viernes, 9 de febrero de 2018

Estudiando en el buque escuela "Viet Nam Heroico"


Estudiando en el buque escuela "Viet Nam Heroico"






Es muy probable que estas fotos correspondan a mi época de estudiante a bordo de esa hermosa nave, hablo de los años 72-73, no puedo precisar con exactitud.
Di los primeros tres viajes a bordo del Viet Nam cuando comenzó su aventura con bandera cubana. Dos de esos viajes fueron al norte de Europa y el tercero a las Islas Canarias. Su acomodación era excelente y la alimentación en nuestra flota también. El Capitán del buque en esos viajes era Cortina.
En el año 74 fui enrolado en ese buque como Tercer Oficial y di un viaje a Puerto Cabello en Venezuela y luego completamos carga en el puerto de Paramaribo en Surinam. El Capitán de ese viaje era Medina (militar) y tenía a bordo alumnos de la Academia Naval del Mariel con sus profesores. El Primer Oficial era Losada, Carlos Palacios (Caguamo) era el Segundo Oficial y además de mí, viajaban como terceros oficiales Israel Sirú y un mulatico de apellido Serrano.
En Paramaribo se realizó una "actividad" para celebrar el día del educador y el agente del puerto trajo a un grupo numeroso de "muchachitas" para que compartieran con los tripulantes en esa fiesta. Se descubrió que las tales "muchachitas" eran prostitutas de Paramaribo y eso le costó el desenrolo y sanción a Medina.
El buque arribó por el puerto de Cárdenas y enrolaron como Capitán provisional a Dubroc, allí me desenrolé y tomé vacaciones.
El Viet Nam corrió la misma suerte de su gemelo "XX Aniversario", lo destacaron para transportar tropas hacia Angola y ese personal se encargó de destruir su bella acomodación.

Un abrazo..

Esteban


Bueno... Siguen las fotos que hacen historia, estas son del año 71-72 más o menos. Erramos jóvenes estudiantes de cubierta.




De izquierda a derecha.

1.- El Chino (Pata de clochet)
2.- Eduardo Ríos Pérez (Actualmente en Miami)
3.- Manuel Balsa. ( En Cuba y víctima de una parálisis)
4.- Esteban Casañas.

En esta segunda foto también de la fecha, encontramos a los siguientes personajes.




1.-Amancio (de espalda y con sweter blanco)
2.-Enrique (a su lado y con ropa oscura)
3.-Bismarck Corella (ya fallecido, el más próximo a la cámara y con overall oscuro)



Revisando archivos por aquí hay más fotos de esa época, ahora solo falta identificar a los protagonistas, eso se lo dejo a ustedes... :vistilla: 

Wow! Son fotos de museo, unos 37 años detenidos en esas imágenes. Esas fotos fueron tomadas durante los primeros viajes del Viet Nam Heroico, unos años después fue utilizado para transportar tropas hacia Angola y su acomodación fue destruida.


1.-Esteban Casañas.
2.-Eduardo Ríos Pérez.
3.-Luís Rocha Hurtado.



1.-Rizo (el Cabezón)
2.-Esteban Casañas.
                                   3.- Arnaldo (con un cigarrillo en la boca)



1.-Eduardo Ríos.
2.-Alfredo (Primo de Ríos)
3.-Esteban Casañas.




1.-Sentado junto a la brazola y con sweter blanco Yndamiro Restano.
2.-Bismark Corella
3.-Amancio Rodríguez (con sweter blanco y más próximo a la cámara).



1.-Eduardo Ríos.
2.-Alfredo (primo de Ríos)
3.-Esteban Casañas.



1.-Esteban Casañas



1.-Alfredo.
2.-Esteban Casañas.
3.-Manuel Balsa Larrinaga.



1.-Esteban Casañas.



Otros alumnos del Viet Nam...



Hola Gaínza....

Voy a darte algunos nombres de los que aparecen en esa fotografía, no los recuerdo a todos. De derecha a izquierda...

1.- Octavio Justiz Casariego.

2.-Wilfredo Tamayo.

3.- No recuerdo quién es.

4.- No recuerdo quién es.

5.- Papucho (navegó conmigo en la M/N "Habana".

6.- Soca (Imagino sea Soca el del curso de máquinas)

7.- Odelín (Ya sabes que estuvo en el "Bahía de La Habana")

8.- No recuerdo a este personaje.


...1 y 2 ,Justiz y Tamayo .

3 Arnaldo,grupo nro 1.

4 Socarras Brito creo que era del grupo nro 2.

5 Papucho.

6 Luisito ( grupo de maquinas) estando de 2do maq. no recuerdo en que buque ,perdio la vida en un incendio o accidente ) era excelente persona, qdp.

7 Odelin.

8 Es mi papa, qdp ,esta foto se tiro el dia de mi boda hace 37 años.
Saludos.






Estas siguientes fotos pertenecen a otra promocion de estudiantes.


Nr.1.- Emilio Prieto


Nr.2.- Emilio Prieto y Armando Collado



Nr.3.-Armando Collado, sin ID y Emilio Prieto.



Nr.4.- Sin ID, Armando Collado y Emilio Prieto



Nr.5.- Detrás del boxeador de la derecha y con los pies sobre la barandilla, justo al lado del que está con camiseta blanca, se encuentra Esteban Casañas.



Nr.6.- Emilio Prieto.


Nr.7.-Grillo impartiendo clases a bordo del Viet Nam y Emilio Prieto de frente al grupo.


Nr.8.- Emilio Prieto, Grillo y José.


Nr.9.- El negro de entradas pronunciadas que se encuentra a la derecha se llama Bernardo Ceballos (alias Sapiche) En aquellos tiempos era profesor de meteorología, hoy es miembro de este foro. El muchacho de uniforme blanco es Emilio Prieto.






Nr.11.-Emilio Prieto, Pairol y José.



Nr.12.- Pairol, sin ID y Emilio Prieto.











Nr.17.- Sergio Pulles y Emilio Prieto.


Nr.18.- Sin ID, Sergio Pulles y Emilio Prieto




Hola muchachos/as....

Aquí les dejo algunas fotos de varios personajes que pertenecieron al primer grupo de estudiantes del Viet Nam Heroico. Ese grupo fue identificado despectivamente como los "F1", algo así como híbridos entre oficiales y marineros. No se puede negar que los hubo malísimos, pero es indudable que los buenos oficiales salidos de esas filas superaron a los malos. En fin, algunos andamos regados por el mundo y cuando nos encontramos hay razones suficientes para celebrar, entre otras cosas, porque ese grupo de hombres perteneció casi en su totalidad a lo que considero "la generación de oro" de la marina mercante posterior al 59. Casi todos éramos desmovilizados del primer llamado del Servicio Militar Obligatorio.

Un abrazo..

Esteban



De izquierda a derecha, Amaya, el chino Chau, Casanas, Rios y Rocha.


De izquierda a derecha, Amaya, el chino Chau, Casanas, Rios y Rocha.


De izquierda a derecha, el chino Chau, Rocha, Ríos y Casanas.



De izq. a derecha, Ríos, Rocha y Casanas.



De izq. a derecha, el chino Chau, Rocha y Rios.



Estas otras fotos pertenecen al primer grupo de estudiantes del Viet Nam Heroico conocidos como los "F1"


En la primera foto....

Parado sobre la tapa de bodega Luís Rocha Hurtado, de izquierda a derecha: Alfredo (primo de Eduardo Ríos, a su lado Eduardo Ríos y en el extremo derecho Manuel Balsa Larrinaga.

En la segunda foto...

Remigio Sardiñas, Alfredo, Eduardo Ríos y Manuel Balsa Larrinaga.

En la tercera foto.....

El primero de la izquierda fue un enfermero, le sigue Osvaldo Blanco (Ex profesor del Viet Nam y Capitán de la marina ya fallecido) Le sigue Alfredo, Eduardo Ríos y Manuel Balsa Larrinaga.






En la primera foto...

Alfredo, Eduardo Ríos y Manuel Balsa Larrinaga.

En la segunda foto...

Esteban Casañas, Manuel Balsa Larrinaga, Eduardo Ríos y Luís Rocha Hurtado.

En la tercera foto...

Esteban Casañas, el chino "Pata de cloche", Pepito el enfermero con camisa blanca, Eduardo Ríos, Manuel Balsa y Remigio Sardiñas.



En la primera foto...

Luís Rocha Hurtado, Eduardo Ríos y Esteban Casañas.

En la segunda foto...

Manuel Balsa, Eduardo Ríos y Alfredo.




Hola Muchachos...

No todos los que aparecen en estas fotos estudiaron en el Viet Nam Heroico, pero hay dos personajes que marcaron pautas entre el alumnado, me refiero a Lorenzo y Almarales. Ambos pertenecían al comité de dirección del PCC de la escuela y formaron un binomio que impuso algo de terror con sus métodos extremistas.
Cuando finalizó el curso, su director, Roberto Arche Flores, nominó a Lorenzo González Lago como el "primer expediente" de todo el alumnado, algo que no era cierto porque él nunca había estado comprendido entre el grupo de alumnos destacados por sus notas. Constancia de eso que les digo consta entre las fotos expuestas aquí, deben leer con atención la nota publicada al día siguiente de nuestra graduación en el periódico Granma. 
Según me contó Eduardo Ríos en Miami (persona que conservaba estas fotografías), estas últimas se tomaron mientras Lorenzo ocupaba una plaza dentro del cuerpo diplomático cubano en México. Supongo que la presencia de Gonzalo Marcos Pérez se deba a la invitación recibida en su calidad de Capitán del buque donde arribaron a ese país.

Un abrazo..

Esteban



Foto Nr.1.- (Siempre de izq. a derch)

1.-Amarales. (parado con saco de cuadros)
2.-Un chinito o mexicano.
3.-Lorenzo (con traje negro)
4.-Gonzalo Marcos Pérez (alias El Cangrejo)
5.-Eduardo Ríos Pérez.
6.-No recuerdo el nombre del prieto que se encuentra en la fila inferior.

Foto Nr.2.-

1.-Gonzalo Marcos Pérez.
2.-Un chinito o mexicano.
3.-Almarales.
4.-Lorenzo.
5.-Eduardo Ríos con camisa blanca en la fila inferior.
6-Un chinito o mexicano.
7.-El prieto que no recuerdo su nombre y otro chinito.

Foto Nr.3.-

Marcos Pérez, Eduardo Ríos, Almarales y Lorenzo.



Nota aparecida en el diario Granma sobre la graduación del curso "F1"


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jueves, 8 de febrero de 2018







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IN MEMORIAM




Será un sitio de nuestro buque dedicado al recuerdo de todos aquellos hermanos y compañeros que una vez pertenecieron a esta gran familia y hoy se encuentran en el reino de Neptuno.

Las biografías, relatos, anécdotas, historias, artículos y cuantas narraciones sean aportadas por nuestros tripulantes, servirán de homenaje a todos aquellos hombres que hoy viajan entre las medusas y sargazos de nuestras memorias.


Desde el año 2009, el foro naval "Faro de Recalada" posee un pequeño rinconcito dedicado a la memoria de los marinos que parten en su último viaje, convirtiéndose de esa manera en el único sitio web que trata de mantener viva la memoria de esos hombres de mar. En ese viejo espigoncito escuchamos sus últimas largas pitadas y los saludamos.

Desafortunadamente no siempre nos enteramos de las partidas de esos amigos, compañeros de trabajo o familiares, menos aun si sus decesos se producen en la isla. Cada uno de ustedes puede colaborar a mantener viva la memoria de esos hombres de mar y cualquiera puede rendirle un pequeño homenaje.

Pueden contactar con nosotros por esta vía o a la dirección email siguiente.. estebancl1949@hotmail.co.uk

VIVAN POR SIEMPRE!


Tripulantes de Faro de Recalada. 

Faro de Recalada
http://s1.zetaboards.com/Diario_de_Bitacora/forum/783766/


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martes, 6 de febrero de 2018

EL SINDICATO A BORDO

EL SINDICATO A BORDO



Motonave "Aracelio Iglesias.


Todo era una pantomima de mal gusto, no se puede hablar de “sindicato”, cuando en realidad era otra organización represiva mas al servicio del gobierno. Nunca defendieron a trabajador alguno, todo lo contrario, actuaban como un verdugo al que debías pagar por tu ejecución. El sindicato de la marina mercante no era ajeno a esa corriente impuesta a nivel nacional y su papel puede calificarse de muy pobre y miserable a bordo de nuestras naves.

Para todo aquel que haya leído una pequeña parte de la historia del movimiento obrero en Cuba, le resultará fácil identificar a Lázaro Peña como el principal traidor a los trabajadores cubanos. La entrega de ese movimiento y puesta al servicio del dictador de turno, echó por tierra todos los logros de la clase obrera anterior al 1959. Beneficios obtenidos al precio de muchos sacrificios y la vida de algunos de sus líderes. Baste recordar el diferencial azucarero, jornada laboral de 44 horas semanales, antigüedad, etc. Todo se fue por el tragante cuando este supuesto líder rindió sus flechas ante el dictador Castro, estamos hablando de un sindicato poderoso para su época. Olvidemos por un instante la existencia de uno que otro mafioso de poca monta (de acuerdo a las versiones gubernamentales), los sindicatos de aquellos tiempos tenían el poder de paralizar al país y era urgente neutralizarlos. De aquel poder mencionado existen muchos ejemplos, no olvidar que la sede de la CTC nacional existía antes de Castro y que en la construcción del hotel Habana Hilton hubo plata invertida del sindicato gastronómico, etc. ¿Quién mejor que Lázaro Peña para neutralizar ese poder?

En la marina mercante cubana reinó por muchos años esta banda de delincuentes políticos al servicio del partido, quien en todo momento se encargaba de elegir a sus secretarios a bordo, desconociéndose en todo momento como se elegía al secretario general a nivel de flota y con sede en el edificio de Navegación Mambisa. Hasta donde abarca mi memoria, recuerdo a un demagogo y bien baboso Buduen ocupando esa secretaría por largo tiempo, ¿Cómo llegó a ella? ¡Vaya usted a saber! Luego fue sustituido por el contramaestre de apellido Blanco, muy buena persona, solo que explotó por un escandalo mantenido en secreto sobre venta de apartamentos de las microbrigadas y otros locales. Este esc
ándalo se produjo a inicios de los años 80 y puede existir un vacío en mi memoria al no recordar a su sucesor.

Ya para esas fechas y una vez obtenido mi apartamento en Alamar, dejé de pagar a esa organización su mensualidad. Aclaro que no lo gané en asamblea alguna de méritos o deméritos, lo trabajé muy duro construyendo tres edificios. A mediados de esa época asume la dirección del sindicato un engrasador del buque “Aracelio Iglesias” llamado Julián. Un negro alto con una lengua de la longitud de su estatura, vago y adulón del Capitán Miguel Haidar. Julián, quien siempre vestía el pantalón besándole la raja de las nalgas, ocupaba en esas fechas la plaza de secretario del partido a bordo. Cuando este ladrón, porque lo era, se desempeñó como secretario del sindicato a nivel de empresa, sin haber sido elegido por nadie, se produce el primer milagro. Inventan un sistema de emulación que es incorporado a nivel nacional en esa competencia de inflar globos. Es así como las tripulaciones de buques que ganaran los tres primeros lugares a “nivel nacional”, eran premiadas con un viaje de “estímulo” con sus esposas a bordo. También nos dieron un almuerzo en Rio Cristal, una noche en Tropicana, una semana en los hotelitos de los canadienses en Santamaria del Mar y una noche en el cabaret Atlántico. ¡Claro! Todo eso se pagaba cash en aquellos tiempos y deben deducirse los robos que se producían. Tampoco fue fácil embarcarme en esa aventura de placeres, cuando llegué al sindicato de la empresa para verificar si me encontraba en la lista de aquella tripulación, encuentro que yo no estaba comprendido, Julián había puesto el nombre del Primer Oficial Almaral, amigo de Miguel Haidar y part
ícipe de la piña existente en aquel barco. Yo tenía unos días más de los seis meses requeridos en ese año de contienda, lo que hace suponer que serían los faltantes al personaje mencionado. También observé que Julián se encontraba en la lista cuando realmente él no cumplía con el requisito del tiempo exigido.



Motonave "Otto Parellada"

-¿Sabes una cosa? Ni Almaral tiene los seis meses trabajados en el barco este año, ni t
ú tampoco. ¿Qué quieres, un escandalo o un homenaje? Porque me da lo mismo y no tengo nada que perder. Si no me incluyes en esa fraudulenta lista, no solo dejarás de disfrutar del viaje de estímulo, ya sabes la sanción que te espera.

-¡No te mandes a correr! Me respondió bastante nervioso, él sabia perfectamente de la pata que yo cojeaba y que no me callaba ante nada, ni nadie. -Yo puedo agregarte a la lista sin quitar a Almaral de ella, el pobre, solo le faltan unos días. Como lo que me interesaba era ser incluido, no quise perjudicar a su alcohólico amigo. Esperé a que corrigiera la lista y solo así me marché.

-Te lo advierto, no quiero cambios de sorpresa porque vas a explotar como una olla de presión. Yo sabia que estaba bastante sucio para atreverse a un cambio y finalmente di el viaje de “estimulo” con mi esposa, aquel donde me mandaron a matar. El buque “Aracelio Iglesias” había quedado en el tercer lugar de la emulación socialista, ¡que viva la pepa! Tampoco me enteré de los mecanismos usados por ese fraudulento sindicato para otorgarle autos Fiats polacos a los vanguardias, casualmente Julián fue acreedor de uno de ellos sin que nos enteráramos cuales fueron sus méritos.

Cuando se cansó de robar en la sede sindical o, para darle oportunidad a otro ladrón como él, Julián fue sustituido por el electricista conocido en la flota como “El Niño”. Se produce entonces otro gran milagro, queda vanguardia nacional el buque “Otto Parellada”, su barco, pero este tipo fue mas ambicioso, ocupó el primer lugar. Disfrutó de los beneficios mencionados con anterioridad y también distribuyó Fiats polacos, beneficiando a varios chivatos del buque feudo del racista Remigio Aras Jinalte.

La historia se repite con el relevo de “El Niño”, esta vez la codiciada plaza es ocupada por otro elemento no menos baboso y pendejo que los anteriores. Sube al estrado del tercer piso de Navegación Mambisa aquel enfermero de apellido Carrión, ya lo mencioné en un trabajo mío titulado “Al Garete”, así que la denominación de “pendejo” no es una improvisación o versión libre de mi parte, lo conocía perfectamente bien. Creo que este tipo se hizo comisario político, no estoy muy seguro. Imagino que su labor al frente del sindicato marítimo, haya sido una copia fiel al trabajo realizado por sus anteriores camaradas. No vale la pena emborronar cuartillas para reincidir en lo que todo marino conoce y mantiene callado.

¿A bordo de nuestros barcos? Aquí arribamos al colmo de la comicidad en esta opereta bufo, todos aplaudimos y mantuvimos silencio, ¿no lo recuerdan o no quieren recordarlo? Unos días antes de buscar al candidato para ocupar esa plaza vacante, casi siempre dejada vacía por vacaciones del anterior secretario, el partido a bordo se reunía y elegía al iluminado. Casi siempre esa propuesta llevada al seno de la militancia era realizada por su secretariado o comisario político. ¡Que levanten la mano los que están de acuerdo! Allí no se atrevían a mencionar “los que están en contra”, no era necesario, ya habían levantado la mano casi todos los miembros del núcleo. ¡Ohhh! Se me olvidaba, el partido no reconocía las abstenciones, estabas o no estabas de acuerdo, esa era la cuestión. Luego de elegido al futuro candidato del sindicato de los trabajadores, el partido se encargaría de emitir una orden al comité de base de la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas), cantera de la que se nutría el partido. Seleccionaban de paso al camarada que haría la propuesta en la asamblea general, al cual la totalidad de la militancia debía apoyar sin excusas o pretextos. Una vez en la asamblea donde se reunían con las masas, que en la mayoría de los buques eran una cifra insignificante y no valía la pena tomar en cuenta, se procedía al desarrollo de la comedia con la excelente participación de los actores, digo, factores que es la palabrita más usada por ellos.

Así, viaje tras viajes, años tras años, singladuras tras singladuras, vivíamos sometidos a esa terrible comedia sin que se observara cambio alguno o síntoma de rebeldía. Nuestros barcos estaban tripulados por un 90% de militantes del partido y la juventud, no se podía hacer otra cosa que conformarse y vivir en las condiciones que ellos impusieran, porque al final del cuento y salvo raras excepciones, la voz cantante final la imponía el partido. No puedo ser injusto tampoco y calificarlos por igual, existieron hombres justos, mucho menos que los pecadores, pero existieron. Como comenzaban los cuentos nuestras abuelitas para dormirnos, “había una vez”. Esa vez existió tan lejana como aquellas historietas infantiles, solo que desaparecieron en la medida que castraban a los hombres sin cortarles los huevos. Los conocí y fueron muy poquitos, bien merecen nuestro respeto.







Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá
2018-06


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viernes, 2 de febrero de 2018

PRIMER OFICIAL GUILLERMO ALENAS


PRIMER OFICIAL GUILLERMO ALENAS


Motonave "Onyx Islands"


¿Pensaste que te ibas a escapar? No lo creo, la demora es por escribir sobre eventos ocurridos en mis viajes, mencionar a la gente buena que existió, las santas putas que alegraron mi vida, y por supuesto, tengo un gran espacio para los “hijoputas” que navegaron en nuestra flota. Te aseguro, esa sección es muy amplia y de ella formas parte tú.


Guillermo Alena y yo estudiamos juntos en el curso “F1”, eso no quiere decir que mantuviéramos ningún tipo de vínculo. Allí había gente de todo tipo, como ocurre en las boticas. Digamos que, salvo raras excepciones, yo me relacionaba más con la gente del grupo 1. Equipo que agrupaba a los más jodedores de la escuela, y vale la pena mencionarlo, donde se obtenían las mejores notas académicas. No quiere eso decir que dejara de vincularme con alumnos de los dos grupos restantes, allí también existieron excelentes muchachos.


Terminado el curso y emprendidas diferentes derrotas, muy bien podíamos pasarnos años sin que ocurriera un nuevo encuentro con viejos compañeros de estudios, así era la vida en las marinas cubanas. Nos graduamos en el año 72 y no fue hasta el 77 que volvimos a encontrarnos en un puerto extranjero. Alenas navegaba como Segundo Oficial a bordo del buque “Onyx Islands” y yo a bordo del buque angolano “N'Gola”. Aquel encuentro casual se produjo en el puerto de Szczecin-Polonia y créanme, siempre que coincidía con naves cubanas, se producía una involuntaria alegría en mí. Era un regreso al pasado donde podía coincidir con gente muy querida o algunos despreciables, como quiera que fuera, era una oportunidad para escapar de la rutina, conversar sobre las miserias conocidas y brindar. ¡Claro! Esos brindis eran casi siempre de nuestra parte, conocía de cerca las limitaciones y vicisitudes eternas que vivían. Tampoco visité barco cubano alguno en mas de una ocasión, bueno, ahora que recuerdo solo sucedió en dos y por supuesto, detrás de algún culo, el “XX Aniversario” y el “África-Cuba”. Evadía esas visitas porque me agobiaban las quejas, lamentos y lloriqueos.



Motonave "Topaz Islands".

Debajo del sofá cama que había en mi camarote, Lazarito y yo teníamos escondidas unas quince botellas de whisky y brandy, todas de calidad y caras. Una de esas noches que estaba de guardia invité a Alena a beber y no tuve que insistir demasiado, el alcohol era una de sus patas cojas. Hablamos mierdas hasta cansarnos y antes de que regresara a su barco, aparte de regalarle bebida, le di unas encomiendas para que me llevara a Cuba. Hacia muy poco que había nacido mi hija y yo le compré un perro de peluche bellísimo en una tienda Simago de Cádiz, tendría casi un metro de altura aquel hermoso animal. Junto al perro le di un estuche que contenía productos para bebitos, champú, jabón, cremas, perfume, etc. Es de suponer que tampoco eran productos baratos, ya he contado la vida que nos dimos Lazarito y yo en aquel buque y la plata que manejamos.


¿Qué les cuento? Alena no llev
ó nada de lo que envié para mi hija y tuve que hablar con Eduardo Ríos, mi hermano de toda la vida. Ya había pasado suficiente tiempo desde que Alena viajara para la isla y mi encuentro con Ríos se produjo unas semanas posteriores en los astilleros de Ámsterdam, él se encontraba como Segundo Oficial del buque África-Cuba. Llegando a la isla mi amigo averiguó la dirección de Alenas y fue a visitarlo, me dijo que vivía por la calle Ayestarán o próximo a ella. El hijito de Alena estaba jugando con el perro enviado para mi hija, ya estaba algo maltratado. También le reclamó el estuche mencionado y cuando lo abrieron en mi casa, todos los productos habían sido rellenados con los de producción nacional marca “Fiesta”. No pueden imaginar el encabronamiento experimentado por semejante mierda, es que no lo merecía, no solo por conocerme, digamos mejor por las atenciones que tuve con él.


No nos vimos nuevamente hasta el año 82 mas o menos, oportunidad en la que relevé de urgencia a mi amigo Ceballos (Sapiche) en el buque “Topaz Islands”. Allí se encontraba de Primer Oficial y me asombró, Alenas nunca se había destacado por su inteligencia. ¡Claro que le reclamé! No recuerdo la excusa que me dio el hijoputa, que si la mujer se confundió, que si esto, que si lo otro. Lo cierto es que tampoco frenó a su mujer y no le quitó a su hijito lo que no le pertenecía. Ya no tenía remedio y preferí dedicarme a fondo en organizar mi trabajo, ya lo he comentado por ahí. No se produjo acta de entrega alguna, embarqué con el Práctico y Sapiche me había dejado tremenda candela. No tenia adelantada una derrota para salir de La Habana, ni hasta Matanzas para darme tiempo a colocar la ropa en el closet del camarote. Tuve que ir inmediatamente para el puente, el barco se encontraba en plena faena de salida, por suerte estaba fondeado. Imagínense el apuro que pasé, yo no sabia donde rayos se encontraba todo lo que necesitaba para trabajar. Tracé los rumbos por la costa norte de Cuba y así gané un poquito de tiempo, el suficiente para dirigirme al camarote y organizar mi ropa. Unas horas más tarde entraría de guardia y allí comenzó lo que fuera una odisea, tirar abajo todo lo que se encontraba en el cuarto de derrota y realizar un inventario para saber que era lo que tenía realmente para trabajar. Sapiche era mi socio, pero muy desorganizado en su trabajo, yo se lo comenté posteriormente.


Motonave "N´Gola"

Mis relaciones con Alenas fueron insípidas, creo que solo nos hablábamos en las entregas de guardia por necesidad y obligación. Aquella actitud suya disparó mis alarmas y me regresó al viaje dado con Wilfredo Tamayo en el buque “Pepito Tey”, todo su proceder era una copia fiel de aquel otro hijoputa, como decía el viejo refrán; “No hay peor astilla que la del mismo palo”. La prudencia y experiencia me recomendaron mantener distancia y así lo hice durante todo el viaje. Por su parte, siempre se preocupó de mantener excelentes vínculos con el Capitán Gabriel Sánchez, ya lo he mencionado en otros trabajos. Ambos tenían denominadores comunes que los identificaban con facilidad, eran muy aficionados al alcohol, digamos que alcohólicos dependientes y otro mas grave, ambos eran técnicamente seres con lagunas muy profundas. Quien lo dude que se remita a mi trabajo titulado “Los billetes del Chino”, así tendrán contacto con las asombrosas teorías impuestas por Gabriel durante ese viaje, muy militantes ambos, eso sí.


Creo que el trabajo realizado en aquel barco por mi parte pudiera evaluarlo de ejemplar, logré acomodar todo el bayú encontrado y además pintar todo el puente. Nada de eso se reconoció en parte alguna y tampoco lo reclamé. Lo concerniente a todas las cartas náuticas y publicaciones estaban comprendidas en mis obligaciones, no así la pintura del amplio puente. Como escribí en el trabajo mencionado unos párrafos atrás, saliendo del puerto de Odessa, estos dos individuos se encontraban totalmente borrachos en el puente. Existía niebla y el buque estaba levando anclas, abandonaron la maniobra sin que mediara explicación alguna, así como se los cuento. Por suerte contaba con un agregado de cubierta muy bueno, un gran emergente para la situación que se vivía. Debo destacar que existía una zona de separación del tráfico, había movimientos de buques y no existía la navegación satelital en la mayor parte de nuestras naves, todo dependió de nosotros. Muy bien pude fondear nuevamente el ancla y esperar a que se les pasara la borrachera, no lo hice y saqué al barco de aquel fondeadero. Mi guardia duró desde las cuatro de la madrugada hasta las doce del día, hora en la que se aparece Alenas y me preguntó por qué no lo había despertado, como si de aquella borrachera pudieran recuperarse en menos de cuatro horas.


Lo peor vino después y debo remitirme al final de aquel viaje, les sugiero que para comprender este trabajo en su totalidad y ahorrarme líneas, deben leer “Los billetes del Chino”, una de las peores traiciones que viví en toda la historia de la marina mercante cubana. Mi camarote fue desarmado totalmente y ordenaron quitarme toda la ropa. El siguiente paso fue una entrevista con el agente del G2 con nombre de guerra Raidel, ese encuentro se produjo en el camarote de Guillermo Alenas. Sobre la mesa de su oficina estaban dispuestos varios billetes de vieja impresión cubana, todos ellos yo los había regalado a varios tripulantes, incluyendo al Capitán. Supuse que después de aquel careo con el agente represivo radicado en Navegación Mambisa, yo iría detenido y llevado a cualquiera de sus cuarteles. Escapé milagrosamente o por encararlo, ya sabia que ante ellos no se podía mostrar debilidad, detestaban a los cobardes tanto como yo.


Buque de pasaje "Africa-Cuba
En fin, no fue una casualidad que aquella entrevista, donde se pretendió inculparme por tráfico de divisas o algo parecido, ocurriera precisamente en el camarote de Guillermo Alenas. Quedaba demostrado que aquel hijoputa y traidor compañero de estudios, quien intentó robar la encomienda que le enviara a mi niña, era uno de los “chivatos” que viajaban a bordo, quizás el mas peligroso. ¿De qué le habrá servido todas sus canalladas? No s
é si se encuentra vivo, poco me importa que estas notas lleguen a sus descendientes, ellos deben conocer que hicieron sus progenitores en su época. 







Esteban Casañas Lostal
Montreal..Canadá
2018-02-02


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jueves, 1 de febrero de 2018

PAQUITO Y PAQUITA


PAQUITO Y PAQUITA





Nunca me gustó vivir dentro de la ciudad, menos todavía en una como La Habana, diseñada con estrabismos al futuro, contaminada como ciudad México, pero con una sola diferencia, respiraba por encontrarse al lado del mar, al que no se cansaba de envenenar.
Mientras sus edificaciones majestuosas y agotadas por el abandono oficial tenían que acudir al auxilio de muletas para sostenerla en pie de guerra, antiguas fortalezas se reían descaradamente de ella. Algunos restos de murallas construidas por nuestros esclavos, se mantienen bufonamente erguidos ante las nuevas construcciones. 

La paseaba casi a diario cuando me encontraba en el puerto habanero, la evitaba de noche. La Habana Vieja era el nido de lo peor que arribaba a nuestra capital, incubadora de delincuentes, hospital materno de la bolsa negra, cuerpo de guardia de la prostitución barata por su proximidad a la bahía, fábrica de dobles rostros sin par.
Por una de esas cosas raras de nuestras vidas y con el propósito de descansar del agua salada, caí en una microbrigada ubicada en la misma esquina de San Ignacio y Jesús María. En esas condiciones que más adelante les narro, ganaba el doble que un ingeniero cubano, yo era feliz, los vecinos eran felices, siempre andaban riendo, me sentí muy contento de estar nadando en un mar de mierda.
Nuestro propósito era (hablo en tercera persona acorde a las normas vigentes) mi propósito era vacilar un poco antes de hacerme a la mar de nuevo. Pues bien, la intención colectiva era construir una edificación de cuatro pisos donde se incluyera el consultorio del médico de la familia. No creo tampoco que haya sido el pensamiento de los que estábamos allí, no pensábamos, fuimos diseñados para obedecer y aquellos eran planes del Partido de la región.

Nuestro campamento o albergue se encontraba a una cuadra de nosotros, allí tocaban algo metálico que imitara el toque desafinado de la peor de las campanas existentes en el mundo, no recuerdo que pedazo de metal utilizaban, pero se encontraba en total armonía con el barrio. Ese día no tuve deseos de acudir al llamado de la merienda, era demasiado caro caminar una cuadra por la oferta y decidí subir al segundo nivel. Hacía solo unos días que habíamos terminado de fundir la placa y recién comenzaba a tirarse las maestras para levantar las paredes que continuarían aquel monumento a la chabacanería y mal gusto.

-¿Compadre no fuiste a merendar? Le pregunté a Gilberto, Gilbert para los socios, los ambias culiñanes de estudios, sus aseres que no tenían nada que ver con raza o religión, pero a él le salía de los huevos fuera así, nunca concibió panales sin fronteras, los hay de avispas y de abejas, siempre me dijo y no lo entendí muy bien. Levantaba unas cuartas del piso, flaco, enjuto y arrugado como una pasita de las que se habían perdido del mercado desde los tiempos de Cristo. Eso si, Gilbert tenía un volumen de voz muy desproporcionada con su cuerpo, cuando la alzaba metía miedo, lo hacía con suma frecuencia sin calcular que nunca resistiría un soplido. La gente lo quería y se lo tiraba a broma, muchas veces lo provocábamos solo para reírnos un poco, era muy buen improvisador.

-¡Cállate, coño! Paquito está templando. Me respondió, mientras con el índice me indicaba a una especie de tronera practicada en una de las paredes del edificio vecino. Era espectacular aquella cirugía ilegal practicada en una pared donde nunca se hicieran cálculos de resistencia y menos de longevidad. Era un simulacro de ventana o respiradero, tal vez una especie de cañonazo del tiempo para darle acceso a un poco de aire menos contaminado por la ansiedad oculta por diplomas y medallitas, tal vez para dejar escapar gemidos y sueños marchitados. Allí estaba ese hueco como herida sangrante de malas palabras, rústico, desnivelado, descubriendo viejas piedras centenarias o milenarias quizás. Nadie se preocupó de repellar sus costados, un arqueado alquitrabe que evitara la caída de otras piedras y el edificio. Para rematar aquella obra abstracta, habían colocado una especie de prótesis rudimentaria que simulaba ser una ventana. Una ventana de dos pisos como era normal verlas en toda la La Habana, detrás de ella era fácil descubrir la existencia de una barbacoa, solo los comemierdas turistas pasaban inadvertidos.

-¿Estás de mirahueco? Mira que siempre he pensado eres un tipo serio. Le dije para buscarle la boca como siempre.

-¡Qué coño mirahueco ni un carajo! Te estoy diciendo que te calles para que no le jodas el palo a Paquito. Me respondió sin quitar la mirada del marco de la tronera y volvió a señalar con el dedo índice, fue cuando me di cuenta que se refería a dos gorriones.

-¡Tas enfermo, compadre!, mira que dedicarte a esto ahora, tas grave. Le dije sin quitar la mirada de aquella pareja de pajaritos. En esos momentos Paquito le decía algo a su pareja, ella se erizaba y hacía unos rápidos movimientos casi telúricos, él la miró por unos instantes y se lanzó a un nuevo ataque. Se le encaramó aleteando y tratando de mantener su equilibrio la picaba en las plumitas de la nuca. La pajarita muy complaciente echó su colita a un lado, tal vez la ayudó el viento y pudimos ver por solo fracciones de segundos un puntico que tenía que ser su culito. Con más precisión que Guillermo Tell, Paquito inclinó su colita en busca de aquel dulce huequito, su colita estorbaba un poco, pero al parecer dio en la diana y se bajó de su parejita para hablar un poco con ella.

-Es del carajo ser pájaro, mira que pasan trabajo para templar, esa cola molesta mucho, deberían tenerla postiza.

-Pues mira, con la cola jodedora que dices ya le ha echado cinco palos a Paquita.

-No jodas, ¿tanto tiempla ese pájaro?

-Eso no es nada, ayer le echó quince palitos. Tomé un bloque y lo acomodé al lado de Gilbert para continuar el conteo.

-Cuando terminen deben tener el culo en candela, ¿qué comerá ese pájaro?

-¡Cállate y observa! Parece que la va a montar de nuevo. Sentimos a alguien subiendo por la escalera de madera.

-¡Asere!, aquí les traigo unos metros comiquísimos, cinco varos cada uno, mírenlos bien. Era Juanito, un mulato que pertenecía a una microbrigada distante a una cuadra de la nuestra.

-Oye Juan, vas a dejar a tu brigada sin herramientas, asere. Le dije bien bajito mientras observaba la calidad de aquellos metros, eran made in China, plegables y de aluminio.

-¡Shiiiiiiiiiiiiii! ¡Sió, cojones! Si van a estar dando muela bajen, le van a cortar el palo a Paquito. Juan se sorprendió por aquella inesperada reacción de Gilbert, se asustó más bien y casi al oído me habló.

-Asere, ¿Qué le pasa al consorte?

-Nada Juan, el lío es que Paquito está templando, fíjate que ya va a echar el palo número seis. Le indiqué con el índice al marco de la ventana.

-¿Seis palos? ¿Qué coño jama ese pájaro? Exclamó sorprendido.

-Y eso no es nada, ayer echó quince. Le respondí sin quitar la vista de aquellos dos animalitos, Juan tomó otro bloque y se sentó a mi lado. Todos guardamos silencio mientras Paquito repetía el ritual del talle, Paquita que se erizaba, Paquito que se le encaramaba y la picaba en la nuca, solo que esta vez Paquita movió la colita en dirección contraria a la del palo anterior y no le vimos el culito.

-¡Asere!, ¿tú no te has fachado unos binoculares del barco? Me preguntó Gilbert en la breve pausa que se tomaban los pajaritos.

-Coño Gilbert, ¿cómo me voy a poner en esa?, acuérdate que yo soy oficial.

-¿Y qué? Yo también lo soy y facho como un caballo, todo el mundo facha y no lo hagas para que veas, pereces.

-Si lo quieren yo se los puedo conseguir. Intervino Juan.

-¿Conseguir qué? Le pregunté intrigado.

-Los binoculares para que le vean el bollito a Paquita, y bueno, tal vez se le peguen algo más dentro de la ventana.

-¡No jodas, consorte! ¿Cómo vas a conseguir eso? Le respondió Gilbert.

-Aterriza mi herma, estás en La Habana Vieja, hasta un cohete MX si quieres, pide por esa boca. Paquita comenzaba de nuevo con sus movimientos espasmódicos, abría sus alitas y levantaba su colita dejando al descubierto su maravilloso huequito. Paquito decía sus cosas, tal vez protestaba ante aquella exigente hembra. Sentimos que alguien subía por la escalera.


Edificio construido por marinos en la esquina de San Ignacio y Jesus Maria. Habana Vieja

-Gilbert, hace falta que te llegues por el Círculo, se han descolado varias cunitas y cinco corrales, además, el baño está tupido de nuevo. Era Margot, la subdirectora de un Círculo Infantil que patillas había inaugurado hacía solo unos meses. Fue en esa etapa de su vida durante la cual, su descomposición mental le diera por inaugurar un Círculo diariamente. Entonces, todos sus tracatranes se imponían metas, o mejor dicho, se las imponían a los trabajadores y las cosas se construían en tiempos records, (en apariencias solamente) pero a los pocos meses, digamos que quizás semanas, comenzaban a flotar todas las porquerías realizadas. En el caso de ese círculo situado en Jesús María y media cuadra de San Ignacio yendo para la avenida del Puerto, todos los días iban a jodernos por algún problema. Lo más risible de todo ha sido que cuando el caballo fue a inaugurarlo, pintaron esas dos cuadras para engañar a la prensa e incautos extranjeros.

-¡Shhhhhhhhhhhhh! ¡Cojones! ¿Será posible que en este país no dejen templar tranquilo ni a los pájaros? Paquito y Paquita miraron hacia Gilbert y movieron sus alitas, se hizo un rotundo silencio.

-¿Y a éste qué coño le dio hoy? Replicó Margot algo molesta.

-Nada Margocita, no te pongas brava, el lío es que aquellos gorriones están templando, ahora van por el palo número siete, y dice Gilbert que ayer echaron quince. Le expliqué.

-¡Ñoooó! Pero ese no es un gorrión, es un caballo. Voy a tener que enviarle a mi marido para que le muestren esto. ¿Qué carajo comerá ese animalito?

-¡Shhhhhhh, coño! Ahí va de nuevo. Intervino Gilbert y todos guardamos silencio mientras Paquito repetía su maniobra. Le brindé mi bloque a Margot y me mantuve agachado hasta que terminara el palo, después me moví por otro. Sonó la campana y continuamos en esa interesante observación. La escalera de madera se movió de nuevo.

-¡Arriba! ¡Cafecito caliente!- Era Anita, una flaca muy próxima a los seis pies de estatura. Para ser blanca tenía el pelo tan ensortijado que se acercaba a negra en ese aspecto, sin embargo, siempre le observaba el color de las encías cuando reía o el color de las uñas y nada la delataba con antecedentes africanos. Anita estaba embarazada, mostraba con penas una barriga que sobrepasaba los cuatro meses, aún así, pertenecía a otra microbrigada que estaba ubicada a media cuadra de la nuestra. No recuerdo a cual organismo pertenecía, solo que ella misma tenía la seguridad de que sus posibilidades de obtener vivienda eran remotas. Cuando le pregunté por el marido me respondió con pocas palabras, Anita pertenecía a ese numeroso ejército de madres solteras y vivía hacinada en un solar. No sé cuales eran sus atractivos, pero Anita me gustaba mucho, aún con su barriga, debe haber sido por esto último, nunca había tenido una aventura con una barrigona, temí estar enfermo.

-¡Vaya, carajo! Éramos poco y parió catana, será posible que sigan jodiendo. Dijo Gilbert algo encabronado.

-Si quieren me voy pal carajo y se hacen el café en su casa. Dijo Anita acompañando esas palabras con la exagerada gracia que yo encontraba en ella.

-No te vayas flaca, reparte ya que se enfría. Le dijo Margot.

-De repartir nada mija, este café tiene nombre y apellidos. Respondió muy parca Anita.

-¿Cómo se digiere eso? Preguntó Juan.

-Muy fácil, ¿quién carajo les dijo que las micro dan café?, eso lo compran los muchachos haciendo una vaquita. Le dijo Anita mientras señalaba para Gilbert y para mí.

-Vamos a mojarnos los labios para encender un Popular, pero no se acostumbren, en la bodega venden los sobrecitos de café a tres pesos. Anita fue sirviendo en las únicas dos tacitas que cargaba y donde todos pegamos la bemba.

-Tomen esa agua de culo, pero no se muevan tanto ni hablen tan alto, no van a dejar templar tranquilo a esos infelices. Dijo Gilbert mientras sorbía con gusto aquellas goticas de café.

-¡Caballeros! Me pueden explicar que le pasa al flaco hoy. Expresó Anita preocupada.

-!Nada, vieja! El problema es que aquellos dos pajaritos están templando, ya han echado siete palos y dice Gilbert que ayer fueron quince. Explicó Margot en lo que yo busqué un bloque para mí y otro para Anita, ya sabía que se quedaría.

-¿Quince palos? Ese gorrión es un salvaje. Fue todo lo que soltó Anita.

-Na, va y es igualito al tipo que te llenó el tanque. Bromeó Juan.

-Ya quisiera parecerse a ese pajarito, siempre anda alegando estar cansado, que si las guardias, que si las reuniones, que si las marchas, que si la jama no está pa eso. No mijo, me lo llenaron con un solo palo, dichosa esa gorriona. ¿Qué comerá ese pajarito?

-¿Se acabarán de callar? Gilbert mostraba un bien marcado mal humor y todos nos reunimos nuevamente en nuestro silencio. La escalera de madera sonó nuevamente mientras Paquito y Paquita disfrutaban ahora su pausa un poco más larga.

-¡Arriba, caballeros! Papas rellenas de sorpresa, calenticas. Era Mongo con su acostumbrada lata de galletas debajo del sobaco. En el bolsillo trasero de su pantalón cargaba una libretita donde anotaba lo que fiaba, yo le pedí dos de pescado, al menos no me podía engañar porque el pescado debe saber a pescado. No sabían mal y costaban a veinte centavos cada una. Comenzaba el ritual que antecede un palo y Gilbert se observaba cada vez más molesto.

-Mongo, vende tus papas pero trata de guardar silencio. Le dije antes de oír explotar a Gilbert.

-¿Qué volá, están de luto? Preguntó sorprendido.

-No es luto Mongo, es que esos gorriones están templando y van por el palo número ocho, dice Gilbert que ayer echaron quince. Le explicó Anita.

-¡Quince palos! De tranca, ese gorrión se manda mal, me quedo, me quedo, y si llega a diez le regalo una papa rellena. Respondió Mongo.

-Pues búscate un bloque y cierra el pico. Le ordenó Gilbert.

-¡Caballeros! ¿Por qué no organizamos una apuesta? Nos jugamos una caja de laguer, es sencillo, los que apuestan a que llega a los quince palos y los que dicen que no llegará.

-Juan, mejor sigue con los fachos compadre. Le dijo Margot.

-De verdad que no hay ambiente en esta brigada de marineros. Terminó de decir cuando desde la calle se escuchaba un escándalo anormal y todos nos olvidamos de los pajaritos. La gente gritaba y solo veíamos a un negrito corriendo a toda la velocidad de sus piernas por San Ignacio, la información fue corriendo de boca en boca con más eficiencia que los órganos de prensa del país. El negrito venía en una bicicleta y se le tiró a la cartera que una turista llevaba colgada en el hombro. Parece ser que los tirantes de aquella cartera eran de muy buena calidad y el negrito no logró romperlas del tirón que le dio. En esa desesperada maniobra perdió el equilibrio y cayó al suelo, la gente le partió para arriba y el muchacho en su nerviosismo arrancó en una veloz carrera dejando tras sí su bicicleta. Mal día para el chama, todos nos sentimos conmovidos por el hecho, regresamos nuevamente a nuestros puestos y la escalera se movió de nuevo.

-¡Caballeros! Cigarros Populares de los buenos a varo la cajetilla. Era Janet, una mulata cincuentona y presidenta del cedeerre que estaba al lado del puesto de vianda. En seguida saqué cinco pesos.

-¿Podrán hacer silencio en un solo puto día de sus vidas? Protestó Gilbert.

-¿Y a éste que bicho lo picó? Expresó Janet mientras me despachaba las cinco cajas de Populares.

-Nada mija, estamos vacilando a esa pareja de gorriones templando, ahora van a echar el palo número nueve, y eso no es nada, ayer echaron quince. Le explicó Mongo, quien estaba sentado encima de la lata de galletas. -¿Quieres papas rellenas Janet?

-No mijo, en la casa estoy tirando algo mejor que eso. Todos giramos nuestra vista hacia ella y olvidamos a los pajaritos, solo Gilbert continuaba concentrado.

-¿Qué estás tirando? Le pregunté en nombre de la colectividad.

-Pan con lechón a dos varos y laguer a tres. Dijo Janet.

-Mulata, voy en esa, ya falta poco para que toquen la campana del almuerzo, así que me tienes en el número uan- 

-No hay líos, alcanza para todos. ¿Dicen que ese pajarito ha echado hasta quince palos? ¿Qué coño jama ese bicho? Mañana les mando a mi marido pa que le den una lección. Todos nos reímos mientras Paquita movía el culito con cierta elegancia, se hizo silencio y Paquito la volvió a montar, ahora la pajarita inclinaba su colita hacia la banda donde no podíamos verle el culito, la escalera se movió nuevamente.

-¡Caballeros! ¿No piensan pinchar hoy? Era Salvador el jefe de la brigada.

-¡Cállate la boca y no jodas! Tú haces menos que nosotros.- Le respondió Gilbert y aquella expresión lo paró en seco.

-No te mandes Gilbert, ¿en que onda andan ustedes aquí arriba? Preguntó y entonces Janet le explicó la importancia de aquella espontánea reunión, Salvador fue hasta la pila de bloques y se acomodó en el grupo. No era mala gente el jabao, lo suyo era vivir, pero dejaba que la gente se defendiera. Abajo, los fiñes chiflaban y rechiflaban, algunos nos asomamos al borde del techo, una linda mulatita andaba con un bajaychupa mostrando sus dos tetas paradas como cañones antiaéreos. La lycra que llevaba puesta solo alcanzaba la mitad de sus muslos, muy ajustada, tanto, que se le marcaban hasta los poros de la piel, delante, donde se unen las dos piernas, un provocador bulto. Dicen los chamas del barrio que era una hernia.

-No puede ser que ese pájarito de mierda haya echado tantos palos, ¿de qué coño se alimenta? Preguntó Salvador mientras se oía el toque de la campana para el almuerzo, el sol daba directamente sobre nuestras cabezas y Paquito se observaba fatigado. La hembra no, ella seguía con sus provocadores movimientos, se erizaba, abría sus alitas, levantaba la colita en una danza erótica mientras le enseñaba el culito al pobre pajarito. Gilberto nos culpó a todos de aquella repentina indiferencia, dice que era por la cabrona conversadera, ambos pájaros salieron volando y el grupo se fue disolviendo. Yo fui con Gilbert para casa de Janet por un pan con lechón y tres o cuatro cervezas. Juan no pudo vender sus metros de mierda, Margot muy preocupada con su círculo infantil y los servicios que se desbordaban. Anita con su linda pasita y aquella barrigona, bajaba en cámara lenta la escalera de madera.

-Y fíjate Margot, dile a todas esas putas que trabajan contigo, que cuando tengan la regla no metan el kotex dentro del baño, porque la próxima vez lo va a destupir la madre que las parió. Fue la despedida de Gilbert.
Pocos días después, el pobre Paquito trabajaba como un animal para construir un nido, lo hacía en un hueco existente entre el alquitrabe de la ventana y la pared de aquella tronera. Ya no templaba ni Paquita le hacía gracia alguna, cargaban con todo lo que encontraban en las calles del barrio, pedacitos de papel, trapitos, hilachas de algodón, pedacitos de tela y una que otra yerbita encontrada casualmente.

Paquita era feliz porque al final de tanto sacrificio tendría su hogar y el de sus pichones. En La Habana Vieja las cosas empeorarían, Anita continuaría hacinándose en el solar junto a sus padres y hermanos. A solo unas cuadras de allí, el historiador le daría unas vueltas a una ceiba que existe en el Templete en extravagante ritual que accionaría las camaritas de los curiosos turistas, resultaba simpática aquella novedad ante sus ojos y ridículo el papel del que solo mencionaba la historia de aquel pedacito de la ciudad.

Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canada.
2003-03-30


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