HA FALLECIDO EL MARINERO DE CUBIERTA ENRIQUE MACIAS VILLAVICENCIO.
Saben que no distingo en cargos a la hora de dedicar unas simples líneas de despedida a cualquiera de nuestros marinos que parten en su última singladura. Hoy, sin embargo, reviso mi memoria y no encuentro a muchos de ellos entre los que rendí ese merecido homenaje. Es muy probable que Macias no sea conocido por cientos de marinos, incluso, también es posible que haya sido olvidado por sus vecinos de nueva generación. Para estos últimos tengo solo unas líneas, si has vivido o vives en cualquiera de los tres edificios modelo Gran Panel VI construidos por marinos en la Zona 5 de Alamar, te digo que el negro Macias fue quien le colocó la cerámica a todas las cocinas y baños de esos edificios. Hoy se ha marchado y se queda entre ustedes hasta el derrumbe o demolición de esas edificaciones.
Para mí es una situación especialmente dolorosa, ese Negro que decidió partir sin despedirse de nosotros, formó parte de un dúo peculiar, donde el amigo dejó de serlo y ascendió a la categoría de hermano. Solo ha existido en mi vida otro dúo de características similares, muy conocido también, integrado por Eduardo Ríos Pérez. Ambos sabemos que nuestras existencias han superado sus meridianas y se acercan cada día más a sus crepúsculos, debemos apurar palabras para no dejar a nadie en el limbo, eso pienso.
Mi amistad con Macias nace en aquel infierno creado por el representante del demonio acá en la tierra y con descanso temporal dentro de un meteorito aparecido en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba. Infierno donde purgaban sus condenas todos aquellos tontos sin suerte que, carecían de una vivienda digna donde criar a sus hijos. Pocos imaginan las penas pagadas por ese grave delito, aumentada con la existencia de sus embajadores identificados con un carnet rojo con tres letras. Aquellos negros, muy diferentes a mi amigo, saben a quienes me refiero.
Luego fue mucho peor a bordo de nuestras naves, la hombría característica en los hombres de mar fue cediendo su lugar a cobardes chivatos, inmorales militantes, corruptos, ladrones, contrabandistas, etc. Pero, con suficiente poder en sus lenguas para destruir sueños y vidas. Fue una casualidad que coincidiéramos en la motonave “Otto Parellada”, embarcación donde me enrolaron para ser ajusticiado por una pandilla de negros dirigidos por Remigio Aras Jinalte. Aquel fue el escenario elegido cuando el partido me “mandó a matar” y yo no creo haya sido una casualidad el enrolo de Macías. La suerte no era muy benévola con él, pudo ser que la suerte haya sido racista también. Negro que no militaba en partido alguno y amigo de un blanco, fue suficiente motivo para que su vida fuera convertida en una pesadilla. Yo sabía las razones y se lo expliqué con calma, trataba se serenarlo en cada conversación mantenida y de paso, evitaba por todos los medios mantener unas relaciones estrechas con él, solo buscando aliviar un poco el peso de sus desgracias, conocía perfectamente su temperamento sanguíneo y sus reacciones violentas cuando se veía acosado.
Hicieron lo imposible por cumplir la orden del partido dirigida por Garí desde el Municipio del PCC, acción frustrada porque otro buen amigo me alertó a tiempo antes de embarcar. La historia completa lleva por título “Mandado a Matar” y se encuentra en el Blog “Diario de Bitácora”. Aquella cacería dirigida por el incompetente de Remigio no tuvo éxito, pero fue ejecutada por sus fieles sabuesos, Scull el gruero como secretario del Partido, Sixto Polo, el Telegrafista que viajaba como secretario de la juventud comunista, El Cojo que viajaba de Pañolero y secretario del sindicato, el Comisario Político de quien no recuerdo el nombre, Gladys, una vieja Sobrecargo y cuanto perro de aquella oscura tripulación se prestó para realizar provocaciones, acusaciones falsas, etc. Estoy hablando de una tripulación integrada un 90% por personas de la raza negra dirigida por esa gentuza y que estuvieron a punto de lograr su propósito con mi amigo Macías. Llegando a La Habana fue desenrolado inmediatamente sin razón alguna y créanme que me alegré en el alma.
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Si aquella vez no acepté como casualidad que Macias fuera enrolado en el buque donde yo viajaría como Primer Oficial, mucho menos lo aceptaría en una segunda oportunidad y así sucedió. Macías fue enrolado en el buque refrigerado “Viñales” donde yo había dado dos viajes y nos disponíamos a partir por tercera vez. Esta vez la tripulación era variada y dedicada al contrabando de tabacos en Europa, sus viajes tenían como destino Canada-España-Francia-Italia, luego cargaban en cualquier puerto con destino a Cuba. La corrupción existente no era motivo alguno para eliminar la chivatería, si Remigio era despreciable como persona, el Capitan del “Viñales”, un individuo de nombre Humberto Vázquez (importado de la Flota Cubana de Pesca), lo superaba en varias millas con los peores defectos padecidos por cualquier varón.
Ya yo tenía en mente desertar en Canadá, razón suficiente para mantener marginado a Macías, deseaba protegerlo y evitaba a toda costa demostrar la amistad que nos unía. No hubo contratiempos durante la navegación, no le manifesté mi intención de abandonar el buque, no le entregué ninguna de mis propiedades para que se las llevara a mi familia, etc. Si lo sometían a interrogatorio no podía decir absolutamente nada. El buque desarrollaría el viaje siguiendo la trayectoria de “línea fija” que poseía y, después de descargar en el último puerto italiano, continuaría viaje hasta Marruecos donde cumpliría un Contrato de Arrendamiento por un año. Recuerdo que días antes de abandonar el barco en el puerto canadiense de St. Stephen, el Contramaestre del buque de nombre Raimundo y conocido por el apodo de Bauta, (quien fuera la persona que me alertara para que yo desertara estando en La Habana), se me acercó y me preguntó si por fin desertaría. Le respondí que sí lo haría. Debo confesar que ya habíamos navegado en otro buque y le tenía cierta confianza. Le enseñé donde tenía guardadas unas cajas de tabaco, le pedí que las vendiera y llevara el dinero a mi casa, tomando una cantidad específica acordada como pago. En ningún momento le mencioné absolutamente nada sobre mi amistad con Macias.
Motonave "Viñales"
El buque no cumplió el contrato en su totalidad y regresó a Cuba unos seis o siete meses más tarde haciendo escala en Montreal. Raimundo tenía relaciones en esta ciudad con una monja cubana que poseía mi número de teléfono, deduzco que haya sido ella la persona quien se lo dio o, pudo ser la Seguridad del Estado, esta versión también puede ser posible. Acordamos encontrarnos al día siguiente en un punto de la ciudad y a la hora indicada se apareció con el negro Macías. Me sorprendió, pero, aun así, no les pedí explicaciones a ninguno de los dos. Cuando le pregunté a Bauta por los tabacos, cuya venta superaría los mil dólares americanos, me dijo que en Marruecos tuvo que lanzarlos al mar durante un sondeo. Compartimos varias veces y luego partieron de regreso a la isla. No le llamé la atención a Macías por aquella imprudencia, muy bien pudieron establecer unas supuestas relaciones amistosas durante esa parte del viaje.
Aquí no termina la historia de mi amigo, creo más bien que comienza su pesadilla. Fue desenrolado inmediatamente a la llegada del barco a La Habana y luego de continuos interrogatorios, lo congelaron, que en el argot de los marinos significa que estaba metido en una nevera y no podía navegar. Todo eso sucedió encontrándose la isla en Periodo Especial. Pasado varios meses, fue citado a las oficinas que la Seguridad del Estado poseía en la sede de la Empresa de Navegación Mambisa y allí, con todo el desparpajo del mundo le propusieron venir a Montreal para llevarme de regreso a la isla, si alguien tiene dudas puede interpretar esa acción como “Secuestro”. Mi amigo, ese humilde negro a quien dedico estas líneas, eligió continuar viviendo aquellas calamidades que le impusieron quizás otros negros como él. Perdimos todo tipo de contacto por razones que no importan en esta despedida. Vale destacar que en aquellos tiempos la posibilidad de un secuestro no era una teoría, fue una práctica que le aplicaron a un empleado de Cubana de Aviación.
Pasaron muchos años y un día recibí una nota muy escueta de Raimundo (alias Bauta) decía más o menos así: “Hola Casañas, me encuentro viviendo en España desde hace unos meses”. Le respondí el mensaje y al final le pregunté en cual provincia o ciudad se encontraba. La respuesta fue la misma que obtuve de varios individuos que llegaron con una agenda diferente a la mía, se esfumaron y más nunca supe de ellos.
Varios años más tarde, un día, cuando la gente tuvo acceso al Internet y pudieron espantar la nube que los mantenía ciegos, el Negro logra entrar en alguna de las páginas donde yo colgaba mis trabajos y me escribió. Después me pidió que le enviara todo lo que yo tenía a mano y era mucho. Fue un corto tiempo de contactos donde se impuso la alegría por aquel nuevo encuentro, solo que fue muy efímero y sin explicación alguna, volvió a desaparecer, pero solo para mí. Yo sabía muy bien las causas, pero ya muerto no vale la pena mencionarlas.
Un día encontré estas líneas en el Messenger de su hijastro:
9/8/2020, 7:56 am
---------ya vistes lo ultimo de cuba,,**atras de nuevo** a llorar pepillo**,, no hay mas naaaaa,,, tremenda vejez estamos viviendo,, no tuve vista,, y casañas me lo dijo,, *eso cambiara para malo*,,, bueno, veremos a ver como se escapa de esto....sigue…
Pudieron escapar en el 2023 y me alegré mucho por ellos, Macías no logró obtener sus papeles cuando se encontró con la muerte, pero logró recuperar la alegría perdida y murió algo más libre que en la isla, solo un poco. Cuando estas en un limbo jurídico en cualquier pais por no poseer una residencia legal, pues simplemente no puedes moverte cuando lo desees, entonces tu libertad no es total. Lo vendieron todo para poder escapar de aquel infierno, casa, auto equipos eléctricos, muebles, lo vendieron todo, hasta los escasos sueños que les quedaban, escaparon.
El 14 de Agosto del 2026 y después de leer uno de los trabajos publicados en el blog “Diario de Bitácora”, me envió un mensaje del extraje este párrafo:
…Vázquez también que fue uno de los que me llevó para su camarote junto al agente del G 2, diciéndome q yo sabía que tú te quedabas,, que yo era tú amigo y en conclusión, fui directo al congelador, teléfono bloqueado etcetc,, que h.p ese Vázquez y eso que éramos vecinos,, yo no lo vi más nunca, después sé que voló para la Yuma pero no sabía que lo habían cogido con drogas, muy bueno esos recuerdos… (Humberto Vásquez, Capitán del buque Viñales) En mi trabajo titulado “Escapando del Paraiso” menciono a ese sujeto agente del G2 que se encontraba en St. Stephen antes de la llegada del barco junto al despreciable e indeseable Capitán de la Marina Mercante Cubana llamado Alfredo Vázquez Borrego, sancionado en aquel tiempo y lavando su falta como lazarillo del agente represor.
El 29 de Julio del 2026, entre todos los mensajes de condolencias escritos por el fallecimiento del Capitán Raimundo René Calero Torrientes, uno escrito por Enrique Macías Villavicencio que decía más o menos asi:
… Calero fue el mejor director que tuvo la Empresa de Navegación Mambisa. Mis condolencias para toda su familia…
Mi amigo Macías nunca pensó que el día 28 de Agosto del 2026, Lázaro Fernández (un amigo en común, marino y vecino de Alamar), me enviaría este triste mensaje:
…Casañas, hermano, no sé si ya sabes que Macías murió.
[11:19 p. m., 28/8/2026]
…Hace tres días…
El día 25 de Agosto del 2026 partió al reino de Neptuno otro de los buenos hombres con los que compartí, además de singladuras, una amistad imborrable. Un “Negro” al que yo lo llamaba así y nunca sintió complejos. Como pago, me decía “Blanquito” y nunca me sentí ofendido por la misma razón, yo tampoco sentí complejos. (Este es un mensaje a esos escasos de mente que, suelen acusarme de racistas cuando uso sanamente unos términos tan populares en Cuba)
A mi hermano lo cremaron en España y sus cenizas fueron esparcidas en el mar, pudo ser en aguas cercanas a Finisterre de acuerdo con su lugar de residencia, próximas al Océano Atlántico o al Golfo de Vizcaya. Casualmente en un mar que se identifica con su temperamento en invierno, sanguíneo y muchas veces violento. Mi amigo no fue perfecto, cítenme a uno solo de las hombres o mujeres que lo haya sido. Sin embargo, aunque existen pecados que muchas veces resultan imperdonables, también existen virtudes o buenas acciones con efectos atenuantes. Solo Dios sabrá el destino de su alma, como les exigirá también el pago correspondiente a sus verdugos.
Se fue un Negro por quien Maité Vera o Barnet no escribieran un solo párrafo en cualquiera de sus novelitas. Se movió entre viejos espigones luchando por un sueño o escapó de viejos barracones como un pobre cimarrón, perseguido y herido de muerte por individuos rabiosos de su color. Nadó tanto, solo para morir en la orilla de la tierra de quienes lo llevaron desde África a una isla maldita.
Solo me resta expresarles mis más sinceras condolencias a sus familiares, amigos y colegas de trabajo.
Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá.
2026-09-08
……………


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