temperatura era agradable y creo que las manecillas del Poljot indicaba la proximidad de la hora de almuerzo. Mi vista se fijaba siempre en el carrito del funicular que atravesaba el puerto de Barcelona y se perdía en las lomas de Montjuic. Siempre hacía el mismo recorrido visual, pasaba por la réplica de las carabelas de Colón, la estatua del gran Almirante, el nacimiento de Las Ramblas, el muelle de los pescadores y por último, caía nuevamente en el astillero. En horas del día era un constante hervidero de trabajadores, grúas, montacargas y bromas que llegaban borrosas hasta mi posición. No le había prestado mucha atención al Capitán del buque y él se dio cuenta, yo solo trataba de superar la galerna vivida la noche anterior.

 

-Te dije que a partir de hoy eres el Primer Oficial del buque. Insistió como queriendo señalarme que estaba a mi lado y se dirigía a mí. Todavía me encontraba algo mareado, pero no era tan idiota como para dejar de comprenderlo.

 

-¡No jodas! ¿Y eso? Fue todo lo que se me ocurrió decir.

 

-¡Na! Que al comemierda de Tamayo se le ocurrió caerle a golpes a Margarita y la dejó madurita. Está toda destimbalada en el camarote. Es obvio que no escriba su verdadero nombre.

 

-¡Ven acá! ¿Y por qué no cuadras la caja con los capitanes de los barcos que se encuentran ahora en el puerto y haces un cambio de Primer Oficial? De verdad que no me cuadra ese cambio a estas alturas del viaje. Además del buque Sandino se encontraba atracado también uno del modelo D'Nieper, donde estaba enrolado de Primer Oficial Amado Carbot, otro que estudió conmigo y Cebolla.

 

-Ya eso lo consulté y nadie quiere venir para acá. Como puedes ver, estoy obligado a aplicarle una sanción disciplinaria y tienes que cubrir, no cabe de otras.

 

-¡Ño! Qué clase de tiñosa, no me agrada la idea, el ambiente está muy caldeado entre la tripulación y lo que me va a dejar es una papa caliente.

 

-¡Mira! Ya la reparación está por terminar y saldremos de regreso. Asume el cargo y dile que te entregue toda la documentación. Si no te es mucha molestia, trata de dejarlo en su camarote, total, para lo que falta no creo que te interese mucho.

 

-No hay tema con eso, no me interesa el cargo ni el camarote, que se quede donde se encuentra. Ambos abandonamos nuestras posiciones y cerré las puertas del puente.

 

-¡Felicidades al nuevo Chief Mate! ¡Bárbaro, al fin le partieron el culo a ese hijoputa! ¡Mira que golpear a Margarita con lo buena gente que es! ¡Ya tú sabes, hay que pasarle la cuenta! ¡Qué cague pelos desde aquí hasta La Habana! ¡Sangre, coño, eso es lo que queremos! Fueron algunas de las manifestaciones de la tripulación cuando llegué hasta el portalón para esperar a que tocaran la campana.

 

-¡Ven acá, Chief! ¿Ya te entregó el camarote? Preguntó uno de aquellos exaltados marineros.

 

-¡No, compadre! Si supieras, el Capitán me pidió que lo dejara en su lugar, ya falta poco para salir del astillero y yo acepté.

 

¡Quéeeeeeeeeee vaaaaaaaa! ¡Qué te lo entregue todo! Que te entregue el camarote, la jeva y hasta al chivato Agustín. ¡Sangre, cojones! Nosotros queremos sangre. Dijo otro.

 

-¡Asere! Desmaya eso, si no te entrega todas las propiedades tú no eres el Primer Oficial del buque. ¡Te lo tiene que entregar todo y que se mude para La Chusmita! Intervino otro de los presentes.


Motonave "Pepito Tey", escenario de esta historia.

-¡Naaaaa, eso no es así! El relevo tiene que ser con todas las de la ley, si no hace la entrega como está establecido, no esperes que te respetemos. ¡Nosotros queremos sangre! Bastante que ha jodido ese hijoputa. No esperé escuchar la opinión de todos los que se encontraban presentes, sonó la campana y me dirigí al comedor de la oficialidad subalterna. El buque poseía tres comedores, el del Capitán, el del Segundo Oficial y el de la marinería. El almuerzo transcurrió entre bromas y comentarios sobre los sucesos de la noche anterior. Dicen que Margarita le estaba pegando los tarros a Tamayo con El Chino engrasador, todos disfrutaban y apoyaban aquella aventura. Era una manera de vengarse con la oficialidad, aunque las relaciones no fueran legales, porque, por otro lado, el hombre era casado y tenía dos hijas mellizas.

 

-Cordoví, búscate otro que asuma el cargo de Primer Oficial, no voy en esa. Le dije en su oficina frente a Chacha, era una mulata medio jabada que ocupaba la plaza de camarotera y hacía las funciones de Primera Dama a bordo. No era mala gente y seguía pensando y actuando como india, nunca llegó a considerarse cowboy como otras camareras que viajaron en nuestra flota, Chacha era muy sencilla en ese aspecto.

 

-Y ahora, ¿cuál es la tiñosa? Preguntó algo sorprendido.

 

-¡Nada, consorte! La gente está pidiendo sangre y no voy a ocupar una plaza a medias.

 

-¿Sangre?

 

-Bueno, no hasta matarlo, aunque hay gente con deseos de hacerlo. Pero todos quieren que le pase la cuenta con todas las de la ley.

 

-¿Y qué piden?

 

-¡Asere! Están pidiendo que lo saque del camarote, que me haga un acta de entrega como está establecido y que me entregue la jeva y hasta al chivato de Agustín.

 

-Bueno, yo traté de que le resultara menos dolorosa la sanción. Si no hay remedios, baja y dile que se tiene que mudar de camarote.

 

Toc, toc, toc. Fueron sonidos secos en la puerta del camarote, hubo cierta demora y repetí los mismos toques, pero esta vez un poco más fuerte. Mientras esperaba, mi vista se detuvo en objetos que había visto infinidad de veces, el extintor y las llaves del cuarto de CO2 del cuarto de máquinas, nunca comprendí las razones de aquella ubicación. La noche de la explosión yo me encontraba de guardia en el puente y bajé para tomarlas antes de que alguien cometiera una fatal imprudencia. Ese error costó la vida a tres marinos del buque Imías o El Jigüe durante un incendio en Hong Kong, no puedo recordarlo con exactitud después de más de cuarenta años, creo haber tomado una decisión acertada. El fuego se pudo controlar con los medios disponibles en el departamento, luego la coloqué en el mismo sitio donde la observaba ahora. La puerta se abrió.

 

-¡Oye! Recoge todo, te mudas para mi camarote. Le dije a secas, sin que mediara explicación alguna, no se la merecía. Sus ojos se encontraban algo inflamados, anunciaban no haber dormido en toda la noche. Su mirada era algo suplicante, imploraba por piedad, compasión, lástima. Tamayo se encontraba totalmente derrotado, mi presencia y palabras resultaban el tiro de gracia, pero nada de su aspecto pudo conmoverme, existían cientos de razones para comportarme implacable y me regresaban a la memoria los pedidos de sangre que hacía la tripulación.

 

-¿Hasta dónde quieren llevarme? Su voz me llegó sin energías, sin la virilidad que alardeaba cuando tenía el poder sobre otros hombres, sentí asco al escucharlo.

 

-¿Hasta dónde? Hasta donde te mereces, y no solo por golpear a Margarita. Así que, llama a tu chicharrón para que recojas tus mierdas, tienes dos horas para mudarte. Tuve deseos de decirle lo del acta de entrega con jeva incluida, pero era algo que no estaba establecido en el reglamento. Lo excluí de las guardias de navegación y su viaje hasta La Habana lo hizo encerrado en el camarote. Fue una auto reclusión no solicitada, solo le dije que al atracar en La Habana bajara todas sus pertenencias y no quería volverlo a ver a bordo.

 

Esa noche regresé con Cañolo al barco de Cebolla, tenía que matar el ratón y pedirle algunos consejos prácticos. Teóricamente hablando, me encontraba preparado para realizar todos los cálculos necesarios para cargar el buque, siempre viajé con mis libros y cuando consideré dominar todo lo relacionado con el cargo de Segundo Oficial, mi atención se desvió hacia otras asignaturas imprescindibles en el cargo superior. Estabilidad y Carga y Estiba son las obligatorias a la hora de cargar un buque, llevaba meses estudiándolas, nunca supe que su aplicación la tuviera tan cercana. Así fue, no le pedí ningún asesoramiento a Tamayo, yo sabía que él esperaba por mi pregunta necesaria, yo sabía perfectamente que no se la haría por una cuestión de orgullo personal, ambos habíamos estudiado juntos y él nunca se había destacado en esa etapa de nuestras vidas, era uno más de la tonga. Las cosas en nuestra tierra funcionan en sentido inversamente proporcional a las causas que la originan, los de arriba actúan como una pelotica de ping pong, se escachan, caen y rebotan. Casi siempre caen pa’rriba, algunas veces esos efectos se sienten en las clases bajas y se cumple aquella teoría de que el partido es inmortal. Contrario a todos los pronósticos inteligentemente aceptables, Margarita fue enviada para Cuba en una de las naves surtas en aquel puerto, la enviaron en el D'Nieper. Era la víctima y aunque se buscaron infinidad de justificaciones, la medida aplicada correspondía a la de una sancionada. Nada, nos quedamos sin una cantimplorita, porque hablando en plata, era muy chévere, pero muy alegre y caliente. Su filosofía de la vida me agradaba, siempre decía; No tengo gaticos ni perritos, mis hijos son mayores, por eso, el tiempo que me queda por vivir, es para beber y templar. Siempre andaba sonada y nunca mostró síntomas de ardentía, nada de molestia, era puntual en su trabajo. Esto lo manifiesto con conocimiento de causa, en el Topaz Island le pasaron la cuenta unos ocho guardiamarinas en un solo ratico y Margarita caminaba muy bien al siguiente día. No pudo mojar el cowboy, pero tampoco lo harían los indios, esas fueron las conclusiones del partido en el Pepito Tey.

 

-¡Joer, Colón! Felicitaciones, Almirante de la mar océano. Dijo un gallego en la puerta de una de las naves del astillero.

 

-¡Dale por culo a ese jilipollas, Almirante! Joer, que es un abuso golpear a Margarita. Dijo otro.

 

-¡Venga, hombre! Comparta una cerveza con nosotros, esperemos que los grados no se le suban a la cabeza. Dijo otro más.

 

-¡Coño, Ñolo! Y esto, ¿qué carajo es? Le pregunté asombrado por varias razones, dos a destacar, que estuvieran al tanto de los acontecimientos del buque y que se refirieran a mí como el Almirante de la mar océano.

 

-¡Asere! No subas más a darle cuerda a los cronómetros de día, hazlo de noche. Tienes fijación con Colón y sus carabelas, anoche fue de truco, men. La suerte es que estos galifas son buena gente, yo te hubiera matado.

 

-¿Por qué?

 

-¿Por qué? Ni te imaginas, empezaste a decir que los galifas eran unos comemierdas antes de los setenta, que no bajaron al pozo hasta la llegada de la democracia. Peor aún, les dijiste zorros porque si nosotros los cubanos lo hacíamos, era por culpa del Almirante, un gallego cabrón que había descubierto a Cuba con una tripulación cargada de mamalones.

 

-¡Coñóoooo! Ñolo, ¿Yo dije esa barbaridad?

 

-No, esa fue poca, yo te hubiera matado.

 

-¡Acérquese, hombre! Cualquiera agarra una borrachera como la de anoche. Dijo uno de aquellos amigables españoles. Compartimos un ratico con ellos y continuamos nuestro viaje hasta el barco de Cebolla.


Motonave "Sandino", donde se encontraba mi amigo Jorge Marcos Joan 
(Alias Cebolla)

Entre tragos escuché atentamente los consejos de mi amigo Cebolla, ¿quién lo diría?, unos años atrás él navegaba conmigo como Tercer Oficial y yo era quien lo aconsejaba. No solo eso, esperé a que el buque estuviera próximo a la partida para presentar un problema personal y solicitar mi desenrolo. La realidad era otra, me desenrolaba y causaba crisis para que ascendieran a mi amigo Cebolla. Luego ya ven, llegó a Primer Oficial mucho antes que yo por militar en el PCC. Solo que Cebolla era un tipo especial y nunca dejó de ser mi amigo, no se empachó con aquel carnet rojo de mierda.

 

Asumí con mucha autosuficiencia el reto que se me presentó y por un motivo de orgullo personal, no solicité otra ayuda que no fueran los consejos de mi amigo Cebolla. Hoy lo cuento con esta calma chicha producida después de aquella galerna ocurrida hace cuarenta y dos años. Se trataba de una nave antigua donde se debían tener consideraciones extras, como, por ejemplo; Se trataba de un barco con superestructura a mitad de su eslora, espacio donde se ubicaba también su máquina principal. En ese caso, la diferencia en tonelaje a cargar entre las bodegas de proa y popa tenían un límite permisible. Es muy probable que ese detalle no fuera común a todas las naves con esas características, pero lo descubrí antes de confeccionar el plano de carga mientras lo estudiaba. Nadie me tuvo que explicar absolutamente nada sobre el Factor de Estiba, Cubicaje de las Bodegas, Broken Stowage, Mercancías Peligrosas, Resistencias de sus Cubiertas y Entrepuentes, Tabla de Trimado, etc. O sea, yo actuaba con una autosuficiencia justificada, era en esos tiempos un Segundo Oficial adelantado a su cargo y época, muy autodidacta. No puedo negar que cometí algunos errores en mis cálculos de estabilidad que, luego fueran descubiertos por el Primer Oficial que me relevó de apellido Artigas. Esos errores fueron la omisión de las correcciones por “superficie libre” a los cálculos de estabilidad, solo eso.

 

El barco fue cargado a full entre los puertos de Tarragona y Bilbao, creo que no quedó espacio libre para cargar una aguja de coser. Llevamos una cubertada de equipos pesados que ocuparon toda la cubierta principal. En La Habana se me presentó una situación algo complicada de la cual pude escapar por la aplicación de la lógica, yo diría mas bien que por la aplicación de un nombre a la lógica mencionada. Se produjo una reclamación por el robo de unos quince “motores de arranque” en camiones marca “Pegaso” cargados en Bilbao. Mi primer pensamiento se dirigió al nombre de la pieza robada, “Motor de Arranque”. Sin conocer absolutamente nada de mecánica me dije; Ese motor o pieza auxiliar solo debe servir para arrancar a un motor principal, es de suponer que una vez arrancado ese motor principal, el de arranque deje de funcionar después de haber cumplido su función. Mientras pensaba esas tonterías en apariencias delante del inspector de averías y una guillotina colgando sobre mi pescuezo, yo veía en el aire a cada uno de los camiones embarcados en Bilbao, como los acomodaban en los entrepuentes del barco y luego de estar en el sitio exacto para su transportación y trincaje, eran apagados sus motores.

 

-¡Compadre, no procede esa reclamación! Esos motores fueron robados en el área donde se encontraban estacionados los camiones en Bilbao. Le expliqué todo lo que acabo de decirles y de poco sirvió que los representantes de la Pegaso se llevaran al negro a comer y beber al hotel Riviera. Muy bueno aquel negro que no dejó comprarse, es una pena que no recuerde su nombre. Claro que hoy, después de transcurrido tantos años, no pueda borrar el orgullo sentido durante mi paso por aquella enorme flota mercante, justificaciones sobran y esta de hoy es una más. Algo dejo bien claro a unos cuantos empachados que se sienten superiores luego de haber obtenido un titulo de ingenieros, antes de que ustedes existieran, toda esa enorme flota fue operada por hombres que solo contaron con el título de Técnico Medio. ¡Ni Cristóbal Colón fue ingeniero! Tranquilos, no es envidia, se trata solamente de una aclaración a varios equivocados.


-¿Qué pasó después con Tamayo?

 

-¿Qué va a pasar? ¿No es el partido inmoral? Digo, inmortal.

 

-¡Titooooooooooo! Se sintió un grito desde la cocina.

 

-¡Quéeeeeeeeeeee! Respondió un niño desde otro cuarto.

 

-¡Llama a tu abuelo y dile que la comida está servida!

 

-Abuelo, dice Yeya que la comida está lista.

 

-Dile que no estoy pa’sus cosas, que no me gusta montar en camello, que no trago el picadillo de soya, ni la pasta de oca, que solo dan tres huevos cada quince días, que…

 

-¡Abuela! Yeyo se ha vuelto loco, está hablando mierdas. Dijo el niño en la cocina.

 

-No le hagas caso, no se ha vuelto loco, quizás está medio borracho, dentro de un rato tumba a Castro del poder y se calma.

 

-¡Ñooo! Voy a tener que cambiar, el Bacardí me está haciendo tremendo daño. Si en lugar de Colón hubieran llegado los vikingos, ¿no serían otros los resultados? Sí, pero tal vez no bajáramos al pozo. ¡Asere, qué bolá! Ya lo dijo Armando Calderón en la comedia silente, ¿qué dijo? Voy a comer.

 

 

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2007-09-17

 

 

 

 

Y si tenéis por rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero comprobad que el trono que erigiera en vuestro interior ha sido antes destruido.

Jalil Gibrán.

domingo, 19 de marzo de 2023

EL PALITO HOLANDÉS


EL PALITO HOLANDÉS

Motonave "Pepito Tey", donde me vi obligado a usar el Palito Holandés.

“El Dutchman’s log”, conocido por unos pocos viejos marinos cubanos como “El Palito Holandés”, es quizás el método más antiguo que se conoce en la historia de la navegación para determinar la velocidad del buque. No por su ancianidad puede considerarse obsoleto, el desarrollo de las ciencias y las técnicas en el campo de la navegación, no han podido sepultar todos aquellos métodos o instrumentos que una vez utilizaron nuestros antecesores. Un ejemplo viviente de esto que les menciono lo constituye el compás magnético, conocido por la gente común como brújula. El girocompás no ha logrado expulsar a ese viejo instrumento de su lugar privilegiado en el puente. ¿Por qué? Porque el giro puede quedar fuera de servicio por diferentes razones técnicas, mientras que un compás magnético bien atendido solo quedaría fuera de servicio al desaparecer el magnetismo de la tierra del que se vale para estar eternamente indicando la dirección del polo norte magnético. Igual suerte corre el anciano sextante y todas las tablas utilizadas para calcular la posición del buque por los astros ante la presencia de la navegación por satélite.

 

Sin embargo, la aparición de esos novedosos equipos e instrumentos de navegación, condenaron a la indiferencia aquellas viejas herramientas que nunca se sabe cuándo puedan ser utilizadas. Acostumbrados al aire acondicionado del puente, radares computarizados, ecosondas, satélite, alarmas conectadas a la mayoría de los equipos, y sobre todo, acomodados a que dichos equipos ocupen y desarrollen el trabajo del hombre, el hombre se ha convertido en una figura decorativa en el puente de las naves, indiferente por completo a las complejidades que implican una verdadera navegación y que pueden ser útiles en un momento dado.

 

Cuando por una u otra razón quedaban fuera de servicio algunos de aquellos novedosos equipos, algo que puede suceder en cualquier aventura marítima, aparecía el hombre incapaz de solucionar los problemas, porque hasta ese momento no había dejado de ser un esclavo de ellos.

 

Recuerdo que en dos oportunidades me vi enredado en situaciones como las descritas, navegación por el océano Pacífico y Atlántico sin posiciones por más de una semana y ausencia total de aquellos mencionados equipos. Era sumamente necesario conocer la velocidad del buque para desarrollar una navegación estimada lo más cercana posible a la realidad. ¿Cómo obtenerla? Se preguntaban en ambas oportunidades y existía una justificación ante aquellas dudas. En el programa de Navegación de Estima de la Academia Naval del Mariel no se contemplaban muchos de aquellos históricos métodos que, muy pronto comenzaron a ser sustituidos por material que nos llegaba desde la extinta Unión Soviética. Barrabasada que tuvo su costo a bordo de nuestras naves en años posteriores, porque se pretendió sustituir todas las tablas, cartas y métodos de navegación tradicionales. El daño peor ocurrió con la formación de aquellos muchachos enviados a estudiar navegación en academias del campo socialista y luego debían comenzar desde cero en nuestras naves. Situación provocada innecesariamente si se tiene en cuenta que Cuba contaba con una magnífica academia naval.

 

Polilla de cuanto libro de navegación existía y viajando siempre con el American Practical Navigator (de los pocos que sobrevivieron en la biblioteca de la mencionada academia), libro que viajaba conmigo como si fuera mi Biblia personal. Se me ocurrió poner en práctica aquel viejo método para determinar la velocidad del buque. Era muy sencillo, situaba a un hombre en la proa del buque para que lanzara un objeto flotante al agua por la banda de sotavento. Yo permanecía en el puente con un cronógrafo en la mano, mientras otro hombre era ubicado en el punto más a popa de la nave. Cuando daba la orden de lanzar aquel objeto que en la antigüedad era un trozo de madera, al caer al agua yo activaba el cronómetro. Luego, al recibir la señal del hombre en popa de que el objeto había pasado por ese punto, yo detenía la marcha del cronómetro y observaba los segundos consumidos en su recorrido de proa a popa. Podía repetir la experiencia para tener más seguridad. Se realizaban operaciones matemáticas simples, si el objeto había recorrido la eslora del buque (metros conocidos) en tantos segundos, era necesario hallar los kilómetros por hora y luego hacer la conversión a millas por hora teniendo en cuenta que una milla náutica es igual a 1852 metros. Como pueden observar, era un método sencillísimo de realizar y con bastante exactitud, pero inexistente para muchos de los oficiales que navegaron conmigo como subordinados.

 

En la historia naval aparecerían después varios instrumentos y equipos que sirvieron para determinar o calcular la velocidad del buque desde la pionera Corredera de Barquilla. Años posteriores aparecería la corredera mecánica y por último, la corredera que calcula la velocidad por las presiones de agua que penetran durante la marcha del buque en un tubo que es sacado por el fondo del casco (tubo de Pitot) Nombre empleado en honor al francés que inventó el método aplicado en naves y aeronaves. Pero la historia sería larguísima de contar y ese no es mi propósito.

 

Motonave "Renato Guitart", buque donde me vi obligado a usar el "Palito Holandés"


 

 

EL PALITO CUBANO


El “Cubanman’s log”, conocido por los cubanos como “El Palito Cubano”, es un método que nació en 1959 y no sirve para nada, no resuelve nada, no determina nada, y por el contrario, ha creado muchas dificultades a la hora de echar un palito.

 

Si hechas un palito al agua no tendrás otro para construir una balsa, la posibilidad de realizar esa acción es muy remota. Téngase en consideración la aguda escasez de madera, luego del regreso de aquellos locos que fueron “voluntarios” a cortar leña en los bosques siberianos cuando el derrumbe del paraíso socialista.

 

Si hechas un palito en el agua te pueden suceder muchas cosas desagradables, por ejemplo: Que seas sorprendido por los reflectores de guardafronteras, puede que seas atacado por los barquitos portugueses y tengas que ser conducido a un hospital. Echar un palito y luego comprobar que no hay agua para lavarse crea muchas dificultades, peor aún si se pegó un tarrito. En este caso aumentan los problemas si eres descubierto, se forma la “corredera” y ésta no sirve para medir velocidades. Más jodido aún resultará si no te dio tiempo a recoger la ropa, correrás por la calle con el tubo afuera, y no era el de Pitot, es el pito tuyo. En la medida que aumentes la velocidad, notarás que el funcionamiento es inverso, la presión disminuye. Si echas un palito en el agua te pueden robar la ropa, con mejor suerte puedes ser sorprendido por alguno de aquellos viejos cagones que forman las brigadas de chivatos voluntarios “Amigos del mar”.

 

Nada, la aplicación del palito cubano es complejísima, no hay palos para las escobas, para construir una buena barbacoa, palitos de dientes, palitos de tendederas, tablas de planchar y hasta fabricar una chivichana resulta una jodedera.

 

 

Post Data.-

Orígenes

A menudo se afirma que el primer dispositivo conocido que midió la velocidad fue el registro del holandés. Este invento se atribuye al portugués Bartolomeu Crescêncio , quien lo diseñó a finales del siglo XV o principios del siglo XVI. [3] Un marinero arrojó un objeto flotante por la borda y usó un reloj de arena para medir el tiempo que tardó en pasar entre dos puntos en la cubierta. La primera referencia a la bitácora de un holandés es de 1623, posterior a la bitácora del barco. [4] El registro del holandés se podía utilizar con una caja de tabaco de latón, rectangular con extremos redondeados.

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Notas tomadas de Wikipedia

 


 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2007-09-25

 

 

 

Y si tenéis por rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero comprobad que el trono que erigiera en vuestro interior ha sido antes destruido.

Jalil Gibrán.

 

 

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martes, 21 de febrero de 2023

COMISARIO POLÍTICO OCTAVIO JUSTIZ CASARIEGO


COMISARIO POLÍTICO OCTAVIO JUSTIZ CASARIEGO


Acompañado de varios elementos graduados en el Curso Básico de Oficiales F1, Justiz es el personaje que aparece primero de derecha a izquierda.

-¿Tú lo conoces bien, es un personaje poco común? Le sorprendió aquella repentina pregunta de su hermano, la consideró sin fundamento y fuera de contexto. -Es que lo encontré en tu lista de amistades y nunca me habías comentado sobre él.

 

-¡Claro que lo conozco! Compartimos nuestra infancia en la misma escuela. Evitó mostrarse enojada, no podía comprender la razón u origen de aquella pregunta. -¿Por casualidad lo conoces? Esta vez fue ella quien decidió tomar la delantera en lo que pudiera ser un maratón.

 

-¡Sí, lo conozco! Quizás él no se acuerde de mí, pertenecemos a distintas generaciones, es mayor que yo, pero era bien conocido en la flota.

 

-No tenía remota idea de que pudiera resultarte familiar su nombre.

 

-Mucho menos yo de que pudiera encontrarse en tu lista de amistades, tampoco me viene a la mente cuando lo incluí en la mía. ¡Mira qué casualidad! Tenemos en nuestras listas a un personaje muy conocido de la marina mercante cubana. Yo tengo mis razones, soy marino, pero ahora me entero de que este individuo gastó su infancia con mi hermana. Gastaron varios minutos alejados de los temas familiares que acostumbraban a tocar en cada llamada, ella siempre hablaba con esa premura de quien desea estirar al máximo la recarga recibida y evitaba en todo momento temas secundarios. -La última vez que supe de él correría el año 91 0 92 y fue por un acto de repudio organizado en su contra cuando desertó en Canadá…

 

-¿Alguna vez te realizaron un acto de repudio en Cuba? Me sorprendió con aquella pregunta pocos días antes de viajar a Miami.

 

-Chica, no recuerdo muy bien, creo que no. Le respondí algo sorprendido por aquella inusual pregunta, nunca tratamos temas políticos por una simple razón, ella los detestaba y evadía.

 

-Trata de hacer memoria, yo tengo un hermano que es marino y te conoce, me dijo que ese acto lo realizaron en la Empresa de Navegacion Mambisa cuando desertaste. Hubo una pequeña pausa en la que mi mente viaja nuevamente hasta Noviembre del año 1991 y rescato esta pieza borrosa de mi memoria.

 

-Tienes razón, no podía recordarla con claridad porque yo no estaba presente. Me enteré inmediatamente por varios amigos que viven en Miami y unos días más tarde por otros que aún permanecen en La Habana. Realmente no le encuentro ni pies ni pisadas a ese acto de repudio, creo más bien haya sido un “acto de estúpidos”. Yo no pertenecía al PCC, no me dejaron ascender a Capitán por esa razón, no ocupé cargo de dirección que no fuera la del Primer Oficial donde me desempeñé con sobrada competencia. Aun hoy no acabo de comprender el trauma sufrido por mi deserción. ¡Oh, si existió un detalle que recuerdo con claridad de aquel acto! Me detuve un instante para beber un poco de agua y ella se lanzó picada por la curiosidad.

 

-No comprendo cuál pueda ser ese detalle, todos los actos de repudio se han realizado manteniendo el mismo estilo y libreto. La dejé terminar y comprendí que tenía en parte algo de razón.

 

-Tienes algo de razón, pero el paso del tiempo es exigente e impone cambios de estilo y eso fue precisamente algo que marcó aquel acto en mi contra. Apareció un discurso diferente, donde el malgastado “Traidor a la Patria” pasaría a un segundo plano. Ellos son inteligentes y comprendieron que esa divisa no funcionaría mucho conmigo en mi calidad de “Simple”, calificativo usado con las personas que no militábamos en nada. Es de suponer que para ellos (los militantes) especie superior del ser humano, renunciar a ese estatus privilegiado, te califica automáticamente como “Traidor a la Patria” por una razón muy importante, ellos (los comunistas) se consideran la Patria y Cuba a la vez. Como dueños del himno, bandera, patriotas independentistas, suelo, cielo, mar, etc., ellos deciden quien es patriota o traidor. Entonces y como te dije, sería ridículo llamar traidor a un “Simple” porque ante sus ojos ya lo era desde hacía muchos años. Tuve que detenerme un instante para tomar algo de aire y reordenar mis ideas.

 

-Tiene lógica eso que me cuentas, nunca me hubiera detenido en un detalle tan simple en apariencias. ¿Cuál fue entonces el cambio utilizado contra ti?

 

-¡Uf! Fue muy simple y demasiado efectivo ante mentes débiles que se dejan manipular con facilidad. Yo dejé de ser el “traidor a la patria” para convertirme y hacerlo de paso con los posteriores desertores un “Traidor a la Familia”…

 

-¿Cómo se explica esto? No dejó terminar mi exposición y saltó con una pregunta muy sencilla que delataba la duda creada en ella. Si esta explicación donde trato de aclarar el nuevo estilo usado por el partido en aquel acto de repudio les llega sin ningún tipo de aclaración, la duda es masiva y su aceptación también. El partido no va a ofrecer aclaración alguna antes de usar una consigna, ya eso está estudiado por especialistas en psicología de masas. Llegan al acto, lanzan su dosis de veneno y detrás es coreada por una masa de imbéciles sin saber de qué se trata…

 

-Debo confesarte que ando algo confundida, no imagino como estarían las personas que asistieron a ese y otros actos…

 

-Es lógico que lo estés, fíjate bien en la consigna o veneno lanzado en mi contra aquel día; ¡Casañas es un traidor a su familia, la abandona cuando más lo necesitan! Tiene su explicación, ya estaba corriendo el mal llamado “Período Especial”, pero vamos a figurarnos que estamos ante una mazorca de maíz y tratemos de desgranarla un poco… Resultaba más sensible y manipuladora utilizar a la familia que a la Patria en este caso. La gente se iba a solidarizar (solo en apariencias) con cualquier familia y la supuesta o cacareada Patria les importaba verga en aquella situación. Pero veamos estos detalles que pueden resultar concluyentes, aparentemente solo yo traicionaba a mi familia, mientras a espaldas de esa gente que vociferaba su rabia y desprecio, no eran informados de las acciones desplegadas por la Patria. ¡Vamos a ver! Los que en apariencias amaban a mi familia, los privaron del salario ganado por mí hasta el día de mi deserción, esos que amaban a mi familia y lo expresaron en un acto de repudio en mi contra, no le pagaron a mi familia las vacaciones acumuladas hasta el momento de mi deserción. Amaban tanto a mi familia que no les entregaron mis ropas, libros, etc., nadie sabe a cuál escaparate fueron a parar. Amaron tanto a mi familia que mi esposa se vio obligada a pagar desde cero la vivienda que habitaba con mis hijos, incluyendo los muebles y efectos electrodomésticos comprados por mí en el extranjero. Luego, cuando finalmente mi esposa y mi hija obtuvieron la visa para viajar a Canadá, mi hijo mayor se vio obligado a pagar desde cero todo lo mencionado como si nunca hubiera vivido en su casa. El fin de esta historia es que una vez mi hijo arribara a Canada, su esposa se vio obligada a asumir los pagos en las mismas condiciones. ¡Ojo! Los amaban tanto que les realizaban inventarios cada vez que alguno manifestó su intención de abandonar al país y si faltaba un sartén, pues era tanto el amor por mi familia que les negaban la salida… ¡Coño, eso no es amor, más bien parece que los odiaban!...

 

-¡Wow! Tuvo que ser terrible para ti y los tuyos enfrentar solos estas dramáticas situaciones.

 

-Quizás se te haya escapado accidentalmente, pero así mismo fue. La Patria amó tanto a mi familia que los condenó a un ostracismo y traición de quienes yo consideraba mis amigos que, muy bien merecen un capítulo aparte. Estas dudas tuyas han creado algunas en mi mente, aunque estoy convencido de que varias de aquellas personas que gritaron aquellas venenosas consignas, manipulados o no, víctimas de sus miedos, viven hoy en esta orilla y tratan de mantener un bajo perfil.

 

-Ríos, ¿recuerdas la mención de un acto de repudio realizado en mi contra cuando deserté en Canadá? Llevábamos viviendo con nuestra amistad en pausa por varios años, cosas de viejos, ya he tenido esas experiencias, pero nunca tan dolorosas como esta, la que bloqueó una amistad de años entre dos hermanos elegidos. Acudieron en su salvación sus hijos, mis sobrinos y los míos, sobrinos suyos desde que eran niños. A quien me solicitó explicación solo le ofrecí una respuesta, no se preocupen, son cosas de viejos, Ríos no ha dejado de ser mi hermano. Hablaba tan en serio que, uno u otro recordó aquel pacto alcohólico, donde nos prometimos que el que quedara vivo despidiera el duelo del difunto. Despedida con un poco de música y uno que otro traguito para decirnos adiós como siempre fuimos, un par de jodedores… El día del deshielo llegó gracias a otros dos grandes hermanos comunes, Pedro Raúl Valdés (Alias Pomo de Leche) y otro viejo querido llamado Luis Rocha Hurtado (El Baby). No sé si se habían puesto de acuerdo con anterioridad, Pomo de Leche me recogió en el trabajo de mi hija y luego llamaron a Ríos desde el apartamento de Rocha. Nos perdimos en el viaje, Pomo de Leche no sabe manipular el GPS y Ríos vive casi pegado a Homestead, el abrazo fue inevitable. Como suele ocurrir entre viejos cagalitrozos que son hermanos, no recordamos el tiempo que llevábamos sin vernos ni las razones, aquella velada ocurrió con la misma alegría pausada.

 

-¡Coño, claro que me acuerdo! ¡Oye, yo andaba por Isla de Pinos en aquellas fechas, navegaba en los Ferries y remolcadores y hasta allá llegó la noticia! ¡Ese acto de repudio no fue lo peor, compadre! Mas dolorosa debieron haber sido las traiciones de nuestra gente, hombres con las que dimos piqueta sobre cubierta cuando fuimos marineros. Gente que estudió con nosotros y a las que les tendimos muchos cabos para ayudarlos por su bajo nivel de escolaridad. De estos ejemplares abundan muchos, incluyendo a varios que viven en La Florida y han hablado mucha mierda de ti. ¿Te acuerdas cuando íbamos a repasar de noche a Quintín? Vivía por la calle Camagüey cerca de Villa Marista.

 

-¡Claro que lo recuerdo! Lo saqué de mi lista por comunista, me dijo que no era militante. Le respondí una vez que regresara a Cuba y reclamara su carnet del partido o lo buscara entre sus pertenencias. Y pensar que ese socotroco llegó a Capitán mientras a mí me bloquearon el ascenso habiendo sido primer expediente de nuestro curso.

 

-Mi hermano, yo creo que entre los peores casos se encontraba tu padre y Octavio Justiz Casariego. Un día Gilda se encontró con tu padre cerca del Hospital Nacional y cuando le preguntó por ti, nunca esperó aquella respuesta suya; ¡Poco me importa la suerte de Esteban, ese es un traidor a la Patria! ¡Coño, mi hermano, resulta duro y doloroso que un padre se exprese así de un hijo!...

 

-Cualquier cosa que expresara mi padre no me desvelaba, nunca me crio o mantuvo, por su culpa pasé mi infancia en la Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana como cualquier huérfano. Sin embargo, ha pasado tanto tiempo desde mi deserción que olvidé aquella anécdota donde me contaste lo comentado por Octavio Justiz Casariego.

 

-Precisamente por él fue que me enteré de tu deserción al día siguiente, yo estuve viviendo por Párraga y ya sabes, él vivía por allí porque un día recorriste parte del barrio conmigo y coincidimos.

 

-No acabo de comprender, nunca tuve un sí o un no con Justiz, no tenía razones para hablar mal de mí, todo lo contrario.

 

-Ese es el problema, muchas veces encuentro que eres un tipo romántico a la hora de juzgar a esta gente y, con una capacidad inmensa para perdonar. Yo los llevo a todos hacia el paredón y que los perdone Dios.

 

-¿Tan grave fue la actitud de Justiz?

 

-Ni te imaginas, aún no he podido olvidar la expresión de sus ojos. Tú no eres guanajo y conoces que los ojos son el reflejo del alma. Cuando alguien te ha traicionado esquiva a toda costa mirarte a los ojos, ellos te delatan.

 

-¿Entonces? Aparte de todo lo que hablemos, ¿merecerá que le dedique unas líneas?

 

-No me explico cómo no lo has hecho, porque hasta donde tengo conocimientos, Justiz mantuvo unas excelentes relaciones con nosotros.

 

-¡Fíjate que varias veces me ha visitado ese recuerdo y he sido tentado a dedicarle unas líneas. ¿Cómo las comenzaría?

 

-Primero con la mirada, nunca había leído tanto odio en unos ojos como en los de Justiz aquella mañana.

 

-Es que no le encuentro una explicación que justifique esa reacción contra mi persona.

 

-Mi hermano, nunca la encontrarás en un comunista. Ellos no son ejemplos dignos de lealtad, sinceridad, amor, amistad, etc. Busca entre las peores traiciones y siempre encontrarás a un comunista, son ciegos, fanáticos, traidores.

 

-¡Coño, puedes tener razón, solo que resulta inaceptable en el caso de Octavio Justiz Casariego!

 

-No sé, creo que en la medida que avanzan los años nos vamos debilitando o somos más pendejos. ¡Compadre, ya tú estabas aquí y yo me encontraba allá! Te repito, no he podido olvidar el mensaje de aquellos ojos. No lo conocí, ardían de odio. ¡Esteban es un traidor a la Patria y no necesitaba exiliarse!... Yo creo que hizo bien y le deseo toda la suerte del mundo. Le respondí y aquella misma mirada cargada de rabia y odio la recibí en mi contra esta vez. Sentí deseos de explotarle la cara a ese hijo de la gran puta.

 

-¡Coño, compadre! Ese individuo solo podía hablar bien de mí. Recuerdo que una vez coincidimos en el puerto de Varna-Bulgaria, yo andaba enrolado en el buque “Renato Guitart” de Segundo Oficial, acompañado de mi hermano Cebollas (Jorge Marcos Joan), quien iba enrolado de Tercer Oficial. ¡Qué te cuento! Una tarde y después de comer, el Cebo y yo nos disponíamos a salir, teníamos a nuestras periquitas búlgaras. Minutos antes de abandonar la nave se aparece Justiz, creo que andaba de Tercer Oficial en el buque Onix Islands. Para no cansarte, se nos pegó en aquella salida y cuando le miré los pies sentí algo de vergüenza, andaba con unos zapatos viejos muy sucios y rotos… ¡Mira, Justiz, agarra aquellos zapatos y prueba a ver si te sirven! No creo que en el estado que andas calzado seas bien visto en los lugares donde Cebolla y yo nos metemos. El tipo se probó un par de plataformas que me había comprado en Canarias y salimos a divertirnos. Resumen, salimos, nos divertimos, él regresó a su buque y nunca más vino por sus zapatos rotos o a devolverme los míos. No hace falta que te lo digas porque tú eres tan comemierda como yo, nunca le reclamé nada por unos zapatos nuevos que tampoco le había regalado. Parece que a ese imbécil se le olvidó este detalle que me obliga sacar a la luz, porque a estos miserables está demostrado que no se les debe perdonar absolutamente nada, son hijos de putas y como tal deben tratarse.

 

-Yo pensé que en estos años le habías dedicado unas líneas.

 

-¿Crees que valga la pena?

 

-¡Sí lo vale, men! Ellos no se han arrepentido de nada, no han cruzado una palabra de disculpa o perdón por el daño que han causado, y lo peor, los que viven del lado de acá no paran de creer que se encuentran viviendo aquellos tiempos, como tampoco paran de difamar sobre tu persona en cada reunión que hacen.

 

-Creo que le voy a dedicar esas líneas bien merecidas a este imbécil, sus hijos merecen conocer sus raíces y los míos a los traidores que una vez fueron supuestamente amigos. Yo no sé si te enteraste de que Justiz fue uno de aquellos que engrosaron la fila de Comisarios Políticos siendo oficiales de cubierta.

 

-No sabia nada de esto, si es así, tiene más justificación dedicarle sus líneas.

 

-¡Claro! Ya tu estabas fuera de Mambisa y puede que no te hayas enterado. Alguna de esa gentuza incompetente graduada en nuestro curso, luego de mantenerse varados en el mismo cargo por esa razón, vieron la oportunidad de colgar los guantes en aquella profesión donde nunca ascenderían y cuál mejor que la de convertirse en Comisarios Políticos. ¡Imagínate por un instante! Saltas de Tercer Oficial a Comisario y adquieres el salario del Primer Oficial por poner una película semanal, cuidar una biblioteca que no superaba la cantidad de treinta o cuarenta libros, dar un círculo de estudios y controlar la vida de los oficiales y militantes a bordo. ¡Mi hermano, era toda una ganga! Porque además, si tenías una antigüedad igual al 15%, superabas en salario a los capitanes de nueva generación. Como Justiz se encontraban otros de nuestro curso y algunos frustrados de otras generaciones o promociones, verdaderos parásitos.

 

-¡Coño, esa no me la sabía!

 

-Tampoco debes haber celebrado como yo, cuando los sacaron de la flota con una patada en el culo, la que merecían esos vagos de mierda.

 

-¡No, realmente no me enteré de eso!

 

-Bueno, vale de muy poco ahora, ya te complací, le dediqué unas líneas a esta mierda de persona, lo siento por sus hijos y nietos.

 

 

 

Esteban Casañas Lostal.

Montreal..Canadá.

2023-02-21

 

 

 

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