miércoles, 10 de noviembre de 2021


 PROCLAMA DEL CIRCULO NAVAL CUBANO

     Miami, noviembre de 2021


     Ante la situación actual planteada por las formaciones patrióticas cívicas en Cuba, dirigidas por jóvenes y artistas nacidos en el período comunista y educados dentro de este nefasto sistema y nuestros compatriotas unidos en el grupo "Archipielago" es necesario que todas las organizaciones, tanto dentro del país como en el exilio, expresen de manera diáfana y concluyente, su posición y propósitos al respecto.

     El CIRCULO NAVAL CUBANO nació al calor de los primeros grupos de marinos que llegaban a los EEUU y otros países en busca de seguridad, asilo y libertad. Desde los más altos grados y cargos de la Marina de Guerra Constitucional hasta Capitanes y oficiales de la Marina Mercante, que decidieron, bajo la convocatoria y advocación del Capt. de Corbeta Pelayo Balbis Torregrosa, constituirse en una asociación que preservara la gloriosa historia naval y las tradiciones que se fueron consolidando con los años, y guardar en consecuencia, los nombres de aquellos marinos que le aportaron honor y lustre y de las embarcaciones que formaron las pequeñas, pero eficientes flotas cubanas militares y comerciales y por supuesto, a la fragua que fue la Academia Naval del Mariel, destruida por el castrismo.  

     Durante más de 60 años el pueblo de Cuba ha soportado la más cruel de las tiranías bajo la férrea dictadura de los Castro y sus cipayos. Miles de los mejores cubanos fueron abatidos bajo las balas de los infames pelotones de fusilamiento o hacinados y torturados en las tenebrosas ergástulas comunistas. Cualquier intento de cambio o rebelión, ha sido sofocado con crueldad extrema y el régimen ha sumido progresivamente al país en el hambre, la falta de los más elementales recursos, la ausencia de un techo digno y como consecuencia, ha llevado al pueblo de Cuba a la miseria, la tristeza y la desesperación.

     Muchos de los miembros de nuestro CNC formaron parte de la brigada de asalto 2506, que se llenó de gloria en el desembarco del 17 de abril de 1961, o participado en acciones encubiertas e infiltraciones, o presos en las peores condiciones de cautiverio como "plantados".

     En los últimos meses, una parte importante de la intelectualidad, en unión de otros sectores de la sociedad cubana se ha movilizado exigiéndole al espurio gobierno actual, cambios radicales que permitan a la población espacios de libertad para elegir a sus gobernantes a todos los niveles, la creación de nuevos partidos políticos y el acceso a viviendas y a la solución de necesidades básicas e impostergables, comenzando por el cese de cualquier tipo de represión.

     A fin de lograr la consecución de estos objetivos, normales en cualquier país libre y democrático, es imprescindible que de inmediato las fuerzas armadas y policiales de Cuba se nieguen a seguir siendo el brazo represor del régimen y que cada soldado, policía o marino rechace la miserable condición de esbirro que le impone el partido comunista.

     Hay que terminar con el odio entre hermanos, eficientemente promovido por la dictadura desde su comienzo y que el cubano afín al gobierno, deje de ser delator, represor y opresor de su propio pueblo.

     Nuestro país logró tener, redactada por todo el espectro político existente en esos momentos, una Constitución que fue ejemplo de justicia, libertad y respeto a los derechos humanos, documento rector de la vida para los cubanos y que el mundo entero, a las puertas del holocausto de la 2a Guerra Mundial, observó con admiración, en cuya redacción participó incluso el partido comunista de Cuba, la CONSTITUCIÓN DE 1940, cuyas reglas prometió respetar y reimplantar el farsante líder de la rebelión en la Sierra Maestra, cuyo contenido consagraba principios básicos de convivencia política y social, libertades de expresión y reunión y de manifestación y otras que la elevaban al nivel de las más progresistas de su época.

     Pero ni siquiera las constituciones basadas en el sistema social imperante han sido mínimamente respetadas.

     A los hombres de mar de Cuba va dirigida esta proclama de los marinos cubanos en el exilio. Fundamentalmente, a aquellos que en barcos de guerra patrullan las costas de nuestra Patria, les exigimos que dejen de ametrallar, perseguir o acosar a quienes traten de buscar en el mar una vía de acceso a tierras de libertad, que se unan a nosotros en el noble empeño de hacer de Cuba un país de libertades y de progreso, sin ideologías extremas y construyamos la Patria del futuro en armonía y fraternidad. Les exhortamos a que no sean parte del pasado oprobioso, les decimos que cuiden el aprecio de sus amigos, de sus padres e hijos y familiares para que puedan participar en la construcción de una Patria inclusiva, sin odios ni rencores.

     El Círculo Naval Cubano expresa por este medio su absoluto respaldo y apoyo institucional a la marcha del pueblo y al paro nacional promovidos por el grupo Archipiélago y otras organizaciones opositoras y su rechazo total al régimen que por 6 décadas tiene sojuzgado, amordazado, hambreado y oprimido al noble pueblo cubano.

     A quienes elijan esgrimir palos u otros medios para golpear, herir y matar, deben saber que el juicio de la Historia está cerca y que la mano del pueblo será implacable al aplicar justicia.



    Por designación del ejecutivo y los componentes del CNC.

    Capitán de la Marina Mercante

    Augusto A. Juarrero Gutiérrez

    Miami, Fl, 9 de noviembre de 2021.



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